Primeros casos de peste porcina africana en España desde su erradicación

Última actualización: 28 noviembre 2025
  • Confirmada la peste porcina africana en dos jabalíes hallados muertos en Bellaterra (Barcelona), primeros casos en España desde 1994.
  • Activadas zonas de vigilancia de hasta 20 km, con restricciones a la caza, actividades rurales y movimientos en granjas porcinas.
  • La enfermedad no afecta a las personas, pero tiene un fuerte impacto económico y sobre el comercio internacional de carne de cerdo.
  • España refuerza la bioseguridad y la coordinación con la UE y la OMSA en un contexto de expansión del virus en 13 países europeos.

peste porcina africana en España

España vuelve a enfrentarse a la peste porcina africana (PPA) casi tres décadas después de haberla dado por erradicada. Las autoridades han confirmado la presencia del virus en dos jabalíes silvestres encontrados muertos en Bellaterra, en el entorno del campus de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), reabriendo un capítulo que el sector porcino prefería mantener en el pasado.

El hallazgo, que supone los primeros casos detectados en España desde 1994, ha encendido todas las alarmas en un país que es una de las grandes potencias europeas en producción y exportación de carne de cerdo. Aunque no existe riesgo para la salud humana, el impacto potencial sobre las granjas, las exportaciones y la economía rural es considerable, y ha activado una batería inmediata de medidas de emergencia.

Detección del foco en Bellaterra: dos jabalíes positivos al virus

Según ha informado el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), los dos animales fueron localizados muertos los días 25 y 26 de noviembre en los alrededores del campus de la UAB en Cerdanyola del Vallès, en la zona de Bellaterra (Barcelona), con aproximadamente un kilómetro de distancia entre ambos cuerpos.

Los servicios veterinarios oficiales de la Generalitat de Catalunya recogieron las muestras y las remitieron al Laboratorio Central de Veterinaria de Algete (Madrid), centro de referencia estatal, que confirmó la presencia del virus de la peste porcina africana. Esta confirmación ha sido notificada formalmente a la Unión Europea y a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), tal y como establecen los protocolos internacionales.

El MAPA ha recalcado que se trata de jabalíes silvestres, sin constancia por ahora de infecciones en cerdos domésticos. Sin embargo, el hecho de que el virus haya reaparecido en fauna salvaje en una zona densamente poblada y con importante actividad ganadera ha impulsado una respuesta rápida y coordinada.

De acuerdo con las autoridades, estos positivos suponen una incursión puntual del virus, similar a otras que se han observado en países europeos a gran distancia de los focos previos, lo que hace pensar en un salto de larga distancia favorecido por movimientos de animales, productos o materiales contaminados.

Una vez certificada la infección, se ha activado el manual práctico de operaciones de lucha contra la PPA, que marca los pasos a seguir para intentar contener el brote desde el primer momento.

control sanitario peste porcina africana

Medidas inmediatas: zonas restringidas y control del jabalí

Tras la confirmación de los positivos, se ha delimitado una zona infectada y una amplia área de vigilancia en torno al lugar donde se encontraron los jabalíes. Esta respuesta busca evitar que el virus salte desde la fauna silvestre a las explotaciones de porcino de la región.

En el radio más próximo, de 6 kilómetros alrededor del foco, se ha decretado un cierre casi total del acceso al medio natural. Esto implica la suspensión de las actividades de caza, los trabajos forestales y cualquier uso recreativo de las zonas rústicas, además de la instalación de barreras físicas y químicas y trampas para el control de las poblaciones de jabalí.

En este perímetro restringido se incluyen municipios como Sabadell, Sant Quirze del Vallès, Polinyà, Santa Perpètua de Mogoda, Montcada i Reixac, Ripollet, Barberà del Vallès, Badia del Vallès, Cerdanyola del Vallès, Sant Cugat del Vallès, Terrassa y Rubí. Además, se ha limitado el acceso a la totalidad del Parque Natural de Collserola para actividades de ocio, una medida poco habitual pero que persigue reducir al mínimo el movimiento de personas y posibles vectores mecánicos del virus.

Más allá de esta primera franja, se ha establecido una zona de vigilancia de 20 kilómetros que abarca 64 municipios. En esta área se concentran 39 explotaciones porcinas de producción y reproducción: cinco de ellas dentro de los primeros 10 kilómetros del foco y otras 34 en el anillo de 10 a 20 kilómetros.

En todas estas granjas se han aplicado restricciones de movimientos de entrada y salida de animales, personal y vehículos. Además, se han puesto en marcha inspecciones clínicas, análisis epidemiológicos y toma de muestras, con la participación de equipos especializados y de los servicios veterinarios autonómicos.

Impacto sobre el sector porcino y las exportaciones

El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat, Òscar Ordeig, ha reconocido que la detección de la PPA tiene un potencial impacto económico muy serio, especialmente por el freno a las exportaciones. La carne de porcino supone cerca del 19,3% de las exportaciones de alimentos y bebidas en Cataluña, por lo que cualquier restricción internacional representa un golpe sensible para la industria.

El Gobierno prevé que alrededor de 14 industrias cárnicas de la provincia de Barcelona podrían verse afectadas por las limitaciones comerciales, en particular en lo referente al mercado chino, uno de los principales destinos de la carne de cerdo española. De hecho, ya se han bloqueado más de un centenar de certificados de exportación de productos porcinos hacia una cuarentena de países, mientras algunas naciones revisan sus condiciones sanitarias.

En este contexto, se ha señalado que China, pese a su importancia como comprador, mantiene por ahora el principio de regionalización para las exportaciones españolas, aunque ha suspendido la compra de determinados productos concretos, como tripas de porcino para calibración, desde todo el territorio nacional.

Otros países como Rusia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos, Japón, México o Sudáfrica, entre muchos otros, han comenzado a revisar o a bloquear sus certificados de importación, un movimiento que el sector observa con preocupación a la espera de que el foco quede acotado.

Desde regiones con fuerte presencia de cerdo ibérico en extensivo, como Extremadura, organizaciones agrarias han mostrado una máxima preocupación recordando los graves perjuicios que la PPA provocó en las décadas de 1980 y 1990, cuando las restricciones llegaron a impedir la exportación incluso de productos curados tras largos periodos de maduración.

Respuesta del sector y refuerzo de la bioseguridad

La Interprofesional del Porcino de Capa Blanca (Interporc) se ha puesto a disposición tanto del Ministerio como de la Generalitat para colaborar en la gestión del brote y la evaluación de su alcance. Desde la entidad recuerdan que la creación de una zona de vigilancia de 20 kilómetros implica limitaciones operativas y comerciales para las granjas incluidas en ese perímetro.

Interporc subraya que la detección temprana de los dos casos en jabalíes silvestres refleja el alto nivel de vigilancia y control sanitario del sector porcino español y la buena coordinación entre las administraciones nacional y autonómica, que han puesto en marcha el correspondiente plan de contingencia.

La organización insiste en que las granjas de porcino en España ya cuentan con exigentes planes de bioseguridad, sujetos a una normativa estricta que regula accesos, limpieza y desinfección de vehículos, control de visitas, gestión de residuos y separación respecto a fauna silvestre, entre otros aspectos.

En paralelo, la Federación Española de Caza (RFEC) ha recordado a cazadores y sociedades de caza la necesidad de cumplir de forma rigurosa las recomendaciones de bioseguridad: manipulación higiénica de las piezas, gestión correcta de subproductos, limpieza y desinfección de material y vehículos, y evitar el movimiento de restos biológicos fuera de los puntos autorizados.

La RFEC recuerda que los cazadores juegan un papel clave en la detección temprana de animales enfermos, en el control poblacional del jabalí y en la vigilancia sanitaria de la fauna silvestre, algo que ya se ha demostrado en numerosos países europeos afectados por la PPA.

Un virus muy contagioso, pero que no afecta a las personas

Las autoridades sanitarias insisten en un mensaje muy claro: la peste porcina africana es una enfermedad no zoonósica. Esto significa que las personas no pueden infectarse ni por contacto con cerdos o jabalíes enfermos ni por consumir productos derivados de ellos, por lo que no se considera un problema de seguridad alimentaria ni de salud pública humana.

La enfermedad, sin embargo, es altamente contagiosa y muy letal para los cerdos domésticos y silvestres. La OMSA explica que en sus formas más virulentas puede alcanzar una mortalidad cercana al 100% en las piaras afectadas, con una gran capacidad para persistir en el medio ambiente y en productos de origen porcino.

El virus es capaz de sobrevivir en ropa, calzado, ruedas de vehículos y equipos, así como en embutidos u otros productos de cerdo mal tratados o transportados de manera irregular. Este comportamiento facilita que la PPA pueda cruzar fronteras impulsada por actividades humanas, desde movimientos de animales hasta restos de comida transportados en viajes o vehículos.

Especialistas en sanidad animal, como el catedrático de Veterinaria Christian de la Fe, recuerdan que el impacto sanitario y económico depende de la variante concreta del virus y del tipo de explotación, pero que, en general, la PPA tiene un potencial devastador si entra en granjas donde no se apliquen medidas de bioseguridad estrictas.

Por ello, el Ministerio recalca que se trata de una cuestión de sanidad animal y de estabilidad del sector porcino, y no de un riesgo para los consumidores, a los que se busca trasladar tranquilidad respecto a la seguridad de la carne y los productos derivados que llegan al mercado.

Situación en la Unión Europea y países afectados

La PPA está presente en la Unión Europea desde 2014, cuando el virus entró en los países bálticos y Polonia procedente de Rusia. Desde entonces, la enfermedad se ha ido desplazando hacia el oeste, afectando tanto a las poblaciones de jabalíes silvestres como, en ocasiones, a explotaciones de cerdos domésticos.

En la actualidad, la PPA se mantiene activa en 13 Estados miembros de la UE: Italia, Alemania, Polonia, Estonia, Letonia, Lituania, Eslovaquia, República Checa, Hungría, Grecia, Rumanía, Bulgaria y Croacia. En estos países se han registrado miles de focos, obligando a sacrificios masivos, restricciones de movimiento y fuertes pérdidas económicas.

Los datos recopilados por la OMSA desde enero de 2022 señalan que la PPA ha causado la muerte de unos 2,2 millones de cerdos en 69 países y territorios afectados. En Europa, en los últimos años se han documentado miles de focos en explotaciones de cerdos y en poblaciones de jabalíes, con una cifra de animales muertos o sacrificados que supera ampliamente el millón y medio.

Algunos países, como Bélgica, Suecia y la República Checa, han logrado erradicar el virus en su territorio tras aplicar durante años medidas muy estrictas de control, vigilancia e intervención sobre las poblaciones de jabalí y un férreo control de la bioseguridad en las granjas.

La experiencia europea reciente muestra también las consecuencias comerciales de la PPA: en Alemania, por ejemplo, la expansión del virus provocó una oleada de prohibiciones de importación por parte de numerosos países terceros, alterando profundamente su poderosa industria porcina y sus flujos de exportación.

Coordinación institucional y llamada a la vigilancia del sector

En respuesta al foco detectado en Cataluña, el Ministerio ha convocado una reunión del Comité de la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria (RASVE), en la que participan los servicios veterinarios oficiales de todas las comunidades autónomas, además de representantes del sector porcino.

El departamento ha reiterado a ganaderos, transportistas y operadores del sector la necesidad de extremar las medidas de bioseguridad en las explotaciones de ganado porcino y en las instalaciones donde pueda haber contacto con jabalíes, así como en el transporte de animales vivos y de productos de origen porcino.

Se ha recordado igualmente la obligación de notificar de inmediato cualquier sospecha de enfermedad a los servicios veterinarios oficiales, tanto en el caso de jabalíes hallados muertos o con síntomas sospechosos como en explotaciones de cerdos domésticos en cualquier punto del territorio nacional.

Las autoridades han puesto también el foco en la búsqueda activa y retirada bajo control oficial de cadáveres de jabalíes en la zona afectada, con la colaboración de cuerpos como los Agentes Rurales de Cataluña, los Mossos d’Esquadra y el Seprona de la Guardia Civil, que están inspeccionando el entorno de Bellaterra y zonas próximas.

Organizaciones agrarias como la Unión de Uniones insisten, por su parte, en que este episodio vuelve a evidenciar la necesidad de reforzar el control de la fauna silvestre, a la que señalan como reservorio no solo de esta, sino también de otras enfermedades que pueden afectar al ganado.

La reaparición de la peste porcina africana en España, limitada por ahora a dos jabalíes silvestres en Bellaterra, llega en un contexto europeo de expansión del virus y obliga a combinar prudencia, vigilancia extrema y calma. Mientras el foco se investiga y se aplican restricciones en una amplia zona de Cataluña, el mensaje de las autoridades es claro: no hay riesgo para la población, pero el reto para el sector porcino y las administraciones será contener rápidamente la enfermedad para proteger tanto a los animales como a una de las principales actividades económicas del país.

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