- Investigadores han documentado por primera vez interacciones no agresivas entre orcas y delfines en el estrecho de Johnstone, Canadá.
- Los encuentros, captados mediante drones, muestran momentos de aparente juego y cercanía entre orcas residentes del norte, marsopas y delfines.
- Se sugiere que los delfines y marsopas buscan protección junto a las orcas residentes, ya que estas no se alimentan de mamíferos marinos.
- Este hallazgo desafía la creencia tradicional de que las orcas y otros cetáceos pequeños solo mantienen relaciones basadas en la depredación o el miedo.
Las profundidades marinas siempre han estado rodeadas de misterio sobre la convivencia de sus grandes habitantes. En este entorno, donde el equilibrio entre depredadores y presas parece estar bien definido, el reciente registro de comportamientos inesperadamente amistosos entre orcas y delfines ha dejado sorprendida a la comunidad científica. Lejos de la imagen tradicional de las orcas como superdepredadores que acechan a todos los mamíferos marinos, nuevas grabaciones han mostrado otro panorama posible.
Un equipo de investigadores, utilizando drones entre 2018 y 2021, observó detenidamente las aguas del estrecho de Johnstone, en la región de Canadá. Analizando decenas de horas de imágenes aéreas sobre distintos grupos de cetáceos, detectaron lo que parecía imposible hasta entonces: orcas residentes del norte compartiendo tiempo y espacio con marsopas de Dall y delfines de lados blancos del Pacífico sin dejar rastro alguno de hostilidad.
Primeras evidencias de convivencia pacífica
Según el informe recogido por National Geographic y liderado por la organización Ocean Wise (Vancouver), estos registros suponen la primera vez que se documentan interacciones sociales y no agresivas entre orcas y otros cetáceos más pequeños. Históricamente, los científicos habían asumido que las orcas, situadas en la cúspide de la cadena alimenticia marina, resultaban una amenaza constante para cualquier animal de menor tamaño, lo cual generaba que marsopas y delfines evitaran cualquier encuentro.
Existen antecedentes de orcas atacando marsopas sin consumirlas siquiera, lo que refuerza la idea de un comportamiento muchas veces impredecible. Sin embargo, el análisis reciente muestra a estos pequeños cetáceos acercándose voluntariamente y mostrando comportamientos lúdicos alrededor de orcas adultas y sus crías. En una de las observaciones más llamativas, un grupo de marsopas nadaba en torno a una hembra de orca acompañada por su cría, que parecía interesada en interactuar, mientras la madre mostraba cierto fastidio moviendo la cola con insistencia.
¿Por qué se acercan? Teorías sobre el beneficio de estas relaciones
En los 42 encuentros registrados por el equipo científico, se repitieron escenas en las que delfines y marsopas nadaban junto a orcas durante varios minutos e incluso llegaban a compartir trayectos de hasta una hora. Esto llevó a los especialistas a descartar la casualidad y plantear nuevas hipótesis sobre el porqué de este curioso comportamiento.
Una de las explicaciones más sólidas apunta a la búsqueda de protección. Las orcas residentes del norte tienen una dieta basada exclusivamente en salmón chinook y no cazan mamíferos marinos, a diferencia de sus vecinas las orcas de Bigg, que se alimentan frecuentemente de delfines y marsopas. Al permanecer cerca de las orcas residentes, los cetáceos pequeños podrían reducir el riesgo de ser atacados por las orcas de Bigg, que tienden a evitar a las residentes, especialmente cuando estas se mueven en grupos numerosos.
Este tipo de interacción sugiere una estrategia de autoprotección por parte de delfines y marsopas, identificando a las orcas residentes como ‘guardianes’ temporales ante otros depredadores potentes que patrullan la misma zona.
Comportamientos sorprendentes y comparaciones desde la ciencia
A raíz de estos hallazgos, la comunidad científica se ha volcado en discutir las posibles interpretaciones de estas relaciones pacíficas y en ocasiones juguetonas. La investigadora Sarah Teman, de la Universidad de Washington, comparó la situación con “jugar con los hijos de un familiar en una fiesta”, remarcando que la tolerancia entre especies puede durar un tiempo pero tiene límites claros.
Por su parte, la experta Amy Van Cise apuntó que podría tratarse del primer caso documentado en el que una especie busca activamente la compañía de orcas para establecer una colaboración positiva. Hasta la fecha, la mayoría de los encuentros entre orcas y mamíferos marinos terminaban de forma desfavorable para estos últimos.
El uso de drones permitió captar detalles de comportamiento muy difíciles de detectar desde embarcaciones, abriendo nuevas posibilidades de estudio directo sobre la vida social y las alianzas insospechadas en el mundo marino.
El papel social e inteligente de las orcas en el océano
Estos resultados reafirman la complejidad del comportamiento de las orcas, consideradas los mayores depredadores de los océanos, capaces de pesar más de cinco toneladas y de alcanzar longitudes de hasta nueve metros. Tienen fama de “ballenas asesinas”, denominación que contrasta con la sutileza de sus interacciones recientes con especies tradicionalmente consideradas presas.
Además de su tamaño, las orcas son animales de gran inteligencia y con un sistema de comunicación excepcionalmente sofisticado, una capacidad que les permite organizarse en grupos familiares complejos, coordinar la caza y posiblemente también establecer relaciones colaterales con otras especies. Para entender mejor las complejidades sociales de las orcas, puedes visitar este artículo sobre cómo la acidificación afecta a los ecosistemas marinos.
Según lo documentado, la diversidad de la dieta de las orcas varía ampliamente en función de sus ‘comunidades’ o clanes: mientras algunas se alimentan de focas, pingüinos, calamares, pulpos, tortugas, tiburones o delfines, las residentes del norte mantienen una dieta centrada en el salmón, lo que explica que cetáceos pequeños puedan acercarse a ellas sin temor inmediato. Para profundizar en cómo las dietas varían entre las diferentes comunidades de orcas, consulta este artículo sobre la conservación de especies marinas.
Todo este compendio de observaciones y teorías lleva a replantear el modo en que se ven las relaciones inter-específicas en el mar. La evidencia de que estas interacciones pueden ser amistosas y temporales desafía la percepción clásica de rivalidad o depredación entre orcas y delfines, mostrando que la naturaleza puede estar llena de matices y sorpresas incluso en sus formas más salvajes.