España, epicentro mundial para entender a los estegosaurios

Última actualización: 31 marzo 2026
  • España se consolida como uno de los principales territorios del mundo para el estudio de los estegosaurios del Jurásico Superior.
  • Los yacimientos de Teruel y Valencia aportan nuevos fósiles y una revisión exhaustiva del registro histórico de estegosaurios.
  • El linaje de los dacentrurinos, con Dacentrurus armatus como especie clave, domina el registro del este ibérico.
  • La combinación de huesos, huellas y materiales clásicos reinterpretados convierte al este peninsular en un enclave paleontológico único en Europa.

Estudio de estegosaurios en España

España se ha colocado con paso firme en el mapa internacional de la paleontología como uno de los territorios clave para investigar a los dinosaurios estegosaurios. El este de la península ibérica, especialmente las provincias de Teruel y Valencia, concentra un conjunto de yacimientos que permite reconstruir con bastante detalle cómo vivían estos animales durante el Jurásico Superior.

En los últimos años, un equipo de paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis y del Museo Paleontológico de Alpuente ha desarrollado un trabajo de gran alcance que combina nuevos hallazgos con la revisión de materiales ya conocidos. Esta investigación, publicada en la revista científica Palaeontologia Electronica, refuerza la idea de que el registro fósil de estegosaurios del centro-este peninsular es uno de los más completos y mejor conservados del planeta.

Un estudio que combina nuevos fósiles y materiales históricos

Yacimientos de estegosaurios en Teruel y Valencia

El trabajo científico liderado por Sergio Sánchez Fenollosa, con la participación de Alberto Cobos y Maite Suñer, se centra en restos fósiles procedentes de varios yacimientos de Teruel y Valencia. En concreto, se han estudiado materiales de los municipios turolenses de El Castellar, Jabaloyas, Monteagudo del Castillo, Mora de Rubielos y Riodeva, así como de la localidad valenciana de Alpuente.

Estos yacimientos pertenecen mayoritariamente a la Formación Villar del Arzobispo, cuyos sedimentos se formaron hace unos 150-145 millones de años, en pleno Jurásico Superior. En aquel momento, la zona estaba dominada por ambientes costeros y llanuras de mareas, un contexto muy distinto al paisaje actual del interior peninsular.

Según explican los autores del estudio, el enfoque ha sido doble: por un lado, describir fósiles inéditos de estegosaurios hallados en las últimas campañas; por otro, reexaminar en detalle el registro ya conocido de la región. Esta combinación de datos recientes y materiales clásicos ha permitido construir una visión mucho más completa de la diversidad y la ecología de estos dinosaurios acorazados.

Los investigadores han llevado a cabo una revisión sistemática de todos los restos disponibles, incluyendo piezas almacenadas en diferentes instituciones desde finales del siglo XX. La integración de toda esta información ha hecho posible afinar las identificaciones taxonómicas y comprobar si las hipótesis planteadas en estudios anteriores se mantenían con los nuevos datos.

Así eran los estegosaurios que vivieron en el este de Iberia

Reconstrucción de estegosaurios del Jurásico

Los estegosaurios forman un grupo de dinosaurios herbívoros y cuadrúpedos, fácilmente reconocibles por las dos hileras de placas y/o púas que recorrían su espalda desde el cuello hasta la cola. Además de su aspecto llamativo, eran animales especializados en alimentarse de vegetación baja y media, adaptados a moverse por terrenos relativamente llanos.

En el registro del centro-este de la península ibérica, todo apunta a que los ecosistemas costeros del Jurásico Superior estuvieron dominados por un único gran linaje de estegosaurios. El equipo de investigación concluye que los restos identificados corresponden exclusivamente a dacentrurinos, un subgrupo dentro de los estegosaurios, sin evidencias claras de otros linajes como los estegosaurinos (entre los que se encuentra el conocido Stegosaurus).

Entre los fósiles estudiados, varios ejemplares han podido asignarse con seguridad a la especie Dacentrurus armatus, mientras que otros restos se han clasificado en categorías más amplias como Dacentrurinae, Stegosauridae, Neostegosauria o, de forma general, Stegosauria cuando el material es más fragmentario. Esta distribución taxonómica refleja tanto la diversidad interna del grupo como las limitaciones derivadas del estado de conservación de algunos huesos.

Los investigadores destacan que los rasgos anatómicos de los dacentrurinos presentes en Teruel y Valencia muestran una notable homogeneidad en comparación con otros registros europeos. Esa uniformidad sugiere que se trataba de poblaciones bien adaptadas a un tipo de ambiente muy concreto, en este caso las zonas costeras del este de Iberia.

Además de los huesos, en la región se han identificado huellas fósiles relacionadas con estegosaurios, como las atribuidas al icnogénero Deltapodus ibericus. Estos rastros apoyan la idea de que dinosaurios similares a Dacentrurus se movían por las antiguas llanuras mareales y refuerzan la interpretación de que estos animales lograron establecerse con éxito en estos ecosistemas.

Dacentrurus armatus y el dominio de los dacentrurinos

Uno de los resultados más relevantes del trabajo es la confirmación de que Dacentrurus armatus es la especie mejor representada en el registro de estegosaurios del este peninsular. Cuatro ejemplares se han vinculado de forma directa con esta especie, mientras que otros restos, aunque no tan completos, muestran características coherentes con este mismo linaje.

La abundancia de fósiles de Dacentrurus y su presencia en varios yacimientos indican que estos animales fueron especialmente frecuentes en los ecosistemas costeros de la región. Según señalan los autores, todo apunta a que los dacentrurinos estaban plenamente adaptados a las condiciones ambientales de estas áreas, donde pudieron convertirse en uno de los grandes herbívoros dominantes.

En cambio, no se han encontrado evidencias de estegosaurinos en los yacimientos analizados, a pesar de que en otras zonas de Laurasia —el gran bloque continental del hemisferio norte durante el Jurásico— sí aparecen representantes de este grupo, como el famoso Stegosaurus. Esta ausencia ha llevado a plantear explicaciones de tipo ecológico y tafonómico.

Los investigadores proponen que los estegosaurinos habrían preferido ambientes más interiores y continentales, lejos de las zonas costeras que dieron origen a los sedimentos hoy visibles en Teruel y Valencia. A ello se sumaría un posible sesgo de fosilización: las condiciones en las que se formaron los depósitos geológicos del este ibérico habrían sido más favorables para preservar restos de dacentrurinos que de otros grupos.

Esta lectura conjunta de la información anatómica, ecológica y geológica permite entender mejor por qué el registro del este de Iberia está tan claramente dominado por un solo linaje. Para la paleontología europea, contar con un escenario tan bien definido es especialmente útil a la hora de comparar faunas de distintas regiones.

Revisión del material clásico y nuevas interpretaciones

Una parte fundamental del estudio ha consistido en revisar en profundidad los fósiles históricos de estegosaurios descubiertos en la comarca valenciana de Los Serranos y otros enclaves del centro-este peninsular. Muchos de estos restos se documentaron a finales del siglo XX y se consideran los primeros indicios firmes de estegosaurios en España.

La coautora Maite Suñer, directora del Museo Paleontológico de Alpuente, subraya que la reevaluación de este material clásico ha permitido reinterpretar algunos fósiles y confirmar hipótesis que se venían manejando desde hace años. Gracias a los avances en el conocimiento del grupo y a la comparación con nuevos hallazgos, se han podido corregir ciertas atribuciones y afinar la clasificación de varias piezas.

Esta actualización del material antiguo no es un simple ejercicio de catalogación. En la práctica, supone fortalecer el marco taxonómico de los estegosaurios españoles y encajarlos mejor en el contexto global de la paleontología del Jurásico. Cada fósil reinterpretado ayuda a calibrar con más precisión la diversidad real del grupo y a evitar duplicidades o errores en el recuento de especies.

Al integrar los restos históricos con los nuevos materiales procedentes de El Castellar, Jabaloyas, Monteagudo del Castillo, Mora de Rubielos, Riodeva y Alpuente, el equipo ha logrado construir un catálogo coherente y actualizado del registro estegosauriano del este ibérico. Este tipo de síntesis resulta especialmente útil para futuras investigaciones, que podrán partir de una base mucho más sólida.

En paralelo, la revisión detallada del contexto estratigráfico y sedimentológico de los yacimientos ha permitido encuadrar mejor cada hallazgo en el tiempo y en el ambiente en el que se formó. De este modo, las conclusiones sobre diversidad y ecología no se apoyan solo en los huesos, sino también en la reconstrucción geológica de los antiguos paisajes costeros.

Un referente mundial para estudiar la evolución de los dinosaurios

Las conclusiones del trabajo van más allá de una simple descripción de fósiles. Según apunta Alberto Cobos, director-gerente de la Fundación Dinópolis y coautor del artículo, la combinación de numerosos restos óseos y un valioso registro de huellas convierte al centro-este peninsular en uno de los principales laboratorios naturales del mundo para investigar a los estegosaurios.

La excepcional abundancia y conservación de estos materiales hace posible abordar cuestiones que en otros lugares resultan difíciles de plantear por falta de datos. Entre ellas, destacan las relacionadas con la estructura de las poblaciones, la ocupación de diferentes microambientes dentro de las zonas costeras o el posible comportamiento social de estos dinosaurios.

En varios yacimientos se han documentado rastros de pisadas que sugieren desplazamientos en grupo, lo que abre la puerta a interpretar a los dacentrurinos del este ibérico como animales con cierta tendencia a la vida gregaria. Aunque este tipo de hipótesis siempre se toman con cautela, el hecho de contar con huellas y huesos en un mismo marco geológico refuerza las posibilidades de avanzar en esta línea.

Para la paleontología europea, la región de Teruel y Valencia constituye además un punto de referencia para comparar la fauna estegosauriana de distintos territorios. Al disponer de un registro tan completo y bien contextualizado, es más sencillo establecer paralelismos y diferencias con otros enclaves del continente y de Laurasia en su conjunto.

El trabajo publicado en Palaeontologia Electronica, titulado en inglés como “The plated dinosaurs (Ornithischia, Stegosauria) of eastern Iberia (Spain): Taxonomy, diversity, and ecology”, se enmarca en las actividades del Grupo de Investigación E04-23R FOCONTUR y de la Unidad de Paleontología de Teruel. Ambos equipos cuentan con financiación del Gobierno de Aragón, del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y de proyectos respaldados por fondos europeos, lo que evidencia también el apoyo institucional a la investigación paleontológica en España.

Gracias a la suma de nuevos hallazgos, la revisión minuciosa de materiales históricos y el análisis detallado del contexto geológico, el este de la península ibérica se consolida como un territorio imprescindible para entender a los estegosaurios y, por extensión, la evolución de los dinosaurios en Europa durante el Jurásico Superior; un escenario en el que España aparece ya, con pleno derecho, como uno de los países más importantes del mundo para el estudio de estos emblemáticos dinosaurios acorazados.

dinosaurios en Salas de los Infantes
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