Liberan tres águilas real e imperial en la reserva Chico Mendes de Ciudad Real

Última actualización: 30 noviembre 2025
  • Se han liberado dos águilas reales y un águila imperial ibérica en la reserva forestal Chico Mendes-Los Barranquillos, en Ciudad Real.
  • Las aves fueron recuperadas en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre 'El Chaparrillo' tras sufrir traumatismos y caída del nido.
  • Los tres ejemplares llevan dispositivos GPS para su seguimiento dentro del programa de la Delegación de Desarrollo Sostenible.
  • La provincia de Ciudad Real alberga unas 140 parejas de águila imperial ibérica y 50 parejas de águila real, reflejando el avance en conservación.

Libertad de águilas en Ciudad Real

La liberación de tres grandes rapaces en la provincia de Ciudad Real se ha convertido en un nuevo hito para la conservación de fauna en Castilla-La Mancha. Dos ejemplares de águila real y un águila imperial ibérica han vuelto al medio natural tras superar un proceso de recuperación especializado.

La suelta se ha realizado en la reserva forestal Chico Mendes-Los Barranquillos, un enclave privado situado en el término municipal de Castellar de Santiago que se ha consolidado como refugio de biodiversidad. Las condiciones ambientales del espacio, con hábitats bien conservados y baja presión humana, lo convierten en un lugar especialmente adecuado para este tipo de actuaciones.

Liberación de dos águilas reales y un águila imperial ibérica

Águila real e imperial en reserva forestal

El delegado de Desarrollo Sostenible en la provincia de Ciudad Real, Agustín Espinosa, y la alcaldesa de Castellar de Santiago, María del Carmen Ballesteros, han encabezado la suelta de los tres ejemplares en el refugio de fauna conocido como Chico Mendes-Los Barranquillos. La jornada ha servido para poner el foco en la importancia de los espacios privados que apuestan por la conservación activa.

En concreto, se han liberado dos águilas reales de aproximadamente un año de edad y un ejemplar de águila imperial ibérica también de primer año. Las águilas reales proceden de rescates realizados en los términos municipales de Ciudad Real y Santa Cruz de Mudela, donde fueron localizadas con traumatismos que les impedían volar con normalidad.

El águila imperial ibérica, por su parte, fue recogida tras precipitarse del nido antes de desarrollar la capacidad de vuelo. Este tipo de incidentes son relativamente frecuentes en pollos de grandes rapaces, y la rápida intervención de los agentes medioambientales resulta clave para evitar una mortalidad temprana.

Ambas especies son emblemas de la fauna ibérica y desempeñan un papel fundamental como grandes depredadores en los ecosistemas mediterráneos. La águila imperial ibérica, en particular, continúa catalogada como especie “en peligro de extinción” en el Catálogo de Especies Protegidas de Castilla-La Mancha, lo que explica la especial atención que recibe por parte de las administraciones y entidades conservacionistas.

Recuperación en el centro de fauna ‘El Chaparrillo’

Antes de volver al campo, los tres ejemplares han pasado varios meses en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre ‘El Chaparrillo’, ubicado en Ciudad Real y dependiente del Gobierno de Castilla-La Mancha. En estas instalaciones se realiza la atención veterinaria, la rehabilitación y la preparación para el retorno al medio natural.

Las dos águilas reales llegaron con lesiones de origen traumático, que podían estar relacionadas con colisiones, caídas o posibles interacciones con infraestructuras humanas. En el centro fueron sometidas a pruebas diagnósticas, curas y un proceso de rehabilitación gradual hasta recuperar su capacidad de vuelo y caza.

El águila imperial ibérica atendida en ‘El Chaparrillo’ presentaba las consecuencias de una caída temprana del nido, algo que puede comprometer seriamente su supervivencia si no recibe ayuda especializada. Tras estabilizar su estado y acompañar su desarrollo, el equipo técnico evaluó que estaba en condiciones de ser devuelta a su hábitat.

Espinosa ha querido destacar la labor de los agentes medioambientales y el personal técnico de este centro de recuperación, subrayando que su trabajo día a día permite revertir, al menos en parte, el impacto de amenazas como electrocuciones, envenenamientos, disparos o accidentes diversos que afectan a la fauna salvaje.

Este tipo de dispositivos públicos de atención a fauna herida se han convertido en una herramienta clave en la política de conservación en España, ya que permiten recoger, tratar y devolver al medio a centenares de animales cada año, muchos de ellos pertenecientes a especies protegidas o amenazadas.

Seguimiento por GPS y programa de control de rapaces

Una vez recuperadas, las aves no se han soltado sin más. Los tres ejemplares han sido marcados con emisores GPS que permiten conocer en todo momento su localización y movimientos. Este sistema se ha incorporado al programa de seguimiento que la Delegación de Desarrollo Sostenible mantiene en la provincia para controlar la evolución de las rapaces reintroducidas.

Gracias a estos dispositivos, los técnicos pueden realizar un seguimiento diario de las rutas que realizan los animales, sus áreas de campeo, zonas de alimentación y lugares de descanso o nidificación futura. Esta información es muy valiosa para identificar riesgos, como tendidos eléctricos peligrosos o puntos donde pueda existir mayor probabilidad de conflicto.

El uso de emisores GPS se ha generalizado en numerosos proyectos de conservación de aves en Europa, ya que permite obtener datos muy precisos sobre el comportamiento de las especies. En el caso de grandes rapaces como el águila real o el águila imperial ibérica, estos datos sirven también para planificar medidas de gestión del territorio y adaptar las estrategias de protección.

En caso de que alguno de los ejemplares sufra un percance o deje de moverse durante un tiempo prolongado, el sistema de seguimiento facilita la respuesta rápida del personal especializado, que puede localizar al animal y valorar si requiere nuevamente atención veterinaria o intervención sobre el terreno.

De este modo, la actuación no se queda en una mera suelta simbólica, sino que se integra dentro de una estrategia de conservación a largo plazo, basada en la combinación de rescate, recuperación, reintroducción y monitorización continua.

Situación del águila real y del águila imperial en Ciudad Real

Durante el acto de liberación, el delegado provincial ha puesto el foco en la evolución de las poblaciones de grandes rapaces en la provincia. Según los datos manejados por la Junta de Comunidades, actualmente Ciudad Real cuenta con unas 140 parejas reproductoras de águila imperial ibérica, además de unas 50 parejas de águila real.

Estas cifras muestran que, aunque la águila imperial ibérica sigue siendo una especie en peligro, las medidas de conservación aplicadas en las últimas décadas están teniendo efecto. La mejora de la disponibilidad de alimento, la reducción de venenos y la corrección de tendidos eléctricos peligrosos están contribuyendo a que la especie recupere poco a poco terreno en su área de distribución histórica.

En el caso de la águila real, su presencia en Castilla-La Mancha se mantiene relativamente estable, con núcleos reproductores bien asentados en zonas de sierra y áreas de monte mediterráneo. Aun así, continúa expuesta a amenazas como la pérdida de hábitat, determinadas prácticas cinegéticas o las infraestructuras energéticas mal adaptadas a la fauna voladora.

Los datos disponibles en la provincia se integran en los registros regionales y nacionales de seguimiento, lo que permite tener una visión más amplia del estado de conservación de estas especies en el conjunto de España y, por extensión, en el contexto europeo, donde la Península Ibérica concentra una parte esencial de sus poblaciones.

Este tipo de actuaciones coordinadas entre administraciones, propietarios de fincas y organizaciones especializadas forman ya parte de la estrategia general de conservación de rapaces en Europa, basada en la protección de hábitats, el control de amenazas directas y la implicación social en la defensa del patrimonio natural.

El papel del refugio de fauna Chico Mendes-Los Barranquillos

La liberación de estos ejemplares no es un hecho aislado, sino que se enmarca en el trabajo que viene desarrollando la reserva forestal Chico Mendes-Los Barranquillos. Este espacio privado se ha convertido en un “refugio importantísimo y único” en Castilla-La Mancha, tal y como ha señalado el delegado de Desarrollo Sostenible.

El propietario de la finca ha apostado por destinar el terreno a la recuperación de la biodiversidad local, concentrando esfuerzos en la mejora de hábitats, la conservación de especies amenazadas y el mantenimiento de un ecosistema de alto valor natural. Esta implicación privada complementa la acción de las administraciones públicas y refuerza la red de espacios favorables para la fauna.

Además de su función estrictamente ecológica, Chico Mendes-Los Barranquillos mantiene sus puertas abiertas a la educación ambiental y a la investigación. El refugio se utiliza como escenario para actividades de sensibilización, visitas técnicas y proyectos científicos centrados en la fauna ibérica y la dinámica de los ecosistemas mediterráneos.

La colaboración entre la Delegación de Desarrollo Sostenible y este refugio de fauna permite obtener gran cantidad de datos sobre la recuperación de la biodiversidad en la provincia de Ciudad Real. Información sobre presencia de especies, comportamiento, reproducción y uso del hábitat se incorpora a los programas de seguimiento oficiales.

Esta combinación de esfuerzo público y privado muestra un modelo de gestión que, poco a poco, se va consolidando también en otros territorios de España y Europa, donde fincas gestionadas con criterios de conservación se integran en redes de espacios protegidos y corredores ecológicos, sumando metros cuadrados de hábitats seguros para la fauna silvestre.

La jornada de suelta en Chico Mendes-Los Barranquillos simboliza cómo, a partir del trabajo coordinado entre centros de recuperación, administraciones y propietarios comprometidos, se pueden recuperar ejemplares de especies tan sensibles como el águila imperial ibérica y el águila real, reforzando sus poblaciones y mejorando el estado de conservación de los ecosistemas en Ciudad Real y en el conjunto de Castilla-La Mancha.

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