- Las hormigas mutualistas alteran el control biológico del pulgón Aphis gossypii en pimiento de invernadero.
- Tapinoma ibericum reduce algunos enemigos naturales pero favorece a otros depredadores clave.
- La combinación de Aphidius colemani y Aphidoletes aphidimyza mejora el manejo de la plaga.
- El rendimiento del cultivo de pimiento no se ve afectado por la presencia de hormigas.

La relación entre hormigas, pulgones y enemigos naturales en los invernaderos de pimiento del sureste español es bastante más compleja de lo que se pensaba. Un trabajo desarrollado en Almería por el Ifapa y la Universidad de Granada ha puesto el foco en cómo estos insectos sociales cambian las reglas del juego del control biológico en horticultura protegida.
Lejos de tratarse solo de un conflicto entre agricultores y plagas, el estudio revela que la presencia de determinadas especies de hormigas, como Tapinoma ibericum, puede reordenar toda la comunidad de artrópodos que interviene en la regulación del pulgón del algodón (Aphis gossypii) en pimiento, con efectos sobre parasitoides, depredadores y la propia distribución de la plaga en la planta.
Un estudio de referencia en invernaderos de Almería

El trabajo ha sido desarrollado por el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (Ifapa) en colaboración con la Universidad de Granada, en el marco de un proyecto sobre plagas emergentes y reemergentes en horticultura protegida financiado con fondos FEDER y el INIA.
Durante dos campañas consecutivas se trabajó en cuatro invernaderos experimentales de Almería, una de las zonas agrícolas más importantes de Europa en producción intensiva de hortalizas. En estos invernaderos de pimiento se diseñaron ensayos específicamente orientados a medir el efecto de las hormigas en el control biológico del pulgón.
El objetivo principal era cuantificar cómo la presencia de hormigas influye sobre Aphidius colemani, uno de los parasitoides más utilizados en España y Europa contra los pulgones en horticultura de invernadero. Este himenóptero es una herramienta básica en los programas de manejo integrado de plagas en pimiento.
Para ello se establecieron parcelas con exclusión de hormigas y parcelas en las que se permitía su libre acceso. En ambas situaciones se siguió de cerca la evolución de la plaga, la composición de la fauna auxiliar y la producción final del cultivo, lo que ofrece una imagen bastante completa del funcionamiento del sistema.
Además del seguimiento de pulgones y parasitoides, el equipo investigador analizó la comunidad de enemigos naturales en su conjunto, incluyendo depredadores habituales de pulgón en invernadero como crisopas, coccinélidos (mariquitas), míridos y dípteros depredadores.
Tapinoma ibericum: algo más que una simple protectora de pulgones

Sin embargo, los resultados obtenidos desmontan la visión simplificada de que las hormigas únicamente actúan como escudo protector del pulgón. Los datos indican que T. ibericum no solo interfiere en el parasitismo, sino que reconfigura la estructura de toda la comunidad de artrópodos implicada en el control de la plaga.
En ese nuevo escenario ecológico se observó una disminución de ciertas especies depredadoras y, al mismo tiempo, un aumento llamativo de otras. Este equilibrio renovado pone de manifiesto que los efectos de las hormigas no son lineales ni fáciles de predecir solo a partir de la clásica imagen de hormigas defendiéndose de los depredadores del pulgón.
La presencia de hormigas afectó también a la forma en que el pulgón se reparte por la planta. Frente a poblaciones más dispersas cuando no hay hormigas, en los invernaderos con T. ibericum se registró una tendencia clara a la formación de colonias más densas y localizadas en puntos concretos del cultivo.
Este cambio en el patrón espacial de la plaga tiene implicaciones directas para el manejo, ya que la concentración de pulgones puede facilitar su detección y, en algunos casos, hacer más eficiente la acción de determinados depredadores especializados.
Impacto sobre el parasitoide Aphidius colemani

Uno de los puntos clave del estudio fue evaluar cómo las hormigas afectan de forma directa al parasitoide Aphidius colemani. Este himenóptero es liberado habitualmente por los agricultores como agente de control biológico de Aphis gossypii en pimiento y otros cultivos hortícolas bajo invernadero.
Los ensayos mostraron que, cuando se excluían las hormigas de las parcelas, el número de pulgones parasitados (las llamadas momias) aumentaba en torno a un 22,2 %. Esta cifra confirma que la actividad de T. ibericum interfiere de manera apreciable en la eficacia del parasitoide sobre la plaga.
Ese descenso del parasitismo sugiere que las hormigas, al moverse entre las colonias de pulgón, pueden molestar o repeler a A. colemani, reducir el tiempo que permanece en cada planta o incluso atacar de forma directa a los adultos del parasitoide.
Ahora bien, este menor nivel de parasitismo no se tradujo en un aumento sostenido de la población total de pulgones cuando las hormigas estaban presentes. Es decir, a pesar de que el parasitoide fue menos efectivo, la plaga no llegó a descontrolarse de forma generalizada en las parcelas con T. ibericum.
Este resultado llevó a los investigadores a mirar más allá de la interacción pulgón-parasitoide, analizando el papel del resto de enemigos naturales que conviven en el invernadero y que, en conjunto, ayudan a mantener a raya a A. gossypii.
Reorganización de la comunidad de enemigos naturales

La presencia de Tapinoma ibericum no afectó por igual a todos los organismos de control biológico presentes en el cultivo. El estudio documenta una reducción en la abundancia de depredadores como las crisopas, los coccinélidos (mariquitas) y el mírido Nesidiocoris tenuis, todos ellos habituales aliados de los agricultores en el control de pulgones.
Este descenso podría deberse a que las hormigas defienden activamente las colonias de pulgón, dificultan el acceso de estos depredadores o alteran su comportamiento de búsqueda de presas, haciendo que se desplacen hacia otras fuentes de alimento dentro del invernadero.
Por el contrario, se observó un incremento notable de la presencia del díptero depredador Aphidoletes aphidimyza cuando las hormigas estaban presentes. Este insecto, cuyas larvas se alimentan de pulgones, parece tolerar mejor la actividad de T. ibericum o incluso aprovechar la mayor concentración de pulgones en colonias compactas.
El aumento de A. aphidimyza sugiere que no todos los enemigos naturales responden de la misma forma a la presión de las hormigas, lo que da lugar a una nueva combinación de agentes de control biológico que, en conjunto, sigue siendo capaz de mantener la plaga en niveles aceptables.
En ese sentido, el sistema se reorganiza: mientras algunos depredadores pierden protagonismo por la presencia de hormigas, otros ganan peso y terminan desempeñando un papel más importante en la regulación de A. gossypii dentro del cultivo de pimiento.
Estrategias combinadas de control biológico en pimiento
Una de las principales implicaciones prácticas del trabajo es la propuesta de apostar por estrategias combinadas de control biológico en invernaderos donde se sabe que existen hormigas mutualistas asociadas al pulgón.
En concreto, los resultados señalan que la combinación del depredador Aphidoletes aphidimyza con el parasitoide Aphidius colemani puede ser especialmente prometedora en sistemas de pimiento bajo plástico del sur de Europa donde T. ibericum está presente.
Esta dupla aprovecha las fortalezas de ambos organismos: por un lado, el parasitoide mantiene su papel en el parasitismo de pulgones cuando la presión de hormigas no es excesiva; por otro, el díptero depredador se beneficia de las colonias más concentradas de A. gossypii que se forman en presencia de hormigas, incrementando su capacidad de depredación.
De esta manera, el control biológico pasa a depender menos de un solo agente y más de una combinación de enemigos naturales que responden de forma distinta a la actividad de T. ibericum. Esta visión encaja con el enfoque de manejo integrado de plagas que se aplica cada vez más en los invernaderos europeos.
Para los técnicos y productores de pimiento en España, estos resultados abren la puerta a ajustar los programas de sueltas comerciales, teniendo en cuenta la fauna auxiliar ya presente en el invernadero y la posible interacción con hormigas mutualistas que, de forma natural, se instalan en las estructuras de cultivo.
Efectos sobre la producción y relevancia para la horticultura europea
Más allá de las interacciones ecológicas, el estudio analizó si la presencia de hormigas tenía impacto en la producción de pimiento, un aspecto clave para valorar la viabilidad de cualquier estrategia de manejo integrado.
Los datos obtenidos indican que el peso de los frutos no se vio mermado por la presencia de T. ibericum en los invernaderos evaluados. Este resultado sugiere que, pese a las alteraciones en la comunidad de enemigos naturales y en el patrón de distribución del pulgón, el rendimiento comercial del cultivo se mantuvo dentro de valores normales.
Este hallazgo es particularmente relevante para regiones como el sudeste peninsular, donde se concentra una gran parte de la producción europea de pimiento en sistemas de horticultura protegida y donde el control biológico es una pieza central en las estrategias de producción sostenible.
La investigación, publicada en la revista Insect Science, se enmarca en el proyecto “Plagas emergentes y reemergentes en horticultura protegida”, respaldado por fondos europeos y nacionales. Esto refuerza la apuesta de la Unión Europea por un uso racional de los fitosanitarios y la integración de soluciones biológicas en los programas de manejo de plagas.
En conjunto, las conclusiones aportan nueva evidencia de que las hormigas no solo actúan como aliadas del pulgón, sino que redefinen el equilibrio ecológico del invernadero, obligando a adaptar las estrategias de control biológico para sacar partido a la diversidad de enemigos naturales disponible.
Todo lo observado en estos invernaderos de pimiento en Almería apunta a que, cuando las hormigas entran en juego, el sistema de control biológico no se rompe, sino que se reorganiza: cambian los protagonistas entre los enemigos naturales, se modifican las colonias de pulgón y el parasitismo de Aphidius colemani se ve limitado, pero la combinación con depredadores como Aphidoletes aphidimyza mantiene a raya a Aphis gossypii sin penalizar la producción, ofreciendo así una base sólida para afinar el manejo integrado de plagas en la horticultura protegida española y europea.