Iguanas de Galápagos logran la máxima protección internacional en CITES

Última actualización: 5 diciembre 2025
  • Las iguanas marinas y terrestres de Galápagos pasan al Apéndice I de CITES, el nivel más alto de protección internacional.
  • Las Propuestas 22 y 23, impulsadas por Ecuador, fueron aprobadas por consenso en la vigésima reunión de la Conferencia de las Partes.
  • El comercio internacional con fines comerciales queda prácticamente vetado, con controles muy estrictos y solo para fines científicos o de conservación.
  • La medida responde al aumento de casos de tráfico ilegal y refuerza la protección de la biodiversidad endémica del archipiélago.

Iguanas de Galápagos

Las iguanas de Galápagos, tanto marinas como terrestres, cuentan desde ahora con el mayor blindaje posible frente al comercio internacional. El archipiélago ecuatoriano, uno de los grandes símbolos mundiales de la biodiversidad, logra así un paso clave en la defensa de estas especies que llevan décadas bajo presión.

Con la decisión adoptada en la Conferencia de las Partes de CITES, las iguanas pasan a estar incluidas en el Apéndice I del tratado. Este cambio implica una restricción casi total del comercio internacional con fines comerciales, permitiendo únicamente movimientos muy controlados vinculados a la investigación científica o a proyectos de conservación.

Qué ha decidido exactamente CITES sobre las iguanas de Galápagos

En la vigésima reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención CITES, el Comité I aprobó por consenso dos propuestas presentadas por Ecuador. Estas iniciativas, conocidas como Propuesta 22 y Propuesta 23, buscaban reforzar la protección internacional de las iguanas marinas y terrestres que habitan en el archipiélago de Galápagos.

La Propuesta 22 se centra en la iguana marina (Amblyrhynchus cristatus). El texto no solo incluye a la especie en el Apéndice I, sino que también reconoce a sus 11 poblaciones divergentes como unidades de manejo independientes. Esta distinción responde a las diferencias genéticas, ecológicas y geográficas que presentan los distintos grupos de iguanas marinas repartidos por las islas.

Iguana marina de Galápagos

Por su parte, la Propuesta 23 aborda a las iguanas terrestres del género Conolophus. Este grupo incluye tres especies endémicas de Galápagos: Conolophus marthae, Conolophus pallidus y Conolophus subcristatus. Todas ellas pasan también al Apéndice I, con lo que se equipara su nivel de protección al de la iguana marina.

Hasta ahora, tanto la iguana marina como las terrestres se encontraban incluidas en el Apéndice II de CITES desde 1975. Ese listado ya suponía un control del comercio, pero la nueva categoría supone el máximo grado de protección internacional, reservado a especies en serio peligro de extinción.

La transición al Apéndice I fue impulsada por el Ministerio de Ambiente y Energía de Ecuador, que defendió que la situación de amenaza de estas especies, reconocida también por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), exigía elevar el nivel de protección.

Qué implica el paso al Apéndice I para el comercio internacional

Ser parte del Apéndice I de CITES significa, en la práctica, que el comercio internacional con fines comerciales queda prohibido. Solo se contemplan excepciones muy restringidas, siempre con permisos especiales, cuando se trate de actividades de conservación o de investigación científica que contribuyan directamente a la supervivencia de la especie.

En el caso de las iguanas de Galápagos, la medida busca cerrar la puerta a movimientos dudosos de ejemplares vivos o de partes de animales. Las autoridades recuerdan que, aunque en los registros internacionales han aparecido operaciones bajo la categoría de “criados en cautividad”, Ecuador no ha emitido permisos comerciales de exportación de iguanas desde 1975.

Con el nuevo estatus, los centros de cría en cautividad que pretendan mantener o manejar iguanas marinas o terrestres tendrán que registrarse obligatoriamente ante la Secretaría CITES. Este requisito añade una capa extra de control y transparencia sobre cualquier movimiento de animales, incluso cuando no haya ánimo comercial.

La propia naturaleza de CITES, un tratado internacional centrado en regular el comercio de especies silvestres, hace que el cambio de Apéndice sea especialmente relevante a nivel global. No solo obliga a Ecuador, sino también a todos los países firmantes, incluidos los de la Unión Europea, a reforzar sus mecanismos de control en fronteras y aduanas para evitar operaciones ilegales.

Iguana terrestre de Galápagos

Por qué se refuerza ahora la protección: tráfico ilegal y amenazas

Aunque la caza y captura de iguanas está prohibida en Ecuador desde 1959, cuando se creó el Parque Nacional Galápagos mediante el Decreto Ley de Emergencia, las amenazas no han desaparecido. Durante el Comité Permanente 74 de CITES, celebrado en 2022, se documentaron casos de tráfico ilegal internacional relacionados con estas especies.

Esos incidentes encendieron las alarmas y sirvieron de argumento adicional para pedir un refuerzo de la protección. El tráfico de fauna silvestre, que mueve cifras millonarias a escala mundial, ve en las especies endémicas y exóticas un objetivo especialmente atractivo, y las iguanas de Galápagos no son una excepción.

Además del tráfico ilegal, las iguanas se enfrentan a problemas derivados de la pérdida o degradación de hábitat, la presencia de especies invasoras en las islas y los efectos del cambio climático, que puede alterar la disponibilidad de alimento o las condiciones de reproducción. Todas estas presiones se reflejan en su inclusión en diversas categorías de amenaza en la Lista Roja de la UICN.

En el caso concreto de la iguana marina, el reconocimiento de subpoblaciones como unidades de manejo independientes responde a que no todas afrontan el mismo grado de riesgo. Algunas colonias se encuentran más expuestas a impactos humanos y ambientales, por lo que necesitan medidas de gestión específicas.

El papel de Ecuador y el impacto internacional de la medida

El Gobierno ecuatoriano ha sido el impulsor directo de esta elevación del nivel de protección. A través del Ministerio de Ambiente y Energía, el país defendió ante el plenario de CITES que las iguanas de Galápagos son un patrimonio natural único que requiere de un blindaje normativo más sólido para garantizar su futuro.

La aprobación por consenso de las propuestas 22 y 23 refuerza el mensaje político y técnico que acompaña a la decisión: existe un amplio respaldo internacional a la idea de que estas especies deben quedar prácticamente fuera del circuito comercial global. Para regiones como Europa, que forma parte de CITES como bloque a través de la Unión Europea, la resolución implica ajustar los controles de importación y exportación en todos los Estados miembros.

En la práctica, las autoridades europeas deberán extremar la vigilancia en fronteras, aeropuertos y puertos frente a posibles intentos de introducir ejemplares vivos o partes de iguanas de forma ilegal. También se reforzará la coordinación con los sistemas de alerta de CITES para detectar rutas de tráfico y operar de manera conjunta con otros países afectados.

Más allá de lo jurídico, la decisión tiene un componente simbólico: sitúa nuevamente a Galápagos como referencia en conservación y obliga a los países consumidores, incluidos muchos del entorno europeo, a revisar la demanda de fauna exótica y el impacto que esta puede tener sobre ecosistemas lejanos.

Galápagos, laboratorio vivo de biodiversidad y conservación

El archipiélago de Galápagos está formado por trece islas principales y varios islotes menores, situados a unos mil kilómetros de la costa continental de Ecuador. Desde 1978, la Unesco lo reconoce como Patrimonio Natural de la Humanidad, una etiqueta que refleja la singularidad de sus ecosistemas y el alto grado de endemismo de su fauna y flora.

Las iguanas marinas y terrestres son uno de los iconos más conocidos de estas islas. Su capacidad de adaptación a entornos volcánicos, rocosos y, en el caso de la especie marina, a la vida ligada al océano, las convierte en ejemplo clásico en estudios de evolución y biología. De hecho, su presencia ha sido clave para la fama científica de Galápagos.

La nueva protección internacional se suma a las normas de conservación ya vigentes dentro de Ecuador, que desde hace décadas limitan de forma muy estricta las actividades humanas en el archipiélago. Sin embargo, la globalización y la existencia de mercados interesados en animales exóticos han demostrado que la legislación nacional, por sí sola, no basta.

Con el cambio en CITES, las iguanas de Galápagos pasan a estar rodeadas por un marco de protección multinivel, en el que confluyen regulaciones locales, nacionales e internacionales. Este enfoque combinado es el que, sobre el papel, ofrece más posibilidades de frenar presiones como el tráfico ilegal y de garantizar que las poblaciones puedan mantenerse a largo plazo.

La decisión de incluir a las iguanas marinas y terrestres de Galápagos en el Apéndice I de CITES supone un punto de inflexión en la defensa de estas especies emblemáticas: limita de forma drástica su comercio internacional, obliga a un control más riguroso de los centros de cría y de los movimientos transfronterizos, y compromete tanto a Ecuador como al resto de países, incluidos los europeos, a reforzar sus sistemas de vigilancia, en un intento conjunto de asegurar que este patrimonio único continúe presente en las islas que lo vieron evolucionar.

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