- La enfermedad del desgaste de las estrellas de mar (SSWD) se ha detectado por primera vez en el Atlántico, tras años causando estragos en el Pacífico.
- Las estrellas de mar de nueve brazos (Luidia senegalensis) de Florida son las principales afectadas, mostrando lesiones y descomposición corporal.
- Factores ambientales como el calentamiento del mar y las bajas mareas están vinculados a la propagación de la dolencia.
- Se desconoce el agente causante en Florida, pero el impacto amenaza el equilibrio ecológico marino y la supervivencia de especies clave.
En los últimos meses, investigadores marinos han lanzado una seria advertencia sobre la expansión de una enfermedad devastadora que afecta a las estrellas de mar, uno de los animales más emblemáticos de los ecosistemas costeros. El problema, hasta hace poco restringido al océano Pacífico, ha sido detectado ahora en las aguas del Atlántico, concretamente en la costa de Florida, lo que ha encendido las alarmas de la comunidad científica.
La denominada Enfermedad del Desgaste de las Estrellas de Mar (SSWD, por sus siglas en inglés) ha causado la muerte de innumerables ejemplares a lo largo de la última década en la costa oeste de Norteamérica. Ahora, su llegada al Atlántico supone un nuevo capítulo en la lucha por la conservación de estas especies marinas.
Primeros casos en la costa de Florida
Los primeros indicios de este síndrome en Florida han sido documentados en el parque estatal John D. MacArthur Beach, en Palm Beach, a partir de observaciones realizadas en julio de 2024. Allí, los expertos hallaron estrellas de mar de nueve brazos (Luidia senegalensis) con lesiones severas, extremidades amputadas y cuerpos descompuestos, síntomas claros del avance de la enfermedad.
Esta especie, reconocible por sus largos y finos brazos y hábitos nocturnos, desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de los fondos arenosos y en la regulación de las cadenas alimentarias marinas, ya que se alimenta de pequeños invertebrados del fondo.
Un patrón de expansión preocupante
La enfermedad ya era bien conocida en el Pacífico, donde ha estado mermando las poblaciones de varias especies de estrellas de mar desde principios de la década de 2010. La llegada de la SSWD al Atlántico ha provocado inquietud entre los científicos sobre la posibilidad de que la epidemia siga expandiéndose y afecte a otras regiones y especies.
Implicaciones ecológicas y riesgo de extinción
La caída de las poblaciones de estrellas de mar puede tener consecuencias graves para los ecosistemas marinos. Estos animales actúan como especies clave, cuya presencia y actividad afectan significativamente a otras especies. Algunos podrían estar en peligro de extinción si no se frena la propagación de la enfermedad.
El Dr. Chris Mah, experto en equinodermos del Museo Nacional de Historia Natural de Estados Unidos, destaca que las estrellas de mar cumplen un papel ecológico fundamental como depredadores y reguladores de la dinámica del ecosistema. La desaparición de estas podría desequilibrar los hábitats costeros y marinos.
Aunque no hay pruebas concluyentes sobre el origen de los brotes en el Atlántico, los científicos subrayan que el cambio climático, la contaminación y otros factores ambientales pueden aumentar su vulnerabilidad. El incremento de la temperatura del agua, en particular, no causa directamente la enfermedad, pero sí crea condiciones más favorables para la expansión de patógenos y brotes severos.
Los expertos insisten en la importancia de mantener programas de vigilancia y monitorización sobre la salud de los invertebrados marinos, además de conservar los hábitats y reducir la actividad humana, para frenar la expansión y proteger la biodiversidad oceánica.
La detección de la Enfermedad del Desgaste en la estrella de mar de nueve brazos en Florida supone un avance preocupante en la historia de la fauna marina, pues nunca antes se había documentado un brote en esta especie en la región atlántica. La comunidad científica continúa estudiando la evolución de la enfermedad y busca soluciones para preservar a estos animales, que son uno de los más sensibles y singulares de nuestros mares.
