- El verano es clave para la cría y alimentación de polluelos de gorriones y otras aves urbanas.
- La poda de árboles fuera de temporada amenaza los nidos de gorriones, incumpliendo normas ambientales.
- La campaña «No lo cojas» desaconseja recoger polluelos, salvo peligro evidente, para no interferir su desarrollo.
- Programas de voluntariado y rehabilitación ayudan a recuperar y liberar gorriones caídos del nido.
Durante los meses de verano, los gorriones y muchas otras aves urbanas atraviesan una de las fases más importantes de su ciclo vital: la cría y el cuidado de sus polluelos. En este periodo, la presencia de nidos y polluelos en parques, jardines y calles de la ciudad es más habitual, generando tanto oportunidades como retos para su supervivencia. La convivencia de estas aves con la actividad humana requiere una atención especial, ya que determinadas prácticas pueden poner en riesgo a estas poblaciones, cuya presencia resulta esencial para la biodiversidad de los entornos urbanos.
En diferentes puntos de España, organizaciones y colectivos vecinales han alertado sobre el impacto que algunas actuaciones urbanas, especialmente la poda fuera de temporada, están teniendo en los gorriones. A esto se suma la necesidad de que la ciudadanía conozca cómo actuar si se encuentra un polluelo fuera del nido, así como la relevancia del voluntariado y los centros de recuperación de fauna en la protección de estas aves.
La amenaza de la poda durante la época de cría de gorriones

En barrios como Marpequeña, los vecinos han denunciado podas de árboles realizadas justo en plena temporada de anidación, una práctica que supone un grave perjuicio para los gorriones y otras especies de aves. Según relatan varias personas afectadas, se han llegado a observar nidos caer al suelo, con polluelos e incluso huevos, a causa de la actividad de las cuadrillas de poda. Las reclamaciones insisten en que estos trabajos contravienen la normativa ambiental vigente, ya que la legislación europea protege a las aves en proceso de cría y prohíbe expresamente la intervención en época crítica para evitar la destrucción de nidos.
Se solicita a las autoridades locales que paralicen este tipo de actividades durante los meses de mayor vulnerabilidad para las aves, y que las personas encargadas de estos trabajos reciban formación específica en materia de respeto a la fauna urbana. Además, los vecinos reclaman una revisión de los procedimientos municipales para asegurar que el entorno natural de los gorriones y otras especies quede protegido justo cuando más lo necesitan.
Cómo actuar si se encuentra un polluelo de gorrión fuera del nido

El hallazgo de un polluelo de gorrión aparentemente extraviado suele generar preocupación entre ciudadanos interesados en ayudar, aunque no siempre intervenir es la mejor opción. La organización SEO BirdLife, a través de su campaña «No lo cojas», recuerda que muchos jóvenes gorriones abandonan el nido antes de saber volar completamente y permanecen en el suelo, mientras los padres siguen cuidando de ellos. Retirarlos de ese entorno puede interrumpir su aprendizaje de independencia y reducir sus posibilidades de supervivencia.
Las recomendaciones básicas cuando se encuentra un polluelo son:
- Observar sin intervenir si la cría no está herida ni en peligro inmediato.
- No llevarlo a casa; en caso de necesidad, colocarlo en un arbusto o zona protegida.
- Comprobar la presencia de adultos cerca, pues suelen seguir alimentando a sus polluelos aún fuera del nido.
- Contactar con un centro de recuperación solo si la cría está herida o en claro riesgo.
SEO BirdLife insiste en que la mejor ayuda para los gorriones es permitir que sus padres continúen su tarea, y en fomentar la conservación de la vegetación urbana para evitar problemas como las podas destructivas.
La labor de voluntarios y centros de recuperación con los gorriones
Frente a la dificultad que supone la caída accidental de polluelos de gorriones y otras aves, programas de voluntariado como ‘Ayúdale a volar’ están teniendo un efecto positivo. En centros como La Fombera, cientos de voluntarios colaboran en el cuidado de aves huérfanas hasta que pueden volver a su hábitat. Los participantes reciben formación y los materiales necesarios para alimentar y proteger a los polluelos durante el tiempo imprescindible para que crezcan fuertes. Superados los trámites sanitarios y administrativos, los gorriones son liberados en espacios naturales apropiados.
Estas iniciativas promueven la sensibilización ambiental y la participación social, favoreciendo la recuperación de animales que, de otro modo, tendrían pocas probabilidades de sobrevivir. Gracias a estos programas, centenares de gorriones y otras aves han retornado al medio natural cada año, destacando la importancia de la colaboración entre los ciudadanos, administraciones y centros especializados.
La implicación ciudadana está creciendo, y cada vez más personas conocen cómo actuar cuando encuentran un animal vulnerable. Esto se traduce en un mayor número de ingresos en los centros de recuperación, principalmente durante los meses estivales, cuando la cría de gorriones alcanza su máximo.
La protección de los gorriones y de su entorno durante la época de cría exige una combinación de sensibilidad vecinal, protocolos adecuados y programas de voluntariado. Las acciones cotidianas, como evitar podas en los meses críticos, respetar la presencia temporal de polluelos en el suelo y cooperar con los centros de recuperación, son fundamentales para garantizar la supervivencia de estas aves urbanas que nos acompañan en nuestro día a día.