Cómo las polillas australianas se orientan por las estrellas en sus increíbles migraciones

Última actualización: 21 junio 2025
  • Las polillas Bogong utilizan tanto las estrellas como el campo magnético terrestre para migrar largas distancias.
  • En experimentos, demostraron cambiar su rumbo si se modifica el cielo estrellado, perdiendo orientación si las estrellas se desordenan.
  • Este descubrimiento convierte a la Bogong en el primer invertebrado conocido que emplea una 'brújula estelar' a gran escala.
  • La disminución de sus poblaciones resalta la necesidad de proteger sus rutas migratorias y la calidad del cielo nocturno.

Polillas y orientación por las estrellas

El reino animal siempre ha sorprendido por la precisión con la que muchas especies migran recorridos inmensos, pero el caso de las polillas Bogong va un paso más allá. Estas pequeñas protagonistas del sureste australiano han asombrado a la comunidad científica al convertirse en el primer invertebrado del que se tiene constancia capaz de orientarse durante largas travesías nocturnas guiándose, nada más y nada menos, que por las estrellas.

Cada año, millones de polillas Bogong (Agrotis infusa) emergen al finalizar la primavera para recorrer hasta mil kilómetros en busca de refugio fresco en las cuevas de los Alpes australianos, donde pasan el verano en letargo. Cuando llega el otoño, inician el camino de vuelta a sus zonas de origen para reproducirse y completar su ciclo de vida. La forma en que logran llegar con precisión a destinos desconocidos era un misterio hasta hace poco.

El secreto: brújula celeste y campo magnético

Migración de polillas y orientación por estrellas

Un equipo internacional de investigadores de universidades como Lund, ANU y UniSA desveló que las Bogong son capaces de aprovechar la posición de constelaciones y de la propia Vía Láctea para mantener el rumbo correcto en sus viajes migratorios. No dependen únicamente de las señales magnéticas terrestres, sino que combinan dos sistemas de orientación; si uno falla, el otro entra en acción.

Para desentrañar este fenómeno, los científicos utilizaron simuladores de vuelo especiales que recreaban distintas condiciones del cielo nocturno y bloqueaban o manipulaban el campo magnético de la Tierra. Las polillas volaban hacia la dirección adecuada para la época del año cuando las estrellas estaban en su sitio. Sorprendentemente, si el cielo artificial se rotaba 180º, las polillas cambiaban su rumbo proporcionalmente. En cambio, si las estrellas se desordenaban de manera aleatoria, perdían completamente la orientación.

Estos resultados descartan la hipótesis de que simplemente sigan la luz más intensa o patrones básicos. Son capaces de leer patrones celestes complejos: buscan referencias geográficas específicas mediante la observación del cielo estrellado, igual que muchas especies de aves migratorias.

Navegación sofisticada en un cerebro diminuto

Cerebro de polilla y orientación

A pesar de contar con un cerebro minúsculo, menor que un grano de arroz, las polillas Bogong han desarrollado una estrategia de orientación muy refinada. El análisis neurológico identificó neuronas especializadas en regiones clave del cerebro encargadas de procesar la posición de las estrellas y controlar la dirección del vuelo. Estas células demuestran una sensibilidad notable cuando la polilla se dirige al sur, el rumbo migratorio en primavera.

Si por alguna razón las condiciones celestes no son óptimas (por ejemplo, el cielo está nublado), las polillas recurren exclusivamente a la información magnética. Esta doble brújula proporciona una ventaja evolutiva significativa: no importa cómo cambien las circunstancias ambientales, las Bogong pueden completar su largo viaje de manera fiable.

No es la primera vez que se documenta navegación estelar en el mundo animal, ya que se conocía en aves y, en menor medida, en escarabajos peloteros, aunque estos últimos sólo recorren distancias muy cortas. Sin embargo, el logro de la polilla Bogong es especialmente llamativo por la complejidad del trayecto y la precisión necesaria para alcanzar un destino tan específico.

¿Qué leen exactamente del cielo estrellado?

Polillas con cielo nocturno de fondo

Lo más curioso es que aún no se sabe del todo qué elementos concretos del cielo nocturno utilizan las polillas. Dada la estructura de sus ojos y el tamaño de su pupila, probablemente no puedan distinguir estrellas individuales como lo hacemos los humanos, sino que emplean patrones generales, como la franja luminosa de la Vía Láctea o la ubicación de nebulosas brillantes. Por ahora, los investigadores continúan analizando qué partes del firmamento resultan claves para su orientación.

Es evidente que la polilla posee una visión nocturna extremadamente eficiente, y que su sistema nervioso ha evolucionado para extraer la máxima información posible del entorno celeste, garantizando así el éxito en su migración.

Implicaciones para la ciencia y la conservación

Polillas y rutas migratorias en Australia

El hallazgo de este doble sistema de navegación va más allá de la entomología. Inspirar nuevas tecnologías de orientación y robótica en entornos de baja visibilidad es una de las aplicaciones potenciales de este conocimiento. También proporciona pistas sobre cómo otros insectos nocturnos podrían utilizar el cielo nocturno de formas todavía poco comprendidas.

Por otra parte, la polilla Bogong se encuentra en declive debido a la pérdida de hábitat y la contaminación lumínica, lo que ha llevado a incluirla entre las especies vulnerables. Proteger tanto sus corredores migratorios como la calidad del cielo nocturno es fundamental para que continúen realizando su asombroso ciclo vital.

Estudio de polillas y estrellas en laboratorio

Se ha comprobado que la polilla usa su sistema de orientación para completar sus migraciones a través del cielo. La conservación de sus rutas tradicionales y el control de la contaminación lumínica son aspectos esenciales para preservar esta fascinante especie y su comportamiento único.

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