- CaixaForum Sevilla exhibe 13 réplicas a tamaño real de dinosaurios patagónicos, con el Patagotitan mayorum como gran protagonista.
- La muestra combina modelos a escala real con fósiles originales, audiovisuales y un amplio programa de actividades educativas.
- El recorrido permite viajar por el Triásico, Jurásico y Cretácico, con especies gigantes como Tyrannotitan y otras de pequeño tamaño como Manidens.
- La exposición está pensada para público familiar, escolar y especializado, con conferencias, talleres, cine y visitas guiadas.
Sevilla se ha convertido estos meses en una puerta directa a la era Mesozoica gracias a una muestra que traslada, sin salir de la ciudad, a los paisajes prehistóricos de la Patagonia argentina. CaixaForum Sevilla acoge la exposición “Dinosaurios de la Patagonia”, un recorrido por más de 200 millones de años de historia a través de réplicas a tamaño real, fósiles originales y recursos audiovisuales pensados para todos los públicos.
El visitante puede pasear entre 13 dinosaurios recreados a escala real, descubrir cómo eran sus ecosistemas y entender por qué esta región del sur de América es hoy uno de los grandes referentes mundiales en investigación paleontológica. La propuesta no se limita a la exhibición estática: el centro cultural ha diseñado un completo programa de actividades, charlas, talleres y proyecciones que refuerzan la vocación educativa de esta cita.
Un viaje a la Patagonia mesozoica desde Sevilla
La muestra, desarrollada por el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF), plantea un auténtico viaje en el tiempo hasta la era Mesozoica, cuando los dinosaurios dominaron la Tierra entre hace unos 252 y 66 millones de años. El relato expositivo arranca hace aproximadamente 230 millones de años, en una Patagonia muy distinta a la actual, cuando el supercontinente Pangea seguía unido y el Atlántico sur aún no existía.
En este contexto geológico, la región patagónica se presentaba como una extensa zona árida, alejada de los mares, sin cordilleras como los Andes y bañada al oeste por un océano Pacífico muy distinto al actual. Sobre este telón de fondo se fueron sucediendo, durante el Triásico, el Jurásico y el Cretácico, algunos de los dinosaurios más antiguos y también los más colosales conocidos hasta hoy por la ciencia.
El diseño del espacio expositivo de CaixaForum Sevilla transforma las salas en un paisaje seco, salpicado por las siluetas de estos grandes reptiles fósiles. Las réplicas a escala real permiten observar de cerca detalles anatómicos que normalmente solo se ven en libros o documentales, desde la disposición de las patas columnares hasta la longitud de sus colas o la forma de sus cráneos.
Durante la presentación de la exposición, el paleontólogo del MEF y codescubridor de uno de sus protagonistas, José Luis Carballido, subrayó que este tipo de proyectos sirven no solo para reconstruir el pasado, sino también como “laboratorio” para entender los grandes cambios del planeta y tomar conciencia de lo reciente de la presencia humana en la historia de la Tierra.
Patagotitan mayorum: el gigante que recibe al visitante
La gran estrella de “Dinosaurios de la Patagonia” es, sin duda, el Patagotitan mayorum, considerado el dinosaurio más grande identificado hasta la fecha. Su réplica, que domina el vestíbulo de CaixaForum Sevilla, se ha convertido en el gran reclamo visual de la exposición y en un nuevo icono para quienes se acercan al edificio.
Este titanosaurio saurópodo fue descubierto en 2012 en una finca de la provincia de Chubut, en plena Patagonia argentina, cuando el agricultor Aurelio Fernández localizó un hueso de gran tamaño mientras trabajaba la tierra. A partir de aquel hallazgo fortuito, un equipo encabezado por los investigadores del MEF José Luis Carballido y Diego Pol excavó durante años hasta recuperar más de 200 fósiles pertenecientes al menos a siete individuos.
Los estudios posteriores permitieron describir una nueva especie, cuyo nombre, Patagotitan mayorum, alude al carácter “titánico” del animal y rinde homenaje a la familia Mayo, propietaria de los terrenos donde aparecieron los restos. Las estimaciones sitúan a este dinosaurio en unos 38 metros de longitud y alrededor de 5 metros de altura hasta la escápula, con un peso aproximado de 77 toneladas, algo así como catorce elefantes africanos adultos juntos.
La réplica que ocupa el hall sevillano va acompañada de varios huesos originales del holotipo, es decir, del ejemplar sobre el que se basó la descripción científica de la especie. Entre las piezas expuestas figuran dos fémures, un húmero, una ulna, una escápula y un radio, elementos que en su momento no pudieron mostrarse en todos los centros que han acogido esta exhibición por limitaciones de espacio.
La excavación de Patagotitan se prolongó durante tres años de trabajo de campo y otros dos de análisis en laboratorio, con la participación de más de 40 especialistas de distintas disciplinas. Audiovisuales instalados en la muestra recogen imágenes de aquel proceso, explicando tanto el contexto geológico del yacimiento como las técnicas empleadas para extraer, conservar y estudiar los restos.
Otros dinosaurios emblemáticos de la exposición
Aunque el Patagotitan acapara buena parte de las miradas, el recorrido por “Dinosaurios de la Patagonia” permite conocer una amplia diversidad de especies que habitaron la región a lo largo del Triásico, el Jurásico y el Cretácico. La exposición reúne réplicas a tamaño real de 13 dinosaurios, desde algunos de los más antiguos conocidos hasta pequeños herbívoros veloces.
Entre los gigantes destaca el Tyrannotitan chubutensis, un gran terópodo depredador que vivió hace unos 112 millones de años y que guarda parentesco con el célebre Giganotosaurus. Su reproducción muestra un animal de aproximadamente 12 metros de longitud, brazos muy cortos -recordando en parte al popular Tyrannosaurus rex- y una masa corporal estimada en torno a seis toneladas, capaz de desplazarse a velocidades cercanas a los 30 km/h.
En el extremo opuesto del tamaño se sitúa Manidens condorensis, considerado uno de los dinosaurios más pequeños presentes en la muestra, con apenas unos 75 centímetros de longitud. Junto a él, la exposición también da espacio a otros herbívoros ligeros como Gasparinisaura cincosaltensis, representado con tres réplicas que evocan grupos de animales de unos 13 kilos capaces de correr a gran velocidad gracias a la potencia de sus patas traseras.
El público puede encontrarse igualmente con Eoraptor lunensis y Herrerasaurus ischigualastensis, dos de los dinosaurios más antiguos documentados, que vivieron hace alrededor de 230 millones de años. En su momento, la anatomía primitiva de Herrerasaurus llevó a dudar incluso de si se trataba realmente de un dinosaurio, hasta que nuevos hallazgos, incluido un cráneo completo, confirmaron su pertenencia a este grupo.
El recorrido se completa con especies como Brachytrachelopan mesai, uno de los primeros herbívoros conocidos con espinas neurales largas y bífidas. Este saurópodo, con un cuello notablemente más corto que el de otros parientes, estaba adaptado a alimentarse a alturas medias de entre uno y dos metros, lo que ilustra la variedad de estrategias de alimentación desarrolladas por los dinosaurios patagónicos.
Fósiles reales y curiosidades científicas
Más allá del impacto visual de las réplicas, la exposición concede un lugar destacado a fósiles originales procedentes de la Patagonia, esenciales para entender cómo eran estos animales y los ambientes en los que vivieron. Entre las piezas exhibidas se encuentran dientes del Bagualia alba, considerado el saurópodo verdadero más antiguo conocido hasta ahora. También se han mostrado hallazgos como un huevo excepcional procedente de yacimientos patagónicos.
También pueden contemplarse dientes de terópodos pertenecientes a la familia de los carcarodontosaurios, grupo que integra algunos de los mayores depredadores registrados, como Giganotosaurus. En uno de los yacimientos patagónicos se encontraron hasta 57 dientes atribuibles a Tyrannotitan o a una especie muy similar cerca de los restos de Patagotitan, una combinación que sugiere posibles hábitos carroñeros en estos grandes carnívoros.
La colección se enriquece con impresiones de piel de saurópodo asociadas a Tehuelchesaurus benitezi, así como con vértebras de ornitópodos de finales del Cretácico y numerosos restos de flora local fosilizada. Estos elementos vegetales ayudan a reconstruir los ecosistemas en los que vivieron los dinosaurios, desde bosques hasta llanuras más abiertas, y permiten comparar aquellas comunidades con las de los animales actuales.
Uno de los apartados más llamativos para los visitantes tiene que ver con las adaptaciones anatómicas y fisiológicas de estos reptiles. La exposición explica, por ejemplo, que los dinosaurios terópodos carnívoros disponían de un sentido del olfato muy desarrollado, lo que les permitía localizar presas o carroñas a grandes distancias, y que algunos de ellos portaban enormes garras en forma de hoz en las patas delanteras, capaces de desgarrar carne con facilidad.
En los saurópodos, se muestra cómo el desgaste de los dientes refleja su dieta basada en plantas y se compara la longitud del cuello de distintas especies. El Brachytrachelopan presenta un cuello que supone alrededor del 75 % o menos de la longitud de la columna dorsal, mientras que en el caso de Patagotitan esa proporción se dispara hasta cerca del 400 %. Esta variedad de longitudes y posturas del cuello ilustra la diversidad de formas de alimentación y nichos ecológicos que ocuparon.
Del Triásico al Cretácico: evolución y expansión
El discurso científico de la muestra guía al visitante a través de la evolución de los dinosaurios patagónicos, desde los primeros representantes modestos del Triásico hasta los gigantes del Cretácico. Una de las ideas clave que se subraya es cómo determinadas características anatómicas hicieron de este grupo auténticos dominadores del planeta durante millones de años.
Entre esas adaptaciones destaca la configuración de sus miembros en forma de columnas y la posición casi vertical de sus patas, que descienden rectas hacia el suelo. Esta disposición, muy distinta a la de los reptiles actuales, facilitó que pudieran desplazarse largas distancias sin un gasto energético tan elevado, favoreciendo su expansión a prácticamente todos los continentes conocidos.
Los contenidos explicativos recuerdan que, salvo en islas volcánicas de formación reciente, se han identificado restos de dinosaurios en América, Europa, África, Asia, Australia e incluso la Antártida. La Patagonia argentina, gracias a su riqueza en rocas sedimentarias bien conservadas, ha proporcionado algunos de los esqueletos más completos del mundo, fundamentales para reconstruir los orígenes y el desarrollo posterior de estos animales.
La exposición también aborda el episodio de la extinción de los dinosaurios no avianos, uno de los momentos más estudiados e impactantes en la historia de la vida en la Tierra. A través de paneles y materiales audiovisuales se repasan las hipótesis principales sobre las causas de este evento, al tiempo que se hace hincapié en que una rama de este linaje sobrevivió en forma de aves, consideradas hoy los dinosaurios más derivados.
Otro aspecto que se destaca es la existencia de un sistema de sacos de aire conectados con los pulmones, una innovación anatómica que surgió con los dinosaurios y que se mantiene en las aves actuales. Este conjunto de cavidades habría permitido mantener altos niveles de oxigenación y sostener tasas metabólicas elevadas, lo que ayuda a explicar su éxito evolutivo y su capacidad para ocupar tan diversos ambientes.
Actividades para aprender y disfrutar en familia
“Dinosaurios de la Patagonia” no se queda en un simple recorrido por vitrinas: CaixaForum Sevilla ha organizado un amplio programa de actividades complementarias para distintos públicos, desde aficionados hasta visitantes con perfil más científico, pasando por familias con niños y grupos escolares.
Para el público adulto se ha preparado el ciclo de conferencias “Tierra de gigantes”, con ponencias de especialistas en paleontología y paleobiología como Àngel Galobart, Francisco Ortega y Ángela D. Buscalioni. Estas charlas abordan las características de los grandes grupos de dinosaurios, presentan yacimientos próximos que han proporcionado especies relevantes y analizan tanto el éxito evolutivo de estos animales como las circunstancias de su desaparición.
Las familias disponen de un abanico de propuestas pensadas para combinar ocio y aprendizaje. Uno de los ejes es el ciclo de cine “Pequeños cinéfilos: Dinosaurios de película”, donde se proyectan títulos muy conocidos como “El viaje de Arlo”, “Ice Age 3: El origen de los dinosaurios”, “Jurassic Park” y “En busca del Valle Encantado”. Antes de cada sesión, el equipo educativo de CaixaForum ofrece una breve introducción con claves para interpretar la película y, al finalizar, anima a un pequeño debate en familia.
Entre las actividades experienciales destaca el taller de paleontología “Jurassic Camp”, en el que los participantes reconstruyen un dinosaurio y el medio en el que vivía a partir de fragmentos fosilizados, huellas de actividad biológica y restos de otros organismos. Esta dinámica permite entender de forma práctica cómo trabajan los paleontólogos para pasar de unos pocos huesos a una imagen coherente de un animal y su entorno.
Otra propuesta llamativa es la feria de experiencias “Academia de dinosaurios”, donde los asistentes superan distintas pruebas eligiendo características de dinosaurios que encajan con su personalidad hasta descubrir con qué tipo de especie se identifican más. Se trata de una actividad participativa y lúdica, orientada a conocer las estrategias adaptativas de diferentes dinosaurios y compararlas con las de animales actuales.
Visitas guiadas, horarios y oferta para escuelas
La exposición está pensada para que cada tipo de público encuentre la fórmula que mejor se ajusta a sus intereses. El centro ofrece visitas comentadas para público general y recorridos específicos para público familiar, en los que un educador va adaptando el discurso y el ritmo de la visita al grupo.
Para quienes buscan una experiencia más completa, CaixaForum Sevilla propone el pack de visita en familia con menú temático. En este formato, las familias recorren la muestra acompañadas por un educador o educadora y, tras el itinerario, disfrutan de una degustación gastronómica diseñada expresamente en relación con la exposición, convirtiendo la salida cultural en un plan de medio día.
Los centros educativos también cuentan con programas de visitas adaptados a cada etapa curricular, de forma que el contenido se vincula con los aprendizajes previstos en Primaria, Secundaria o Bachillerato. De este modo, los alumnos pueden trabajar en clase conceptos de ciencias naturales, historia o geología y reforzarlos luego sobre el terreno, frente a los dinosaurios patagónicos.
En cuanto a los horarios de apertura, la muestra puede visitarse de lunes a viernes de 9:00 a 20:00 horas, mientras que sábados, domingos y festivos el horario es de 10:00 a 20:00 horas. La exposición permanecerá en CaixaForum Sevilla durante varios meses, con fecha límite fijada hasta el 12 de octubre, lo que da margen a sevillanos, andaluces y visitantes de otras partes de España y Europa para organizar su visita.
La Fundación “la Caixa” subraya el carácter pedagógico de la propuesta y anima tanto a público local como a quienes se desplacen desde otras provincias a aprovechar la oportunidad de ver de cerca fósiles originales que, una vez regresen a Argentina, difícilmente volverán a exponerse en Europa en las mismas condiciones.
El papel del MEF y la investigación patagónica
La exposición que hoy se puede ver en Sevilla es el resultado de décadas de trabajo del Museo Paleontológico Egidio Feruglio, institución argentina con sede en la ciudad de Trelew que se ha consolidado como un referente internacional en el estudio de los dinosaurios y otros organismos fósiles de la Patagonia.
Este museo no solo se ocupa de la investigación científica, sino que desempeña un papel clave como centro de educación y formación en América Latina. Desde allí se han impulsado campañas de excavación, proyectos de conservación, publicaciones científicas y propuestas de divulgación que han situado a la región como uno de los grandes polos de la paleontología mundial.
El trabajo coordinado entre el MEF y la Fundación “la Caixa” ha permitido adaptar parte de ese conocimiento acumulado al formato de una exposición itinerante, capaz de viajar por distintos países manteniendo la rigurosidad científica. En el caso de Sevilla, se ha apostado especialmente por poner en contexto europeo los descubrimientos patagónicos, mostrando paralelismos y diferencias con yacimientos del viejo continente.
Para la comunidad científica, la presencia del Patagotitan mayorum y otros fósiles en CaixaForum supone una ocasión de acercar investigaciones de primer nivel al público general, rompiendo la distancia habitual entre los laboratorios y la ciudadanía. Para muchos visitantes europeos, esta puede ser la primera vez que se enfrenten de tú a tú con materiales originales procedentes de algunos de los yacimientos más emblemáticos del hemisferio sur.
El resultado es un proyecto que combina rigor, accesibilidad y un elevado componente visual, que consigue que el visitante salga con una imagen más clara de cómo era la Patagonia en la era Mesozoica, qué tipo de dinosaurios la habitaron y por qué sigue siendo hoy un territorio clave para entender la historia de la vida en la Tierra.
Todo este despliegue convierte a “Dinosaurios de la Patagonia” en una de las grandes citas culturales y científicas del año en Sevilla y Andalucía, una oportunidad para viajar mentalmente a la era Mesozoica sin salir de CaixaForum, caminar junto a gigantes como el Patagotitan mayorum, descubrir pequeños ancestros veloces, explorar fósiles auténticos y participar en actividades que acercan la paleontología tanto a los más pequeños como a los aficionados más veteranos.

