Severo blanqueo de corales en Australia: daños récord, causas y qué se está haciendo

Última actualización: 13 agosto 2025
  • La Gran Barrera y el oeste de Australia atraviesan el blanqueo más extenso y severo registrado.
  • Caídas de cobertura coralina sin precedentes: hasta el 70,8% en zonas puntuales y 30,6% en el sur de la Gran Barrera.
  • El calor oceánico extremo, ciclones e impactos como la corona de espinas y lluvias afectan la recuperación.
  • La ciencia pide reducir emisiones, mejorar la calidad del agua y reforzar la resiliencia; los arrecifes necesitan 10-15 años para recuperarse.

Blanqueo de corales en Australia

Australia encara un episodio de blanqueo de corales especialmente severo que golpea tanto a la Gran Barrera de Coral como a los arrecifes del oeste del país. Informes científicos recientes, basados en un seguimiento de 124 arrecifes entre agosto de 2024 y mayo de 2025, advierten que el ecosistema está bajo una presión sin precedentes y que podría acercarse a un punto de no retorno si no se actúa con rapidez.

La Gran Barrera, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1981, atesora una biodiversidad extraordinaria: más de 400 tipos de coral, 1.500 especies de peces y unas 4.000 de moluscos. El último episodio de blanqueo, vinculado a un calentamiento oceánico anómalo prolongado, ha sido descrito como el más extenso desde que hay registros sistemáticos.

Desplome histórico de la cobertura coralina

Los datos muestran un retroceso generalizado en las tres regiones de la Gran Barrera. La zona sur perdió un 30,6% de coral respecto al año anterior, la norte un 24,8% y la central un 13,9%. En áreas concretas, como cerca de la isla Lizard, las pérdidas alcanzaron hasta el 70,8%, configurando la mayor disminución anual detectada en casi cuatro décadas de monitoreo.

Los expertos señalan como detonante principal el blanqueamiento masivo de 2024, intensificado por dos ciclones (diciembre de 2023 y enero de 2024) y por episodios de entrada de agua dulce que estresaron aún más a los corales. También pesa la proliferación de la estrella de mar corona de espinas, un depredador que consume tejido coralino y dificulta la recuperación.

El Instituto Australiano de Ciencia Marina (AIMS) describe un episodio «espacialmente» muy extendido, con tramos de hasta 1.500 kilómetros afectados, algo inusual por su escala y continuidad. Esta combinación de duración, intensidad y amplitud complica que los arrecifes encuentren respiro entre impactos.

Eventos más frecuentes, calor más intenso

Desde 2016 se han registrado seis episodios de blanqueo masivo en la Gran Barrera. Lo que antes era excepcional se ha vuelto recurrente, y los intervalos entre fenómenos extremos se han acortado, dejando a los corales sin el tiempo suficiente para regenerarse.

El mecanismo esencial es conocido: el coral, sometido a estrés térmico, expulsa sus algas simbióticas (zooxantelas) y palidece. No implica la muerte inmediata, pero temperaturas sostenidas entre 1 y 2,5 ºC por encima de la media —como las registradas durante el verano austral de 2025— aumentan el riesgo de mortalidad si no se normalizan pronto las condiciones.

Este episodio se enmarca en un evento global de blanqueo activo desde 2023, con más del 80% de los arrecifes del planeta sometidos a estrés térmico significativo. Incluso si se mantiene el calentamiento global en 1,5 ºC, de acuerdo con evaluaciones internacionales, entre el 70% y el 90% de los arrecifes tropicales podrían desaparecer durante este siglo.

Existe una preocupación constante por la posible inclusión de la Gran Barrera en la lista de Patrimonio en peligro. Proteger este ecosistema es fundamental para la biodiversidad marina, la economía local y la resiliencia de los océanos frente a los efectos del cambio climático.

Arrecifes en Australia afectados por blanqueo

Australia Occidental: severidad sin precedentes

En paralelo, la costa occidental ha sufrido el blanqueo más severo registrado para esa región. La ola de calor marino, activa desde agosto de 2024 hasta mayo de 2025, afectó un corredor de unos 1.500 km, desde el Patrimonio Mundial de Ningaloo hasta Ashmore Reef, con niveles de blanqueo y mortalidad que van de moderados (11%-30%) a extremos (más del 90%). Zonas remotas como Rowley Shoals registraron mortalidades «muy altas» (61%-90%).

La magnitud del estrés térmico se refleja en las denominadas Degree Heating Weeks (semanas de calor acumulado). Mientras que 8 DHW suelen ser suficientes para causar mortalidad, muchos arrecifes de Australia Occidental soportaron entre 15 y 30 DHW, en algunos casos alcanzando el máximo registrado. En varios puntos, más del 90% de los corales estaban blanqueados o muertos, según los monitoreos coordinados por AIMS.

El verano pasado se registraron las temperaturas oceánicas más altas en la región desde 1900. A diferencia de episodios previos asociados a La Niña, este calentamiento extremo ocurrió sin ese patrón, lo que apunta claramente al cambio climático como principal causa.

En el arrecife de Ningaloo, las prospecciones finales mostraron hasta un 90% de corales blanqueados a 20 metros de profundidad y una caída en la cobertura de coral vivo respecto a series históricas. La fauna emblemática —tortugas, tiburones ballena o mantas— aún está presente, pero el paisaje subacuático exhibe una degradación silenciosa en varias áreas.

Investigadores y operadores advierten también del efecto «espejismo» de los colores fluorescentes que algunos corales adquieren durante el estrés, que pueden parecer una belleza exótica cuando en realidad indican muerte por agotamiento térmico.

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Respuesta científica y prioridades de acción

Más de un centenar de científicos y gestores marinos se han reunido en Perth para analizar los últimos datos y coordinar respuestas, en un encuentro cuyo foro abierto se ha transmitido en directo. La intención es compartir evidencias, evaluar daños y garantizar que las estrategias de gestión se ajusten a la realidad de un calor oceánico en aumento.

Las autoridades subrayan la urgencia de reducir emisiones y avanzar hacia la neutralidad climática, un mensaje respaldado por la comunidad científica. Disminuir la presión del calentamiento es fundamental para mantener opciones de recuperación a medio plazo.

Además de la mitigación del cambio climático, los expertos llaman a fortalecer la resiliencia local: mejorar la calidad del agua, controlar brotes de depredadores como la corona de espinas y limitar la sobrepesca. Se estima que los arrecifes necesitan entre 10 y 15 años para recuperarse tras grandes impactos, un plazo que hoy se acorta por la creciente frecuencia de eventos extremos.

Si no se realizan cambios profundos, el ecosistema podría sufrir consecuencias irreversibles. La combinación de calor prolongado, impactos meteorológicos y presiones locales dibuja un escenario que requiere acelerar tanto la investigación como las políticas públicas.

El panorama es claro: el blanqueo severo ya no es un episodio aislado, sino una realidad recurrente que demanda medidas firmes. La protección de la Gran Barrera y de los arrecifes del oeste —por su biodiversidad, valor cultural y papel en la salud del océano— requiere frenar el calentamiento, fortalecer la gestión y brindar a los corales el tiempo que necesitan para recuperarse y respirar.

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