- Inauguración del Museo Subacuático del Sistema Arrecifal Artificial Sonorense en la Bahía de San Carlos.
- Hundimiento controlado del ex buque "Corrientes" y otros artefactos navales como base de un gran arrecife artificial.
- Proyecto de turismo náutico y buceo responsable con fuerte componente de conservación marina y educación ambiental.
- Impulso paralelo a la modernización del Puerto de Guaymas para reforzar el desarrollo económico de la región.

La Bahía de San Carlos, en el municipio de Guaymas (Sonora), se ha convertido en uno de los laboratorios más llamativos de conservación marina y turismo sustentable de la región, gracias a la puesta en marcha de un museo bajo el mar construido con barcos y artefactos navales retirados del servicio.
Este nuevo Museo Subacuático del Sistema Arrecifal Artificial Sonorense (SAAS) nace con una doble vocación: recuperar ecosistemas dañados y ofrecer un punto de atracción para quienes practican buceo, esnórquel y turismo científico, todo ello con la idea de alejarse de modelos turísticos agresivos con el entorno.
Un museo bajo el mar en la Bahía de San Carlos
El proyecto ha sido desarrollado por la Secretaría de Marina a través de la Armada de México, en coordinación con el Gobierno de Sonora y su Secretaría de Turismo, como parte de una estrategia de largo recorrido para proteger los recursos marinos y reforzar la cultura marítima en el país.
La inauguración oficial del Museo Subacuático y la activación de una nueva fase del sistema arrecifal tuvieron lugar durante un evento celebrado en la Bahía de San Carlos, frente al icónico cerro Tetakawi, a bordo del buque “Usumacinta”. A la ceremonia acudieron la presidenta de México, el secretario de Marina, el gobernador sonorense y representantes de los ámbitos civil, naval, militar y empresarial.
Durante el acto se llevó a cabo el corte de listón del museo y la ceremonia de hundimiento controlado del ex buque “Corrientes”, una patrulla costera construida en 1953 en el astillero Coast Guard Yard de Curtis Bay, Maryland (Estados Unidos), que se incorporó a la Armada de México en 1990 y fue dada de baja en 2022.
Un vídeo proyectado a los asistentes mostró todo el procedimiento técnico que implica convertir una embarcación en arrecife, desde su preparación previa hasta la inmersión final, destacando las medidas de seguridad ambiental para evitar contaminantes y garantizar que la estructura sirva de soporte a la vida marina.
Cómo está formado el Sistema Arrecifal Artificial Sonorense
El Museo Subacuático no es únicamente un pecio aislado, sino la cara más visible de un sistema de arrecifes artificiales que se ha ido construyendo por fases desde 2022. El SAAS arrancó con el hundimiento del ex buque “Santos” (PO106), que empezó a actuar como refugio para peces, invertebrados y otros organismos marinos.
Con el paso de los meses se han añadido nuevas estructuras, hasta conformar un complejo marino que combina barcos, aeronaves y piezas de artillería. Entre los elementos ya integrados destacan:
- Cuatro buques principales: Santos PO106, Suchiate BI-05, PC-208 “De la Fuente” y “Eltanin”.
- El ex buque “Corrientes”, hundido recientemente para sumarse al sistema.
- Un fuselaje de avión y un helicóptero de la Armada de México.
- Un vehículo anfibio y diversas piezas de artillería naval.
En conjunto, el sistema contabiliza ya diez estructuras sumergidas de las quince contempladas inicialmente, lo que supone un avance superior al 70 % del proyecto trazado para esta primera etapa.
Además, el propio museo subacuático tiene previsto integrar 25 esculturas y artefactos navales adicionales, colocados a escasa profundidad para facilitar el acceso mediante esnórquel y buceo recreativo, lo que ampliará aún más la oferta para visitantes y deportistas.
Un refugio para miles de especies marinas
El objetivo fundamental del SAAS es generar hábitats adecuados para la flora y fauna marina en una franja costera especialmente expuesta al cambio climático y a la presión humana. Allí donde antes el fondo marino ofrecía pocas estructuras naturales, hoy el metal desmilitarizado de buques y aeronaves funciona como soporte para algas, corales y comunidades enteras de invertebrados.
De acuerdo con los datos recopilados por las autoridades estatales, en el entorno del arrecife artificial se han identificado ya alrededor de 9.000 peces y al menos diez especies de invertebrados, con unos 2.000 ejemplares contabilizados. La lista de fauna observada incluye sardinas, ostiones, cochito, roncador, pulpo, mariposa coral, estrellas de mar y pargo amarillo, entre otras especies.
Este nuevo ecosistema no solo favorece la reproducción y protección de la vida marina, sino que también reduce la presión sobre los arrecifes naturales cercanos, que sufren los efectos de la sobrepesca, el calentamiento del agua y la degradación de los fondos.
La propia Armada de México subraya que el sistema arrecifal se ha consolidado ya como uno de los proyectos más relevantes de conservación marina y turismo sustentable del país, al lograr que buques que antes patrullaban la superficie sigan prestando un servicio público, ahora como refugios sumergidos para la biodiversidad.
Turismo náutico responsable y desarrollo local
Uno de los ejes de este proyecto es la apuesta por un turismo náutico alejado de dinámicas depredadoras. La intención oficial es que el museo subacuático funcione como foco de buceo recreativo, visitas guiadas e iniciativas de educación ambiental que generen ingresos sin deteriorar el entorno.
Las actividades de esnórquel, buceo técnico y visitas para investigación se plantean como alternativas económicas para las comunidades de Guaymas y San Carlos, contribuyendo a crear empleos directos e indirectos y a reforzar las cadenas productivas de la zona (desde embarcaciones de apoyo hasta servicios turísticos complementarios).
Este enfoque sitúa al SAAS como una pieza clave en la transición hacia un modelo de turismo más consciente, donde el atractivo principal es la observación de ecosistemas recuperados y no la explotación intensiva de los recursos marinos. Las autoridades insisten en que se trata de un turismo “no depredador”, alineado con los intereses marítimos nacionales y los objetivos de sostenibilidad.
Al mismo tiempo, el museo subacuático acerca a la población civil al quehacer de la Armada y de la comunidad científica, no solo desde la óptica de la seguridad o el auxilio en el mar, sino también desde la cultura, la divulgación y la recreación responsable, reforzando el vínculo entre la institución naval y la ciudadanía.
Dimensión educativa y científica del museo subacuático
Más allá de la experiencia turística, el proyecto del Museo Subacuático está concebido como un aula al aire libre para programas de educación ambiental. Centros escolares, universidades y colectivos especializados pueden utilizar el arrecife artificial como escenario para estudiar procesos de colonización biológica, dinámica de poblaciones y efectos de la restauración de hábitats.
La disposición de barcos, aeronaves y esculturas a distintas profundidades facilita que tanto buceadores experimentados como personas con poca experiencia puedan acercarse a la biodiversidad marina con acompañamiento profesional, reduciendo riesgos y garantizando el respeto a las especies.
El seguimiento técnico del SAAS permite recopilar información valiosa sobre cómo responden los ecosistemas costeros a este tipo de intervenciones. La presencia creciente de peces e invertebrados, así como la rápida colonización por parte de algas y organismos sésiles, sirve como indicador del estado de salud del fondo marino y de la eficacia de la estrategia.
Este tipo de iniciativas, aunque se desarrollan principalmente en México, resultan de interés para redes internacionales de investigación marina, incluidas las europeas, que estudian modelos extrapolables para la gestión de zonas degradadas en el Mediterráneo o el Atlántico.
Un proyecto ligado a la modernización del Puerto de Guaymas
El impulso al Museo Subacuático y al sistema arrecifal se complementa con la expansión y modernización del Puerto de Guaymas, a cargo de la Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA). La presidenta mexicana aprovechó la visita a Sonora para supervisar estas obras, destinadas a aumentar la capacidad operativa del puerto.
La inversión prevista pretende situar a Guaymas como un nodo logístico y comercial de referencia en el país, capaz de atraer nuevos tráficos marítimos y proyectos de inversión privada, con impacto en la generación de empleo y en la competitividad regional.
Las autoridades presentan esta combinación de infraestructura portuaria modernizada y conservación marina como una visión integral del desarrollo: por un lado, se refuerza el papel económico del puerto; por otro, se protege y pone en valor el patrimonio natural de la bahía mediante el museo subacuático y el arrecife artificial.
En paralelo, la gira presidencial por la zona ha incluido la inauguración de la carretera Bavispe-Nuevo Casas Grandes, obra destinada a mejorar la conectividad entre Sonora y Chihuahua, lo que facilita los desplazamientos terrestres y encaja en una estrategia más amplia de cohesión territorial en el norte del país.
Con el hundimiento del ex buque “Corrientes”, la consolidación del Sistema Arrecifal Artificial Sonorense y los avances en el Puerto de Guaymas, la Bahía de San Carlos se posiciona como un ejemplo de cómo combinar conservación marina, turismo responsable y desarrollo económico. El museo subacuático, todavía en fase de expansión, ya ha comenzado a transformar el paisaje bajo el agua y a ofrecer nuevas oportunidades a las comunidades costeras, con la vista puesta en un modelo de uso del mar más equilibrado y respetuoso con las generaciones futuras.