- Castilla-La Mancha y otras regiones experimentan una sobrepoblación alarmante de conejos, dañando cultivos y generando pérdidas millonarias.
- Los agricultores denuncian la ineficacia de las medidas actuales y exigen acciones urgentes para controlar la plaga.
- El problema alcanza también entornos urbanos, como estadios deportivos, donde los conejos han deteriorado infraestructuras.
- En el extranjero, se experimenta con conejos robot para combatir especies invasoras depredadoras, mostrando avances en el uso de la tecnología.

La proliferación de conejos en diferentes regiones de España está trayendo de cabeza a agricultores y hasta a responsables de infraestructuras urbanas. Lo que para algunos puede ser un símbolo de vida silvestre y tradición, para muchos trabajadores del campo y técnicos en gestión de espacios supone un auténtico quebradero de cabeza.
Durante los últimos meses, la superpoblación de conejos ha alcanzado cotas preocupantes, especialmente en zonas agrícolas y en entornos donde nunca se habían registrado tantos ejemplares. El problema se ha convertido en permanente y provoca pérdidas económicas, así como intervenciones de urgencia para evitar males mayores.
El campo, en pie de guerra por la plaga de conejos
Castilla-La Mancha lidera el ranking nacional en densidad de conejos, con áreas como La Mancha, Ocaña, La Sagra o Almansa entre las más afectadas. Los cultivos tradicionales como trigo, cebada, uva o maíz están sufriendo las consecuencias de una presión aumentada. Según estimaciones de asociaciones de agricultores, en la zona se cazan anualmente alrededor de 1,5 millones de conejos, pero en algunos cotos se han llegado a detectar más de 15.000 ejemplares en una sola campaña.
Los daños a los cultivos pueden alcanzar en casos extremos el 70 % de la producción, lo que ha llevado a que agricultores y asociaciones agrarias reclamen, no solo una solución inmediata, sino también un mayor respaldo institucional. Desde organizaciones como ASAJA o la UPA se apunta a que las medidas adoptadas no han funcionado, mientras el descontento crece entre los afectados.
Las zonas que más sufren los efectos de esta sobrepoblación se localizan en provincias como Toledo, Albacete y Ciudad Real. De hecho, la administración regional declaró la “emergencia cinegética” en más de 300 municipios, permitiendo ampliar temporalmente los períodos de caza y comercializar la carne de los animales capturados, siempre y cuando se cumplan normas sanitarias estrictas.
Los agricultores, sin embargo, aseguran que la caza limitada en el tiempo no basta y piden ir más allá: ampliar los períodos de control durante todo el año, instalar vallas en las carreteras, recurrir a cajas trampa y potenciar la caza nocturna, entre otras peticiones. Argumentan que en determinadas zonas la presión cinegética debería adaptarse a la densidad real de la especie y que técnicas alternativas podrían ayudar a equilibrar la situación.

El problema se traslada a infraestructuras y espacios urbanos
No solo el campo está en alerta. En el Ibercaja Estadio de Zaragoza, la invasión de conejos ha obligado al reemplazo de buena parte del césped antes del estreno del primer partido oficial. Estos animales, en busca de refugio y alimento, han llegado a excavar túneles y galerías bajo el terreno de juego provocando problemas de planimetría y haciendo que se tuviera que sustituir hasta la quinta parte del campo.
Esta situación ha forzado al ayuntamiento a tomar medidas urgentes para ahuyentar a los conejos y garantizar la seguridad de las instalaciones. La combinación de altas temperaturas y la presencia masiva de roedores ha supuesto un desafío adicional en el mantenimiento, con un impacto económico y logístico para el club y la administración local.
Pérdidas, mapas de densidad y caza en retroceso a nivel nacional
Los datos lo confirman: la presencia de conejos crece en varias zonas de la Península, y aunque la presión cinegética fue efectiva en años anteriores, el número total de ejemplares cazados ha descendido un 17% desde 2009. Según el proyecto LIFE Iberconejo, actualmente existen hasta 100 conejos por kilómetro cuadrado en las áreas más críticas, principalmente vinculadas a la agricultura intensiva. Para más información sobre la gestión de especies invasoras, puedes consultar nuestro artículo sobre la invasión de polillas gigantes en España.
El censo nacional revela tres bloques especialmente afectados, además de Castilla-La Mancha: parte de Badajoz, Zaragoza y diversas comarcas andaluzas. A la vez, existen extensas áreas donde la presencia del conejo es muy baja, poniendo en riesgo el papel ecológico de la especie como presa de otros vertebrados salvajes.
En 2022, se cazaron 3,9 millones de conejos en las principales zonas cinegéticas de España y Portugal, una cifra menor que los 4,7 millones registrados en 2009. La reducción responde en parte a enfermedades víricas, pero también a cambios en las prácticas de gestión y la desertificación progresiva de algunas áreas rurales.
Los conejos, punto de partida para la innovación tecnológica
El impacto del conejo en otras partes del mundo está generando respuestas novedosas. En Florida, por ejemplo, las autoridades combaten la expansión de la pitón birmana —un depredador invasor— mediante el uso de conejos robotizados. Dotados de sistemas de generación de calor, cámaras y sensores, estos conejos artificiales actúan como señuelos térmicos para detectar y capturar serpientes ocultas entre la vegetación.
El empleo de tecnología avanzada en la gestión de especies invasoras abre la puerta a estrategias más eficaces y menos invasivas. Los ensayos con estos robots permiten reducir riesgos para la fauna y minimizar el uso de conejos vivos, algo que también se plantea como posible alternativa en el futuro para la gestión ecológica en España y Europa.
La sobrepoblación de conejos se ha convertido en un asunto transversal que afecta a la agricultura, la economía rural y la gestión de infraestructuras urbanas. Con la presión de agricultores, técnicos y ecologistas, la administración busca un equilibrio entre la protección de los cultivos y la conservación del papel ecológico de la especie. Para ampliar información sobre control de plagas en zonas rurales, consulta nuestro artículo sobre la gestión de especies invasoras en distintos ecosistemas.