- El delfín mular "Mimmo" permanece cerca de San Marcos y otros puntos de la laguna.
- Autoridades y expertos piden mantener 50 metros de distancia y no alimentarlo.
- Guardia Costera y CERT realizan monitoreo constante para prevenir riesgos.
- Con el frío y el movimiento de peces, podría regresar al mar abierto por sí mismo.
La aparición de un delfín mular en plena laguna de Venecia ha dejado atónitos a vecinos y visitantes. En los últimos días, el animal se ha dejado ver en zonas muy transitadas, con especial presencia frente a la Plaza de San Marcos, lo que ha llevado a las autoridades a pedir máxima prudencia a góndolas, taxis acuáticos y embarcaciones turísticas.
El Museo de Historia Natural de Venecia ha instado a no acercarse al cetáceo, evitar el contacto y no arrojar comida u objetos. Identificado como un delfín mular (Tursiops truncatus) y apodado cariñosamente “Mimmo”, fue detectado por primera vez en julio y, según los expertos, muestra buen estado de salud pese al intenso tráfico náutico.
Dónde se mueve y cómo se comporta «Mimmo»
Los avistamientos se repiten en la cuenca de San Marcos y en áreas como Punta della Dogana, Giudecca y Lido. Los especialistas apuntan que el delfín no está atrapado: en varias ocasiones ha salido hacia el Adriático y ha regresado a la laguna por voluntad propia, un comportamiento que sugiere que explora el entorno sin señales alarmantes de estrés.
Aunque los delfines mulares pueden adaptarse a aguas someras y no es raro verlos en el entorno del Adriático, resulta poco habitual que un individuo permanezca en la zona más concurrida de Venecia, donde el ruido de motores y el tráfico de embarcaciones elevan el riesgo de incidentes.
Ante esta situación, las autoridades locales recomiendan a todo tipo de embarcaciones mantener una distancia mínima de 50 metros y extremar la precaución. Se han registrado maniobras evasivas de vaporetti para esquivarlo, un indicador de que el peligro de colisión o de golpe de hélice es real si no se actúa con cabeza.
La Guardia Costera y el equipo CERT (respuesta a emergencias) siguen sus movimientos de forma continuada. Además, piden a la ciudadanía que comunique posibles avistamientos en áreas diferentes a las habituales o si el animal parece en apuros, para activar de inmediato los protocolos de intervención.
Los científicos han preferido, por ahora, minimizar la interferencia humana, a la espera de que el delfín retome el camino hacia mar abierto, ya sea en solitario o para reunirse con su grupo, algo coherente con la dinámica de esta especie.
Recomendaciones para la navegación y la observación
El tirón mediático ha atraído más embarcaciones expresamente para buscar al delfín, lo que incrementa el riesgo de molestarlo. Expertos y asociaciones han difundido pautas claras para compatibilizar la curiosidad con la seguridad del animal y de quienes navegan.
- Mantén al menos 50 metros de distancia y reduce la velocidad si lo ves cerca.
- No alimentes al delfín ni arrojes objetos; evita cualquier interacción directa.
- No lo persigas ni lo acorrales; no bloquees su trayectoria natural.
- Evita ruidos innecesarios y maniobras bruscas; prioriza la navegación tranquila.
- Comunica avistamientos inusuales o signos de dificultad a la Guardia Costera o al CERT.
Desde el Museo de Historia Natural insisten en que no se debe fomentar la habituación del delfín a las personas. Cuanto más neutra sea la convivencia, más opciones habrá de que el animal se desplace por sí mismo a zonas menos comprometidas.
Además de las recomendaciones técnicas, en la ciudad han surgido iniciativas ciudadanas que reclaman respeto y medidas de protección efectivas. En San Marcos se organizó un flash mob y circula una recogida de firmas solicitando actuaciones para garantizar su bienestar y su retorno al mar lo antes posible.
En un entorno de gran valor patrimonial y turístico, el objetivo es claro: conciliar la vida urbana con la fauna que ocasionalmente visita la laguna, evitando que la curiosidad se transforme en estrés o en accidentes evitables.
Qué puede ocurrir en las próximas semanas
Con la llegada del frío y el cambio en la disponibilidad de peces, no se descarta que “Mimmo” se dirija de nuevo al mar abierto. Los biólogos ven con buenos ojos que sea el propio animal quien decida el momento, sin forzarlo, siempre que las condiciones de seguridad se mantengan bajo control.
Mientras tanto, el mensaje de autoridades y expertos es inequívoco: prudencia y colaboración. Mantener distancia, reducir velocidad y avisar ante comportamientos inusuales son gestos sencillos que marcan la diferencia en la protección de un cetáceo en una zona tan concurrida como la laguna veneciana.
La presencia de este delfín, que ha cautivado a residentes y turistas, plantea un reto típico de muchas ciudades europeas con gran actividad náutica: preservar la biodiversidad sin renunciar al pulso urbano. En Venecia, el equilibrio pasa por respetar al animal, cumplir las recomendaciones y dar tiempo a que la naturaleza haga su trabajo.

