- El búho nival se incorpora a los Apéndices de la Convención sobre Especies Migratorias como especie protegida a nivel global.
- La decisión se tomó en la COP15 de la CMS, con 132 países y la Unión Europea reforzando la cooperación internacional.
- La nueva Iniciativa Global sobre la Captura de Especies Migratorias busca frenar la caza y explotación insostenible.
- Las amenazas clave son la pérdida de hábitat, el cambio climático, la sobreexplotación y la captura incidental.

El búho nival ha sido reconocido oficialmente como especie protegida a escala global en el marco de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias (CMS), un tratado auspiciado por la ONU. Este paso supone un refuerzo importante para la conservación de una de las rapaces más emblemáticas de las zonas frías del planeta, cuya situación, analizada en el búho en la actualidad, preocupa cada vez más a la comunidad científica.
La decisión se ha tomado en la decimoquinta Conferencia de las Partes (COP15) de la CMS, celebrada en Campo Grande, donde delegaciones de 132 países y la Unión Europea acordaron incluir al búho nival en los Apéndices del convenio. Con ello, se reconoce que la especie afronta amenazas crecientes y que necesita una respuesta coordinada entre Estados a lo largo de sus rutas migratorias.
El búho nival entra en la lista global de especies protegidas
En la COP15, las Partes de la CMS acordaron incluir 40 nuevas especies en los Apéndices I y II del tratado, lo que eleva a más de 1.200 el total de especies bajo algún tipo de protección internacional. Entre ellas se encuentra el búho nival, junto a otros animales emblemáticos como el guepardo, la hiena rayada, la nutria gigante o el tiburón martillo gigante, y casos recientes de rescates de búhos reales que ilustran la necesidad de protección.
La inclusión del búho nival implica que los países se comprometen a mejorar su protección, reducir las amenazas que sufre a lo largo de sus rutas y coordinarse en investigaciones, seguimiento científico y medidas de conservación. Aunque se trata de una especie asociada principalmente a regiones árticas y subárticas, su consideración como ave migratoria hace que las decisiones adoptadas afecten a un amplio abanico de países, incluidos los europeos.
El comunicado oficial de la CMS subraya que las nuevas incorporaciones responden a una “tendencia negativa” en indicadores clave de biodiversidad. En el caso del búho nival, los expertos apuntan al cambio climático, la alteración de los ecosistemas y la presión humana sobre sus hábitats como factores que están mermando sus poblaciones naturales.
Los datos presentados durante la conferencia reflejan un panorama poco alentador: la mitad de las especies ya listadas en la CMS muestran poblaciones en declive, y el 24 % de las especies protegidas se encuentra bajo amenaza. La incorporación del búho nival a la lista intenta frenar que esa tendencia se agrave en los próximos años.
Amenazas que han llevado a proteger al búho nival
Durante la COP15, el informe interino sobre el estado de las especies migratorias en 2026 puso el foco en cinco grandes presiones: pérdida y fragmentación del hábitat, sobreexplotación, captura incidental en pesquerías, contaminación y cambio climático. El búho nival no es ajeno a estos problemas, especialmente a la alteración acelerada de los ecosistemas fríos.
El deshielo, la modificación de los ciclos de nieve y la transformación de la tundra afectan a las presas de las que depende esta rapaz, como pequeños mamíferos y otras especies que también están cambiando su distribución. A ello se suma el impacto humano derivado de infraestructuras, actividades extractivas y perturbaciones en áreas que antes permanecían prácticamente intactas.
Organismos internacionales como la IPBES llevan tiempo avisando de que la degradación de los ecosistemas está acelerando la crisis ecológica global. La situación del búho nival se interpreta como un síntoma más de esa dinámica: una especie adaptada a condiciones extremas que ahora se ve desbordada por la velocidad de los cambios ambientales.
En paralelo al cambio climático, las delegaciones han destacado en Campo Grande la problemática de la captura ilegal e insostenible de fauna, que representa una amenaza directa para numerosas especies migratorias y contribuye a debilitar ecosistemas enteros. Aunque el búho nival no es de las especies más perseguidas comercialmente, la estrategia global recién aprobada busca atajar también cualquier presión adicional sobre aves rapaces y otras especies vulnerables, como muestran intervenciones por búhos reales.
Nueva estrategia global contra la captura ilegal y la sobreexplotación
En el mismo marco de la COP15 se presentó la Iniciativa Global sobre la Captura de Especies Migratorias (GTI), una estrategia internacional dirigida a reducir la caza, pesca y captura de animales en niveles superiores a la capacidad de recuperación de sus poblaciones. Esta iniciativa nace como respuesta a informes que alertan de que cerca del 70 % de las especies protegidas por la CMS se ven afectadas por algún tipo de explotación insostenible.
La GTI pretende reforzar la cooperación entre gobiernos, organizaciones internacionales, ONG ambientales y comunidades indígenas, con líneas de trabajo centradas en mejorar el monitoreo, fortalecer los marcos legales existentes y promover prácticas más sostenibles. La idea es complementar los acuerdos ya vigentes contra el tráfico de fauna, atacando también las causas internas de la sobreexplotación en los propios países.
Entre los estados que respaldan la iniciativa se encuentran Reino Unido, Francia y Uzbekistán, junto a organizaciones de referencia como WWF, Wildlife Conservation Society, BirdLife International o TRAFFIC. Su apoyo es clave para dotar a la estrategia de capacidad operativa, tanto a la hora de recopilar datos como de impulsar cambios normativos y campañas de sensibilización.
En las sesiones de trabajo se ha debatido también la posible inclusión de nuevas especies adicionales en los listados de protección, con atención especial a diversas especies de tiburón martillo, así como a mamíferos y aves en declive. En este contexto, el caso del búho nival se ha utilizado como ejemplo de cómo una especie que parecía relativamente segura hace unas décadas pasa a requerir medidas internacionales urgentes.
Un esfuerzo coordinado con impacto para Europa y otros territorios
La secretaria ejecutiva de la CMS, Amy Fraenkel, recordó en su intervención que “las poblaciones de la mitad de las especies protegidas por este tratado están en declive”, y recalcó que los acuerdos alcanzados deben traducirse en acciones inmediatas. Su mensaje fue claro: las decisiones sobre el búho nival y el resto de especies listadas solo tendrán sentido si se implementan sin demora.
Desde la presidencia de la COP15, João Paulo Capobianco subrayó el carácter global del esfuerzo al afirmar que “protegemos especies que quizá nunca permanezcan dentro de nuestras fronteras”, reforzando la idea de solidaridad internacional. Para los países europeos, esto implica colaborar en el seguimiento de aves que utilizan rutas migratorias amplias, compartir datos científicos y armonizar políticas de conservación.
En la práctica, la inclusión del búho nival como especie protegida global abre la puerta a programas de conservación específicos en zonas clave, desde áreas de cría en regiones cercanas al Ártico hasta corredores migratorios y puntos de invernada. También incentiva la financiación de estudios de campo, proyectos de restauración de hábitats y medidas para reducir el impacto humano en ecosistemas frágiles.
La cumbre también destacó la necesidad de integrar los conocimientos de pueblos indígenas y comunidades locales en las estrategias científicas, algo especialmente relevante en territorios árticos y subárticos donde el búho nival forma parte del paisaje cultural desde hace generaciones. Su experiencia directa con los cambios ambientales aporta información valiosa sobre tendencias que a menudo aún no aparecen reflejadas en las estadísticas oficiales.
Tras una semana de negociaciones, advertencias científicas y anuncios de nuevas iniciativas, la sensación compartida entre delegados y expertos ambientales es que la comunidad internacional empieza a reaccionar ante el deterioro de las especies migratorias, aunque el margen de maniobra se reduce cada año. La protección global del búho nival se interpreta así como un paso más dentro de una agenda de conservación que tendrá que acelerarse si se quiere evitar la pérdida irreversible de biodiversidad.
En conjunto, la decisión de reconocer al búho nival como especie protegida global y de poner en marcha una estrategia contra la captura insostenible refleja un cambio de ritmo en la política ambiental internacional: se asume que la conservación de la fauna migratoria exige cooperación estrecha, datos científicos sólidos y medidas inmediatas, y que especies tan emblemáticas como este búho blanco de las nieves pueden convertirse en un símbolo de hasta qué punto la humanidad es capaz de reaccionar a tiempo para proteger la vida en el planeta.



