Murió Hipólito, el hipopótamo del Bioparque de La Plata: así fueron sus últimos días y su vida en cautividad

Última actualización: 8 marzo 2026
  • Hipólito, hipopótamo macho de casi 26 años, murió de madrugada en el Bioparque de La Plata tras un severo cuadro digestivo.
  • El equipo veterinario aplicó tratamientos paliativos y protocolos específicos, pero el animal sufrió un deterioro sistémico y un paro cardiorrespiratorio.
  • Nacido en cautividad en 2000, llegó al ex zoo platense con 8 años, formó pareja con Mafalda y tuvo una cría, Felipe.
  • Protagonizó procedimientos veterinarios inéditos en Argentina, como extracciones de sangre sin sedación y una cirugía de alta complejidad.

hipopotamo del bioparque

La comunidad del Bioparque de La Plata atraviesa días tristes tras la muerte de Hipólito, el hipopótamo macho que se había convertido en uno de los grandes símbolos del antiguo zoo platense. Su fallecimiento, ocurrido de madrugada, cierra una etapa para el predio y para quienes lo visitaron durante más de dos décadas.

El animal, que tenía casi 26 años, llevaba varias semanas bajo una estricta supervisión veterinaria debido a un cuadro digestivo severo. Pese a la batería de tratamientos de sostén, cuidados constantes y protocolos de seguridad específicos para su especie, su salud fue empeorando hasta derivar en un paro cardiorrespiratorio que acabó con su vida.

Un cuadro digestivo severo y una madrugada decisiva

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hipopotamo en bioparque

Según detallaron desde el Bioparque de La Plata, en las últimas semanas Hipólito atravesaba un proceso digestivo complejo que obligó a reforzar los controles y la atención médica. Por la naturaleza de los hipopótamos y su tamaño, cada intervención requería una logística muy cuidadosa y equipos especializados.

El plan de cuidados incluyó analgésicos, protectores gástricos y antibioticoterapia, además de estrategias de manejo paliativo para intentar mantener al animal lo más confortable posible. Todo ello se llevó a cabo bajo protocolos específicos y estrictas medidas de seguridad, habituales cuando se trabaja con fauna silvestre de gran porte.

En los días previos a su muerte se había observado un deterioro progresivo del estado general de Hipólito. El cuadro se transformó en un compromiso sistémico que afectó a distintos órganos, hasta desembocar, durante la madrugada, en el paro cardiorrespiratorio que las autoridades del bioparque confirmaron pocas horas después.

Desde la institución recalcan que el hipopótamo estuvo permanentemente acompañado y monitoreado por el equipo técnico: veterinarios, cuidadores, especialistas en comportamiento, biólogos y nutricionistas. La consigna fue seguir de cerca cada cambio en su evolución y proporcionarle todos los cuidados posibles en esta fase delicada.

El fallecimiento de Hipólito se suma a otras pérdidas recientes en el predio, como la del chimpancé Tomy, y ha generado un profundo pesar entre el personal y los visitantes habituales, que veían en el hipopótamo a uno de los animales más representativos del lugar.

De nacimiento en cautividad a referente del Bioparque

hipopotamo en cautividad

Hipólito nació en cautiverio en el año 2000, dentro de un programa de mantenimiento de fauna exótica. Pasó sus primeros años en otra institución zoológica, adonde fue trasladado cuando tenía unos cinco años, como ocurre con muchos mamíferos de gran tamaño que requieren recintos específicos y grupos sociales adecuados.

Con ocho años de edad llegó al entonces zoológico de La Plata, hoy reconvertido en bioparque. Desde ese momento se asentó en el Bosque platense, un espacio que durante décadas concentró la oferta de ocio familiar junto con el Observatorio Astronómico y el Museo de Ciencias Naturales, y donde el hipopótamo se convirtió en uno de los grandes atractivos para el público.

En el predio formó pareja con una hembra llamada Mafalda, con la que tuvo una cría, Felipe. Esta pequeña familia de hipopótamos fue durante años uno de los puntos obligados en el recorrido de quienes se acercaban al lugar, especialmente para los niños, que identificaban rápidamente a Hipólito por su tamaño y carácter tranquilo.

Con el paso del tiempo y la transformación del zoológico en Bioparque de La Plata, orientado a la preservación y al bienestar animal, el animal quedó como uno de los ejemplares que no pudieron ser reubicados en reservas de otros países. Ni él ni otros individuos de edad avanzada o con largos años de cautiverio tenían posibilidades reales de volver a su hábitat natural.

Esta permanencia prolongada hizo que Hipólito estuviera especialmente ligado a la historia reciente del predio y a la memoria afectiva de varias generaciones de visitantes, que lo vieron pasar de joven adulto a hipopótamo veterano y muy conocido en la ciudad.

Un temperamento tranquilo y un vínculo estrecho con sus cuidadores

cuidadores de hipopotamo

Uno de los aspectos más destacados por el personal del bioparque fue el carácter colaborador de Hipólito. Lejos de la imagen de animal imprevisible que a menudo se asocia a los hipopótamos, el ejemplar platense se distinguía por un temperamento sereno que facilitaba enormemente las tareas diarias de cuidado.

Los encargados del área de fauna explican que el hipopótamo respondía de forma positiva a los entrenamientos y rutinas de manejo. Esta buena predisposición permitió desarrollar un vínculo de confianza poco habitual con un animal de su tamaño, clave para reducir el estrés en cada revisión veterinaria o procedimiento sanitario.

Gracias a ese comportamiento estable, el equipo podía llevar a cabo controles periódicos, cortes de colmillos y limpiezas bucales con menos riesgo tanto para el animal como para las personas. Estas tareas forman parte de la prevención de problemas de salud en especies que, en libertad, se desplazan y desgastan dientes y pezuñas de manera natural.

En 2025 se logró dar un paso más al conseguir que Hipólito aceptara extracciones de sangre mediante entrenamiento, sin necesidad de sedación. A través del refuerzo positivo y sesiones progresivas, el hipopótamo se habituó a la presencia del equipo y a la manipulación controlada, lo que permitió obtener muestras de laboratorio de forma segura.

Este procedimiento fue valorado como un método complementario inédito en Argentina en instituciones que trabajan con fauna silvestre y exótica. En la práctica, supuso una mejora notable en el seguimiento de su salud, ya que permitió realizar análisis más frecuentes sin exponerlo a los riesgos de la anestesia general.

Este procedimiento fue valorado como un método complementario inédito en Argentina en instituciones que trabajan con fauna silvestre y exótica. En la práctica, supuso una mejora notable en el seguimiento de su salud, ya que permitió realizar análisis más frecuentes sin exponerlo a los riesgos de la anestesia general.

Cirugía pionera y avances para la medicina veterinaria en fauna silvestre

cirugia veterinaria hipopotamo

Más allá de su papel como animal emblemático del bioparque, Hipólito también dejó huella en el ámbito profesional. En los últimos años fue protagonista de intervenciones veterinarias de alta complejidad que marcaron un antes y un después en la atención sanitaria de grandes mamíferos en cautividad en Argentina.

El año pasado fue sometido a una cirugía de alto riesgo que, según la institución, permitió salvarle la vida en aquel momento. Se trató del primer caso registrado en el país de una operación de este tipo en un hipopótamo, lo que obligó a diseñar un protocolo específico de anestesia, monitorización y recuperación.

La intervención, que tuvo un resultado positivo en la fase posterior, fue considerada un hito para la medicina veterinaria de fauna silvestre. Especialistas de distintas áreas participaron en la planificación y ejecución del procedimiento, que se tomó como referencia para futuras actuaciones con especies similares.

Además de la cirugía, la experiencia acumulada con Hipólito en materia de manejo, entrenamiento y seguimiento clínico aportó información valiosa que puede beneficiar a otros centros europeos y latinoamericanos dedicados a la conservación de fauna exótica. La posibilidad de realizar controles menos invasivos, por ejemplo, es un objetivo cada vez más presente en los bioparques modernos.

Desde el Bioparque de La Plata subrayan que todo el trabajo desarrollado con el hipopótamo, tanto en los años de estabilidad como en las etapas de enfermedad, se basó en la colaboración entre veterinarios, cuidadores, especialistas en comportamiento, biólogos y nutricionistas, un enfoque interdisciplinar que hoy se considera esencial en este tipo de instituciones.

El Bioparque de La Plata y el cambio de modelo en los antiguos zoológicos

La muerte de Hipólito se produce en un contexto de transformación profunda del antiguo zoológico platense. Fundado a comienzos del siglo XX, el predio funcionó durante casi 110 años como Jardín Zoológico tradicional, con animales exhibidos al público en recintos diseñados para la visita masiva.

A partir de 2016 comenzó un proceso de reconversión hacia el actual Bioparque de La Plata, más orientado a la preservación, la educación ambiental y el bienestar animal. Muchos de los ejemplares fueron trasladados en los últimos años a reservas y santuarios de diferentes puntos del mundo, en línea con un cambio de paradigma global sobre el papel de los zoológicos.

No obstante, algunos animales no pudieron ser reubicados por su avanzada edad, su historial de cautiverio o la ausencia de espacios adecuados para recibirlos. Entre ellos se encontraban Tomy, el chimpancé, e Hipólito, que permanecieron en el Bosque como parte de ese grupo de residentes permanentes atendidos bajo nuevos criterios de manejo.

La reciente muerte de Tomy, seguida ahora por la de Hipólito, ha puesto el foco en estos individuos que acompañaron el tránsito del viejo zoológico hacia un modelo distinto de relación con la fauna. Aunque sus historias son independientes, las autoridades reconocen que sus figuras han sido clave para sensibilizar a la sociedad sobre la situación de los animales en cautividad.

Para muchos vecinos de La Plata y visitantes de otras regiones, especialmente de España y Europa que conocieron su caso a través de los medios, Hipólito encarnaba el contraste entre la imagen clásica del zoo como lugar de ocio y la nueva visión de los bioparques, centrada en el bienestar de cada ejemplar y en programas de conservación y educación.

La despedida de Hipólito deja un vacío evidente en el Bioparque de La Plata, pero también un legado hecho de avances veterinarios, cambios en la forma de trabajar con grandes mamíferos y una mayor conciencia social sobre lo que implica cuidar de un animal que ha pasado toda su vida en cautividad. Su historia, con luces y sombras, se convierte así en un referente para entender la evolución de los antiguos zoológicos y los desafíos que aún quedan por delante.