- Confirmada la salida de hibernación del avispón oriental en Córdoba con captura de las primeras reinas fundadoras.
- La fase actual es la ventana más eficaz para el control, antes de que se formen colonias y nidos consolidados.
- El IAS-CSIC aplica trampas selectivas y cebos específicos para reducir el impacto sobre la biodiversidad urbana.
- Las autoridades recalcan que el riesgo para la ciudadanía es bajo ahora, pero crucial para frenar la expansión futura.

El Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC (IAS-CSIC) ha confirmado que el avispón oriental ha salido de la hibernación en la ciudad de Córdoba y que ya se han capturado las primeras reinas fundadoras. Este punto del año no es un simple detalle biológico: cada reina interceptada ahora supone potencialmente evitar la creación de una colonia completa meses más tarde, con cientos o miles de individuos depredando abejas y afectando colmenas.
La detección de las primeras reinas fundadoras se produjo el 19 de marzo, en el marco de un programa de vigilancia temprana que el IAS-CSIC desarrolla en colaboración con el Ayuntamiento de Córdoba y la empresa municipal Sadeco. El operativo se activó el 15 de febrero de 2026 y se centra en zonas urbanas donde el año anterior se registró una presencia especialmente alta de Vespa orientalis, utilizando la experiencia previa para priorizar los puntos críticos de la ciudad.
Estas actuaciones no surgen de la nada: forman parte de un estudio científico iniciado en 2025 que busca comprender mejor la dinámica estacional del avispón oriental en entornos urbanos y diseñar estrategias de control preventivo basadas en la eficacia y la selectividad. El proyecto, dirigido por la investigadora Mónica Fernández-Aparicio, se plantea como un modelo de gestión que vaya por delante del problema, en vez de limitarse a reaccionar cuando la plaga ya está desbordada.
En este contexto, las señales que llegan desde Córdoba se interpretan como el comienzo de un nuevo ciclo anual de la especie. La salida de hibernación marca el arranque del año biológico del avispón oriental, un momento en el que la presión sobre el territorio es baja, pero el potencial de expansión, muy alto si no se actúa a tiempo.
Reinas fundadoras: el eslabón más frágil y más decisivo del ciclo
Según detalla el equipo del IAS-CSIC, el verdadero foco de preocupación no es el número de ejemplares visibles ahora, sino la capacidad de cada reina fundadora para originar una colonia completa. Tras pasar el invierno protegida en grietas, cavidades del suelo o estructuras urbanas, la reina sale de su refugio y comienza una fase de exploración silenciosa, que suele pasar desapercibida para la mayoría de la población.
Durante estas primeras semanas, cada reina actúa de forma independiente: busca alimento, localiza lugares protegidos y arranca la construcción de los nidos primarios. En esta etapa todavía no existen colonias desarrolladas ni enjambres de obreras, lo que convierte a las reinas en el punto más vulnerable del ciclo del avispón oriental desde el punto de vista del control.
Los científicos insisten en que capturar una sola reina en primavera equivale a impedir el desarrollo de una colonia entera en verano, con el consiguiente efecto multiplicador sobre la población futura. En territorios europeos afectados por la expansión de avispas del género Vespa, como la avispa asiática (Vespa velutina), se han registrado descensos de entre el 30 % y el 50 % en la producción apícola en algunas zonas, lo que da una idea del impacto que pueden llegar a tener estos himenópteros si no se contienen a tiempo.
La fase de salida de la hibernación representa, por tanto, una ventana estratégica única para frenar la expansión. No hay colonias consolidadas, la densidad de individuos es todavía reducida y las reinas están expuestas en solitario, lo que permite que las trampas y cebos específicos se centren casi exclusivamente en el objetivo, sin afectar de forma masiva a otros insectos beneficiosos.
En palabras de Fernández-Aparicio, en este momento las reinas se encuentran solas, construyendo los primeros nidos y abasteciendo de alimento a las primeras generaciones de obreras. Esta circunstancia facilita que las capturas sean altamente eficaces y específicas, ofreciendo una oportunidad clave para intervenir antes del fuerte incremento poblacional que se espera a partir del verano si no se toman medidas.
Córdoba como laboratorio urbano: vigilancia temprana y ciencia aplicada
La ciudad de Córdoba se ha convertido en un escenario de referencia para el seguimiento del avispón oriental en entornos urbanos. Desde febrero, el IAS-CSIC mantiene un dispositivo de vigilancia activa centrado en barrios y áreas donde el año anterior se registró una fuerte presencia de la especie, con el objetivo de adelantarse a la formación de nuevos focos.
Este dispositivo incluye la instalación de trampas selectivas y la utilización de cebos especialmente formulados para las distintas etapas del ciclo anual (primavera, verano y otoño). En primavera, el diseño se ajusta para maximizar la captura de reinas fundadoras; en verano, se orienta al control de colonias ya establecidas; y en otoño, a reducir la población antes de que nuevas reinas busquen refugios de hibernación.
La clave de estas herramientas está en su alta selectividad: se pretende interceptar al avispón oriental minimizando al máximo la captura de insectos no objetivo. En la práctica, esto significa que se evita un daño colateral innecesario sobre otros invertebrados, muchos de ellos esenciales para el equilibrio ecológico de la ciudad, como abejas, sírfidos o mariquitas.
Las actuaciones en marcha en Córdoba se enmarcan en un modelo de gestión basado en el conocimiento científico y la colaboración institucional. El IAS-CSIC trabaja codo con codo con el Ayuntamiento y Sadeco para integrar los datos de campo, la información climática y la experiencia previa, y así ajustar en tiempo real la colocación de trampas, la densidad de puntos de muestreo y las estrategias de intervención.
Este enfoque pretende consolidarse como una referencia para otras localidades europeas con presencia del avispón oriental, como Mallorca, que se enfrenten a la expansión de Vespa orientalis u otras especies invasoras similares. Pasar de la reacción puntual a la prevención planificada y basada en datos es uno de los objetivos declarados del proyecto.
Temperatura, clima y expansión: el factor invisible que acelera el ciclo
Uno de los ejes del estudio que se desarrolla en Córdoba es el análisis de los factores ambientales que condicionan la salida de hibernación y el desarrollo inicial del avispón oriental. La temperatura aparece como una variable determinante: inviernos suaves y primaveras adelantadas pueden favorecer que las reinas emerjan antes y dispongan de una temporada más larga para fundar colonias.
El equipo del IAS-CSIC está cruzando datos de capturas con registros térmicos y otras variables climáticas locales para modelizar la dinámica estacional de la especie. Esta información permitirá afinar el calendario de intervención, adelantando o intensificando las medidas en función de cómo evolucione el clima cada año.
En un contexto de cambio climático, los especialistas advierten de que las condiciones para las especies invasoras pueden volverse cada vez más favorables, tanto en el sur de Europa como en otras regiones del continente. Por eso, disponer de series de datos prolongadas y de un seguimiento continuo es esencial para anticipar cambios en la distribución y el comportamiento de estos insectos.
En el caso concreto de Córdoba, las altas temperaturas estivales, unidas a la disponibilidad de refugios en estructuras urbanas y de recursos alimenticios constantes, hacen que la ciudad se configure como un entorno propicio para la expansión de Vespa orientalis si no se mantienen programas de control sostenidos en el tiempo.
Aunque la especie se asocia habitualmente a su impacto sobre las abejas melíferas, los científicos subrayan que su presencia puede alterar también otros componentes del ecosistema urbano, modificando relaciones tróficas y desplazando a especies autóctonas de avispas y otros depredadores de insectos.
Impacto sobre las abejas y la apicultura: lo que está en juego
Más allá del interés puramente entomológico, el avispón oriental se considera una amenaza directa para las abejas y la apicultura. Las abejas melíferas, tanto las gestionadas por apicultores como las poblaciones silvestres, desempeñan un papel central en la polinización de cultivos y plantas silvestres, con un valor económico global que organismos internacionales como la FAO cifran en más de 150.000 millones de euros anuales.
El comportamiento depredador del avispón oriental se centra precisamente en las abejas, que son capturadas a la entrada de las colmenas o incluso en el interior de estas. La presión continuada sobre las colmenas puede debilitar a las colonias, reducir la producción de miel y comprometer la capacidad de las abejas para cumplir su función polinizadora en el entorno agrícola y natural.
En regiones europeas que ya han sufrido la expansión de otros avispones invasores, se han observado importantes pérdidas para el sector apícola, obligando a muchos profesionales a invertir en sistemas de protección adicionales y a modificar sus prácticas de manejo. El temor de los expertos es que, si el avispón oriental se consolida en amplias zonas de España y otros países de la Unión Europea, pueda reproducirse un escenario similar.
Por este motivo, el trabajo que se está realizando ahora en Córdoba tiene también una dimensión preventiva en clave europea: cuanta más información se obtenga sobre el ciclo, el comportamiento y la respuesta al control de la especie, más fácil será diseñar estrategias coordinadas a escala regional si la expansión continúa.
Los investigadores recalcan que proteger a las abejas significa, en la práctica, proteger la base del sistema alimentario y buena parte de los ecosistemas que dependen de la polinización. En este sentido, las trampas selectivas y los cebos específicos para el avispón oriental se plantean como herramientas para defender la biodiversidad, no para dañarla.
¿Hay riesgo para la ciudadanía? Mensaje de calma y vigilancia
A pesar del tono de alerta ecológica, el IAS-CSIC envía un mensaje claro a la población: la detección de reinas fundadoras no implica un riesgo inmediato para las personas. En la fase actual, la actividad del avispón oriental es todavía baja, las reinas están dispersas y no existen grandes nidos consolidados ni colonias con miles de individuos.
El riesgo de picaduras aumenta cuando se desarrollan nidos de gran tamaño en zonas frecuentadas por personas, algo que, de producirse, suele ocurrir más avanzado el verano o en otoño. Por ahora, la situación se considera gestionable y centrada sobre todo en el ámbito científico y de control de fauna urbana.
Los expertos recomiendan que, si alguien cree haber identificado una reina o un nido incipiente, no intente manipularlo ni destruirlo por su cuenta. La actuación correcta es avisar a los servicios municipales o a los equipos especializados, que cuentan con los equipos de protección y los métodos selectivos necesarios para intervenir con seguridad.
En caso de encuentro casual con un ejemplar, el consejo es mantener la calma, evitar movimientos bruscos y permitir que el insecto se aleje. Como ocurre con otros himenópteros, las picaduras suelen producirse cuando los animales se sienten amenazados o cuando se perturban sus nidos, por lo que no se recomienda actuar de forma impulsiva.
Desde el punto de vista sanitario, las autoridades recuerdan que la respuesta a la picadura puede variar de una persona a otra. Las personas con antecedentes de alergias graves a picaduras de abejas o avispas deben seguir las instrucciones médicas habituales y acudir a servicios de urgencia si presentan síntomas compatibles con una reacción alérgica severa.
Un modelo de gestión preventiva que mira más allá de Córdoba
El programa que se está aplicando en Córdoba persigue consolidar un modelo de gestión de especies invasoras basado en ciencia, prevención y baja toxicidad. La idea es pasar de las intervenciones puntuales, muchas veces reactivas y poco selectivas, a un esquema de trabajo continuo apoyado en datos, que permita anticipar la evolución de la especie y ajustar las medidas en función de la situación real.
Entre los principios de este modelo destacan la intervención temprana, centrada en la fase de salida de hibernación; el uso de trampas y cebos diseñados específicamente para el avispón oriental; y la protección activa de la biodiversidad urbana, evitando métodos generalistas que puedan afectar a un amplio abanico de insectos y otros animales.
El proyecto se apoya también en la cooperación entre instituciones locales y estatales, combinando los recursos municipales con la capacidad de investigación del CSIC. Esta colaboración permite que la gestión del problema sea más ágil, transparente y ajustada a la realidad del terreno, huyendo de soluciones improvisadas.
Si los resultados son positivos, el enfoque de Córdoba podría servir de referencia para otras ciudades y regiones europeas que se enfrenten a la llegada o expansión de Vespa orientalis. La idea es contar con protocolos claros, datos comparables y herramientas de control suficientemente contrastadas como para adaptarlas a distintos contextos.
La situación actual, marcada por la salida de hibernación del avispón oriental y la captura de las primeras reinas fundadoras, se interpreta así como una especie de “test de estrés” para este modelo de gestión preventiva. Lo que ocurra en los próximos meses, y cómo evolucione la presencia de la especie en la ciudad, servirá para medir la eficacia real de la estrategia y ajustar los detalles de cara a futuras temporadas.
Con el avispón oriental ya activo tras el invierno y la ciencia volcada en seguir de cerca cada fase de su ciclo, Córdoba afronta una etapa decisiva en la que se jugará buena parte de la capacidad para contener esta especie invasora. La captura temprana de reinas, el uso de trampas selectivas, el análisis del clima y la coordinación institucional confluyen en un esfuerzo común cuyo objetivo último es proteger a las abejas, salvaguardar la biodiversidad urbana y evitar que el problema se agrave cuando llegue el calor del verano.

