- El ADN antiguo de La Malia identifica los caballos más antiguos del linaje ibérico.
- Ocupación del abrigo entre 36.000 y 25.000 años y niveles auriñacienses.
- La tafonomía confirma procesamiento humano de bisontes, caballos, ciervos y rebecos.
- Proyecto dirigido por Adrián Pablos (UCM) y Nohemi Sala (CENIEH) con amplia colaboración.

La última campaña en el Abrigo de La Malia, en Tamajón (Guadalajara), ha sacado a relucir unos restos de caballos asociados al linaje ibérico cuya antigüedad marca un hito en la investigación paleogenética de la península. El hallazgo se enmarca en una excavación que, campaña a campaña, consolida el valor del enclave para entender el poblamiento humano durante el Paleolítico superior.
El equipo que dirige la octava intervención, con Adrián Pablos (UCM) y Nohemi Sala (CENIEH) al frente, ha avanzado en sectores clave del abrigo y ha aplicado un muestreo de ADN antiguo a restos equinos, reforzando la idea de que en La Malia se conservan los ejemplares más antiguos del linaje ibérico, comparables a los que inspiraron las representaciones rupestres de la época.
ADN antiguo y el linaje ibérico de los caballos

El muestreo genético realizado sobre restos equinos del abrigo ha permitido identificar secuencias de ADN antiguo compatibles con el linaje ibérico más arcaico documentado hasta la fecha. Esta lectura genética, integrada con los datos arqueológicos, sitúa a La Malia como referencia para rastrear el origen y la dispersión de los caballos que poblaron la península en tiempos glaciares.
Más allá de la etiqueta de antigüedad, el análisis ayuda a contextualizar la relación entre humanos y caballos durante el Paleolítico superior, apoyando la hipótesis de que estos animales, de rasgos similares a los plasmados en el arte rupestre, formaron parte del ecosistema cultural y económico de las primeras poblaciones de Homo sapiens en la meseta.
La intervención actual ha estado centrada en el sector principal del abrigo y ha sido planificada entre agosto y septiembre, una ventana temporal que facilita el trabajo de campo y el control de la conservación de muestras orgánicas, cruciales para la extracción de ADN. El refuerzo del protocolo de muestreo y la lectura tafonómica asociada aumentan la solidez de los resultados.
Los responsables del proyecto no descartan que, en futuras profundizaciones, el registro alcance cronologías potencialmente neandertales, algo que ampliaría el marco temporal y abriría nuevas preguntas sobre la continuidad o la superposición de ocupaciones humanas en el entorno de Tamajón.
Estratigrafía y cronologías de La Malia

La Malia conserva una secuencia estratigráfica con niveles auriñacienses fechados entre 31.000 y 36.000 años, y evidencias de ocupación que se prolongan hasta hace unos 25.000 años. Esta continuidad permite enlazar actividades humanas en un marco climático cambiante, con episodios fríos y oscilaciones ambientales que condicionaron la movilidad y la subsistencia.
En la campaña se ha elaborado una carta estratigráfica de referencia que servirá de base para ordenar los hallazgos presentes y futuros, y afinar la correlación con otros abrigos del suroeste europeo. Este paso metodológico facilita comparar industrias líticas, faunas y señales de combustión entre capas y con otros yacimientos cercanos.
Los trabajos han contribuido también a identificar indicios de los primeros Homo sapiens en la meseta, integrando evidencias tecnológicas y paleoambientales. La combinación de excavación fina, dataciones y análisis de microcontextos en hogares y recolectores de residuos aporta matices sobre los ritmos de ocupación.
La lectura conjunta de estas capas sugiere episodios reiterados de uso del abrigo, probablemente como punto de paso y procesamiento de recursos en redes de movilidad más amplias. Esta interpretación encaja con la distribución regional de asentamientos y con las rutas de acceso a materias primas líticas.
Vida cotidiana y explotación de recursos

El estudio tafonómico, liderado por el investigador predoctoral Edgar Téllez (CENIEH), documenta marcas de corte, fracturas intencionales y patrones de combustión que confirman que los humanos procesaron y consumieron bisontes, caballos, ciervos y rebecos en el abrigo. Las huellas óseas encajan con secuencias de despiece y aprovechamiento de médula y grasa.
Se han vuelto a registrar pequeños hogares con carbones y huesos quemados, así como áreas de actividad donde aparecen residuos de combustión asociados a herramientas. Estos indicadores permiten reconstruir prácticas culinarias, usos térmicos y estrategias de mantenimiento del fuego en estancias breves.
La industria lítica recuperada incluye útiles de sílex y cuarcita, junto con piezas especializadas ligadas al trabajo de pieles y al procesado de carcasas. La gestión de materias primas sugiere una logística flexible, con aprovisionamiento local y, en ocasiones, circulación de soportes desde otros puntos de la región.
Según la evidencia disponible, grupos reducidos de cazadores-recolectores utilizaron La Malia como abrigo para la captación y tratamiento de recursos, desplazándose después a otros enclaves. Este patrón de ocupación intermitente refuerza la visión de un territorio articulado por nodos estratégicos, en función de la estacionalidad y la disponibilidad de fauna.
El proyecto, adscrito al Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, cuenta con la colaboración de la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Sevilla, la Universidad de Alcalá, la Universidad del País Vasco, la Universidad de Salamanca, la Universidad de Murcia, el CSIC en Mérida, el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social y la Universidad de Oviedo, entre otras. Las publicaciones recientes en revistas especializadas han impulsado su visibilidad en la comunidad científica.
Además de la investigación, el yacimiento funciona como motor de divulgación y desarrollo local. Este año se han organizado charlas y jornadas de puertas abiertas en Tamajón para compartir resultados con la ciudadanía, y las prospecciones de entorno han identificado nuevos abrigos con potencial para futuras excavaciones, lo que augura continuidad y más datos para afinar el relato de la región en el Paleolítico.
Con el avance de esta octava campaña, La Malia apunta a convertirse en un referente estable para entender la dinámica humana y faunística del suroeste europeo, mientras el ADN antiguo de sus caballos, la estratigrafía bien definida y la lectura tafonómica convergen en una imagen coherente: un abrigo clave para rastrear la historia más antigua del linaje ibérico y la vida cotidiana de quienes lo habitaron.