- Sacrificio preventivo de unos 30.000 cerdos sanos en 39 granjas del perímetro de Collserola
- Medida acordada entre la Generalitat y el sector porcino para frenar la peste porcina africana
- El virus detectado pertenece a un nuevo grupo genético y su origen se investiga, incluso en posibles fallos de laboratorio
- La carne de los animales sacrificados se destinará al consumo interno y se extreman las medidas de bioseguridad
La Generalitat de Cataluña y el sector porcino han cerrado un acuerdo para llevar a cabo el sacrificio preventivo de unos 30.000 cerdos sanos en las inmediaciones del foco de peste porcina africana (PPA) localizado en la provincia de Barcelona. Se trata de una medida drástica pero considerada imprescindible para intentar frenar la expansión de la enfermedad en una de las zonas de mayor densidad ganadera de España.
Este dispositivo sanitario se aplicará sobre 39 explotaciones porcinas incluidas en el radio de vigilancia establecido alrededor del brote, situado en la sierra de Collserola. Aunque los animales afectados por la medida no presentan síntomas y son aptos para el consumo humano, las autoridades y las organizaciones agrarias han optado por este cortafuegos para proteger al conjunto del sector y minimizar las pérdidas futuras.
Un acuerdo de urgencia entre Govern y ganaderos
El entendimiento entre la administración catalana y los productores se fraguó en una reunión de carácter urgente celebrada en Barcelona, a la que asistieron representantes de las principales organizaciones agrarias y cooperativas del sector porcino. Sobre la mesa, la necesidad de encontrar una salida rápida a los animales bloqueados en las granjas por las restricciones de movimiento impuestas tras la detección del brote.
Por parte del Ejecutivo autonómico participaron el conseller de Presidencia, Albert Dalmau; el conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig; y la consellera de Investigación y Universidades, Núria Montserrat. Entre los representantes del campo estuvieron presentes portavoces de Asaja, de la Federación de Cooperativas Agrarias de Cataluña y de la Asociación de Jóvenes Agricultores y Ganaderos de Cataluña (JARC), entre otros.
Durante el encuentro se acordó que los 30.000 cerdos sanos de las granjas ubicadas en el perímetro de 20 kilómetros en torno a Collserola sean enviados a un matadero ya designado, donde se realizará el sacrificio de forma escalonada a partir de la próxima semana. El sector venía reclamando desde días atrás una solución de este tipo para evitar el colapso de explotaciones que no podían mover animales por las restricciones sanitarias.
Según trasladó el secretario general de Asaja, Francesc Salvà, estos animales están en perfectas condiciones y la carne se destinará al mercado interno, siempre bajo el control de las autoridades sanitarias. La expectativa de los ganaderos es que este plan contribuya a «tranquilizar al sector» en un momento de máxima incertidumbre y presión económica.
Desde la Generalitat se subraya que el objetivo de este pacto es proteger la viabilidad del tejido porcino catalán, uno de los más relevantes de España tanto por volumen de producción como por peso en las exportaciones agroalimentarias. Las compensaciones económicas y el ritmo de sacrificio se irán ajustando en coordinación con las organizaciones agrarias para reducir al mínimo el impacto sobre las explotaciones afectadas.
Perímetro de vigilancia y situación epidemiológica
El brote de peste porcina africana se detectó el pasado 28 de noviembre en jabalíes hallados en el término municipal de Cerdanyola del Vallès, dentro de la serra de Collserola, un espacio natural muy próximo al área metropolitana de Barcelona. Desde entonces, los equipos de control han encontrado decenas de jabalíes muertos en el entorno, con al menos 13 casos confirmados positivos a la enfermedad.
Ante este escenario, las autoridades han delimitado un perímetro de vigilancia de 20 kilómetros alrededor del foco, en el que se han extremado las medidas de bioseguridad, se han restringido los movimientos de animales vivos y se ha incrementado la vigilancia sobre la fauna silvestre. El conjunto de las 39 granjas porcinas incluidas en esa franja es el que se ve directamente afectado por el plan de sacrificio preventivo.
El Gobierno central y la Generalitat inciden en la importancia de mantener un alto nivel de bioseguridad en todas las explotaciones, no solo en Cataluña sino en el resto de España, para evitar que el virus salte a otras áreas productoras. Entre las recomendaciones se incluye el control estricto de accesos a las granjas, la desinfección de vehículos y materiales, y la limitación de visitas y personal externo.
La estrategia diseñada pretende crear un auténtico cortafuegos sanitario alrededor del foco, reduciendo al máximo la probabilidad de que el virus alcance explotaciones de gran tamaño o zonas de alta concentración ganadera. Al mismo tiempo, se está reforzando la vigilancia sobre los jabalíes, principal reservorio silvestre de la PPA en Europa, aunque las directrices comunitarias desaconsejan la caza intensiva en el interior de las zonas afectadas para evitar la dispersión de los animales y, con ella, del patógeno.
En el plano sanitario, las autoridades recuerdan que la PPA no supone un riesgo para la salud humana, ya que se trata de una enfermedad que afecta exclusivamente a los suidos. No obstante, las repercusiones económicas y comerciales pueden ser muy graves, como se ha visto en otros países europeos donde la enfermedad ha obligado a sacrificar centenares de miles de animales y ha provocado cierres de mercados exteriores.
Origen del virus y sospechas sobre un posible fallo de laboratorio
Más allá de la gestión inmediata del brote, uno de los puntos que más inquietud ha generado es el origen de la cepa vírica detectada en Collserola. Los análisis llevados a cabo por el Centro de Investigación en Sanidad Animal de Valdeolmos, laboratorio de referencia de la Unión Europea para la PPA, apuntan a que el virus identificado pertenece al grupo genético 29, distinto a los linajes (2-28) que circulan actualmente por los Estados miembros.
El informe técnico resalta que este virus es muy similar al grupo genético 1 que se propagó en Georgia en 2007 y que, desde entonces, se ha utilizado con frecuencia en infecciones experimentales dentro de instalaciones de alto confinamiento para ensayos y evaluaciones de vacunas. Este dato ha abierto la puerta a la hipótesis de que el foco podría no estar relacionado con la entrada de animales o productos cárnicos infectados procedentes de otros países.
El Ministerio de Agricultura ha señalado que, a la vista de los resultados de secuenciación, no se puede descartar que el origen del virus esté vinculado a una instalación de investigación o a un fallo de bioseguridad en un laboratorio situado en la misma zona donde se detectó el brote en jabalíes. Por ello, la Dirección General de Sanidad de la Producción Agroalimentaria y Bienestar Animal ha solicitado al Seprona de la Guardia Civil que investigue en profundidad las posibles causas.
Estas actuaciones se suman a la investigación abierta ya el propio 28 de noviembre, cuando se confirmó el primer positivo en Cerdanyola del Vallès. Por el momento, los representantes del sector porcino han preferido no alimentar especulaciones sobre un posible escape de laboratorio, mientras que el Govern insiste en que el informe científico no es concluyente y que deben contemplarse todas las alternativas hasta disponer de resultados firmes.
El conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, ha hecho un llamamiento a la prudencia y la calma, defendiendo que se deje trabajar a los equipos técnicos y a los especialistas en sanidad animal antes de extraer conclusiones definitivas. La Generalitat ha reiterado su compromiso de «llegar hasta el final» en la investigación para esclarecer el origen de la cepa y depurar responsabilidades si se demuestra alguna negligencia.
Impacto económico y medidas para sostener al sector porcino
El sacrificio de 30.000 cerdos sanos supone un golpe considerable para las explotaciones incluidas en el perímetro de vigilancia, pero las organizaciones agrarias lo ven como una salida necesaria para evitar situaciones aún más graves. En los últimos días, muchas granjas se encontraban al límite de su capacidad, acumulando animales sin poder enviarlos al matadero por las restricciones de movimiento derivadas del foco de PPA.
La central de contratación Mercolleida ya había advertido de la urgencia de un sacrificio controlado de los cerdos no afectados por la enfermedad, con el fin de impedir el colapso de las explotaciones y mantener la cadena de suministro. El acuerdo alcanzado con la Generalitat responde en buena medida a estas demandas y pretende aliviar la presión a corto plazo sobre las granjas implicadas.
De cara al sector en su conjunto, el Govern insiste en que el plan se aplicará garantizando en todo momento la seguridad alimentaria y el respeto a los protocolos de bienestar animal. La carne procedente de estos sacrificios, al tratarse de animales clínicamente sanos y sometidos a controles veterinarios, se destinará al consumo dentro de España, sin que se prevea, de momento, afectación directa a las exportaciones.
Las organizaciones agrarias subrayan, no obstante, que cualquier prolongación del brote o la detección de nuevos focos podría tener consecuencias muy serias para el comercio exterior de porcino europeo, dada la sensibilidad de muchos mercados ante la PPA. Por ello, piden que se aceleren tanto las investigaciones científicas como las medidas de apoyo económico a las explotaciones más castigadas.
La colaboración entre la administración, las cooperativas y los sindicatos agrarios se considera clave para que el proceso de sacrificio y compensación avance de forma ordenada. JARC, Asaja y la Federación de Cooperativas insisten en la necesidad de preservar la imagen del producto porcino catalán, tanto en los lineales de los supermercados españoles como en los destinos internacionales donde Cataluña y el resto de España tienen una fuerte presencia.
En este contexto de tensión, las autoridades europeas siguen con atención la evolución del brote en Barcelona, ya que Cataluña es uno de los principales polos de producción de porcino en la UE. Cualquier avance en el control del foco y en la trazabilidad del origen del virus será determinante para mantener la confianza de los socios comerciales y para evitar el cierre de fronteras a los productos españoles.
Con el arranque inminente del sacrificio de los 30.000 cerdos del área de Collserola, Cataluña afronta una fase decisiva en la gestión de este episodio de peste porcina africana. El equilibrio entre el control sanitario, la protección del tejido económico y la transparencia en la investigación del origen del brote marcará los próximos pasos de una crisis que el sector porcino observa con inquietud, pero también con la esperanza de que las medidas acordadas logren contener la enfermedad y salvaguardar el futuro de una actividad clave para la economía agroalimentaria española.