Autoridades confirman que no hay segundo cocodrilo en la presa Palo Blanco y reabren el embalse

Última actualización: 27 febrero 2026
  • Las autoridades han dado por concluida la búsqueda y descartan la presencia de un segundo cocodrilo en la presa Palo Blanco.
  • El único ejemplar capturado es un macho juvenil de Crocodylus moreletii, especie introducida y no propia de Coahuila.
  • La presa se reabre al público, pero se mantendrá una vigilancia permanente y monitoreos periódicos.
  • El caso reaviva el debate sobre el abandono de fauna silvestre como mascota en entornos no adecuados.

cocodrilo en presa Palo Blanco

La intensa búsqueda que durante días mantuvo en vilo a los habitantes de Ramos Arizpe ha llegado a su fin: las autoridades han concluido el operativo en la presa Palo Blanco y dan por hecho que no existe un segundo cocodrilo en el embalse. Tras múltiples recorridos y monitoreos, el Ayuntamiento y las dependencias ambientales han decidido reabrir el acceso al público, aunque bajo una vigilancia reforzada.

Según los responsables del dispositivo, la captura de un solo ejemplar, la ausencia de nuevos indicios y la revisión exhaustiva del cuerpo de agua permiten afirmar que se trataba de un único cocodrilo introducido de forma irregular. Aun así, se mantendrá la recomendación de que cualquier persona que observe un comportamiento o animal fuera de lo común lo comunique de inmediato a Protección Civil o a las autoridades ambientales.

Fin de la búsqueda y reapertura de la presa Palo Blanco

Después de varios días de trabajo continuo, el secretario del Ayuntamiento de Ramos Arizpe, Alejandro González, confirmó que el operativo específico de búsqueda ha sido cerrado. Equipos de Protección Civil, personal municipal y especialistas realizaron inspecciones por distintos puntos de la presa, tanto de día como de noche, sin encontrar rastro alguno de un segundo reptil.

En un primer momento, las alertas por cocodrilos en la presa Palo Blanco apuntaban a la presencia de al menos dos cocodrilos, lo que motivó el despliegue de lanchas, sistemas de iluminación y recorridos sistemáticos en el agua y la orilla. Sin embargo, el paso de los días sin nuevas evidencias visuales, fotográficas o de rastros físicos reforzó la hipótesis de que sólo había un individuo en el embalse.

Con la finalización del operativo, el Ayuntamiento ha ordenado la reapertura controlada de la presa Palo Blanco. Este espacio, muy frecuentado por familias sobre todo en periodos vacacionales, había permanecido cerrado para evitar incidentes mientras duraba la búsqueda del supuesto segundo cocodrilo.

La zona vuelve ahora a su uso habitual, pero no del todo como antes: las autoridades han anunciado que se mantendrá una supervisión permanente por parte de Protección Civil y de las áreas de medio ambiente, de manera que cualquier anomalía pueda ser atendida con rapidez.

vigilancia en presa Palo Blanco

Cómo fue la captura del único cocodrilo en Palo Blanco

El desenlace de esta historia comenzó unos días antes, cuando en un operativo coordinado entre el Municipio de Ramos Arizpe, la Secretaría de Medio Ambiente de Coahuila, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y el Museo del Desierto, se logró asegurar un cocodrilo en la presa Palo Blanco. La intervención se llevó a cabo durante la noche, aprovechando las mejores condiciones para localizar al animal.

Con el apoyo del especialista en manejo de cocodrilos César Norberto Cedillo Leal, que acumula experiencia en diferentes regiones del país, se consiguió capturar al ejemplar en óptimas condiciones, sin causarle daños. El reptil fue descrito como un macho juvenil de entre 50 y 60 centímetros de largo, identificado como Crocodylus moreletii, conocido popularmente como cocodrilo de pantano.

El propio Cedillo, junto a técnicos y personal de las dependencias participantes, supervisó el traslado del animal conforme a los protocolos establecidos para fauna silvestre. Tras su captura, el cocodrilo fue depositado bajo resguardo de PROFEPA y posteriormente alojado de forma temporal en el Museo del Desierto, mientras se define su destino definitivo.

Durante esos primeros días, y a raíz de distintas versiones de testigos, se manejó la posibilidad de que existiera un segundo ejemplar en el embalse. Esa sospecha fue la que motivó que el operativo no se detuviera tras la captura inicial, prolongándose con nuevos monitoreos nocturnos y recorridos detallados por la presa.

El veredicto de los especialistas: casi seguro que sólo había un ejemplar

Conforme avanzó la investigación en el terreno, la postura de los expertos fue inclinándose hacia un escenario muy concreto: todo apuntaba a que en Palo Blanco sólo habitaba un cocodrilo. Fernando Toledo, responsable del área de fauna del Museo del Desierto, estuvo presente en la captura y ayudó a evaluar el estado del animal.

Toledo explicó que el cocodrilo capturado, de unos tres a cuatro años de edad, se encontraba en buenas condiciones de salud y presentaba un crecimiento acorde con su entorno y alimentación. En la presa, señaló, hay abundancia de peces, ranas y pequeños mamíferos, presas suficientes para que un ejemplar de ese tamaño se mantuviera sin dificultad.

El especialista insistió en que, tras varios días de búsquedas sistemáticas en el área, no se detectó ninguna evidencia fiable de la presencia de más cocodrilos, pese a los informes iniciales de varios vecinos. Las patrullas en lancha, los barridos visuales con lámparas y los recorridos por la orilla no arrojaron indicios de otro individuo.

Desde el punto de vista técnico, Toledo considera que es “casi seguro” que el capturado era el único cocodrilo que se encontraba en la presa. Esta valoración coincidió con la experiencia de Cedillo y del personal de la Secretaría de Medio Ambiente, que tampoco localizaron nuevas huellas, movimientos en el agua ni otros signos que apuntaran a más ejemplares.

Un cocodrilo fuera de lugar: especie introducida y posible mascota abandonada

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de las autoridades es que el animal asegurado pertenece a una especie que no se distribuye de forma natural en Coahuila. El cocodrilo de pantano (Crocodylus moreletii) habita principalmente en zonas húmedas de estados del sureste y el Golfo de México, por lo que su presencia en un embalse de Ramos Arizpe está totalmente fuera de lo habitual.

De acuerdo con Daniel González, director de Vida Silvestre y Recursos Forestales del Estado, todo apunta a que el ejemplar fue liberado de manera irregular por particulares. Se trataría de un animal adquirido como mascota exótica y posteriormente abandonado, una práctica que las autoridades y expertos llevan años intentando desincentivar por sus riesgos tanto ambientales como para la seguridad de las personas.

Los especialistas recuerdan que la fauna silvestre no es apta como animal de compañía doméstico. Serpientes, felinos, cocodrilos o tortugas requieren condiciones específicas, instalaciones adecuadas y permisos legales, además de representar un peligro en caso de ser manejados sin la formación necesaria. En el caso de los cocodrilos, su crecimiento lento pero constante y su longevidad agravan el problema cuando se mantienen en cautiverio sin control.

El cocodrilo confiscado muestra, según los técnicos que lo examinaron, signos de haber estado bien alimentado y presenta algunos parásitos que ya se están tratando. Estas características son coherentes con un animal que pasó parte de su vida en cautiverio y luego fue arrojado a un entorno donde pudo adaptarse a base de la fauna disponible.

Dispositivo coordinado y vigilancia que se mantendrá en el tiempo

El despliegue en torno a la presa Palo Blanco ha sido un ejemplo de coordinación interinstitucional. En las labores de captura, monitoreo y posterior evaluación participaron la Secretaría de Medio Ambiente de Coahuila, PROFEPA, el Municipio de Ramos Arizpe, el Museo del Desierto y especialistas externos en manejo de cocodrilos, además de personal de Protección Civil.

El alcalde Tomás Gutiérrez Merino subrayó que la prioridad siempre fue proteger a la población sin descuidar el bienestar del animal capturado. Desde el primer aviso de avistamientos, el Ayuntamiento puso a disposición lanchas, vehículos, equipos de iluminación y personal capacitado para apoyar las tareas nocturnas y diurnas en el cuerpo de agua.

Aunque la búsqueda de un segundo ejemplar se ha dado por concluida, las autoridades han anunciado que seguirán realizando monitoreos periódicos en la presa. La idea es prevenir sorpresas y contar con un protocolo claro en caso de que en el futuro se detecten nuevos animales exóticos o potencialmente peligrosos en la zona.

Paralelamente, el especialista en cocodrilos que apoyó el operativo impartió capacitaciones al personal local para mejorar la respuesta ante incidentes de fauna silvestre. Esta formación incluye desde técnicas de detección y captura segura hasta pautas para informar a la ciudadanía y manejar rumores o falsas alarmas.

Llamado a la ciudadanía y lecciones de un caso atípico

Más allá de la anécdota, el episodio de la presa Palo Blanco deja varias lecciones para la administración local y para los vecinos de Ramos Arizpe. Por un lado, se ha puesto de manifiesto que la colaboración ciudadana es clave para activar con rapidez los dispositivos de seguridad y protección ambiental, pero también que es importante basarse en datos y verificaciones antes de dar por hecho la presencia de determinados animales.

Las autoridades han reiterado el llamamiento a que cualquier persona que observe fauna fuera de su hábitat habitual o situaciones de riesgo en cuerpos de agua y zonas naturales lo reporte de inmediato a Protección Civil o a las dependencias ambientales. Una comunicación temprana permite organizar operativos más eficaces y reducir al mínimo cualquier peligro.

Al mismo tiempo, el caso refuerza la necesidad de evitar la compra de especies silvestres como mascotas. El abandono de estos animales no sólo pone en riesgo a quienes utilizan espacios públicos como presas o parques, sino que también puede alterar los ecosistemas locales, introducir enfermedades o generar conflictos con la fauna autóctona.

Tras días de expectación, cierres y vigilancia intensa, la presa Palo Blanco recupera poco a poco la normalidad, con un solo cocodrilo capturado y la certeza oficial de que no hay un segundo ejemplar en sus aguas. Lo ocurrido ha servido para afinar protocolos, reforzar la coordinación entre instituciones y abrir un necesario debate sobre la responsabilidad que implica tener y abandonar fauna silvestre, en un contexto en el que la seguridad de la gente y el respeto al medio ambiente deben ir siempre de la mano.

alertan por cocodrilos en la presa Palo Blanco en Ramos Arizpe
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