- Operativo policial en la colonia Magdalena Mixiuhca terminó con seis detenidos y el decomiso de 169 dosis de presunta cocaína.
- En el inmueble se localizaron un cocodrilo juvenil, una iguana y dos ajolotes mantenidos en cautiverio.
- La casa funcionaba como centro de operación y resguardo de droga en la alcaldía Venustiano Carranza.
- Los animales quedaron bajo resguardo de la Brigada de Vigilancia Animal y los sospechosos a disposición del Ministerio Público.

Un operativo conjunto de las autoridades de la Ciudad de México en la alcaldía Venustiano Carranza terminó con la detención de seis hombres, el aseguramiento de casi 170 dosis de presunta cocaína y la localización de cuatro animales exóticos que eran mantenidos en cautiverio dentro de un domicilio señalado como punto de narcomenudeo.
En el interior del inmueble, que funcionaba como centro de operación, bodega y lugar de reunión para presuntos vendedores de droga, los agentes hallaron un cocodrilo juvenil, una iguana de gran tamaño y dos ajolotes —uno albino y otro de variedad melanoide—, además de decenas de envoltorios con sustancia similar a cocaína lista para su distribución.
El operativo en la colonia Magdalena Mixiuhca
De acuerdo con la información difundida por la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC) y la Fiscalía General de Justicia capitalina, el cateo se llevó a cabo en una vivienda situada en el cruce de las calles Nicolás Romero y Río Frío, en la colonia Magdalena Mixiuhca, tras varias semanas de trabajos de investigación orientados a identificar generadores de violencia en la zona.
Los investigadores recabaron datos de prueba suficientes para que el agente del Ministerio Público solicitara a un juez de control la orden de cateo. Con el mandamiento judicial en mano, elementos de la SSC, de la Fiscalía y de dependencias federales acudieron al domicilio señalado como posible punto de acopio y comercialización de estupefacientes.
Durante la irrupción, que según las autoridades se llevó a cabo sin uso de violencia y bajo los protocolos de actuación policial, los uniformados inspeccionaron habitaciones, bodegas y zonas de almacenamiento donde presuntamente se guardaba y fraccionaba la droga para su venta al menudeo.
El inmueble, descrito oficialmente como «centro de operación, punto de reunión o bodega», habría servido no solo para almacenar los narcóticos, sino también como espacio de coordinación de actividades delictivas a nivel vecinal dentro de la alcaldía Venustiano Carranza.
Tras concluir las diligencias, la casa fue sellada y puesta bajo resguardo policial, a la espera de que avancen las indagatorias ministeriales y se definan posibles responsabilidades adicionales, por ejemplo en materia ambiental o de trato a la fauna silvestre.
Droga lista para su distribución y fauna exótica en cautiverio
En el registro del inmueble, los agentes aseguraron 169 dosis de aparente cocaína, empaquetadas en pequeñas porciones listas, previsiblemente, para su venta directa. El titular de la SSC, Pablo Vázquez, habló públicamente de “más de 160 dosis de presunta droga”, una cifra que coincide con el recuento formal realizado tras el cateo.
Además de la sustancia ilícita, lo que más llamó la atención de las autoridades fue la presencia de animales exóticos en espacios reducidos. Entre ellos se encontraba un cocodrilo de unos 70 centímetros de longitud, que por su tamaño sería un ejemplar juvenil. Según la descripción técnica de especialistas, podría tratarse de un cocodrilo de pantano o de Morelet, especie nativa de zonas húmedas de México y Centroamérica y protegida por la legislación ambiental.
Junto al reptil se localizó una iguana de aproximadamente un metro de largo, también mantenida en cautiverio, y dos ajolotes: uno albino y otro de coloración melanoide. Los ajolotes son anfibios endémicos de México, con fuerte simbolismo cultural y gran relevancia para la conservación de la biodiversidad, por lo que su tenencia y comercio están sometidos a normas estrictas.
Las imágenes difundidas por las instituciones de seguridad muestran a los animales en recipientes y contenedores adaptados de forma improvisada, lo que refuerza la sospecha de una posesión irregular sin permisos ambientales. En el caso concreto del cocodrilo de Morelet, su tenencia como mascota está prohibida en México sin la documentación autorizada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Personal de la Brigada de Vigilancia Animal (BVA) de la SSC acudió al sitio una vez controlada la situación de seguridad. Los especialistas inmovilizaron al cocodrilo con ayuda de un lazo y redes, resguardaron a la iguana y colocaron a los ajolotes en contenedores apropiados para su transporte seguro.
Traslado de los animales y posible responsabilidad ambiental
Una vez asegurados, los cuatro ejemplares fueron trasladados a las instalaciones de la BVA en la alcaldía Xochimilco, donde veterinarios especializados realizan una valoración completa de su estado de salud, condiciones de hidratación, nutrición y posibles lesiones derivadas del cautiverio.
Después de esta revisión, se prevé que los animales sean entregados a la autoridad ambiental competente, que determinará el destino final de cada ejemplar: desde centros de conservación o unidades de manejo autorizadas hasta, en su caso, programas de reubicación o resguardo de largo plazo, siempre que las condiciones lo permitan.
El hallazgo de reptiles y anfibios protegidos en un contexto de narcomenudeo vuelve a poner sobre la mesa el problema del tráfico y tenencia ilegal de fauna silvestre en entornos urbanos, una situación que no se limita a México y que preocupa en Europa y otras regiones, donde el comercio clandestino de especies exóticas suele estar vinculado a redes criminales más amplias.
En países de la Unión Europea se han detectado dinámicas similares: animales de alto valor en el mercado negro, como reptiles raros o aves exóticas, utilizados tanto como “mascotas de estatus” como posibles activos de intercambio. Aunque el caso de Venustiano Carranza se sitúa en la capital mexicana, los especialistas subrayan que las rutas y prácticas del tráfico de especies son cada vez más transnacionales, con conexiones entre América y Europa a través del comercio ilegal en línea y envíos encubiertos.
Las autoridades mexicanas no han detallado aún si en este operativo concreto se investigará una posible línea de tráfico de fauna vinculada al inmueble, pero el rescate de un cocodrilo juvenil, una iguana y dos ajolotes abre la puerta a que intervengan también instancias ambientales y, eventualmente, se compartan datos con organismos internacionales de cooperación.
Quiénes son los detenidos y qué antecedentes tienen
Durante el cateo fueron arrestados seis hombres identificados como Daniel “N”, Giovany Alberto “N”, Juan Darío “N”, Ángel “N”, José Ulises “N” y César “N”. Sus edades van de los 22 a los 52 años. Las autoridades los señalan como probables responsables de narcomenudeo en esta zona de la alcaldía Venustiano Carranza.
Tras cruzar información con el Sistema Penitenciario de la Ciudad de México, se confirmó que varios de ellos cuentan con antecedentes penales. Uno de los detenidos, de 22 años, ya había sido ingresado previamente por delitos contra la salud en 2025, lo que apunta a una posible reincidencia en actividades relacionadas con drogas.
Otro de los arrestados, de 52 años, presenta ocho ingresos previos al sistema penitenciario por robo en diferentes modalidades entre 2018 y 2024, lo que lo sitúa como un presunto delincuente habitual con un historial delictivo prolongado.
En el caso de los sospechosos de 40 y 51 años, las bases de datos penitenciarias reflejan uno y dos ingresos, respectivamente, también vinculados a delitos de robo. Estos antecedentes se remontan a 2004, 2017 y 2018, lo que sugiere trayectorias delictivas intermitentes pero constantes en el tiempo.
Todos los detenidos fueron informados de sus derechos constitucionales y trasladados, junto con la droga, los indicios recabados y la documentación del operativo, ante el agente del Ministerio Público correspondiente, que será el encargado de definir su situación jurídica y las posibles imputaciones formales por delitos contra la salud, además de otros ilícitos que pudieran desprenderse de la investigación.
Participación de fuerzas locales y federales
El dispositivo de seguridad no solo contó con la intervención de policías de la SSC y agentes de la Fiscalía capitalina, sino también con el apoyo de fuerzas federales como la Secretaría de Marina (Semar), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Guardia Nacional.
La presencia de estas corporaciones refleja la intención de reforzar los operativos contra generadores de violencia en zonas urbanas donde se ha detectado la operación de grupos dedicados al narcomenudeo y a actividades conexas. La coordinación entre niveles de gobierno se presenta como una pieza clave para disminuir la actividad de estas redes en barrios concretos.
De acuerdo con el comunicado oficial, todo el procedimiento se realizó en estricto apego a los protocolos de uso de la fuerza y con respeto a los derechos humanos, tanto en el trato a los detenidos como en el manejo de los animales asegurados. No se reportaron personas lesionadas durante el cateo.
El secretario de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez, subrayó en mensajes públicos que el operativo se enmarca en una estrategia más amplia para identificar y desarticular puntos de venta de droga en la capital, considerados focos de violencia y criminalidad que impactan en la vida cotidiana de los vecinos.
Mientras continúan las diligencias, el inmueble permanece bajo vigilancia policial y se prevé que las investigaciones de la Fiscalía exploren posibles vínculos de los detenidos con otras células de narcomenudeo en la ciudad e incluso, si procede, con redes de distribución que operen fuera de la capital o mantengan conexiones internacionales.
Este cateo en la colonia Magdalena Mixiuhca deja una imagen llamativa: en un mismo espacio convivían la dinámica del narcomenudeo y la presencia de fauna silvestre mantenida de forma irregular, un reflejo de cómo distintas formas de delito —desde la venta de drogas hasta el tráfico de especies— pueden solaparse en contextos urbanos y requerir una respuesta coordinada que combine la actuación policial con la protección del medio ambiente y la aplicación de la ley en todos sus frentes.

