Muere Susi, la elefanta más emblemática del Zoo de Barcelona

Última actualización: 10 enero 2026
  • Fallece Susi, elefanta africana del Zoo de Barcelona, con más de 55 años y por causas naturales asociadas a la edad.
  • El zoo cierra un día entero de luto y activa el protocolo veterinario junto a la UAB y la EAZA.
  • Su vida marcó un antes y un después en el debate animalista y en la especialización geriátrica del zoo.
  • Con Susi y Yoyo ya fallecidas, Bully es la única elefanta y el zoo avanza hacia un modelo centrado en conservación de biodiversidad.

Elefanta en el Zoo de Barcelona

El Zoo de Barcelona ha amanecido de luto tras la muerte de Susi, la elefanta africana más conocida del recinto y una de las más veteranas de Europa. El centro ha informado de que el animal ha fallecido este viernes a consecuencia de problemas derivados de su avanzada edad, después de más de dos décadas viviendo en el parque de la Ciutadella.

El consistorio y la dirección del zoo han confirmado que Susi tenía más de 55 años, muy por encima de la media de las elefantas africanas en cautividad, situada en torno a los 39 años. Como señal de duelo y para poder trabajar con calma en la retirada del cuerpo y en los estudios veterinarios posteriores, el recinto ha decidido mantener cerradas sus puertas durante toda la jornada.

Una vida larga y marcada por el cautiverio

Elefanta africana en instalaciones zoológicas

La historia de Susi resume buena parte de la trayectoria de los elefantes en los zoológicos europeos. Fue capturada de joven en su hábitat natural para ser exhibida en un circo, una práctica hoy muy cuestionada, y más tarde recaló en el Safari Park Vergel, en Alicante, antes de establecerse de forma definitiva en Barcelona.

El 3 de septiembre de 2002 llegó al Zoo de Barcelona, donde empezó una nueva etapa tras años de traslados y explotación en espectáculos. No consta la fecha exacta de su nacimiento, pero los equipos veterinarios del zoo y los registros europeos la situaban claramente por encima de los 55 años, lo que la convertía en una de las elefantas africanas más longevas bajo cuidado humano del continente.

Al poco de instalarse en la capital catalana, Susi compartió recinto con la elefanta Alicia durante unos seis años. Cuando esta murió en 2008, Susi se quedó sola y su situación se convirtió en el detonante de un fuerte debate social. La imagen de una elefanta aislada en un espacio urbano, en pleno centro de Barcelona, alimentó la crítica contra el modelo tradicional de zoológico.

Entonces surgió la campaña “Liberad a Susi”, impulsada por entidades animalistas que reclamaban mejoras sustanciales para el animal o su traslado a un santuario, e incluso el cierre total del zoo. Aquella movilización, que se fue extendiendo entre la opinión pública, puso en el punto de mira el bienestar de los grandes mamíferos en cautividad y obligó a la institución a replantear algunas de sus prácticas.

Compañeras de manada: Alicia, Yoyo y Bully

Elefantas geriátricas en zoológico

Tras el revuelo por la soledad de Susi, la dirección del zoo amplió el espacio destinado a las elefantas y buscó nuevas compañeras para ella. En 2009 llegó Yoyo desde Rioleón Safari, en Albinyana (Tarragona), otra elefanta que también se había quedado sola en su antiguo parque.

Los primeros contactos entre Susi y Yoyo no fueron sencillos, como suelen relatar los especialistas en comportamiento animal cuando se juntan individuos adultos acostumbrados a vivir aislados. Sin embargo, con el tiempo terminaron formando un grupo estable y muy reconocible para los visitantes habituales del zoo.

En 2012 se incorporó Bully, procedente del Bioparc de Valencia, que hoy ronda los 40 años. Con ella se consolidó un pequeño grupo de elefantas ancianas que ocuparon un área específica de la zona del Sahel del parque, concebida casi como un “geriátrico de elefantas” donde poder atenderlas en su etapa final.

El fallecimiento de Susi se ha producido apenas un año después de la muerte de Yoyo, que alcanzó los 54 años y estaba considerada una de las elefantas más longevas del mundo. Con la partida de ambas, Bully se queda como la única elefanta del Zoo de Barcelona, lo que abre interrogantes sobre su bienestar social y sobre el futuro del recinto de paquidermos en el parque de la Ciutadella.

El carácter de Susi y el vínculo con sus cuidadores

Elefanta interactuando con cuidadores

Quienes han trabajado a su lado la definen como una elefanta de carácter “fuerte y afable”. Era un animal imponente por su tamaño y por su edad, pero al mismo tiempo cercana con el personal que la atendía cada día. Desde el zoo recuerdan que Susi mantenía un vínculo muy estrecho con sus cuidadores, que la acompañaron durante más de veinte años.

El director del Zoo de Barcelona, mencionado en los comunicados municipales como Sito o Antoni Alarcón, ha subrayado “el trabajo y el esfuerzo de todo el equipo de cuidadores y cuidadoras” que han estado junto a la elefanta durante este largo periodo. El responsable del centro ha insistido en que trabajadores, socios y visitantes conservarán siempre un recuerdo lleno de afecto hacia Susi.

En distintas declaraciones, la dirección del equipamiento ha querido remarcar que el final de la vida de la elefanta se ha producido por causas naturales vinculadas a la edad, sin que consten otras patologías graves como detonante inmediato. El hecho de que superara ampliamente la esperanza de vida media de su especie en cautividad se interpreta internamente como una muestra del nivel de cuidados que recibió en esta última etapa.

La presencia de Susi también influyó en la decisión del zoo de especializarse en el cuidado de elefantes geriátricos. Fue precisamente cuando se quedó sola en el recinto cuando el centro empezó a diseñar protocolos específicos y a buscar apoyo científico para atender mejor a estos grandes mamíferos en la vejez.

Un referente europeo en bienestar de elefantas ancianas

Con el paso de los años, el Zoo de Barcelona ha ido reforzando su colaboración con la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), especialmente a través del Centre d’Educació en Benestar d’Animals de Zoològic (AWEC). De este trabajo conjunto han salido recomendaciones y prácticas que hoy se consideran de referencia en otros equipamientos europeos.

La instalación destinada a las elefantas, integrada en una recreación de la sabana del Sahel, fue diseñada siguiendo criterios que buscan favorecer al máximo el bienestar de los animales. El espacio cuenta con comederos elevados a unos ocho metros, que obligan a las elefantas a alargar el cuello y emplear la trompa, imitando el esfuerzo que harían en libertad para alcanzar ramas y hojas.

Además, el área está equipada con sustratos naturales, zonas de barro, ramas y estructuras que permiten a las elefantas realizar comportamientos propios de su especie, como el baño de polvo o el rascado en superficies rugosas. Las instalaciones interiores disponen de refugios climatizados con luz natural y acceso libre, de forma que los animales pueden entrar y salir según sus necesidades.

Esta apuesta por el bienestar animal ha sido uno de los argumentos del zoo para defender su continuidad en los debates políticos y ciudadanos de la última década. La institución se presenta como un centro de conservación, investigación y educación, alejado de la imagen clásica de parque de atracciones con animales exóticos.

Protocolo veterinario y cooperación internacional

Tras la muerte de Susi, el zoo ha activado el protocolo previsto para este tipo de casos en coordinación con el Servicio de Diagnóstico de Patología Veterinaria de la UAB. Estas actuaciones incluyen la necropsia del animal y una serie de análisis que permiten conocer con detalle el estado de salud con el que llegó al final de su vida.

Los responsables del centro han explicado que toda la información recopilada se pondrá a disposición del programa de conservación de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA), de la que el Zoo de Barcelona forma parte. Este intercambio de datos contribuye a mejorar los conocimientos sobre la biología, las patologías y las necesidades de los elefantes ancianos en distintos países europeos.

La institución insiste en que esta forma de trabajar en red favorece la elaboración de protocolos más precisos y de estándares comunes de bienestar animal, especialmente importantes para especies de larga vida como los elefantes, que presentan problemas de salud complejos vinculados a la edad, el peso o la falta de ejercicio natural.

El cierre al público durante todo el día no solo responde al luto por la pérdida de uno de sus animales más emblemáticos, sino también a la necesidad de garantizar que estas tareas técnicas y científicas se puedan desarrollar sin interferencias, con todas las garantías de bioseguridad.

Un símbolo en el debate animalista y el futuro del zoo

La figura de Susi no solo ha sido relevante dentro del recinto, sino que se ha convertido en un símbolo del movimiento animalista en Barcelona. La campaña “Liberad a Susi”, lanzada en 2008, llegó a polarizar el debate municipal una década después, cuando se enfrentaron los partidarios de cerrar por completo el zoo con quienes defendían transformarlo en un espacio científico y de conservación.

En ese contexto de tensión política y social, la dirección del equipamiento argumentó que las tres elefantas ancianas del momento —Susi, Yoyo y Bully— no podrían adaptarse a la vida en libertad tras tantos años en cautividad y que el compromiso del centro pasaba por asegurarles el máximo bienestar en sus últimos años.

Paralelamente, el Zoo de Barcelona ha ido definiendo un plan de transformación con horizonte 2030 que apuesta por tener menos especies exóticas y priorizar aquellas ligadas a programas de conservación y recuperación de fauna autóctona o amenazada. Durante los mandatos recientes, la institución ha dejado de exhibir una parte importante de los grandes mamíferos clásicos, como cebras, guepardos, rinocerontes o tigres.

De hecho, el consistorio ha comunicado en los últimos meses la muerte de los dos últimos tigres del parque, Tibor y Pertama, y ha dejado claro que no llegarán nuevos ejemplares. La misma lógica se acabará aplicando a los elefantes: todo apunta a que Bully será la última elefanta residente en el zoo, lo que marca el final de una larga tradición de presencia de paquidermos en la Ciutadella.

Más de un siglo de elefantes en el parque de la Ciutadella

La llegada y muerte de Susi se entienden mejor si se sitúan en la larga historia del Zoo de Barcelona, inaugurado en 1892. El primer elefante que pisó el recinto fue Baby, rebautizado popularmente como “L’Avi”, que se convirtió en todo un personaje de la ciudad. Desde entonces, por las instalaciones han pasado decenas de elefantes, algunos tan conocidos como Surus, el animal al que Salvador Dalí llegó a sacar de paseo e incluso a cenar con él en Figueres.

Con la desaparición de Susi, la elefanta africana más veterana del parque, y la pérdida reciente de Yoyo, el zoo se queda con un único ejemplar: Bully. Su presencia simboliza el cierre de una etapa en la que los elefantes eran uno de los grandes reclamos del equipamiento. La nueva hoja de ruta, centrada en biodiversidad y educación ambiental, apunta a un futuro en el que estos grandes mamíferos dejarán de formar parte de la colección de especies del centro.

En paralelo, el zoo avanza en proyectos como el Bioscope, un espacio interactivo dedicado a explicar la evolución de las especies, o iniciativas como Aïllats, centrada en la fauna de las islas. También se impulsa la recuperación de flora y fauna mediterránea de proximidad, con el objetivo de conectar mejor el recinto con los retos ambientales del entorno inmediato.

En medio de esta transformación, la figura de Susi queda asociada a un periodo de cambio profundo: fue el eje de protestas, la protagonista de una historia de superación en la vejez y, al mismo tiempo, el rostro más reconocible de un zoo que intenta reinventarse como centro de conservación y sensibilización sobre el impacto del cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

Con su muerte, se cierra un capítulo que ha marcado tanto la vida interna del Zoo de Barcelona como el debate público sobre el papel de los zoológicos en España y Europa; la larga trayectoria de Susi, su extraordinaria longevidad y el cariño que despertó en cuidadores y visitantes la convierten en un referente difícil de olvidar en la memoria colectiva de la ciudad.