- Detectada la hormiga invasora Wasmannia auropunctata en La Marina (Elche), Alicante.
- Su picadura puede provocar molestias y desplazamiento de especies locales de hormigas.
- La UE la incluye en su lista de especies exóticas preocupantes por su impacto ambiental y sanitario.
- El avance de esta especie por la costa mediterránea europea exige control y prevención inmediata.

La aparición de una pequeña hormiga invasora en la provincia de Alicante está generando inquietud entre residentes y expertos en biodiversidad. La nueva inquilina, que apenas supera el milímetro y medio de tamaño, ha sido localizada recientemente en La Marina, una pedanía de Elche, donde ya afecta a una extensión superior a cinco hectáreas que abarca tanto viviendas con jardín como áreas de dunas cercanas a la costa. Para entender mejor las características y riesgos de esta especie invasora, puedes consultar más información sobre la hormiga de fuego.
La preocupación no es infundada: este insecto, identificado como Wasmannia auropunctata o más conocida como «hormiga de fuego» o «hormiga eléctrica», ha mostrado en otros lugares del litoral mediterráneo una sorprendente capacidad para colonizar nuevos espacios y alterar el equilibrio natural. Además de competir y desplazar a hormigas autóctonas, sus picaduras pueden causar molestias en las personas que entran en contacto con ellas.
La especie fue localizada tras un trabajo de campo efectuado en marzo de 2025, que permitió acotar una zona ya comprometida por su presencia. Las obreras miden en torno a 1,5 mm y exhiben un tono marrón dorado, mientras que las reinas, de mayor tamaño, alcanzan los 3,5 mm y son de color más oscuro, lo que facilita su identificación respecto a otras especies.
Un avance imparable por el Mediterráneo
La llegada de Wasmannia auropunctata a la costa alicantina no es un episodio aislado. Su primera detección en España se remonta a 2018 en Marbella (Málaga) y, desde entonces, la especie ha ido expandiéndose por diferentes enclaves del litoral andaluz. En 2024, se confirmó su presencia en la costa francesa, concretamente en la zona de Toulon, siguiendo un patrón de progresiva colonización de áreas con condiciones ambientales similares.
El clima templado, húmedo y la proliferación de jardines en entornos urbanos y periurbanos parecen facilitar su dispersión. Este fenómeno ya se había observado con otras hormigas invasoras como Brachymyrmex patagonicus, lo que resalta la importancia de la detección y respuesta temprana. Para conocer más sobre cómo prevenir su expansión, consulta la expansión de las hormigas invasoras.
Por qué preocupa la hormiga de fuego

La Unión Europea ha incorporado a esta especie a su catálogo de artrópodos exóticos preocupantes, una lista que busca advertir y regular el control de especies invasoras que pueden causar impactos ecológicos y sanitarios. Su amenaza va más allá de las molestias por picaduras: la competencia con las especies autóctonas podría alterar el equilibrio de la fauna local, dificultando la supervivencia de otras al menos 21 especies de hormigas documentadas en la zona de Elche.
Expertos en manejo y control de plagas advierten que sin medidas rápidas y coordinadas, la hormiga de fuego podría asentarse definitivamente en toda la región mediterránea, lo que supondría una amenaza tanto para la biodiversidad como para la calidad de vida de sus habitantes.
Las autoridades y especialistas recomiendan a la ciudadanía estar atentos a la aparición de nuevas colonias y evitar la manipulación directa de estos insectos. Resulta fundamental informar a los servicios municipales o a empresas de control de plagas si se detectan hormigas con morfología y comportamiento inusual, especialmente en entornos naturales o zonas ajardinadas.

