Iguanas aturdidas por el frío en Florida: qué está pasando y por qué preocupa también en Europa

Última actualización: 1 febrero 2026
  • Una ola de frío en Florida provoca la caída de iguanas verdes aturdidas de los árboles
  • La FWC activa una orden especial que permite capturar y entregar iguanas sin permiso
  • Se habilitan cinco puntos oficiales de recogida con horarios y normas muy estrictas
  • El fenómeno reabre el debate sobre especies invasoras y gestión de fauna en otros lugares, incluida Europa

iguanas aturdidas por el frio en Florida

Una nueva e intensa ola de frío en el sur de Florida ha vuelto a dejar imágenes sorprendentes: iguanas verdes inmóviles en el suelo, caídas de los árboles y agrupadas en jardines, aceras y parques. Este fenómeno, que a menudo se vuelve viral en redes sociales, tiene detrás una explicación muy concreta y ha llevado a las autoridades a activar un dispositivo especial de emergencia.

Aunque pueda parecer una anécdota curiosa vista desde España o el resto de Europa, el episodio tiene implicaciones serias: se trata de una especie invasora con fuerte impacto ambiental y económico, y el operativo puesto en marcha en Florida sirve como ejemplo de cómo algunos territorios gestionan fauna no autóctona en situaciones extremas.

Por qué las iguanas se quedan «congeladas» y caen de los árboles

Las iguanas verdes son reptiles de sangre fría, lo que significa que dependen de la temperatura exterior para regular su actividad. Cuando los termómetros en el sur de Florida descienden hasta valores inusuales, con mínimas en torno a los 30-40 grados Fahrenheit (cerca de 0 ºC), su organismo entra en una especie de modo de ahorro de energía.

En esas condiciones, los animales pueden entrar en un estado de letargo o torpor: pierden gran parte del control muscular, apenas se mueven y, en muchos casos, se desploman desde las ramas donde suelen descansar. A ojos del público, parecen muertas, pero en realidad muchas de ellas se recuperan cuando las temperaturas vuelven a ser suaves.

Las autoridades de Florida explican que este comportamiento no afecta solo a iguanas, sino también a otros reptiles y anfibios que no están adaptados a episodios prolongados de frío. Sin embargo, el caso de la iguana verde ha adquirido especial relevancia por su abundancia, su tamaño y su condición de especie invasora.

En la práctica, el paisaje urbano del sur del estado amanece con numerosos reptiles inmóviles en el suelo, algo que puede resultar inquietante para residentes y turistas, y que obliga a dar indicaciones claras sobre cómo actuar.

Este tipo de episodios se repiten cada cierto tiempo, pero la intensidad y duración de la ola de frío actual han sido señaladas por los meteorólogos como las más acusadas en años, con registros que recuerdan a los inviernos más severos de finales del siglo pasado.

iguanas verdes aturdidas por el frio

Orden ejecutiva: captura y transporte sin permiso durante 48 horas

Ante esta situación, la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida (FWC, por sus siglas en inglés) ha emitido una orden ejecutiva de carácter temporal que flexibiliza de forma excepcional las normas sobre la captura y transporte de iguanas verdes vivas.

Durante un periodo muy concreto —el domingo 1 de febrero y el lunes 2 de febrero— cualquier persona puede recoger iguanas verdes aturdidas por el frío y trasladarlas sin necesidad de permisos específicos, siempre que se respeten unas condiciones estrictas de seguridad y bienestar animal.

La orden permite retirar estos reptiles tanto de propiedades privadas, con el consentimiento del propietario, como de determinadas fincas y terrenos gestionados por la propia FWC en las regiones sur y suroeste del estado. Fuera de esas fechas, la posesión y transporte de iguanas vivas requiere autorización expresa.

El documento oficial recuerda que la iguana verde se considera en Florida una especie invasora prohibida, con impacto negativo sobre infraestructuras, zonas ajardinadas, canales de riego y ecosistemas donde compite con fauna autóctona. Por eso se busca aprovechar la ventana de frío para reducir su presencia de forma controlada.

Según la FWC, esta operación coordinada es una oportunidad puntual para que la población colabore con las autoridades en la gestión de la especie, pero no supone una carta blanca para capturas indiscriminadas ni para el manejo irresponsable de los animales.

Dónde y cuándo se pueden entregar las iguanas

La orden ejecutiva fija cinco puntos de entrega oficiales repartidos por el sur de Florida, donde el personal técnico recibe las iguanas recogidas por particulares durante un horario limitado:

Horarios de recepción

  • Domingo 1 de febrero: de 9:00 a 12:00 (mediodía)
  • Lunes 2 de febrero: de 8:00 a 16:00

Centros de entrega habilitados por la FWC

  • FWC South Florida Regional Lab, 2796 Overseas Highway 119, Marathon
  • FWC Office, 10052 NW 53rd Street, Sunrise
  • FWC Tequesta Field Lab, 19100 SE Federal Highway (U.S. 1), Tequesta
  • FWC Law Enforcement Office, 2423 Edwards Drive, Fort Myers
  • FWC Southwest Regional Office, 3900 Drane Field Road, Lakeland

Desde medios locales se ha informado de que, en puntos como la oficina de Sunrise, se han acercado vecinos con bolsas y contenedores llenos de iguanas aturdidas. Muchos aseguraban estar sorprendidos por ver a estos animales, habitualmente muy rápidos, completamente inmóviles o reaccionando con extrema lentitud.

La FWC insiste en que las personas sin permiso solo pueden mantener en su poder iguanas vivas para su traslado directo a una de estas instalaciones oficiales, no para retenerlas en domicilios, granjas u otros recintos fuera del registro.

Una vez entregadas, las iguanas son sacrificadas mediante métodos considerados humanitarios o derivadas a comerciantes con licencia para su venta legal en otros estados, siempre dentro del marco regulatorio estadounidense.

operativo iguanas aturdidas por el frio

Cómo deben manipularse las iguanas aturdidas por el frío

Para quienes decidan colaborar en la recogida, la FWC establece un protocolo muy concreto. Este protocolo pone el foco tanto en la seguridad de las personas como en la contención adecuada de los reptiles para evitar fugas o lesiones.

En primer lugar, se recomienda utilizar guantes protectores, pantalones largos y camisas de manga larga al aproximarse a cualquier iguana, incluso si parece completamente inmóvil. A pesar de estar aturdidas, pueden reaccionar de forma defensiva si comienzan a recuperar la movilidad.

Las iguanas deben introducirse en sacos o bolsas de tela resistentes, bien cerradas y a prueba de escapes. Solo se permite el uso de bolsas de tela como contención primaria, precisamente para garantizar una ventilación suficiente y evitar problemas de asfixia.

Antes de iniciar el desplazamiento, la bolsa con el animal debe colocarse dentro de un segundo contenedor rígido, cerrado con llave y etiquetado de manera visible con la leyenda «Reptiles prohibidos». Esta doble contención reduce el riesgo de que una iguana se libere en mitad del transporte.

Las autoridades insisten en que las bolsas deben permanecer selladas desde el momento de la recogida hasta su entrega al personal de la FWC. Abrirlas durante el trayecto —por ejemplo, para comprobar el estado del animal— incrementa el riesgo de mordiscos, arañazos o escapes si la iguana se ha reactivado.

Otro aspecto clave es el tiempo: los ejemplares capturados deben llevarse a los puntos de entrega lo antes posible, precisamente porque, si las temperaturas suben durante el día, los reptiles pueden recuperar la movilidad mucho más rápido de lo que se piensa.

Lo que no se debe hacer con las iguanas congeladas

Además de explicar cómo manipularlas de forma segura, la FWC ha subrayado con claridad una serie de prohibiciones y recomendaciones negativas para evitar riesgos y situaciones no deseadas.

Uno de los mensajes más repetidos es que no se debe llevar iguanas aturdidas al interior de casas, oficinas u otros edificios para intentar «reanimarlas» con calefacción. Tampoco se aconseja mantenerlas dentro de vehículos climatizados, salvo que sea el trayecto directo a una sede de la FWC siguiendo el protocolo oficial.

Expertos y autoridades recuerdan que, cuando el animal sale del estado de letargo, puede volver a mostrarse nervioso o agresivo, utilizando su cola como látigo o sus dientes y garras para defenderse. Esto puede traducirse en heridas para quienes las manipulan sin experiencia.

Las autoridades también insisten en que la captura en el marco de esta orden no debe usarse como excusa para maltratar o liberar de nuevo a los reptiles en otros entornos. El traslado debe ser siempre directo a los puntos de entrega fijados, donde personal especializado se encarga del siguiente paso.

Desde el ámbito científico y conservacionista se reitera que, aunque muchas personas puedan sentir cierta empatía por estos animales al verlos inmóviles, la reintroducción por cuenta propia no solo está fuera de la norma, sino que perpetúa los problemas derivados de su expansión descontrolada.

Una especie invasora con impacto ambiental y económico

La iguana verde, originaria de regiones tropicales de América Central y Sudamérica, se ha expandido con rapidez en Florida gracias a las temperaturas cálidas, la ausencia de depredadores naturales y la disponibilidad de alimento en jardines, cultivos y zonas urbanas.

En el estado se la considera una especie invasora con efectos adversos sobre el medio ambiente y la economía: excavan madrigueras que dañan taludes y muros, erosionan canales, se alimentan de vegetación ornamental y pueden desplazar a otras especies nativas.

Para las infraestructuras, el problema no es menor: sus túneles pueden comprometer la estabilidad de estructuras cercanas a canales o vías fluviales, mientras que su presencia masiva en determinadas zonas urbanas genera quejas por daños en jardines y huertos domésticos.

La ola de frío no mata automáticamente a todas las iguanas, pero sí provoca un episodio en el que resulta más sencillo capturarlas al estar inmóviles. Por ello, la FWC aprovecha este momento para tratar de reducir su población dentro de un marco de control oficial.

Esta estrategia, centrada en un periodo excepcional y muy acotado, contrasta con el debate que se mantiene en otros lugares del mundo —incluida Europa— sobre cómo abordar la presencia de especies exóticas invasoras, desde reptiles hasta mamíferos o determinados invertebrados.

La mirada desde Europa: lecciones para la gestión de especies exóticas

Aunque el caso concreto de las iguanas congeladas es muy particular de Florida, la situación sirve de referencia para administraciones europeas que se enfrentan a sus propios retos con fauna no autóctona, como mapaches, cotorras, galápagos exóticos o peces introducidos en embalses.

En la Unión Europea existe ya una lista de especies invasoras preocupantes para el conjunto del territorio comunitario, con normas que obligan a los Estados miembros a establecer medidas de control, prevención y, cuando es posible, erradicación. España aplica esta regulación a través de su propio catálogo nacional.

La experiencia de Florida con las iguanas deja varias ideas sobre la mesa: por un lado, la necesidad de protocolos claros y comunicación directa a la ciudadanía cuando se pide colaboración; por otro, la importancia de combinar criterios de bienestar animal con la protección de la biodiversidad local.

En contextos europeos, episodios similares —olas de frío, sequías, temporales o cambios bruscos de clima— pueden ofrecer también momentos puntuales en los que ciertas especies invasoras sean más vulnerables y, por tanto, más fáciles de gestionar, siempre que se actúe bajo marcos jurídicos bien definidos.

Lo ocurrido en Florida con las iguanas aturdidas por el frío pone de relieve hasta qué punto el clima, la movilidad global de especies y las decisiones de gestión pública se entrelazan, un escenario que cada vez se percibe con mayor claridad también desde España y otros países europeos que miran con atención este tipo de operativos.

La imagen de cientos de iguanas verdes inmóviles bajo los árboles puede parecer casi irreal, pero resume una realidad compleja: un episodio meteorológico extremo ha dejado al descubierto la fragilidad de una especie tropical ante el frío y, al mismo tiempo, ha ofrecido a las autoridades una ocasión muy concreta para actuar sobre una población invasora que lleva años generando debate, costes económicos y preocupación ambiental, una combinación de factores que resulta cada vez más familiar en otras regiones del mundo.

iguanas paralizadas por el frío en Florida
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