Qué alimento ingieren las gallinas y cómo debe ser su dieta

Última actualización: 16 enero 2026
  • Las gallinas son omnívoras y necesitan una dieta variada con cereales, proteínas, vitaminas y minerales.
  • La alimentación cambia según la etapa de vida y el tipo de explotación: cría, engorde o puesta.
  • Hay alimentos beneficiosos y otros que es mejor evitar porque afectan a su salud y a la calidad del huevo.
  • El agua limpia, el manejo del pienso y la higiene del gallinero son clave para prevenir enfermedades y parásitos.

Alimentación de gallinas en corral

Las gallinas no viven solo de grano, por mucho que se haya repetido esa idea toda la vida. omnívoros y necesitan una mezcla de cereales, vegetales, proteínas y minerales para mantenerse sanas, crecer bien y poner huevos de calidad. Si se las deja a su aire, picotean casi todo lo que encuentran: hierba, semillas, insectos, lombrices e incluso pequeños vertebrados.

Cuando las tenemos en casa o en una explotación, el reto es imitar esa variedad con una dieta bien pensada. ponedora en plena producción, ni tampoco se alimenta igual una gallina de corral, una campera o una ecológica. Vamos a ver con calma qué alimento ingieren las gallinas, qué les sienta bien, qué debemos evitar y cómo organizar su ración diaria para que estén fuertes y productivas.

Cómo comen y digieren el alimento las gallinas

Sistema digestivo de las gallinas

Antes de hablar del pienso en sí, conviene entender un poco cómo funciona su cuerpo. no tienen dientes; lo cogen con el pico, lo pasan al buche y ahí lo van almacenando y humedeciendo con saliva.

Desde el buche, la comida baja al proventrículo, que sería algo así como su estómago glandular. enzimas digestivas, pero la trituración fuerte llega después, en la molleja, un órgano musculoso con paredes muy gruesas.

En la molleja se mezcla el alimento con pequeños guijarros o arenilla que la propia gallina ha ido tragando. molino interno que tritura el grano y el resto de ingredientes, compensando la ausencia de dientes.

Una vez desmenuzados los alimentos, el contenido avanza por el intestino delgado, donde se absorben la mayor parte de los nutrientes. tránsito digestivo muy rápido, de apenas 3-4 horas, y su digestión es sobre todo enzimática, con muy poca fermentación bacteriana si la comparamos con otros animales.

Lo que no se digiere pasa al intestino grueso y termina expulsándose por la cloaca, unido a la orina en forma de una masa pastosa. dieta rica en almidón, proteína, algo de grasa, vitaminas, minerales y una cantidad moderada de fibra, para que el sistema digestivo funcione con normalidad.

Alimento que ingieren las gallinas en casa o en pequeños corrales

Gallinas comiendo pienso y vegetales

Quien tiene unas cuantas gallinas en el patio o un pequeño corral suele combinar lo que ellas encuentran con lo que se les aporta. aporte regular de cereales y una parte de ingredientes ricos en proteína y minerales, completando con verduras, restos de cocina adecuados y acceso al exterior siempre que sea posible.

Entre los vegetales que mejor les sientan están las hojas verdes y ciertas hortalizas frescas. hierba tierna, repollo, col, espinacas, zanahoria rallada, lechuga, brócoli o coliflor; se los podemos dar en el comedero o colgados para que los vayan picando y se entretengan.

En cuanto a los cereales, lo más habitual es ofrecer mezclas de trigo, maíz, avena, cebada o centeno. energía en forma de carbohidratos; se pueden dar enteros, partidos o como harina, según la edad de las aves y el tipo de ración que queramos preparar.

Una buena forma de subir el nivel de proteína vegetal es usar legumbres germinadas, como guisantes, judías, lentejas, soja o alfalfa. germinación mejora la digestibilidad y añade vitaminas naturales, algo especialmente interesante en etapas de crecimiento o cuando queremos reforzar la puesta.

De manera ocasional se pueden incluir pequeñas cantidades de proteína animal. insectos deshidratados o incluso a un poco de comida húmeda para gatos, siempre en proporciones bajas para evitar excesos de proteína animal que puedan causar problemas de salud o alterar el sabor de los huevos.

También es muy práctico aprovechar restos domésticos adecuados. cáscaras de huevo bien trituradas pueden formar parte de su dieta, siempre que estén en buen estado y sin mohos. Estos restos nunca deben ser la base de la alimentación, sino un complemento.

Un clásico en muchas granjas y casas del campo es el pan duro. siempre humedecido para que lo puedan picotear y tragar sin problemas; eso sí, no conviene abusar porque aporta mucha energía y pocos nutrientes.

Para que todo esto funcione bien, es importante que siempre tengan a su alcance una mezcla de arenilla o grava especial. pequeñas piedras entran en la molleja y ayudan a moler el alimento, lo que mejora la digestión y el aprovechamiento del pienso.

Qué comen las gallinas en libertad y en sistemas camperos o ecológicos

Cuando una gallina puede salir al exterior y dedicarse a escarbar, su comportamiento se hace muchísimo más natural. preferencia por los vegetales frescos frente a las semillas secas, y pueden pasarse horas buscando comida por el suelo.

En un entorno de campo o semilibertad, la dieta espontánea incluye hierba, hojas tiernas, ortigas jóvenes, brotes, frutos caídos y una gran diversidad de semillas. vitaminas y pigmentos naturales y algo de fibra, muy útiles para la salud intestinal y para un buen color de la yema.

La parte animal de la dieta viene sobre todo de invertebrados. lombrices, gusanos y grillos forman parte habitual del menú cuando tienen acceso a terrenos húmedos, huertos o zonas de compost.

Si el entorno lo permite, también pueden capturar pequeños vertebrados, como lagartijas, ratoncillos o crías de serpientes finas. ricos en proteína y minerales, aunque en una explotación controlada no se debería depender de ellos como fuente principal de nutrientes.

En el caso de gallinas camperas y ecológicas regladas, la base sigue siendo un pienso formulado y equilibrado. complemento exterior que encuentran fuera (insectos, hierba, minerales del suelo) suele representar alrededor de un 5 % de la dieta, pero influye en su comportamiento y puede matizar ligeramente el sabor o el color del huevo.

Ingredientes del pienso para gallinas ponedoras y de carne

En granjas profesionales, el alimento principal de las gallinas es un pienso completo fabricado con materias primas seleccionadas. cereales básicos (maíz, trigo, cebada, avena), fuentes de proteína vegetal como soja o girasol, aceites vegetales, vitaminas y minerales, además de aditivos que mejoran la digestión y el bienestar de las aves.

La proporción de cada ingrediente se calcula al detalle por especialistas en nutrición avícola. programas informáticos de formulación que ajustan la energía, la proteína y los minerales en función de la edad del lote, el tipo de producción (carne o huevos) y las condiciones de la granja.

En la fase de cría, desde el primer día de vida hasta los tres meses aproximadamente, el enfoque está en que el animal crezca fuerte. piensos con alto nivel de proteínas para desarrollar músculo y un buen esqueleto.

Cuando entran en producción de huevo, cambian las prioridades. calcio y fósforo y vitamina D, que son imprescindibles para formar cáscaras resistentes y mantener los huesos sanos.

Los lotes destinados a carne, tanto pollos como gallinas de descarte para engorde, precisan de nuevo una buena cantidad de proteína disponible. buena conversión del pienso, de forma que con menos alimento se obtenga más carne.

Además de los ingredientes clásicos, las fábricas de pienso incluyen con frecuencia antioxidantes, enzimas, probióticos, prebióticos y pigmentantes naturales. antioxidantes protegen las grasas y evitan que el pienso se enrancie, mientras que las enzimas ayudan a digerir mejor ciertos componentes de los cereales y reducen la cantidad de nutrientes no aprovechados que se eliminan al medio ambiente.

Los probióticos y prebióticos mantienen una flora intestinal equilibrada, lo que se traduce en menos problemas digestivos y mejor aprovechamiento del alimento. ajuste de aminoácidos, como la lisina o la metionina, para que la proteína se use de forma eficiente y no se desperdicie en forma de nitrógeno en las deyecciones.

En el caso de la yema del huevo, el color se modula mediante pigmentos presentes de manera natural en el maíz, la alfalfa o determinados aditivos autorizados. tono de la yema se puede cambiar con la dieta, pero no el color de la cáscara, que depende casi por completo de la genética de la estirpe.

Todo este proceso de fabricación está sometido a estrictos controles. trazabilidad de todos los lotes, desde la entrada del cereal hasta el pienso final que comen las gallinas.

Tipos de piensos y raciones según la etapa de vida

En la práctica, no se utiliza una única ración para toda la vida del ave. distintas fases (inicio, crecimiento, recría, puesta o engorde) y en cada una se les ofrece un tipo de pienso adaptado.

En pollitos de hasta unas ocho semanas, la ración es más concentrada en proteína y energía. Un ejemplo clásico sería una mezcla con mucha proporción de grano molido, tortas vegetales y algo de proteína adicional, además de una pequeña fracción de minerales. desarrollo óseo es el objetivo para que crezcan deprisa, sin carencias y con un buen desarrollo óseo.

Entre las ocho y las doce semanas, se puede reducir ligeramente la proporción de proteína de alto nivel, manteniendo siempre los minerales. etapa intermedia se consolida la estructura corporal y se prepara al animal para la futura puesta.

Cuando se trata de gallinas ponedoras adultas, la fórmula da un giro y se refuerza el calcio. conchas molidas o harina de hueso como fuente de calcio en raciones típicas para ponedoras.

En explotaciones pequeñas o familiares, muchas personas optan por preparar su mezcla casera a partir de grano triturado, tortas vegetales, algo de proteína animal (harina de pescado, sangre desecada, leche en polvo) y suplementos minerales. no pasarse con la proteína de origen animal, porque además de ser cara, un exceso puede provocar trastornos digestivos e incluso dar un sabor indeseable a los huevos.

Sea cual sea la ración elegida, conviene humedecer ligeramente las mezclas de harina antes de servirlas. textura granulosa, parecida al trigo humedecido, evita polvo, mejora la ingestión y reduce el desperdicio en el comedero.

Alimentos que no deben comer o que hay que limitar

Aunque las gallinas son muy flexibles y tienden a probar casi todo, hay productos que es mejor no ofrecerles o dar solo en cantidades mínimas. toxinas naturales que se acumulan si se abusa.

Entre los alimentos domésticos poco recomendables se encuentran la cebolla y el ajo en grandes cantidades. evitar restos muy condimentados ya que pueden provocar cambios en el sabor del huevo y problemas digestivos.

El aguacate, sobre todo la piel y el hueso, puede resultar tóxico para muchas aves. hojas y tallos de tomate y pimiento, los frijoles secos sin cocinar y las hojas de ruibarbo deben descartarse por su potencial tóxico.

Las semillas de manzana, pera y cerezas contienen compuestos que se transforman en pequeñas cantidades de sustancias tóxicas al digerirse. evitar dar semillas habitualmente, una exposición puntual no suele ser un drama.

Tampoco son lo ideal los cítricos, como la naranja o el limón, ni los restos de comida muy salada, azucarada o muy procesada. excesos de sal o azúcar no encajan en la fisiología de las gallinas y a la larga les pasan factura.

Agua, manejo del comedero y entorno

La mejor ración del mundo no sirve de nada si el agua falla. agua limpia y fresca siempre disponible, porque beben bastante y el consumo sube todavía más con el calor.

Como referencia, unas cuatro gallinas adultas pueden consumir alrededor de un litro diario en condiciones normales, y prácticamente el doble en épocas muy calurosas. patos necesitan más y les sienta de maravilla poder sumergir la cabeza y el cuello, incluso aunque no dispongan de estanque grande.

En granjas profesionales se controla de manera rutinaria la calidad química y microbiológica del agua, así como el pH. cambios bruscos en el consumo suelen ser una señal de alarma, ya sea por problemas de calidad, averías en los bebederos o inicio de enfermedad en el lote.

Los bebederos deben estar diseñados de tal forma que las aves no puedan entrar dentro ni ensuciar demasiado el agua con heces o cama. recipientes con rejillas pueden ser comerciales o fabricados de forma casera; lo importante es que se limpien cada día para evitar focos de infección.

En cuanto a los comederos, hay que dimensionarlos bien para que todas puedan comer a la vez sin pelearse excesivamente. base resistente y lista giratoria en la parte superior ayuda a evitar que las gallinas se suban y pisen el alimento.

En gallinas, se pueden ofrecer parte de los granos esparcidos por el suelo del corral. animar a escarbar, hace que se entretengan y además les permite ingerir minerales del suelo. En patos suele funcionar mejor dar el grano en una artesa con agua o en comederos bajos.

Relación entre la alimentación y la calidad del huevo

La dieta de la gallina ponedora está íntimamente ligada a lo que después encontramos en el huevo. deficiencia de calcio, fósforo o vitamina D produce cáscaras más frágiles o muy finas.

Un exceso de grasas vegetales mal equilibradas puede afectar también a la resistencia de la cáscara y a la composición de la yema. ajuste de aceites y grasas añadidos al pienso evita problemas tanto por defecto como por exceso.

Los pigmentos presentes en el maíz, la alfalfa y ciertos aditivos naturales proporcionan el color característico de la yema. pigmentos naturales permiten obtener una yema más amarilla o más anaranjada según la dieta.

Las proteínas y aminoácidos esenciales también influyen en la textura y apariencia del huevo. equilibrio de aminoácidos garantiza una clara más firme y mejor conservación.

Todo ello se combina con medidas de manejo, control sanitario y bienestar animal. consumo aproximado permite que una gallina consuma alrededor de 2 kilos de pienso por cada kilo de huevo producido, llegando a superar los 300 huevos anuales por ave en sistemas bien gestionados.

Problemas de salud por mala alimentación y cómo prevenirlos

Cuando la dieta no está bien equilibrada, los problemas no tardan en aparecer. falta de proteínas se traduce en aves apáticas, de crecimiento lento, más sensibles a infecciones y con una fuerte bajada de puesta.

Las carencias de minerales, y en particular de calcio, provocan deformidades en los huesos de las patas, dificultades para caminar y huevos con cáscaras muy delgadas o sin cáscara. huevos frágiles se rompen y muchas veces las propias gallinas se los comen, con el riesgo de que desarrollen el mal hábito de comerse cualquier huevo que encuentren.

En cuanto a las vitaminas, su déficit puede generar una mezcla de síntomas: aves débiles, con mal plumaje, problemas respiratorios leves, ojos y nariz con exudados y dedos que se curvan hacia dentro. deficiencias vitamínicas suelen desencadenar conductas de picaje.

Para evitar este panorama, no queda otra que cuidar con mimo la formulación del pienso, añadir suplementos vitamínico-minerales cuando haga falta y asegurarse de que siempre haya algo de verdura u hojas verdes disponibles. cáscara de huevo machacada, conchas marinas o harina de hueso son una buena garantía de calcio extra.

Parásitos, higiene y su relación con la alimentación

Aunque a primera vista no parezca que tenga que ver con el alimento, el control de parásitos internos y externos es clave para que las gallinas aprovechen bien lo que comen. gusanos intestinales y coccidios pueden causar diarreas, pérdida de peso y mortalidad en aves jóvenes.

Los gusanos llegan a través de piensos o agua contaminados y se desarrollan especialmente bien en ambientes cálidos y húmedos. infestaciones importantes, las aves dejan de comer con normalidad, adelgazan y bajan mucho la producción de huevos. Un tratamiento periódico con antihelmínticos adecuados, siempre siguiendo las indicaciones veterinarias, ayuda a cortar el problema.

Los coccidios, por su parte, son microscópicos y afectan sobre todo a pollitos y aves jóvenes. diarrea con sangre y pueden matar a muchos animales en poco tiempo. Existen medicamentos y coccidiostáticos que se añaden al agua o al pienso para prevenir y tratar esta enfermedad.

En el exterior del cuerpo también hay enemigos: pulgas, ácaros, piojos y garrapatas. parásitos externos provocan irritación, pérdida de plumas, adelgazamiento y descenso drástico de la puesta, y algunos incluso pueden picar a las personas.

La clave está en combinar tratamientos puntuales (polvos o pulverizaciones insecticidas autorizadas) con una buena limpieza de gallineros y equipos. retirar excrementos a menudo, evitar charcos alrededor de los bebederos y desinfectar cobertizos entre lotes reduce mucho el riesgo de parasitación y, de rebote, mejora el aprovechamiento del alimento.

También ayuda ofrecer a las gallinas un cajón con arena fina y ceniza donde puedan darse baños de polvo. baños de polvo les sirven para mantener sus plumas limpias y controlar por sí mismas buena parte de los parásitos externos, sobre todo si se añade una pequeña cantidad de polvo acaricida seguro.

Cuando se atiende a todo este conjunto -qué comen, cómo lo comen, qué problemas se pueden evitar y qué entorno necesitan-, las gallinas responden muy bien: se mantienen activas, con plumaje brillante, buena salud digestiva y una producción de carne y huevos constante y de calidad, tanto si se trata de unas pocas aves en el patio como de una explotación profesional bien gestionada.