- La sobrepoblación de conejos provoca graves daños en cultivos de varias regiones españolas.
- Andalucía activa emergencia cinegética y autoriza medidas excepcionales para el control poblacional.
- En Castilla-La Mancha, agricultores reclaman ampliar la caza del conejo durante todo el año.
- El problema se agrava en zonas con parcelas abandonadas y falta de soluciones efectivas.

El incremento descontrolado en la población de conejos silvestres ha reavivado el debate sobre las consecuencias directas para la agricultura en varias comunidades autónomas españolas. El sector agrario denuncia fuertes pérdidas en cultivos y daños irreversibles en infraestructuras agrícolas, hasta el punto de poner en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones y la estabilidad del medio rural.
En los últimos meses, tanto asociaciones de agricultores como administraciones públicas se han visto obligadas a tomar decisiones urgentes para atajar un problema que afecta a miles de hectáreas en Andalucía, Castilla-La Mancha y la Comunitat Valenciana, entre otras regiones.
Andalucía: declaración de emergencia cinegética

Ante el impacto económico y ambiental generado por la sobreabundancia de conejos, la Junta de Andalucía ha decidido activar una situación de emergencia cinegética en 136 municipios de las provincias de Granada, Jaén, Málaga y Sevilla. Esta declaración, publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA), regula la aplicación de medidas excepcionales de control durante la temporada 2025/2026.
El objetivo principal es reducir los daños en cultivos y mantener el equilibrio entre conservación y producción agrícola. Aunque el conejo es una especie esencial en el ecosistema mediterráneo, su proliferación puede comprometer la supervivencia de otras especies –como la liebre ibérica– y poner en jaque la economía local.
La resolución, sustentada en la Ley 8/2003 de flora y fauna silvestres, establece que solo los terrenos cinegéticos con un Plan Técnico de Caza vigente podrán acogerse a estas medidas. Los municipios afectados han sido seleccionados en base a la intensidad de los daños registrados.
Medidas autorizadas para controlar la plaga
Entre las acciones permitidas destaca la captura en vivo usando hurones y redes durante toda la temporada, un método considerado menos invasivo y prioritario en zonas especialmente sensibles. Además, se permite el uso de armas de fuego entre el 24 de noviembre de 2025 y el 28 de febrero de 2026, limitándose a jueves, sábados y domingos para evitar molestias a la fauna durante su reproducción.
En lo que respecta a la cetrería, la normativa habilita su práctica diaria sin restricciones sobre el tipo de ave, siempre que resulte adecuada para el control del conejo. Para el periodo general de caza, del 10 de agosto al 23 de noviembre de 2025, se mantienen las condiciones habituales, permitiéndose la cetrería cada día sin excepción.
Los órganos competentes también valoran la posibilidad de autorizar el control de depredadores como el zorro en cotos afectados por el desequilibrio ecológico, bajo criterios restrictivos para evitar impactos sobre otras especies en regresión.
Para poner en marcha estas acciones, los titulares de terrenos deben comunicarlo con al menos diez días hábiles de antelación a las delegaciones territoriales, incluyendo detalles como métodos, fechas, plano de daños y datos de los participantes. El aprovechamiento de los conejos capturados puede dedicarse al autoconsumo, la reubicación dentro del mismo coto o, con permiso expreso y cumpliendo la normativa sanitaria, a la repoblación de otros acotados.
La efectividad de la orden se revisará al término de la temporada 2025/2026. Los responsables de los cotos que apliquen estas medidas deberán presentar informes anuales detallados con datos sobre capturas, fechas, técnicas empleadas y participantes.
Castilla-La Mancha: fuerte presión del sector agrícola
Mientras en Andalucía se opta por regulaciones temporales, en Castilla-La Mancha la situación ha generado una gran inquietud entre agricultores y ganaderos. Diversas organizaciones, especialmente ASAJA Castilla-La Mancha, reclaman que la caza del conejo sea posible durante los 365 días del año y sin límites sobre los métodos de captura. Su argumento es que las soluciones actuales, como la declaración de emergencia cinegética temporal, han resultado claramente insuficientes y la plaga sigue fuera de control en comarcas como Tomelloso, Toledo, Cuenca y Ciudad Real.
ASAJA critica que los planes de control y ayudas oficiales vigentes no han logrado frenar la expansión del conejo, generando pérdidas económicas insostenibles para muchos agricultores. La petición principal es permitir el control cinegético sin restricciones y facilitar otras medidas complementarias, como el refuerzo de vallados, la eliminación de refugios, o incluso el uso de métodos químicos que limiten la fertilidad de la especie.
La presión crece entre los agricultores manchegos, que consideran que la falta de recursos específicos y la dispersión de competencias dificultan la gestión efectiva del problema. En reuniones recientes en municipios como Tomelloso, se ha expresado el hartazgo del sector y la exigencia de una intervención urgente por parte de la administración autonómica.
El peso de las parcelas abandonadas y la respuesta en la Comunitat Valenciana
La Comunitat Valenciana también se ve afectada por la superpoblación de conejos, especialmente en parcelas sin cultivar. Desde organizaciones como la Unió Llauradora i Ramadera se señala que estos espacios ofrecen refugio y zonas de reproducción ideales para la especie, facilitando su expansión hacia explotaciones cercanas.
En respuesta, se solicitan ayudas para limpiar y acondicionar fincas abandonadas con el fin de reducir la presión sobre los cultivos. Las medidas actuales, como los protocolos de actuación y las autorizaciones para cazar, se consideran lentas y poco efectivas; a menudo, el daño es irreversible antes de que se puedan tomar acciones.
Además, la burocracia y la falta de recursos económicos dificultan las acciones preventivas, por lo que se reclama mayor flexibilidad y líneas de apoyo específicas para el control del conejo, así como una mejor coordinación entre las autoridades implicadas.
La expansión del conejo silvestre en España requiere soluciones más estructurales y a largo plazo. Aunque se han implementado medidas de control excepcionales, los sectores afectados insisten en la necesidad de adoptar estrategias que protejan la agricultura de forma efectiva y sostenida.

