- Nace en Bioparc Fuengirola una cría de gorila de llanura occidental, especie en Peligro Crítico.
- El parto fue natural, a plena luz del día y en el recinto exterior, ante numerosos visitantes.
- Wefa, una hembra con experiencia, muestra un comportamiento maternal ejemplar con la nueva cría.
- El alumbramiento está aprobado por la EAZA y supone un hito para los programas europeos de conservación.
El Bioparc Fuengirola, en la provincia de Málaga, se ha convertido estos días en el epicentro de la actualidad zoológica al registrar el nacimiento de una cría de gorila de llanura occidental (Gorilla gorilla gorilla). Se trata de un acontecimiento poco frecuente que ha llamado la atención tanto del sector profesional como del público general por su relevancia para la conservación de esta especie extremadamente amenazada.
La jornada se vivió con especial intensidad porque el alumbramiento tuvo lugar a plena luz del día, en el recinto exterior del parque y con numerosos visitantes como testigos directos de la escena. Lejos de producirse en un área reservada y fuera de miradas, el parto se desarrolló en un entorno abierto, lo que lo convierte en un momento excepcional para la zoología moderna y para la divulgación sobre la conservación.
Un nacimiento único en España y excepcional en Europa

La nueva cría representa el primer nacimiento de gorila de llanura occidental en España en este año y el segundo registrado en toda Europa en el mismo periodo. Dentro de los programas de cría en cautividad coordinados a nivel continental, cada alumbramiento se considera un hito, pero en este caso la trascendencia es aún mayor por la situación crítica que vive la especie en su hábitat de origen.
El gorila de llanura occidental está catalogado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie en Peligro Crítico de Extinción, la categoría previa a la desaparición en libertad. La presión de la caza furtiva, la degradación de los bosques tropicales y enfermedades como el ébola han provocado un descenso muy acusado de sus poblaciones, lo que hace que cada nueva cría tenga un peso simbólico y biológico enorme para su futuro.
Este nacimiento en Bioparc Fuengirola se enmarca en el programa europeo de conservación del gorila de llanura occidental, coordinado por la EAZA (Asociación Europea de Zoos y Acuarios). La reproducción había sido aprobada la pasada primavera, tras valorar la idoneidad genética de los progenitores y las condiciones del grupo, por lo que el éxito del parto supone una confirmación del trabajo técnico y de la planificación previa.
Desde la propia institución subrayan que el acontecimiento es mucho más que una buena noticia local: refuerza el papel de los zoológicos modernos como aliados en la conservación de especies amenazadas y en la sensibilización sobre los problemas que afronta la fauna africana en libertad.
Un parto natural, inesperado y a cielo abierto

Una de las particularidades más llamativas del suceso ha sido el lugar elegido de forma espontánea por la madre, la hembra Wefa. Aunque el equipo había acondicionado el área interior del recinto con todo lo necesario para un parto controlado y con mayor capacidad de supervisión, la gorila optó por alumbrar en el exterior, bajo el sol, en la zona que forma parte de su rutina diaria.
Según ha explicado el director técnico y veterinario de Bioparc Fuengirola, Jesús Recuero, el personal había detectado señales claras de que el momento se acercaba. Desde el día anterior, Wefa presentaba cambios de comportamiento: buscaba otros lugares para dormir, se mostraba inquieta y evidenciaba cierta incomodidad, indicios compatibles con un parto inminente.
La mañana del sábado comenzaron a observarse las primeras contracciones visibles. Tras salir con normalidad al recinto exterior para iniciar sus actividades de enriquecimiento ambiental, el proceso se aceleró hasta que el parto se desencadenó de forma rápida y completamente natural. Para el público que se encontraba allí, la escena recordaba más a un documental de naturaleza que a la visita a un parque zoológico, algo que muchos describieron como un momento emocionante y difícil de olvidar.
Desde el equipo técnico señalan que para los visitantes fue como asistir en directo a una escena propia del hábitat salvaje de los gorilas, una suerte de “regalo de la biodiversidad” que puso de manifiesto el valor educativo de estos centros cuando se gestionan con criterios de bienestar animal y conservación.
Instinto maternal y primeros cuidados de la cría

En los instantes posteriores al nacimiento, el comportamiento de Wefa se ajustó a lo que cabría esperar de una hembra con experiencia: limpió con cuidado a la cría, la mantuvo pegada a su pecho para proporcionarle calor y comenzó a olfatearla y a manipularla con delicadeza. Estos gestos forman parte del ritual natural de reconocimiento y vínculo entre madre y bebé.
El resto del grupo de gorilas reaccionó con curiosidad prudente. Los individuos se acercaron poco a poco, olfateando el aire y tratando de identificar al nuevo miembro, pero sin invadir el espacio inmediato de la madre y la cría. Esa mezcla de interés y respeto es habitual en este tipo de situaciones, donde la cohesión social del grupo juega un papel relevante en el éxito de la crianza.
Wefa nació en un zoológico francés y ha estado expuesta a numerosos partos dentro de grupos de gorilas, incluido el de Ekan, la otra cría del grupo en Bioparc Fuengirola. Esa experiencia previa, sumada a su madurez, se traduce en una conducta muy segura y estable. Tal y como apunta Jesús Recuero, “tiene el aprendizaje necesario para cuidar muy bien de su bebé y lo está haciendo de forma impecable desde el primer momento”.
El proceso posterior al parto siguió el patrón típico de los primates. Tras la salida del bebé, se expulsó la placenta aún unida por el cordón umbilical. Wefa rompió el cordón y consumió parte de la placenta, un comportamiento ampliamente documentado que proporciona un aporte adicional de proteínas, energía y nutrientes en los primeros días de maternidad, algo especialmente útil en una fase que exige un gran esfuerzo físico.
En los próximos días se espera que la cría se aferre cada vez con mayor fuerza al pelaje de su madre, acompañándola en sus desplazamientos por el recinto. Esta habilidad de sujeción, que se desarrolla con rapidez en los gorilas, es clave para que el bebé pueda mantenerse seguro mientras la madre se mueve, se alimenta o interactúa con el resto del grupo.
Seguimiento veterinario sin interferir en la vida del grupo
El nacimiento activa en Bioparc Fuengirola un protocolo específico de observación continua que se aplica en este tipo de casos. El equipo de cuidadores y veterinarios aumentará la vigilancia, pero con la premisa clara de no interferir en el comportamiento natural de los animales ni alterar la dinámica del grupo.
Entre los aspectos que se supervisan con mayor atención están la frecuencia y eficacia de las tomas de leche, la fuerza con la que la cría se agarra al pelaje de la madre, su nivel de actividad y la forma en que se relaciona con el resto de gorilas. Cualquier cambio llamativo en estos indicadores puede ser clave para detectar a tiempo posibles problemas de salud o de integración social.
Este enfoque de “observar sin intervenir salvo que sea imprescindible” busca lograr un equilibrio delicado: garantizar el bienestar sanitario del grupo mientras se respeta al máximo el desarrollo natural de la maternidad y las relaciones sociales. La idea es que la cría crezca en un entorno lo más parecido posible a lo que encontraría en la naturaleza, pero con el respaldo de un equipo profesional preparado para actuar si fuera necesario.
Además del control diario, el parque ajustará aspectos como el enriquecimiento ambiental y la gestión de espacios para facilitar que la madre pueda moverse con comodidad con el bebé, y para que los demás miembros del grupo se vayan adaptando poco a poco a la presencia de la nueva cría sin situaciones de estrés.
Desde la dirección técnica se insiste en que estos nacimientos son una oportunidad para reforzar el mensaje educativo hacia el público sobre el papel de los zoológicos modernos: no solo exhibir animales, sino participar de forma activa en su conservación, estudiar su biología y fomentar una relación más responsable de la sociedad con la naturaleza.
Importancia para la conservación del gorila de llanura occidental

El contexto en el que se produce este nacimiento explica por qué ha sido calificado como un hito para la conservación. El gorila de llanura occidental, uno de los grandes iconos de la biodiversidad africana, ha sufrido una reducción muy marcada de sus efectivos en las últimas décadas. La combinación de caza furtiva, destrucción del hábitat forestal y enfermedades infecciosas ha dejado a la especie en una situación precaria.
Dentro de Europa, los programas de cría coordinados se han convertido en una herramienta esencial para mantener reservas genéticas viables que, a largo plazo, puedan apoyar la supervivencia de la especie. La cría nacida en Bioparc Fuengirola se suma a esta red de individuos gestionados con criterios científicos, donde se controlan los linajes familiares para evitar problemas de consanguinidad y se planifican los emparejamientos de forma centralizada.
Desde el propio parque señalan que, en lo que va de año, solo se había registrado otro nacimiento de gorila en todo el continente europeo, lo que da idea de lo infrecuente que resulta este tipo de acontecimientos. Por eso, cada nueva cría no solo tiene un valor emocional para el equipo que la ve nacer y la cuida, sino que forma parte de una estrategia global para asegurar que la especie no desaparezca.
La presencia de un grupo reproductor estable en un centro como Bioparc Fuengirola también permite desarrollar programas de educación ambiental orientados a explicar al público qué amenazas afrontan los gorilas en África, cómo afectan las actividades humanas a los ecosistemas tropicales y qué papel puede desempeñar cada persona en la protección de la naturaleza, desde el consumo responsable hasta el apoyo a proyectos de conservación.
El nacimiento de esta cría de gorila de llanura occidental en Bioparc Fuengirola se ha convertido en mucho más que una anécdota: es un ejemplo práctico de cómo los esfuerzos coordinados entre instituciones europeas, profesionales de la zoología y programas de conservación pueden traducirse en nuevas oportunidades para una de las especies más amenazadas del planeta, a la vez que acercan a la ciudadanía la realidad de la vida salvaje y los retos que afronta.
