- El Ministerio de Agricultura elimina desde el 16 de abril el confinamiento de gallinas y demás aves de corral en toda España por la buena evolución de la gripe aviar.
- Se mantiene el estatus de país libre de influenza aviar de alta patogenicidad, sin restricciones para el comercio nacional, intracomunitario ni exterior.
- Solo se han detectado dos brotes recientes en granjas de gallinas en Lleida, lo que confirma la eficacia de las medidas de prevención y bioseguridad.
- Aunque se levanta el confinamiento, se insiste en reforzar la bioseguridad y la vigilancia en explotaciones y fauna silvestre, recordando que el consumo de carne y huevos es seguro.

El Gobierno ha decidido poner fin al confinamiento obligatorio de gallinas y resto de aves de corral en toda España tras constatar una evolución claramente favorable de la influenza o gripe aviar en el país. La medida, que entra en vigor desde este jueves 16 de abril, supone recuperar la normalidad para miles de explotaciones avícolas que, desde noviembre, se habían visto obligadas a mantener a sus animales bajo techo.
La decisión se recoge en una orden del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), y afecta también a los humedales y a los cerca de 1.200 municipios que seguían catalogados como zonas de especial riesgo y vigilancia. Aunque se levantan las restricciones, las autoridades insisten en que no hay que bajar la guardia y reclaman mantener estrictas medidas de bioseguridad en granjas y explotaciones de todo tipo.
Fin del confinamiento de gallinas y aves de corral en todo el territorio

Desde este 16 de abril, queda sin efecto la obligación de mantener encerradas a las aves de corral que se había impuesto como medida de precaución frente a la gripe aviar de alta patogenicidad. Esta obligación, junto con la prohibición de concentraciones de aves (ferias, mercados, exhibiciones o eventos similares), se adoptó de forma generalizada para todo el país mediante la Orden APA/1288/2025, de 11 de noviembre.
En un primer momento, el mapa de riesgo llevó a mantener las restricciones en humedales y 1.201 municipios de especial riesgo y vigilancia, repartidos por todas las comunidades autónomas, incluidas Ceuta y Melilla. Allí seguían vigentes las limitaciones pese a la flexibilización parcial aprobada el 1 de abril. Ahora, el levantamiento se extiende a esas zonas, de modo que el desconfinamiento pasa a ser total en el conjunto del territorio.
La orden ministerial entra en vigor el mismo día de su publicación en el BOE, de forma que granjas profesionales, explotaciones ecológicas, producciones de autoconsumo y pequeños criadores pueden volver a sacar las aves al exterior si lo desean, siempre que respeten las normas sanitarias generales. Queda sin efecto, por tanto, el encierro obligatorio que ha durado alrededor de cinco meses.
La medida se ha adoptado, según Agricultura, tras una evaluación positiva del riesgo epidemiológico y coincidiendo con la prevista subida de las temperaturas, factores que reducen la probabilidad de que el virus circule y se mantenga activo en el medio ambiente. Además, se ha constatado la ausencia de nuevos focos en aves silvestres en las últimas semanas, un indicador clave para la toma de esta decisión.
Un balance con pocos brotes en granjas de gallinas

El departamento que dirige Luis Planas subraya la eficacia de las medidas de prevención aplicadas desde otoño. Pese al alto riesgo que suponían los movimientos de aves migratorias desde zonas de Europa con una elevada incidencia de la enfermedad, en España solo se han visto afectadas por la gripe aviar recientemente dos granjas de gallinas en la provincia de Lleida.
Estos focos se detectaron el 29 de diciembre de 2025 y el 13 de enero de 2026, en explotaciones del sector de puesta con aproximadamente 235.000 gallinas en un caso y unas 9.000 aves en el otro. En ambos episodios se confirmó la presencia de un virus del subtipo H5N1, catalogado como de alta patogenicidad, lo que obligó a aplicar los protocolos de sacrificio y limpieza correspondientes.
Según los datos del Ministerio, desde el 1 de julio de 2025 se han contabilizado 16 focos en granjas de producción en todo el país, aunque los últimos se limitaron a esas dos granjas de Lleida. Paralelamente, se ha registrado un número relativamente elevado de casos en aves silvestres, algo esperable en periodos de migración, pero que no se ha traducido en una gran expansión del virus en explotaciones comerciales.
Las autoridades atribuyen este buen resultado a la combinación de confinamiento, prohibición de concentraciones y refuerzo de la bioseguridad en las explotaciones. A pesar del malestar inicial en buena parte del sector —especialmente en granjas camperas y ecológicas, cuya actividad se basa en el acceso al aire libre—, el Ministerio insiste en que estas medidas han sido determinantes para contener la enfermedad.
En comunidades como Aragón o Cantabria, donde se habían establecido restricciones extra en decenas de municipios considerados vulnerables, los gobiernos autonómicos han destacado que no se ha registrado ningún foco en explotaciones profesionales. Responsables regionales han subrayado el esfuerzo realizado por los ganaderos para asumir unas limitaciones costosas y, en ocasiones, impopulares, pero que han evitado escenarios mucho más graves.
España mantiene el estatus de país libre de influenza aviar

La buena situación sanitaria permite a España conservar el estatus de país libre de influenza aviar de alta patogenicidad otorgado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) desde el pasado mes de febrero. Este reconocimiento tiene un impacto directo en el comercio internacional de carnes, huevos y otros productos avícolas.
Gracias a ese estatus, no existen actualmente restricciones para los movimientos de aves y sus productos ni en el comercio interior ni en el intracomunitario dentro de la Unión Europea. Tampoco se han visto comprometidas las exportaciones a terceros países, un aspecto especialmente relevante en mercados estratégicos como el asiático.
De hecho, el sector avícola se ha visto respaldado por acuerdos recientes, como el protocolo firmado con China para la regionalización en caso de gripe aviar o enfermedad de Newcastle, que pretende evitar el cierre total del mercado chino ante futuros brotes y limitar las restricciones a zonas concretas en lugar de a todo el país.
El reconocimiento de la OMSA no impide a los Estados mantener medidas de precaución internas cuando consideran que el riesgo lo justifica. En el caso de España, a pesar de figurar como país libre desde febrero, se optó por prolongar el confinamiento de gallinas y otras aves de corral, al menos en áreas de mayor riesgo, debido al intenso movimiento de aves migratorias procedentes de países europeos con alta incidencia, como Alemania.
La retirada actual de esas medidas adicionales se produce una vez que han mejorado los indicadores epidemiológicos tanto dentro del territorio nacional como en las zonas de origen de las aves migratorias, y después de varias semanas de seguimiento semanal de la situación.
Bioseguridad, vigilancia y recomendaciones para granjas y ciudadanía
Aunque el confinamiento se da por concluido, el Ministerio de Agricultura recalca que la bioseguridad sigue siendo la pieza clave para evitar nuevos focos. Entre las recomendaciones prioritarias figura impedir, en la medida de lo posible, el contacto directo entre aves domésticas y aves silvestres, especialmente en zonas de paso o concentración de fauna migratoria.
Las explotaciones deben seguir aplicando protocolos de limpieza y desinfección estrictos, controlar los accesos a las granjas, gestionar adecuadamente los piensos y el agua de bebida y revisar con frecuencia el estado sanitario de las aves. Todo ello se complementa con la llamada a reforzar la vigilancia pasiva tanto en explotaciones como en fauna salvaje.
El Ministerio y las comunidades autónomas insisten en la obligación de que cualquier sospecha de enfermedad en aves domésticas se comunique de inmediato a los servicios veterinarios oficiales. Signos como aumento brusco de mortalidad, bajada repentina de puesta, apatía grave o alteraciones respiratorias deben poner en alerta a los productores y a los servicios de sanidad animal.
En el caso de aves silvestres encontradas muertas o con síntomas compatibles con la enfermedad, las autoridades recomiendan a la población no manipular los animales y dar aviso a los servicios competentes. Se trata de evitar riesgos innecesarios y de facilitar la recogida de muestras para seguir monitorizando la presencia del virus en el medio natural.
El departamento encabezado por Luis Planas recuerda de forma reiterada que la gripe aviar es una enfermedad vírica con escasa capacidad de contagio a humanos, incluso entre el personal que trabaja en explotaciones avícolas bien protegidas. Aun así, se aconseja minimizar el contacto innecesario con aves enfermas o halladas muertas, tanto por prudencia como por higiene básica.
Seguridad alimentaria: carne de ave y huevos siguen siendo seguros
Uno de los mensajes en los que más insiste el Ministerio es que no existe riesgo de transmisión del virus al ser humano a través de la carne de ave o los huevos, siempre que estos productos se consuman bien cocinados y se manipulen siguiendo las recomendaciones habituales de higiene en la cocina.
La influenza aviar no se transmite por la ingesta de carne de pollo, pavo, pato u otras aves correctamente cocinadas, ni por el consumo de huevos o de productos elaborados a partir de ellos. Tampoco hay evidencia de contagio a través de productos procesados que hayan seguido los estándares sanitarios vigentes.
Las autoridades sanitarias recuerdan que, como en cualquier alimento, es importante mantener cadenas de frío adecuadas, separar productos crudos y cocinados, lavarse las manos con frecuencia y cocinar bien la carne y los huevos. Estas indicaciones forman parte de las normas generales de seguridad alimentaria y no responden a una alerta específica por la gripe aviar.
Además, el mantenimiento del estatus de país libre de influenza aviar implica que los controles oficiales en mataderos, centros de clasificación de huevos y establecimientos de transformación están funcionando de forma adecuada. Todo ello refuerza las garantías para el consumidor, tanto en España como en los mercados a los que se exportan productos avícolas.
En el plano informativo, el Ministerio insiste en que no es necesario tomar medidas extraordinarias en el consumo cotidiano, y que, más allá de seguir las pautas normales de higiene, la ciudadanía puede continuar comprando y consumiendo carne de ave y huevos con total tranquilidad.
Impacto en el sector avícola y vuelta progresiva a la normalidad

El levantamiento del confinamiento se recibe como un alivio para el sector avícola español, que ha tenido que adaptarse durante meses a un escenario muy restrictivo. Las granjas de gallinas camperas, ecológicas y de cría al aire libre han sido algunas de las más afectadas, ya que su modelo de producción se basa precisamente en el acceso al exterior y en la imagen de bienestar animal asociada a ello.
En territorios como Aragón, el desconfinamiento en 128 municipios que seguían bajo medidas adicionales ha sido recibido con satisfacción por las autoridades regionales, que destacan la ausencia de focos en explotaciones profesionales durante todo este periodo. En Cantabria, el fin del encierro de las aves en los 31 municipios considerados de especial riesgo también se ha interpretado como el cierre de una etapa complicada para ganaderos y productores.
Responsables autonómicos han puesto en valor el compromiso y la responsabilidad de los ganaderos a la hora de cumplir unas normas exigentes y, en ocasiones, incómodas. El confinamiento de aves de corral de todo tipo —incluidas explotaciones de autoconsumo y pequeñas instalaciones familiares— ha supuesto cambios en el manejo, inversiones en cerramientos y ajustes en la logística diaria.
Ahora, con la retirada de las restricciones, el sector puede reorganizar su producción y recuperar gradualmente su funcionamiento habitual, si bien buena parte de las medidas de bioseguridad implementadas durante la crisis han llegado para quedarse. Agricultores y ganaderos son conscientes de que la prevención es la mejor herramienta para evitar nuevas olas de la enfermedad.
El episodio deja como aprendizaje que una respuesta rápida y coordinada entre administraciones y sector puede contener amenazas sanitarias de gran impacto económico. Al mismo tiempo, ha puesto a prueba la capacidad de resistencia de las explotaciones, desde las más grandes a las de menor tamaño, obligadas todas ellas a adaptarse a un escenario sanitario cambiante.
Un nuevo escenario de vigilancia reforzada

La retirada del confinamiento de gallinas y demás aves de corral no implica que el riesgo desaparezca por completo, sino que pasa a una fase más manejable desde el punto de vista sanitario. El Ministerio mantendrá herramientas de gestión del riesgo espacial para seguir de cerca la posible incursión y circulación del virus en el medio natural en España.
Las experiencias recientes muestran que la influenza aviar es una enfermedad fuertemente condicionada por los movimientos de aves migratorias y por las condiciones ambientales, especialmente en zonas húmedas y corredores de paso. Por ello, la vigilancia sobre humedales y áreas de concentración de fauna silvestre seguirá siendo una prioridad en los próximos meses.
España afronta esta nueva etapa con un sistema de alerta temprana más afinado, después de meses de seguimiento semanal de la situación epidemiológica, coordinación con otros países europeos y refuerzo de los laboratorios de diagnóstico. Toda esta infraestructura será clave si en el futuro se detectan nuevos focos que requieran medidas de contención rápidas.
Para el sector avícola y para la ciudadanía en general, el contexto que se abre ahora es el de una normalidad vigilada: se levantan las limitaciones más visibles, como el confinamiento obligatorio y la prohibición de concentraciones de aves, pero se mantiene un alto grado de atención sobre el terreno y una insistencia clara en la prevención desde las propias explotaciones.
Con este cambio de fase, España combina la recuperación de la actividad habitual de sus granjas avícolas con la conservación del estatus sanitario internacional y la continuidad de los flujos comerciales, reforzando al mismo tiempo la cultura de bioseguridad entre ganaderos y profesionales del sector, que seguirá siendo esencial para proteger tanto a las aves como a la salud pública.


