Alertan por cocodrilos en la presa Palo Blanco en Ramos Arizpe

Última actualización: 13 febrero 2026
  • Confirman la presencia de al menos dos cocodrilos de pantano en la presa Palo Blanco de Ramos Arizpe.
  • La especie no es originaria de Coahuila y se sospecha que fue liberada de forma irregular por particulares.
  • Se activó un operativo con Medio Ambiente, PROFEPA, Protección Civil y el Museo del Desierto para su captura segura.
  • La población tiene prohibido acercarse o usar la presa con fines recreativos y debe reportar cualquier avistamiento al 911.

cocodrilos en presa Palo Blanco

La presa Palo Blanco, en el municipio de Ramos Arizpe (Coahuila), se ha convertido en el centro de atención tras confirmarse la presencia de varios cocodrilos de pantano en sus aguas. Lo que antes era un lugar habitual para la pesca y el esparcimiento, se mantiene ahora bajo vigilancia constante mientras las autoridades trabajan para capturar a los ejemplares y reducir cualquier posible riesgo.

Según han explicado los responsables ambientales, no se trata de una especie exótica propia de la región, por lo que todo apunta a que estos animales habrían sido liberados por particulares. Esta práctica, además de ilegal, supone un problema para la seguridad de las personas y para el equilibrio del ecosistema local.

Confirmación del avistamiento y primeros reportes

La situación se desencadenó tras un aviso de avistamiento recibido el 10 de febrero en el sistema de emergencias 911, donde se informó de la presencia de un cocodrilo en la presa Palo Blanco. A partir de ese momento, se activaron los protocolos habituales para casos de fauna silvestre potencialmente peligrosa.

En un primer momento, personal técnico de la Subsecretaría de Recursos Naturales de Coahuila acudió al lugar para verificar la información. Con apoyo de evidencias en vídeo aportadas por la Dirección de Ecología municipal y por ciudadanos, los especialistas pudieron constatar que no se trataba de un simple error de identificación.

Tras la revisión de la zona, se confirmó la presencia de al menos dos ejemplares de cocodrilo de pantano (Crocodylus moreletii), un reptil que habita de forma natural en otros estados del país, pero no en Coahuila. Los animales, de aproximadamente un metro de longitud, fueron observados tanto en el agua como descansando sobre troncos en áreas de difícil acceso.

Las autoridades remarcan que la llegada de estos cocodrilos no puede explicarse por desplazamiento natural, ya que la especie no tiene distribución en esta región semiárida. La hipótesis más sólida es que fueron introducidos deliberadamente, probablemente como consecuencia de su tenencia previa como mascotas exóticas.

operativo por cocodrilos en presa

Coordinación entre autoridades ambientales y de protección civil

Una vez confirmada la presencia de los reptiles, la Secretaría de Medio Ambiente del Estado notificó de inmediato a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), instancia responsable del manejo de fauna silvestre a nivel federal. Esta coordinación resulta esencial cuando se trata de especies reguladas y potencialmente peligrosas.

Al mismo tiempo, se dio aviso a Protección Civil estatal y al área de Protección Civil del Ayuntamiento de Ramos Arizpe, con el fin de reforzar la seguridad en la zona y establecer restricciones de acceso. La presa es un lugar frecuentado por pescadores y visitantes, por lo que la prioridad es evitar incidentes.

Desde entonces, las brigadas de vigilancia realizan recorridos constantes en torno al cuerpo de agua, tanto por tierra como en embarcaciones ligeras en aquellas áreas con vegetación densa y orillas pantanosas. Estos puntos son propicios para que los cocodrilos se asoleen u oculten, de ahí la necesidad de un monitoreo exhaustivo.

Las autoridades han dejado claro que no se permitirán actividades recreativas en la presa mientras dure el operativo. Eso incluye bañarse, pescar, navegar de forma recreativa o pasear por las orillas sin autorización, medidas que buscan evitar incidentes y reducir al mínimo la interacción entre personas y animales.

Especie protegida y manejo bajo normativa federal

El cocodrilo de pantano, identificado científicamente como Crocodylus moreletii, se encuentra catalogado en México bajo la categoría de Protección Especial (Pr) en la NOM-059-SEMARNAT-2010. Esto implica que su captura, traslado o cualquier forma de manejo sólo puede llevarse a cabo bajo autorización expresa de la Dirección General de Vida Silvestre de la SEMARNAT.

Por este motivo, la Secretaría de Medio Ambiente de Coahuila tramitó la solicitud formal para intervenir a los ejemplares conforme a la normativa. El objetivo declarado es capturarlos sin causarles daño y reubicarlos en instalaciones adecuadas, donde puedan vivir en condiciones controladas y seguras.

Además, al tratarse de una especie exótica para esta región, se valora el impacto que su presencia podría tener sobre la fauna local. La introducción de depredadores en ecosistemas donde no existen de forma natural puede alterar cadenas tróficas, afectar a especies autóctonas y generar desequilibrios difíciles de corregir.

En este contexto, los expertos recuerdan que la liberación de animales exóticos en el medio natural está prohibida y puede acarrear sanciones. Más allá del componente legal, se trata de una práctica con consecuencias ambientales y de seguridad que muchas veces se subestiman.

Operativo de captura: trampas, recorridos y monitoreo constante

Para proceder a la retirada segura de los cocodrilos, personal especializado de la Secretaría de Medio Ambiente, PROFEPA y del Museo del Desierto ha diseñado un operativo específico. La estrategia combina métodos pasivos y activos de captura, supervisados por técnicos con experiencia en el manejo de reptiles de gran tamaño.

Entre las primeras medidas, se instalaron varias trampas con carnada en los puntos identificados como zonas de paso o descanso de los animales. Estas estructuras están pensadas para retener al cocodrilo sin causarle lesiones, de forma que su posterior traslado resulte más sencillo y seguro.

De manera paralela, brigadas en lancha recorren los sectores más complicados de la presa, donde la vegetación o el relieve dificultan la visibilidad. Estos recorridos permiten actualizar la información sobre los movimientos de los reptiles, ajustar la ubicación de las trampas y valorar la necesidad de nuevas acciones.

Los técnicos subrayan que no es un trabajo rápido ni sencillo. Los cocodrilos pueden permanecer largos periodos sumergidos o inmóviles, camuflados entre troncos y márgenes fangosos. Cualquier intervención precipitada puede aumentar el riesgo tanto para el personal como para los propios ejemplares.

Por ello, las autoridades insisten en que el operativo continuará el tiempo que sea necesario hasta garantizar que la presa queda libre de cocodrilos y que los animales han sido reubicados adecuadamente en instalaciones autorizadas.

Destino de los cocodrilos y opciones de reubicación

Una vez que se logre la captura, el plan es trasladar a los cocodrilos a una Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) autorizada. Estos centros cuentan con instalaciones específicas para el alojamiento de especies como el cocodrilo de pantano, con personal cualificado y protocolos de bienestar animal.

En coordinación con el Gobierno Federal, se estudia la posibilidad de enviarlos a zoológicos o museos con infraestructura adecuada, principalmente en estados donde esta especie es originaria o ampliamente manejada, como Tamaulipas. Allí podrían mantenerse en recintos controlados, con condiciones de humedad, temperatura y alimentación acordes a sus necesidades.

Este tipo de reubicación persigue un doble objetivo: por un lado, retirar de la presa Palo Blanco una especie que no forma parte de su fauna natural; por otro, asegurar que los animales no sean sacrificados y puedan continuar su vida en un entorno apto, bajo supervisión técnica.

Las decisiones finales sobre el destino de los ejemplares se tomarán con base en criterios técnicos, legales y de bienestar animal, siempre dentro del marco establecido por la SEMARNAT y las autoridades estatales competentes.

Restricciones de uso de la presa y recomendaciones a la población

Mientras dure el operativo, la indicación oficial es clara: queda prohibido acercarse al agua o utilizar la presa con fines recreativos. Esto incluye nadar, practicar deportes acuáticos, pescar o acceder a las orillas sin autorización previa de las autoridades.

Las instancias de Protección Civil han colocado avisos y advertencias visibles en los puntos de acceso más habituales, informando sobre la presencia de cocodrilos y sobre las restricciones vigentes. Además, se mantienen patrullajes para disuadir la entrada de curiosos, algo que podría ponerles en peligro.

Se ha pedido a la ciudadanía que cualquier nuevo avistamiento o evidencia de cocodrilos sea reportado de inmediato al 911. Fotografías, vídeos o descripciones detalladas pueden ayudar a los equipos técnicos a ubicar con mayor precisión a los animales y aumentar las probabilidades de una captura rápida y segura.

Las autoridades recuerdan que, aunque los cocodrilos de pantano no suelen atacar de forma indiscriminada, se trata de depredadores capaces de causar lesiones graves si se sienten amenazados o acorralados. Por ello, recomiendan mantener una distancia prudente, no intentar alimentarlos ni ahuyentarlos y seguir siempre las instrucciones oficiales.

Advertencia sobre mascotas exóticas y responsabilidad ciudadana

Uno de los mensajes que más se ha repetido desde las instituciones es la petición de no adquirir animales exóticos como mascotas, especialmente aquellos que pueden alcanzar un tamaño considerable o representar un riesgo cuando crecen. Lo que al principio puede parecer una curiosidad o un capricho, termina siendo un problema de seguridad y conservación. Además, en ocasiones se han detectado casos en los que se adquirían o transportaban ejemplares sin la debida autorización.

Expertos en vida silvestre insisten en que muchas personas, al no poder hacerse cargo del animal cuando madura, optan por liberarlo en presas, ríos o zonas naturales cercanas. Esta práctica, además de ilegal, puede derivar en casos como el de la presa Palo Blanco, donde ahora se requiere un amplio despliegue de recursos humanos y materiales.

El llamamiento se dirige también a quienes ya tengan animales de este tipo: antes de abandonarlos, deben contactar con autoridades ambientales o centros especializados que puedan valorar alternativas legales y seguras. Tirar del recurso fácil de soltarlos en un entorno natural no resuelve el problema, solo lo traslada al conjunto de la sociedad.

De fondo, lo que se reclama es una mayor conciencia sobre la convivencia con la fauna silvestre y sobre el impacto que nuestras decisiones individuales pueden tener en el entorno. La aparición de cocodrilos en un embalse donde no deberían estar es un ejemplo claro de esa falta de responsabilidad.

La aparición de cocodrilos de pantano en la presa Palo Blanco ha puesto sobre la mesa la necesidad de reforzar tanto la vigilancia ambiental como la responsabilidad ciudadana. Mientras las autoridades mantienen el operativo de captura y protección, se insiste en que la colaboración de la población, el respeto a las restricciones y el rechazo a la tenencia y liberación de fauna exótica son clave para evitar que situaciones como esta se repitan y para garantizar la seguridad de las personas y de los propios animales implicados.

lucha con cocodrilos
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