¿Dónde debe dormir el gato?

El gato puede dormir en la cama

Del gato se pueden decir muchas cosas, y una de ellas es que es un animal dormilón. Durante su infancia necesita dormir entre 20 y 22 horas, y cuando es adulto entre 16 y 18 horas. Los humanos dormimos una media de ocho, es decir, mucho menos que nuestro querido compañero peludo, por eso es normal que nos preguntemos dónde debe de dormir.

Está claro que en una cama, pero… ¿en qué habitación? Y, ¿con quién? ¿Es bueno que duerma con nosotros? En esta ocasión te voy a explicar todo esto.

¿Dónde prefiere dormir el gato y dónde ha de hacerlo?

El gato duerme mucho

El gato casero que vive feliz con su familia humana disfrutará durmiendo cerca de ellos, o incluso con ellos, en la misma cama o sofá. Pero además, si tiene algo que le cubra la espalda, como un cojín o una almohada por ejemplo, se va a sentir aún mejor, mucho más seguro. Y es que en la naturaleza, el rato que los animales pasan durmiendo es el más delicado, pues es cuando son mucho más vulnerables al ataque de los depredadores.

Aunque lo más seguro es que tu felino no vaya a toparse nunca con un león o un tigre, el instinto de supervivencia no es algo que pueda cambiar así como así, si no que lleva tiempo (cientos, puede que miles de años). Por ello, tu peludo va a buscar lugares muy concretos para conciliar el sueño.

Dicho lugar va a variar dependiendo de cada peludo: hay alguno que prefiere dormir en la silla, otro en la cama, otro en el sofá, o hasta en el suelo durante el verano. Pero en cualquier caso siempre, o casi siempre, vas a ver que tiene algo detrás, en su espalda.

Por este motivo, es muy recomendable dejarle a él elegir dónde dormir, ya que así conseguiremos que esté bien, tranquilo, mientras descansa, y disfrutamos viéndolo.

¿Mi gato puede dormir conmigo?

Hay mucha gente que te dirá que no, que es peligroso; otras que no va a pasar nada. Bien, yo llevo durmiendo con los míos desde… bueno, desde el primer día, y no me ha pasado nada hasta ahora, nada malo. Sí que me han pasado y pasan cosas buenas, por ejemplo:

  • Concilio el sueño antes.
  • Duermo más horas seguidas.
  • Me despierto feliz a diario.
  • Y además consigo reforzar la relación que tengo con ellos.

Por eso, te recomiendo dormir con tu peludo, porque además de estos beneficios, hay otros, como el de convivir esas horas con él. Pasas tiempo con un animal que adoras, que te da mucho cariño a cambio de nada, y eso es simplemente maravilloso.

Solo te diría que NO durmieses con tu peludo si tienes alergia a su pelo y/o caspa y tus síntomas son importantes. Por supuesto, tampoco sería bueno dormir con él si está enfermo, o si eres tú el que está padeciendo alguna enfermedad. Si se dan algunas de estas situaciones, lo mejor es que le pongas una cama en otra habitación, pero todo dependerá de la gravedad de tu/su estado: a veces con ponérsela en una esquina del dormitorio es suficiente.

¿Cómo hacer para que el gato duerma en su cama?

El gato debe dormir donde quiera

No todos los gatos que viven con humanos pueden dormir con ellos, por el motivo que sea. Si el tuyo es uno, entonces te interesará saber cómo hacer para que duerma en su cama. Así que no dudes en seguir este paso a paso:

  1. Lo primero que has de hacer es averiguar dónde prefiere dormir. Obsérvalo durante unos días, de este modo descubrirás rápido qué lugares le resultan más cómodos: estos son sitios tranquilos, silenciosos, y es posible que apartados de donde su familia pasa la mayor parte del tiempo.
  2. Cuando lo tengas claro, pon su cama en alguno de esos lugares que han resultado ser los favoritos de tu gato. Es importante que la cama sea cómoda, »mullidita», del tamaño suficiente para que el animal quepa sin problema, pues de lo contrario será más difícil que la acepte.
  3. Llámalo y deja que la huela y la toque. Ayúdalo a aceptar la cama ofreciéndole alguna golosina para gatos, pero asegúrate de que se la das cuando está justo encima o, como mínimo, cuando la está tocando con una pata. Así le será más sencillo asociar la golosina con la cama.
  4. Acarícialo si lo ves tranquilo y relajado, y no dudes en hablarle con voz calmada y feliz, como si le hablaras a un bebé humano (ojo, no se trata de humanizarle, pero sí que es verdad que el gato reacciona mucho mejor al tono de voz agudo que al grave).

Lo normal es que después de esto el peludo se eche, pero quizás necesite algo más de tiempo. No te preocupes. Deja su cama ahí, y vuelve a repetir los pasos 3 y 4 más tarde.

Una vez que ya veas que la utiliza para descansar a diario, cada vez que te vayas a dormir acostúmbrate a llamarlo, desde el lugar donde esté su cama, y ofrécele una golosina cuando se haya tumbado. Tendrás que perseverar, especialmente si ya ha dormido en tu dormitorio alguna vez, pero con el tiempo lo conseguirás. Mientras tanto, lo ideal será impedirle el paso a tu habitación, por lo menos hasta que pasen unas semanas.

Pero insisto: si estás sano/a, y tu gato también lo está, no hay ningún motivo por el cual no podáis compartir cama.


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