- El Seprona recupera dos búhos reales en menos de 24 horas en Villaconejos y Brea del Tajo (Madrid).
- Uno de los ejemplares apareció muerto con síntomas compatibles con un envenenamiento por cebos tóxicos.
- El segundo búho fue rescatado con una posible fractura de ala tras quedar enganchado en una alambrada.
- Ambos animales fueron trasladados al CRAS de Tres Cantos y la Guardia Civil mantiene abierta una investigación.
La intervención del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil en la Comunidad de Madrid ha permitido recuperar dos ejemplares de búho real en menos de un día, uno de ellos ya sin vida y con claros indicios de haber sido envenenado. El caso, que ha encendido de nuevo las alarmas sobre el uso de cebos tóxicos en el medio natural, se encuentra actualmente bajo investigación.
Los hechos se desarrollaron en dos municipios madrileños, Villaconejos y Brea del Tajo, donde la rápida respuesta de los agentes y la colaboración ciudadana han resultado clave para rescatar a una de las aves aún con vida y asegurar la recogida del otro ejemplar muerto para analizar qué ocurrió exactamente.
Hallazgo de un búho real muerto en Villaconejos

La primera actuación se inició en la mañana del miércoles 19 de noviembre, cuando un ciudadano avisó a la Central Operativa de Servicio de la Guardia Civil tras localizar el cuerpo sin vida de una rapaz en un descampado del término municipal de Villaconejos. El aviso detallaba la presencia de un ave grande, aparentemente un búho, muerta en una zona apartada.
Hasta el lugar se desplazó una patrulla del Seprona con base en Rivas-Vaciamadrid, que confirmó que se trataba de un ejemplar de búho real. A simple vista, el animal presentaba síntomas compatibles con una posible intoxicación, lo que llevó a los agentes a activar el protocolo para un presunto caso de envenenamiento mediante cebos.
Los guardias civiles procedieron a la recogida del cadáver del búho real, cuidando de preservar las posibles evidencias que pudieran ayudar posteriormente en la investigación. El cuerpo fue introducido en un contenedor adecuado para evitar su deterioro y se coordinó su traslado a un centro especializado.
La sospecha principal se centra en el uso de veneno en el entorno, una práctica ilegal que no solo afecta a especies protegidas como el búho real, sino que puede poner en riesgo a otros animales salvajes, fauna doméstica e incluso a personas que entren en contacto con estos cebos.
Segundo aviso en Brea del Tajo: rescate de otro búho real con vida
Apenas dos horas después del primer operativo, los mismos agentes del Seprona recibieron un nuevo aviso, esta vez procedente de la localidad madrileña de Brea del Tajo. Un vecino informó de la presencia de otro búho real que, según relató, se encontraba en mal estado y aparentemente inmovilizado en una zona cercana a una alambrada.
Al llegar al punto indicado, la patrulla localizó al ave, que estaba enganchada en una valla de alambre. El animal mostraba signos de agotamiento y dificultades para moverse, y los agentes sospecharon de inmediato de una posible fractura de ala, aunque sin descartar otras lesiones derivadas del intento de liberarse.
Los miembros del Seprona actuaron con rapidez y cautela para desprender al búho de la alambrada, evitando causarle un daño mayor durante la maniobra. Una vez liberado, fue colocado en un contenedor de transporte específico para fauna silvestre y se organizó su traslado urgente a un centro de recuperación.
El hecho de que este segundo ejemplar se encontrara vivo permite a los especialistas intentar su rehabilitación, aunque su evolución dependerá del alcance real de las lesiones detectadas en las exploraciones veterinarias posteriores.
Traslado al Centro de Recuperación de Aves Silvestres de Tres Cantos
Los dos ejemplares, tanto el búho real muerto hallado en Villaconejos como el rescatado en Brea del Tajo, fueron trasladados al Centro de Recuperación de Aves Silvestres (CRAS) de Tres Cantos, dependiente de la Comunidad de Madrid. Este centro es el encargado de analizar las causas de mortalidad de especies salvajes y de atender a los ejemplares heridos o enfermos.
En el caso del primer búho, los veterinarios del CRAS tienen previsto realizar una necropsia completa con el fin de determinar con precisión si la muerte se debió a la ingesta de veneno y, en su caso, identificar el tipo de sustancia utilizada. Estas pruebas son fundamentales para apuntalar la investigación y aportar evidencias científicas sólidas.
El segundo ejemplar está siendo sometido a pruebas diagnósticas y tratamiento por una posible fractura de ala, como en otros casos de rescate de un búho real. En función del resultado de las radiografías y exploraciones, los especialistas decidirán el protocolo de rehabilitación más adecuado, que podría incluir inmovilización del miembro afectado, medicación y un periodo de adaptación en voladeros antes de valorar una posible suelta.
La labor de estos centros de recuperación resulta clave para dar una segunda oportunidad a la fauna silvestre afectada por accidentes, actividades humanas o delitos ambientales, además de proporcionar información valiosa para la conservación de las especies.
Investigación abierta por posible uso de cebos envenenados
Paralelamente a la atención de los animales, la Guardia Civil ha puesto en marcha una investigación para esclarecer el origen del presunto veneno relacionado con la muerte del búho real de Villaconejos. Los agentes del Seprona trabajan con la hipótesis de que se habrían utilizado cebos envenenados en la zona, una práctica prohibida y perseguida por la legislación española.
Este tipo de cebos se suelen colocar para eliminar depredadores o determinados animales considerados conflictivos, pero acaban afectando a especies protegidas y a toda la cadena trófica. El búho real, uno de los mayores depredadores nocturnos de la fauna europea, es especialmente vulnerable si entra en contacto con presas contaminadas.
Las pesquisas se centran ahora en identificar posibles responsables, determinar si existen más animales afectados en los alrededores y localizar cualquier resto de cebo o sustancia tóxica que pueda permanecer en el terreno. No se descartan inspecciones adicionales en fincas, explotaciones o áreas de caza cercanas al punto donde se halló el cadáver.
La Guardia Civil recuerda que el uso de venenos en el medio natural está tipificado como delito en la normativa española y europea en materia de conservación de la fauna, pudiendo acarrear sanciones económicas importantes e incluso penas de prisión en los casos más graves.
Advertencia sobre el impacto de los venenos en la fauna silvestre
En el marco de esta actuación, las autoridades han aprovechado para insistir en los riesgos que suponen los cebos envenenados sobre la fauna salvaje. Este método ilegal no solo afecta a rapaces como el búho real, sino también a zorros, perros, gatos, otras aves carroñeras y pequeños mamíferos, generando un efecto en cascada sobre el ecosistema.
Los envenenamientos suelen ser difíciles de detectar a tiempo, ya que muchos animales mueren en zonas poco transitadas o de difícil acceso. Cuando se consigue localizar un ejemplar afectado, con frecuencia ya es demasiado tarde para salvarlo, y a menudo no es el único que ha ingerido la sustancia tóxica.
Además, los expertos recuerdan que la colocación de venenos no solo es perjudicial para la fauna, sino que puede suponer un riesgo para personas, especialmente niños y usuarios del medio rural que puedan entrar en contacto de forma accidental con los cebos o los animales intoxicados.
Por este motivo, tanto la Guardia Civil como los centros de recuperación de fauna insisten en la importancia de que cualquier persona que detecte animales muertos en circunstancias extrañas o posibles cebos sospechosos avise de inmediato a las autoridades, evitando manipularlos directamente.
Colaboración ciudadana y papel del Seprona
La actuación en Villaconejos y Brea del Tajo pone de manifiesto la relevancia de la colaboración entre ciudadanía y fuerzas de seguridad en la protección del medio ambiente. En ambos casos, fueron particulares quienes dieron la voz de alarma, lo que permitió a los agentes intervenir con rapidez.
El Seprona, unidad específica de la Guardia Civil para la defensa de la naturaleza, se encarga de investigar posibles delitos ambientales, entre ellos el uso de venenos, el tráfico de especies protegidas, los incendios forestales o las infracciones relacionadas con la gestión de residuos y el agua.
En esta operación, los agentes no solo han gestionado la recogida y el rescate de los búhos, sino que también se han ocupado de coordinar el traslado al CRAS de Tres Cantos, asegurar la cadena de custodia de las pruebas y poner en marcha las primeras diligencias de investigación.
La Guardia Civil ha reiterado que continuará realizando controles y vigilancias en las zonas rurales, y anima a que se sigan comunicando situaciones sospechosas, ya que cada aviso puede ser clave para evitar nuevos episodios de envenenamiento o maltrato a la fauna silvestre.
Con este caso, vuelve a ponerse sobre la mesa la fragilidad de especies como el búho real frente a prácticas ilegales en el campo y la importancia de la acción conjunta entre administraciones, cuerpos de seguridad, centros de recuperación y ciudadanía para proteger la biodiversidad y perseguir los delitos contra el medio ambiente en todo el territorio.