Liberan gorriones en Cerro Viejo tras un operativo contra el tráfico de fauna

Última actualización: 11 enero 2026
  • Especialistas liberan 14 gorriones de colores en la zona de Cerro Viejo tras un decomiso por tráfico ilegal de fauna silvestre.
  • Las aves, catalogadas bajo protección especial, fueron valoradas y autorizadas para su regreso a la vida libre.
  • Otros loros y pericos asegurados continúan bajo resguardo al no estar en condiciones para ser liberados.
  • Las autoridades recuerdan que la captura y comercio de aves silvestres sin permisos es un delito y piden no comprarlas como mascotas.

Liberan gorriones en Cerro Viejo

Un grupo de catorce gorriones de vivos colores volvió a surcar el cielo en la zona de Cerro Viejo, en el municipio de Tlajomulco, después de pasar una temporada bajo resguardo oficial tras un operativo contra el tráfico ilegal de fauna silvestre. La suelta controlada de estas aves marca el cierre de un proceso en el que distintas autoridades ambientales y de justicia colaboraron para asegurar su recuperación y su regreso a un entorno seguro.

Las aves, pertenecientes a la especie conocida como paserina siete colores (Passerina ciris), habían sido incautadas a particulares que no pudieron demostrar su posesión legal. Tras varias semanas de atención veterinaria y observación en instalaciones municipales especializadas, las autoridades determinaron que los ejemplares estaban en condiciones óptimas para regresar a la vida libre en un área natural con hábitat adecuado.

Operativo contra el tráfico ilegal de aves silvestres

La liberación de estos gorriones de colores es el resultado de un aseguramiento llevado a cabo por autoridades de justicia, que detectaron la presencia de aves silvestres en manos de personas sin permisos de manejo o comercio. A petición del Ministerio Público de la Fiscalía Regional de Ameca, la Unidad de Rescate de Fauna Silvestre de Tlajomulco (URFST) intervino para hacerse cargo del traslado, la custodia y la revisión clínica de los ejemplares decomisados.

Durante el operativo no solo se localizaron paserinas siete colores, sino también loros corona lila y pericos atoleros, especies muy buscadas en el mercado ilegal de mascotas por su aspecto llamativo y su capacidad para interactuar con las personas. Todos los animales fueron retirados del lugar y trasladados a instalaciones municipales para su valoración.

Las investigaciones revelaron que las aves estaban siendo mantenidas sin contar con la documentación necesaria que avalara su procedencia y tenencia. Para el aprovechamiento legal de fauna silvestre en México se exige, entre otros requisitos, una licencia emitida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y, en el caso de ciertas especies, la utilización de anillos cerrados que permitan identificar su origen. Ante la ausencia de estos permisos, se procedió al aseguramiento de todos los ejemplares.

Este tipo de decomisos pone de manifiesto la importancia de la coordinación entre fiscalías y dependencias ambientales, que deben actuar de forma conjunta para frenar una actividad que amenaza a numerosas especies de aves en el país. Cada operativo exitoso no solo implica retirar animales del mercado negro, sino también enviar un mensaje claro a quienes participan en estas redes de comercio ilegal.

En este caso concreto, la intervención de la URFST permitió que las aves fueran atendidas de inmediato, reduciendo el impacto del estrés y las malas condiciones en las que muchas veces son mantenidas durante el tráfico. La actuación temprana marca la diferencia para que, como ha ocurrido con las paserinas siete colores, puedan recuperar su estado físico y conductas naturales hasta estar listas para su devolución al medio silvestre.

Una especie de colores brillantes sometida a presión por el comercio ilegal

La paserina siete colores, conocida popularmente como gorrión de siete colores, es una pequeña ave de plumaje especialmente vistoso, con tonalidades intensas que van del azul al verde y al amarillo. Precisamente ese aspecto llamativo la ha convertido en un blanco recurrente del tráfico de fauna, tanto para su venta como mascota como para su cruce con otras especies de aves de jaula.

En México, esta especie aparece registrada en la NOM-059-SEMARNAT-2010 dentro de la categoría de Sujeta a Protección Especial (Pr), lo que indica que sus poblaciones requieren medidas de control y vigilancia adicionales, como se explica en protección y desafíos de los gorriones. Aunque aún no se encuentra en peligro crítico, la presión generada por la captura indiscriminada y la pérdida de hábitat puede comprometer su estabilidad a largo plazo.

El comercio de estas aves suele alimentarse de la demanda de particulares que buscan ejemplares exóticos para tener en casa. En muchos casos, las personas desconocen que adquirir un animal silvestre sin documentos constituye una infracción a la Ley General de Vida Silvestre y puede derivar en sanciones importantes. Además, la extracción de individuos del medio natural reduce las posibilidades de reproducción y resiliencia de las poblaciones silvestres.

Otro de los destinos frecuentes para la paserina siete colores es la hibridación con canarios y otras especies de canto, con el objetivo de obtener ejemplares con colores peculiares o cantos diferentes. Esta práctica también requiere autorizaciones específicas y se encuentra regulada, de modo que no puede realizarse de forma legal sin contar con los permisos correspondientes y sin registrarse adecuadamente ante las autoridades ambientales.

Las entidades encargadas de la protección de fauna insisten en que la mejor manera de evitar que especies como la paserina siete colores sigan en riesgo es reducir la demanda de aves silvestres como mascotas. Sin compradores, el negocio pierde sentido, se reduce la captura y los ecosistemas conservan a sus especies nativas, que cumplen un papel fundamental en la polinización, la dispersión de semillas y el equilibrio general de los entornos naturales.

Evaluación veterinaria y autorización para volver a la vida libre

Tras el decomiso, las paserinas siete colores fueron llevadas a las instalaciones de la Unidad de Rescate de Fauna Silvestre de Tlajomulco, donde equipos especializados realizaron una revisión médica integral. Se comprobaron parámetros como el peso, el estado del plumaje, la condición general, la alimentación y el comportamiento de cada ave para determinar si eran candidatas a una liberación segura.

En este proceso también se valora la capacidad de las aves para alimentarse por sí mismas, volar sin dificultad y reaccionar de manera adecuada ante estímulos del entorno. La intención es evitar que ejemplares debilitados o demasiado habituados a la presencia humana sean devueltos al medio natural, ya que podrían tener dificultades para sobrevivir sin apoyo o incluso convertirse en presas fáciles.

Una vez que los especialistas municipales concluyeron que los 14 gorriones estaban en condiciones estables, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) autorizó formalmente su suelta. Con esa luz verde, se programó la liberación en un punto específico de la zona de Cerro Viejo, elegido por sus características ambientales y por formar parte del área de distribución natural de la especie.

La dinámica de la devolución a la naturaleza se planifica para reducir el estrés de los animales y favorecer que, tras abandonar las jaulas de transporte, puedan encontrar rápidamente refugio y alimento. En este caso, el sitio seleccionado se ubica dentro de una selva baja caducifolia, un tipo de ecosistema que ofrece matorrales, árboles y recursos suficientes para que las paserinas se adapten y retomen sus pautas normales de vida.

La colaboración entre instancias municipales y federales es clave en esta fase, ya que cada autoridad tiene competencias específicas. Mientras que los equipos de rescate se ocupan de la atención y rehabilitación de los animales, organismos como Profepa se encargan de que todo el procedimiento de liberación se apegue a la normativa y se realice en condiciones que minimicen riesgos tanto para las aves como para el ecosistema receptor.

El futuro de los loros y pericos asegurados

Junto a las paserinas siete colores, en el mismo operativo fueron incautados siete loros corona lila y diez pericos atoleros, especies igualmente afectadas por el comercio ilegal. Sin embargo, a diferencia de los gorriones de colores, estos ejemplares no han sido devueltos todavía a su hábitat natural, ya que las condiciones físicas y conductuales que presentan no permiten por ahora una suelta responsable.

Los equipos de la URFST mantienen a estas aves bajo observación, atendiendo posibles problemas de salud derivados del cautiverio, como plumaje dañado, desnutrición, estrés crónico o comportamientos anómalos. Hasta que las autoridades ambientales federales no definan su destino definitivo, permanecerán en custodia, recibiendo cuidados específicos.

Es importante subrayar que, en México, la captura, posesión y comercialización de loros, pericos y guacamayas silvestres de origen nacional está estrictamente prohibida. Estas especies se encuentran protegidas por la Ley General de Vida Silvestre debido al fuerte declive de sus poblaciones, provocado por décadas de captura ilegal y destrucción de hábitats.

Cuando se decomisan ejemplares de este tipo, las autoridades valoran distintas opciones: programas de rehabilitación y reintroducción, traslado a centros autorizados o permanencia en instalaciones especializadas si no es posible su devolución segura al medio natural. Cada caso se estudia de manera individual para evitar agravar el problema de conservación que afrontan estas aves.

Además del aspecto de bienestar animal, existe un componente legal que no debe pasarse por alto. El comercio clandestino de estas especies puede acarrear desde multas económicas significativas hasta responsabilidades penales para quienes capturan, trasladan, venden o compran ejemplares sin permisos. Las autoridades han insistido en que ninguna excusa, ni siquiera el desconocimiento de la ley, exime de estas consecuencias.

Llamamiento a la ciudadanía para frenar el tráfico de fauna

Tras la liberación de los gorriones en Cerro Viejo, la Unidad de Acopio y Salud Animal Municipal de Tlajomulco (UNASAM) ha aprovechado la ocasión para recordar a la población que no se deben adquirir animales silvestres como mascotas. Según recalcan, cada compra de este tipo alimenta un circuito que arranca con la captura de individuos en libertad y termina con la degradación de los ecosistemas.

Las autoridades municipales insisten en que, si una persona encuentra aves heridas, desorientadas o en situación de riesgo, lo adecuado es contactar con los servicios especializados, en lugar de intentar mantenerlas en casa. De este modo, los ejemplares pueden recibir atención veterinaria profesional y, si es posible, recuperarse para ser reintroducidos en su entorno natural.

En este contexto, se han habilitado canales de comunicación para que la ciudadanía reporte casos de fauna lesionada o en condiciones vulnerables. A través de un número de contacto específico, las personas pueden informar de la presencia de animales silvestres que necesiten asistencia, lo que permite una respuesta más rápida y coordinada por parte de los equipos municipales.

La educación ambiental juega también un papel fundamental. Las campañas informativas buscan que la sociedad tome conciencia de que un ave enjaulada detrás de un escaparate probablemente provenga de una cadena de captura, transporte y venta clandestina, con un alto coste en términos de sufrimiento animal y pérdida de biodiversidad. Conocer este trasfondo ayuda a que más personas rechacen la compra de fauna silvestre.

En paralelo, se promueve la opción de adoptar animales domésticos procedentes de refugios y centros de acogida, en lugar de recurrir a la adquisición de fauna exótica. Esta alternativa contribuye a reducir la presión sobre las especies silvestres y ofrece una salida responsable a perros, gatos y otros animales que necesitan un hogar.

El reciente regreso de los gorriones de colores a Cerro Viejo ilustra cómo, cuando se actúa a tiempo y con los medios adecuados, es posible revertir parcialmente el daño causado por el tráfico ilegal. Sin embargo, los especialistas subrayan que estas historias positivas solo serán sostenibles si se combinan con una ciudadanía informada, una vigilancia constante y un compromiso real con la protección de la fauna silvestre.

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