Desarticulada una red que robó más de 70 caballos en la sierra de O Barbanza

Última actualización: 15 abril 2026
  • Guardia Civil desmantela una red dedicada al robo sistemático de más de 70 caballos en la sierra de O Barbanza (A Coruña).
  • Cinco hombres de Boiro, Caldas de Reis, Barro y Meis están investigados por hurto, receptación y maltrato animal.
  • Los caballos eran reidentificados de forma artesanal y vendidos a través de una asociación ganadera, con lesiones graves para los animales.
  • Se confirmaron cinco caballos abatidos a tiros y se intervinieron cinco escopetas de caza; los detenidos quedaron en libertad a la espera de la decisión judicial.

Operación contra el robo de caballos en la sierra de O Barbanza

La sierra de O Barbanza, en la provincia de A Coruña, ha sido escenario de una trama organizada de robo de caballos que llevaba tiempo inquietando a los ganaderos de la zona. La Guardia Civil ha logrado frenar esta actividad con la denominada operación Besteiros, un dispositivo que ha permitido esclarecer la sustracción de más de 70 animales y sacar a la luz prácticas que, además de delictivas, resultaban especialmente lesivas para los equinos.

Según han detallado fuentes del Instituto Armado, el caso no se limita a simples hurtos aislados. Hablamos de un grupo perfectamente coordinado que, presuntamente, actuaba de manera sistemática en distintos montes de la comarca, alterando marcas identificativas y moviendo los caballos robados a través de canales de venta que aparentaban legalidad.

La operación Besteiros: cómo se destapó la red de robo de caballos

Investigación de la Guardia Civil sobre robo de caballos

La investigación de la Guardia Civil arrancó tras constatarse la desaparición continuada de ganado equino en distintas zonas de pasto de la sierra de O Barbanza. Los propietarios empezaron a encadenar denuncias por pérdidas inexplicables de animales, algo que encendió las alarmas en los agentes del puesto de Boiro.

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Con el paso de las semanas, los investigadores fueron atando cabos y detectaron un patrón común: las reses desaparecían en áreas de monte dispersas pero relativamente próximas, siempre en la misma franja geográfica de la comarca. Ese rastro permitió centrar el foco en la sierra de O Barbanza y diseñar un operativo específico.

La operación, bautizada como Besteiros, se desarrolló bajo la coordinación de los efectivos de la Guardia Civil de Boiro, que trabajaron sobre el terreno combinando labores de vigilancia, toma de declaración a ganaderos afectados y seguimiento de posibles movimientos irregulares de animales hacia otros municipios gallegos.

Poco a poco, la investigación fue perfilando la existencia de una estructura estable dedicada al robo sistemático de caballos, que no actuaba de manera improvisada, sino con reparto de funciones y cierta planificación para minimizar el riesgo de ser detectada.

El grupo detenido y los delitos que se les atribuyen

El operativo se saldó con la detención de cinco varones, vecinos de las localidades de Boiro, Caldas de Reis, Barro y Meis. Todos ellos están siendo investigados por su presunta implicación en varios delitos: hurto, receptación y maltrato animal con resultado de lesiones graves y muerte.

El delito de hurto se relaciona directamente con la sustracción de más de 70 caballos de distintos puntos de pasto de la sierra. La receptación, por su parte, hace referencia a la supuesta recepción y posterior colocación de esos animales en el mercado, aun sabiendo su origen ilícito.

En cuanto al maltrato animal, la acusación se sustenta tanto en las lesiones causadas al manipular las marcas de identificación como en la muerte confirmada de varios ejemplares. En este punto, los investigadores apuntan a una clara afectación al bienestar de los animales, ya que las actuaciones sobre ellos se llevaban a cabo sin control profesional alguno.

De acuerdo con la información facilitada por la Guardia Civil, el grupo no actuaba de forma aislada en un único municipio, sino que se movía entre distintos concellos gallegos, aprovechando su conocimiento del terreno y de las costumbres de pastoreo de la zona para organizar los robos con discreción.

Método de actuación: del monte a la venta a través de una asociación ganadera

El funcionamiento de la red se basaba en un esquema que, según la investigación, estaba claramente estructurado en varias fases. En primer lugar, los implicados elegían los puntos de pasto donde actuaban, aprovechando que muchos caballos permanecen en régimen de semilibertad en zonas de monte de la sierra de O Barbanza.

Una vez localizada la res, los sospechosos procedían a su captura y traslado. Posteriormente, el paso clave era la alteración de su identidad visible: las orejas de los caballos, donde suelen ir las marcas de identificación, eran manipuladas de manera artesanal. Se practicaban nuevas muescas sobre las ya existentes, buscando que los legítimos propietarios no pudieran reconocer con facilidad a los animales sustraídos.

Esta manipulación se realizaba, según el Instituto Armado, sin intervención de ningún profesional veterinario ni supervisión clínica. Esa ausencia de control derivaba en heridas y lesiones, algunas de ellas de consideración, que se consideran parte del maltrato sufrido por los caballos.

El último eslabón de la cadena era la salida al mercado. Los caballos, una vez modificados y con sus rasgos identificativos alterados, eran vendidos a miembros de una asociación ganadera. Ese paso les permitía introducir las reses en circuitos de compraventa que, en apariencia, podían resultar legales, dificultando así su rastreo.

Con este sistema, los investigadores sostienen que la red buscaba no solo obtener beneficio económico, sino también enmascarar el origen ilícito de los animales, aprovechando estructuras ya existentes en el ámbito ganadero.

Lesiones, muertes y armas intervenidas

Uno de los aspectos más graves de la operación Besteiros es la constatación de que, además de las sustracciones, se produjeron muertes de varios caballos por arma de fuego. Durante las pesquisas, la Guardia Civil confirmó que cinco animales habían sido abatidos mediante disparos.

A raíz de este hallazgo, los agentes llevaron a cabo registros e inspecciones que culminaron con la intervención de cinco escopetas de caza. Estas armas, según las primeras hipótesis, habrían sido empleadas por uno de los investigados para efectuar los disparos que acabaron con la vida de los caballos.

Las circunstancias concretas de esos abatimientos, así como el motivo por el que se disparó a los animales, forman parte de las diligencias abiertas. No obstante, la aparición de equinos muertos por impactos de bala refuerza la acusación de maltrato animal con resultado de muerte y añade un elemento de especial gravedad al conjunto de los hechos.

En paralelo, los informes recabados por los agentes y las observaciones realizadas sobre el terreno apuntan a que no existía ningún tipo de protocolo sanitario en el trato a los animales robados. Las lesiones derivadas de los recortes y nuevas muescas en las orejas se practicaban con métodos rudimentarios, lo que incrementaba el sufrimiento de los ejemplares afectados.

Recuperación de los caballos y devolución a sus propietarios

Pese a la magnitud de la trama, el operativo permitió a la Guardia Civil recuperar un número significativo de caballos sustraídos. Tras las investigaciones y las actuaciones finales de la operación Besteiros, las reses localizadas fueron identificadas y asociadas a sus legítimos dueños.

Los animales recuperados fueron devueltos a propietarios de los municipios de Boiro, Porto do Son y Lousame, localidades especialmente afectadas por las desapariciones en la sierra de O Barbanza. Esta devolución supuso el cierre del círculo para muchos ganaderos que llevaban meses sin saber qué había ocurrido con su ganado.

La identificación de los caballos, teniendo en cuenta que sus marcas habían sido alteradas, no fue un proceso sencillo. Los agentes tuvieron que apoyarse en testimonios de los dueños, documentación previa, características físicas y otros elementos que permitieran certificar, con la máxima seguridad posible, la titularidad de cada animal.

Con la culminación de estas gestiones, la Guardia Civil dio por finalizado el operativo, considerando esclarecidos los hechos denunciados y desarticulada la red que venía actuando en la zona.

Situación procesal de los detenidos y continuidad de las diligencias

Tras las detenciones, los cinco investigados fueron trasladados a las dependencias oficiales de la Guardia Civil de Boiro, donde prestaron declaración en relación con los hechos que se les atribuyen. Una vez finalizado este trámite, quedaron en libertad, a la espera de lo que determinen las autoridades judiciales.

Las diligencias instruidas han sido remitidas al Tribunal de Instancia de Guardia de Ribeira, órgano que asume ahora la dirección del procedimiento judicial. Será este juzgado el que analice las pruebas, valore la posible existencia de otros implicados y decida los siguientes pasos en el caso.

Aunque el dispositivo policial se da por concluido, la fase judicial continúa abierta. En este punto, los investigadores no descartan que en el marco del proceso puedan aflorar nuevos datos sobre la operativa de la red, su posible duración en el tiempo o la existencia de otros canales de venta que hubieran sido utilizados para colocar parte del ganado robado.

El caso de la sierra de O Barbanza deja sobre la mesa un escenario complejo: una red organizada, más de 70 caballos sustraídos, animales con lesiones y muertes vinculadas a disparos, y un entramado de venta apoyado en una asociación ganadera. La actuación de la Guardia Civil ha permitido frenar esta actividad y devolver buena parte de las reses a sus legítimos dueños, pero también pone el foco en la necesidad de reforzar la vigilancia y los controles de identificación en entornos rurales donde el ganado pasta en libertad o semilibertad, precisamente para evitar que episodios similares puedan repetirse en el futuro.