Arqueópterix

El rasgo más destacable del Arqueópterix son sus plumas de vuelo

El Archaeopteryx, castellanizado como Arqueópterix, es un género de aves primitivas extinto. Se trata de un animal que posee características de las aves modernas y a la vez de los dinosaurios emplumados. El nombre proviene del griego antiguo y significa traducido «pluma antigua» o «ala antigua». En el siglo XIX fue reconocido por los paleontólogos y considerado el ave más antigua conocida en aquel entonces. No obstante, se han descubierto aviales más antiguos todavía, como por ejemplo el Xiaotingia, el Anchiornis y el Aurornis.

Esta ave vivió durante el período del Jurásico superior, hace 150 millones de años, en el sur de Alemania. En aquella época, Europa era básicamente un archipiélago en un mar poco profundo y cálido. Además, estaba bastante más cerca del Ecuador de lo que está actualmente. En el año 1861 se publicó el primer individuo completo de Archaeopteryx. Desde entonces, se han hallado fósiles de diez especímenes más. Aunque existen variaciones entre los ejemplares encontrados, se considera que pertenecen todos a una única especie. Sin embargo, este tema sigue siendo objeto de debate.

Descripción del Arqueópterix

El Arqueópterix tenía mucho en común con las aves modernas

Se especula que el Arqueópterix podía alcanzar el tamaño de un cuervo. Sus alas eran redondeadas y poseía una cola muy larga en comparación con su cuerpo. Se estima que pudo llegar a medir 500 milímetros y que su peso oscilaba entre 0,8 y 1 kilo. Además, sus plumas son muy parecidas a las plumas de las aves modernas.

Plumaje

En el año 2011 se realizó el primer estudio acerca de los colores de un ejemplar de Arqueópterix. Ryan Carney y su equipo fueron capaces de descubrir la estructura de los melanosomas de una pluma. Posteriormente, compararon esta estructura con plumas de las aves actuales. Así pudieron afirmar con mucha certeza que el color de este dinosaurio aviario era negro. Sin embargo, este estudio no demuestra que el Arqueópterix fuera monocromático, pero sí sugiere que su tono era principalmente oscuro. Ryan Carney destacó este rasgo ya que existen estudios que afirman que los melanosomas negros fortalecen las plumas para el vuelo.

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Dos años más tarde, en el 2013, se publicaron nuevos resultados de análisis realizados en las plumas del Arqueópterix. Estos decían que pudo haber tenido un plumaje basado en tonos claros y oscuros. Incluso se especula que sólo las puntas de sus plumas eran negras. Sin embargo, sigue siendo una teoría sin confirmar.

Las características más destacables del Arqueópterix son, sin lugar a dudas, sus plumas de vuelo. Estas tenían una forma asimétrica y una estructura similar a la de las aves de hoy en día. En cambio, las plumas de la cola eran más simétricas y nuevamente tenían una estructura parecida a la de los pájaros modernos. En los restos fósiles hallados, se puede ver que el cuerpo del Arqueópterix estaba cubierto de plumas similares a las de las aves actuales. Pero por otra parte, no existen evidencias de que tuviera plumas en el cuello ni en la cabeza. Sin embargo, esto se podría deber al efecto de la preservación.

¿Ave o dinosaurio?

El Arqueópterix es el ave prehistórica más conocida

El paleontólogo John Ostrom afirmó en la década de los 70 que las aves son fruto de la evolución de los dinosaurios terópodos. Para demostrar su teoría hizo referencia al Arqueópterix, que poseía varios rasgos avianos. Entre ellos se encuentran las plumas de vuelo, la espoleta, las alas y un dedo del pie parcialmente al revés.

A pesar de su similitud con las aves modernas, tiene más cosas en común con los dinosaurios pequeños del Mesozoico. Concretamente los tres dedos con garras, los segundos dedos hiperextensibles conocidos como «garras asesinas», los dientes afilados, las plumas y la cola larga ósea son típicas características de los deinonicosaurios.

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Todos estos rasgos convierten al Arqueópterix en un ejemplo claro de la transición de dinosaurios a aves. Por ello, este animal es clave para los estudios acerca del origen de las aves y de los dinosaurios. Casi todos los fósiles de los once especímenes descubiertos tienen impresiones de plumas. Estas plumas son de un tipo avanzado, por lo que demuestran que la evolución de las mismas comenzó antes del período del Jurásico Superior. Curiosamente, el Arqueópterix fue descubierto tan sólo dos años tras la publicación «El origen de las especies» de Charles Darwin. Así pues, esta ave confirmó las teorías del famosísimo Darwin.

Comportamiento y Paleobiología del Arqueópterix

Sólo se ha identificado una especie del género Arqueópterix

Tras comparar los anillos escleróticos del Arqueópterix con los de reptiles y aves actuales, se ha llegado a la conclusión de que era un animal diurno. Es decir, durante el día se activaba y de noche descansaba. Sin embargo, es muy difícil adivinar el tipo de vida que pudo haber llevado esta ave prehistórica, pero existen varias teorías. Algunos paleontólogos piensan que era arbóreo, mientras que otros opinan que estaba adaptado a una vida en el suelo. Aunque todo parece indicar que no había especialmente muchos árboles en su hábitat, no se puede excluir un modo vida arborícola, ya que muchas aves modernas habitan arbustos bajitos.

El Arqueópterix presenta varios rasgos que indican tanto una vida terrestre como arborícola. Entre ellos se encuentran la longitud de sus patas y de sus pies. Incluso algunos investigadores consideran la posibilidad de que haya sido generalista, siendo capaz de buscar alimento en arbustos, sobre terreno abierto y en las costas. Lo más probable es que cazara presas más pequeñas con sus garras y sus mandíbulas.

En el año 2009, varios científicos realizaron un estudio que demostró que el crecimiento del Arqueópterix era bastante lento en comparación con las aves de hoy en día. Esto se debe probablemente a la pobre vascularización de las partes más externas de los huesos. Además, se especula que todos los fósiles encontrados pertenecen a individuos juveniles. Cálculos realizados por expertos indican que el Arqueópterix tardaba un poco más de dos años y medio en alcanzar el tamaño adulto.

El vuelo del Arqueópterix

El Arqueópterix confirma la teoría de evolución de Charles Darwin

Las plumas caudales del Arqueópterix eran anchas y las plumas de vuelo eran asimétricas, igual que en las aves actuales. Por eso se especula que podía usar sus alas y la cola para elevarse. Sin embargo, sigue sin saberse si esta ave prehistórica era un planeador o si podía volar de forma activa. Debido a su anatomía, el Arqueópterix no era capaz de elevar sus alas sobre su espalda. Esta característica es necesaria para un vuelo activo y, por lo tanto, está presente en la mayoría de las aves modernas. En el año 2006, el paleontólogo Philip Senter publicó que este reptil volador era incapaz de volar mediante aleteo, como lo hacen los pájaros de hoy en día. No obstante, pudo haber sido un planeador que utilizaba un aleteo únicamente descendente.

Como ya hemos mencionado anteriormente, las plumas de este dinosaurio eran asimétricas. Puesto que las plumas de las aves no voladoras suelen ser simétricas, se ha interpretado este rasgo como un indicio de que sí podía volar. Sin embargo, hay científicos que cuestionan esta teoría. Thomson y Speakman estudiaron muchísimas familias de aves modernas. Gracias a ello, se dieron cuenta de que algunas especies de pájaros no voladores tienen plumas ligeramente asimétricas. Dentro del rango de esta asimetría entrarían también las plumas del Arqueópterix. No obstante, este grado de asimetría que se encuentra en sus plumas encaja más con aves voladoras lentas que con aves no voladoras.

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Debido al gran tamaño de las alas del Arqueópterix, este tenía un radio de giro bastante reducido y una pérdida de velocidad a la hora de volar. Al igual que aves que vuelan por lugares boscosos, las alas de este dinosaurio eran cortas y redondeadas. Esta característica incrementa el arrastre, pero mejora la habilidad de esquivar obstáculos como árboles y arbustos. Además, disponía de plumas de vuelo que partían de las patas, al igual que el Microraptor, que se les denomina «alas posteriores» y que seguramente incrementaban la movilidad en el aire.

En el año 2004, varios científicos analizaron el cráneo del Arqueópterix y crearon una reconstrucción de la anatomía cerebral. Llegaron a la conclusión de que su tamaño cerebral era mayor que el de muchos dinosaurios. Por lo tanto, su cerebro tenía un tamaño mínimo necesario para que el animal puudiera volar. Con la reconstrucción se pudo determinar que un tercio del cerebro estaba formado por áreas relacionadas con la visión. Las regiones de la audición y de la coordinación muscular también estaban bien desarrolladas.

Además, los científicos pudieron determinar de la misma forma la estructura del oído interno del Arqueópterix. Esta estructura es más similar a la de las aves de hoy en día que a la de los reptiles. En conclusión, podemos decir pues que esta ave prehistórica tenía los sentidos del balance, de la coordinación, de la percepción del espacio y de la audición lo bastante desarrollados como para poder volar.

Teorías y debates

Existen varias teorías acerca del tipo de vuelo que empleaba el Arqueópterix

El papel que desempeña el Arqueópterix en los debates relacionados con el origen y la evolución de las aves es sin duda de los más importantes. Sin embargo, existen diversas teorías acerca de la evolución del vuelo.

  • La hipótesis «caída de los árboles», de O. C. Marsh
    Algunos científicos piensan que era un trepador semiarbóreo. Estos defienden la teoría de que las aves evolucionaron de animales planeadores que habitaban en los árboles.
  • La hipótesis «desde el suelo hacia arriba», de Samuel Wendell Williston
    Otros expertos opinan que esta ave prehistórica era un corredor rápido. Según ellos, las aves desarrollaron la habilidad de volar al correr sobre tierra.

Sin embargo, la idea más apoyada actualmente es que el Arqueópterix pudo haber habitado tanto el suelo como los árboles, al igual que hacen los cuervos de hoy en día.


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