Rescatan 192 iguanas verdes en Oaxaca y destapan grave caso de tráfico ilegal

Última actualización: 8 abril 2026
  • Autoridades federales y estatales rescataron 192 iguanas verdes hacinadas en cajas de cartón en un autobús que viajaba de Coatzacoalcos a Salina Cruz.
  • 161 ejemplares fueron liberados de inmediato en un ecosistema de selva baja caducifolia, mientras que 31 murieron por las malas condiciones de transporte.
  • La iguana verde (Iguana iguana) es una especie protegida por la NOM-059-SEMARNAT-2010 y por el Apéndice II de CITES, que regulan estrictamente su comercio.
  • Profepa advierte del impacto del tráfico ilegal de fauna sobre la biodiversidad y pide a la ciudadanía denunciar cualquier actividad sospechosa.

Rescate de iguanas verdes

El reciente rescate de 192 iguanas verdes en el estado de Oaxaca ha vuelto a poner bajo los focos el problema del tráfico ilegal de fauna silvestre en México, una realidad que también preocupa desde hace años a las autoridades ambientales de España y del resto de Europa. Este tipo de operativos sirve de recordatorio de que el comercio de especies protegidas, muchas veces con destino al mercado internacional, sigue muy presente pese a la existencia de normas estrictas.

En este caso concreto, los reptiles eran trasladados hacinados en 15 cajas de cartón dentro de la cajuela de un autobús de pasajeros, sin autorización ni condiciones mínimas de bienestar animal. El hallazgo permitió salvar la vida de la mayoría de los ejemplares, pero también dejó al descubierto las duras consecuencias que tiene este negocio clandestino sobre la biodiversidad.

Operativo en un autobús de línea y hallazgo de las iguanas

Los hechos se produjeron el 4 de abril en el municipio de Matías Romero Avendaño, en la región del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. Personal de la Base Naval destacado en la Dirección de Seguridad Pública Municipal detectó varias cajas de cartón apiladas en la cajuela de un autobús de la línea “Sur”, estacionado en la terminal de segunda clase.

La unidad había salido de Coatzacoalcos, en el sur de Veracruz, con destino a Salina Cruz, Oaxaca. Al revisar el compartimento de equipaje, los elementos de seguridad encontraron las 15 cajas repletas de iguanas verdes, muchas de ellas inmóviles y sometidas a un fuerte estrés por el confinamiento y la falta de ventilación adecuada.

Tras la alerta inicial, se dio aviso a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), que desplazó personal técnico especializado hasta el lugar para confirmar el hallazgo y valorar el estado de los animales. Pese a las pesquisas realizadas, las autoridades no lograron identificar de inmediato a la persona o personas responsables del traslado.

En el recuento final, se contabilizaron 192 iguanas verdes (Iguana iguana). De ellas, 161 se encontraban con signos de vida, mientras que 31 ya habían muerto, previsiblemente a causa de las condiciones inadecuadas de transporte y del estrés asociado a la captura y el hacinamiento.

Estado de los ejemplares y respuesta inmediata de las autoridades

Iguanas verdes rescatadas

Durante la inspección, los especialistas de Profepa observaron que las iguanas vivas presentaban un comportamiento típico de animales recién capturados: alta alerta, movilidad constante y una notable resistencia al contacto humano. Estos signos indicaban que los reptiles no estaban acostumbrados al manejo en cautividad y que, probablemente, habían sido extraídos hacía poco tiempo de su entorno natural.

Ante esa situación, y con el objetivo de reducir el sufrimiento de los ejemplares y mejorar sus probabilidades de supervivencia, se activó un protocolo de actuación de urgencia. La prioridad fue estabilizar a los animales, minimizar el estrés y decidir rápidamente el destino más adecuado para ellos.

A partir de la evaluación veterinaria y biológica, la autoridad ambiental determinó la liberación inmediata de los 161 ejemplares que seguían con vida. Se descartó mantenerlos en cautividad más tiempo del estrictamente necesario, ya que prolongar el confinamiento podría agravar su estado de salud y complicar su readaptación posterior al medio silvestre.

En cuanto a las 31 iguanas que no sobrevivieron al traslado, se procedió a su disposición final mediante entierro controlado. Esta medida busca evitar riesgos sanitarios, tanto para la población como para otras especies, al impedir la propagación de enfermedades o la contaminación de suelos y aguas.

Liberación en un ecosistema de selva baja caducifolia

La liberación de los ejemplares se llevó a cabo en un área de selva baja caducifolia, un tipo de ecosistema que ofrece refugio, alimento y condiciones ambientales adecuadas para la especie Iguana iguana. Este hábitat se caracteriza por vegetación arbórea y arbustiva que pierde parcialmente las hojas en la época seca, pero que sigue proporcionando ramas, hojas y frutos que forman parte de la dieta de las iguanas.

Según informó Profepa, la elección de este entorno respondió a criterios técnicos de conservación y bienestar animal. Se buscó un espacio lo suficientemente alejado de zonas urbanas o agrícolas intensivas, con baja presión humana y con recursos suficientes para permitir que las iguanas se reintegrasen con el menor impacto posible.

El operativo de liberación se organizó en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Marina (Semar) y la Policía Estatal. La presencia de estas corporaciones garantizó la seguridad del personal y de los ejemplares durante el traslado al punto de liberación, así como el control del área mientras se abrían las cajas y los animales recuperaban la libertad.

En este tipo de intervenciones, las autoridades insisten en que el tiempo es un factor decisivo. Cuanto menor sea el periodo entre la incautación y la reintroducción en el medio natural, mayores son las opciones de que los ejemplares se adapten sin complicaciones graves, especialmente si no han sufrido lesiones físicas importantes.

La estrategia aplicada en Oaxaca es similar a la que se utiliza en muchos países europeos, incluido España, donde, tras rescates de fauna autóctona o exótica, se prioriza la reintroducción en hábitats adecuados siempre que los animales estén en condiciones y no supongan un riesgo para especies locales.

En este tipo de intervenciones, las autoridades insisten en que el tiempo es un factor decisivo. Cuanto menor sea el periodo entre la incautación y la reintroducción en el medio natural, mayores son las opciones de que los ejemplares se adapten sin complicaciones graves, especialmente si no han sufrido lesiones físicas importantes.

Iguana verde: especie protegida y regulada a nivel internacional

La iguana verde, cuyo nombre científico es Iguana iguana, es una especie ampliamente distribuida en zonas tropicales de América, pero que se encuentra sometida a una intensa presión por la pérdida de hábitat y por el comercio ilegal. En México está incluida en la NOM-059-SEMARNAT-2010 bajo la categoría de Protección Especial, lo que implica restricciones y controles sobre su aprovechamiento.

A nivel internacional, la especie figura en el Apéndice II de la Convención CITES. Esta clasificación no prohíbe por completo el comercio, pero exige permisos y certificados específicos para evitar que las poblaciones silvestres se vean gravemente afectadas.

En Europa, incluido el territorio español, la importación y tenencia de reptiles exóticos como la iguana verde también está sujeta a reglamentos comunitarios y normativa estatal y autonómica. Los ejemplares que llegan de manera legal deben contar con documentación que acredite su origen controlado, su trazabilidad y el cumplimiento de las disposiciones de bienestar animal.

El problema surge cuando estos animales entran en el mercado negro, ya sea para ser vendidos como mascotas exóticas o para otros usos ilícitos. En esos casos, se pierde cualquier garantía de origen sostenible, se fomenta la captura indiscriminada en la naturaleza y se incrementa el riesgo de transmisión de enfermedades, algo que preocupa especialmente en regiones como la Unión Europea.

La iguana verde cumple además un papel ecológico importante en los ecosistemas donde vive. Actúa como dispersora de semillas y forma parte de las cadenas tróficas locales, por lo que su extracción masiva puede alterar el equilibrio de la flora y la fauna de bosques y selvas.

Tráfico ilegal de fauna: una amenaza que trasciende fronteras

El caso de las 192 iguanas verdes en Oaxaca no es un hecho aislado, sino un ejemplo más de la magnitud del tráfico ilegal de vida silvestre. Profepa señaló que esta actividad es una de las principales amenazas para la biodiversidad del estado, al combinar captura, transporte y comercialización de ejemplares sin los permisos obligatorios.

Este fenómeno tiene claras conexiones internacionales. México suele funcionar como país de origen o tránsito de especies que, en algunos casos, terminan en colecciones privadas, tiendas de mascotas o mercados clandestinos de otros continentes, incluida Europa. Las autoridades ambientales españolas han detectado en distintas ocasiones llegadas de reptiles y otros animales protegidos sin la documentación exigida.

La procuradora federal de protección al ambiente, Mariana Boy Tamborrell, subrayó la gravedad de este tipo de delitos al afirmar que el tráfico de fauna no solo contraviene la legislación, sino que supone una amenaza directa para el equilibrio ecológico. Cada ejemplar extraído ilegalmente de su hábitat supone, según la responsable de Profepa, una pérdida que difícilmente puede compensarse.

Además del impacto sobre las poblaciones silvestres, el transporte clandestino suele implicar condiciones precarias: hacinamiento, falta de ventilación, ausencia de agua y alimento, y largos trayectos sin supervisión veterinaria. Todo ello se traduce en altos niveles de mortalidad, como se ha visto en este caso con las 31 iguanas fallecidas antes de llegar a su destino.

En el ámbito europeo, los organismos encargados de la lucha contra el comercio ilegal de especies trabajan en coordinación con CITES y con redes internacionales de aduanas y cuerpos policiales. El objetivo es impedir la entrada de fauna y flora sin control, reforzando inspecciones en puertos, aeropuertos y pasos fronterizos, y persiguiendo a las redes que se lucran con este negocio.

Investigación, vigilancia y papel de la ciudadanía

Tras el operativo de Matías Romero Avendaño, las autoridades mexicanas han abierto indagatorias para determinar el origen exacto de las iguanas y el posible destino final del cargamento. En algunos reportes se ha mencionado que se investiga si existe relación con criaderos o instalaciones de manejo de fauna en la región de Coatzacoalcos, aunque de momento no se han hecho públicos responsables directos ni se reportaron detenciones en el momento del hallazgo.

Profepa ha insistido en que las acciones de inspección y vigilancia continuarán en coordinación con las fuerzas armadas y con autoridades estatales y municipales. El propósito es detectar con mayor rapidez movimientos sospechosos de fauna silvestre y responder de forma oportuna para evitar que los animales lleguen a los circuitos de venta ilegal.

Al mismo tiempo, se ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para que denuncie cualquier actividad que pueda estar vinculada al tráfico de especies, ya sea la venta de animales protegidos en mercados o por internet, el traslado de especies en malas condiciones o la existencia de centros de acopio clandestinos.

Este tipo de colaboración entre instituciones y población general también es clave en Europa y en España, donde las campañas de sensibilización insisten en no adquirir animales exóticos sin garantías legales ni sanitarias. Cada compra en el mercado ilegal alimenta la demanda y, con ella, nuevas capturas en los países de origen.

Con el rescate de las 192 iguanas verdes en Oaxaca, las autoridades han conseguido evitar que un cargamento significativo de fauna protegida terminase en circuitos de comercio ilícito. Al mismo tiempo, el caso sirve como recordatorio de la necesidad de reforzar controles, actualizar marcos normativos cuando sea preciso y mantener una vigilancia constante tanto en América Latina como en territorio europeo.

Lo ocurrido en Matías Romero Avendaño muestra hasta qué punto el tráfico ilegal de vida silvestre sigue siendo un reto mayúsculo para la conservación: pese a la intervención exitosa y a la liberación de la mayoría de los ejemplares, decenas de iguanas murieron durante el traslado, lo que refleja el coste real de estas prácticas. Casos como este refuerzan el mensaje de las autoridades ambientales en México, España y el resto de Europa: respetar la normativa, evitar la compra de fauna exótica sin garantías y denunciar actividades sospechosas son pasos esenciales para proteger la biodiversidad frente a un comercio que, aunque discreto, tiene consecuencias muy visibles sobre los ecosistemas.

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