Maiasaura

Maiasaura tiene la historia de vida más detallada entre todos los dinosaurios

Maiasaura es un género extinto de ornitópodo hadrosáurido. Habitaba en la actual Norteamérica a finales del Cretácico superior, hace 77 a 71 millones de años, en el Campaniense. A día de hoy se conoce únicamente una especie perteneciente a este género: Maiasaura peeblesorum. Cuando se encontraron los fósiles de este dinosaurio en Montana, Estados Unidos, se hallaron junto a ellos restos de nidos. Por ello le pusieron el nombre «Egg’s Mountain», que traducido significa «Montaña de los Huevos». Este descubrimiento fue la primera prueba en confirmar que los dinosaurios grandes criaban y alimentaban a sus crías. Desde el primer hallazgo de este dinosaurio, se han encontrado más de 200 individuos de todas las edades.

Como los restos de este reptil prehistórico fueron hallados junto con muchísimos fósiles de huevos y nidos, los descubridores quisieron denominarlo de una manera maternal. El nombre «Maiasaura» está inspirado en la diosa griega «Maia», conocida como la «buena madre». Para recalcar este dato, cambiaron el género y pusieron la forma femenina de «saurus», que sería «saura». Traducido significa pues «lagarto buena madre». El nombre de la especie, «peeblesorum», se lo pusieron para homenajear a las familias de James y John Peebles, que son los propietarios de las tierras en las que se hizo este gran descubrimiento.


Descripción de Maiasaura

Maiasaura podía caminas a dos y a cuatro patas

Los paleontólogos especulan que Maiasaura podía alcanzar una longitud de 9 metros y un peso de 3 toneladas. Su pico era plano, muy común entre los hadrosáuridos, y su nariz gruesa. Además, poseía una cresta pequeña y puntiaguda frente a los ojos. Los expertos piensan que los machos la utilizaban en épocas de reproducción, compitiendo entre ellos mediante cabezazos.

Maiasaura era un herbívoro que podía caminar a cuatro y a dos patas. Varios estudios indican que los menores de 4 años eran principalmente bípedos y que al crecer cambiaban su forma de caminar a cuadrúpedos.

Respecto a su defensa frente a depredadores de la época, parece muy escasa. Es probable que utilizaran su cola robusta para hacer frente a ataques de otros dinosaurios. Sin embargo, lo más probable es que sobrevivían gracias a su comportamiento de rebaño. Se especula que formaban grupos de hasta 10 mil individuos. Finalmente queda por destacar que este dinosaurio vivía en un hábitat interior.

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Paleobiología de Maiasaura

Como se ha encontrado un número muy elevado de esqueletos y nidos de Maiasaura, los paleontólogos creen que vivía en manadas muy grandes y nómadas. Se especula que una vez al año volvían al mismo lugar para poner sus huevos. Además, los expertos piensan que utilizaban la estrategia de huida o camuflaje frente a depredadores. Por ello, es probable que tuvieran los sentidos de la vista y del oído muy desarrollados.

Respecto a la alimentación, los paleontólogos coinciden en que la dieta de Maiasaura estaba compuesta por hojas, semillas, frutas y plantas. El hocico de este dinosaurio era similar al pico de un pato y con él cortaba los vegetales. En la parte posterior de la boca tenía dientes para triturar el alimento. Se especula que un Maiasaura adulto tenía que ingerir 90 kilos de plantas para conservar una buena salud. Además, como el hábitat de este dinosaurio era mayormente seco, también se alimentaba de madera podrida a falta de vegetación fresca.

Nidos y crecimiento

Junto a los restos de Maiasaura, se han encontrado numerosos nidos y huevos

Maiasaura criaba a los individuos jóvenes en colonias de anidamientos y vivía en manadas que podían estar compuestas por 10.000 individuos. Al igual que pasa con las aves actuales, los nidos de estos dinosaurios estaban muy cerca entre sí. El especio que había entre ellos era de unos 7 metros aproximadamente, menos que la longitud de un espécimen adulto. Los nidos fueron excavados en el suelo y tenían un diámetro de 2 metros y forma de cráter. Cada uno contenía 30 a 40 huevos, que tenían un tamaño similar a los huevos de avestruz. No obstante, para darles calor, los padres no se sentaban encima de ellos, si no que ponían plantas en descomposición en el nido para ello.

Los fósiles de crías recién nacidas demuestran que sus piernas no estaban completamente desarrolladas, asique eran incapaces de caminar. Además, existen evidencias de que utilizaron sus dientes, por lo que probablemente los padres llevaban comida al nido. Durante el primer año, las crías crecían entre 41 y 147 centímetros. Llegadas a este punto, quizá incluso un año más tarde, abandonaban el nido. Como poseían una tasa de crecimiento tan alta, seguramente tenían que alimentarse mucho para poder crecer a ese ritmo. Esta hipótesis apoya la teoría de que los dinosaurios son de sangre caliente. Las crías también tenían ojos más grandes y el hocico más corto que los padres. Estos rasgos son habituales entre animales cuya supervivencia depende de los padres durante los primeros años de vida. Se especula que los padres masticaban los vegetales más duros para sus crías y que hacían turnos de vigilancia para proteger el nido.

Historia de vida

Los paleontólogos Holly Woodward, Freedman Fowler y Jack Horner realizaron una serie de estudios que dan una idea aproximada de cómo era la historia de la vida de Maiasaura, pudiendo ser la historia de vida más detallada entre todos los dinosaurios conocidos. Tras analizar una muestra de cincuenta tibias de Maiasaura, los expertos llegaron a la conclusión de que la tasa de mortalidad de este dinosaurio era del 89,9% aproximadamente durante el primer año de vida. Si estos animales sobrevivían al segundo año de vida, la tasa de mortalidad se veía reducida al 12,7%. Los seis años siguientes los pasaban creciendo y madurando.

Además, se estima que Maiasaura alcanzaba la madurez sexual al tercer año de edad. Sin embargo, la madurez esquelética ocurría a los ocho años. Después del octavo año de vida, la tasa de mortalidad de este herbívoro prehistórico volvía a subir, alcanzando el 44,4% aproximadamente.

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En conclusión podemos decir que el hallazgo de Maiasaura supuso todo un éxito para la Paleontología. Gracias a él se han podido sostener diferentes teorías como la de la sangre caliente, el tipo de vida que llevaban ciertos tipos de dinosaurios y cómo era la gestación de estos animales. El descubrimiento de los numerosos nidos y huevos se considera un tesoro en el mundo paleontológico.


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