- Un suplemento con esteroles clave aumentó hasta 15 veces las crías que llegan a adultas.
- El equipo de Oxford diseñó una levadura que aporta los seis esteroles esenciales del polen.
- El alimento busca cubrir carencias en épocas con poco polen y veranos adelantados.
- Se prevén ensayos a gran escala y podría estar disponible en unos dos años.
La comunidad científica ha dado un paso relevante con un nuevo superalimento destinado a las abejas melíferas, diseñado para reforzar su nutrición en momentos críticos y ayudar a enfrentar el cambio climático, la pérdida de hábitat, plaguicidas y agricultura intensiva y las enfermedades. Los primeros resultados en laboratorio apuntan a un notable impulso de la cría en colmenas sometidas a condiciones controladas.
Más allá de la novedad tecnológica, el trasfondo es claro: las abejas son vitales para la producción global de alimentos y se calcula que contribuyen a polinizar la mayoría de los cultivos de referencia. En paralelo, varios países reportan caídas persistentes de colonias y episodios de mortalidad invernal, a pesar de que las colmenas disponen de reservas, lo que pone el foco en la calidad de la nutrición disponible.
De qué está hecho y cómo se ha diseñado
El núcleo de la innovación reside en una levadura modificada para producir seis esteroles que las abejas obtienen de forma natural del polen y que son imprescindibles para su desarrollo. Durante años, investigar exactamente qué esteroles y en qué proporción eran necesarios ha sido el talón de Aquiles de los sustitutos del polen que usan los apicultores.
El equipo con base en la Universidad de Oxford afinó la formulación tras quince años de trabajo sobre las necesidades lipídicas de las abejas, combinando proteínas, grasas, carbohidratos y micronutrientes en masas tipo “dough” que se ofrecieron en pequeñas cajas-incubadora. Con utensilios comunes, prepararon tubos comestibles que las abejas aceptaron bien, mientras se contrastaban distintas recetas.
Qué han mostrado los ensayos
En pruebas controladas de tres meses con colmenas de laboratorio, las colonias que recibieron el nuevo alimento llegaron a producir hasta 15 veces más crías adultas que las alimentadas con dietas convencionales. La mejora sugiere que la carencia de ciertos lípidos del polen estaba lastrando el desarrollo de las abejas jóvenes.
Las investigadoras involucradas señalan que con una nutrición completa se reduce la vulnerabilidad a patógenos y otros estresores. No es una panacea, pero sí un refuerzo clave en un momento en el que las abejas se enfrentan a múltiples presiones simultáneas.
El momento del año también importa: en veranos adelantados o más secos, muchas plantas dejan de producir polen y néctar antes de lo habitual. Ese vacío nutricional, prolongado durante meses, se traduce en más estrés y en pérdidas invernales más elevadas para los apicultores.
Por qué hacía falta un suplemento así
Los sustitutos tradicionales del polen que se han usado hasta ahora suelen basarse en mezclas de harinas proteicas, azúcar y agua. Aunque ayudan a sostener la colmena, carecen de los esteroles específicos que aporta el polen y, por tanto, no cubren del todo las exigencias del desarrollo larvario.
Además, la miel que almacenan las abejas como reserva para el invierno no siempre es suficiente si se extrae parte de la cosecha y escasea el polen. En ese contexto, un suplemento equilibrado y completo puede marcar la diferencia entre mantener la población de la colmena o ver cómo se reduce con rapidez.
- Aporta los seis esteroles esenciales presentes en el polen y necesarios para el desarrollo.
- Se integran proteínas, grasas, carbohidratos y micronutrientes en una matriz bien aceptada por las abejas.
- Los ensayos en laboratorio indican un aumento significativo de crías que llegan a adultas.
- Útil como apoyo en periodos con pocos recursos florales y en inviernos exigentes.
Qué viene ahora y cuándo podría llegar
Antes de su despliegue generalizado, se necesitan ensayos a gran escala y de mayor duración para medir impactos en la salud de las abejas dentro y fuera del laboratorio. Si las próximas etapas confirman los resultados, el suplemento podría ponerse al alcance de apicultores y agricultores en un plazo aproximado de dos años.
Detrás del desarrollo se encuentra un consorcio con sede en Oxford y la participación de centros como Kew, la Universidad de Greenwich y la Universidad Técnica de Dinamarca, con la publicación de los hallazgos en una revista científica de alto impacto. La colaboración multidisciplinar ha permitido solventar el histórico escollo de producir esteroles específicos de forma eficiente.
Impacto potencial en polinización y biodiversidad
Las abejas melíferas, junto con otras especies polinizadoras, sustentan buena parte de la producción agrícola y contribuyen a la biodiversidad de la que dependemos. Su declive amenaza cultivos y ecosistemas, por lo que cualquier herramienta que alivie la presión sobre las colmenas es bienvenida por el sector.
Los autores del trabajo apuntan que dietas optimizadas también podrían rebajar la competencia entre especies de abejas por recursos florales cuando escasean, reduciendo el estrés sobre poblaciones silvestres. No obstante, subrayan que la nutrición es una pieza más dentro de un puzle que incluye manejo apícola sostenible, enfermedades, pesticidas y clima.
Este superalimento se perfila como un apoyo nutricional estratégico para momentos de carencia de polen, con resultados prometedores bajo condiciones controladas; ahora, la clave será comprobar su rendimiento en campo y asegurar que se integra en prácticas apícolas sostenibles que mantengan a las colmenas fuertes durante todo el año.
