La expansión de avispas invasoras del género Vespa en Andalucía

Última actualización: 29 enero 2026
  • La Estación Biológica de Doñana-CSIC documenta la expansión de varias avispas invasoras del género Vespa en Andalucía.
  • El avispón oriental y el avispón bicolor se concentran en áreas urbanas y periurbanas costeras y avanzan hacia el interior andaluz.
  • Su depredación de polinizadores y ataques a colmenares amenazan la biodiversidad, la apicultura y ciertos cultivos.
  • La monitorización continua y la ciencia ciudadana son claves para vigilar su expansión y apoyar las medidas de control.

Avispas invasoras en Andalucia

La presencia de avispas invasoras del género Vespa en Andalucía ya no es una anécdota aislada, sino un fenómeno en plena expansión que los científicos están siguiendo muy de cerca. En los últimos años, se ha confirmado un aumento notable de citas en buena parte del mapa andaluz, desde la costa hasta áreas del interior, con especial protagonismo del avispón oriental y del avispón bicolor.

Un trabajo liderado por la Estación Biológica de Doñana del CSIC, publicado en la revista Biological Invasions, ha puesto cifras y contexto a esta expansión. El estudio combina datos de ciencia ciudadana, observaciones de campo y literatura científica para trazar cómo estas avispas, originarias en su mayoría de Asia y Oceanía, se están asentando en el sur de la Península Ibérica y qué implicaciones puede tener para la biodiversidad, la apicultura y la agricultura.

Cuatro especies invasoras de Vespa ya presentes en España

Según esta investigación, la Península Ibérica alberga actualmente cuatro especies no nativas de avispas del género Vespa. La más extendida es la avispa asiática (Vespa velutina), detectada por primera vez en Francia en 2005 y que, desde allí, cruzó los Pirineos hasta asentarse en múltiples zonas del territorio español, con registros que alcanzan algunos de los puntos más meridionales de Europa.

El listado se completa con el avispón oriental (Vespa orientalis), identificado inicialmente en Valencia en 2013 y posteriormente detectado en distintas provincias andaluzas; el avispón bicolor (Vespa bicolor), registrado por primera vez ese mismo año en Málaga; y la especie Vespa soror, localizada en Asturias como primer registro europeo, aunque por ahora sin pruebas de que se haya establecido de forma permanente.

Estas especies se caracterizan por formar colonias numerosas y por un elevado potencial de adaptación a nuevos ambientes. De hecho, el investigador de la Estación Biológica de Doñana, Jairo Robla, subraya que se trata de avispas “resistentes y muy competitivas, capaces de lidiar con casi cualquier condición”, lo que ayuda a explicar su éxito invasor.

En el caso específico de Andalucía, el foco principal del estudio se sitúa en el avispón oriental y en el avispón bicolor, por ser las especies con registros más recientes y cuya expansión parece estar acelerándose en los últimos años.

Expansion de avispas invasoras en Andalucia

De la costa al interior: así se extienden en Andalucía

El nuevo trabajo del CSIC muestra que el avispón oriental y el avispón bicolor se concentran sobre todo en entornos urbanos y periurbanos costeros, ligados a grandes ejes de comunicación y puertos. La hipótesis principal es que su llegada y expansión están fuertemente condicionadas por el movimiento de vehículos, personas y mercancías, tanto por mar como por carretera.

En Andalucía, la cronología de Vespa orientalis es bastante clara: tras su detección en la Comunidad Valenciana, los primeros registros importantes se acumulan en Cádiz, en zonas urbanas y periurbanas del litoral. Poco después, la especie se consolida en Málaga, hasta el punto de que ambos territorios se consideran hoy áreas ya invadidas, con presencia estable y un número creciente de observaciones en los últimos años.

Desde estos dos focos iniciales, el avispón oriental ha ido extendiéndose hacia el interior de la comunidad. El estudio confirma registros en Sevilla, Huelva, Córdoba y Granada, y documenta la llegada a Almería, que se convierte en la última provincia andaluza incorporada al mapa de distribución. Con ello, la especie completa prácticamente su implantación provincial en Andalucía y aparece también un registro aislado en la provincia de Toledo.

El avispón bicolor, por su parte, presenta por ahora un patrón más localizado. Hasta hace pocos años, solo se conocían nueve registros en la España peninsular; gracias a los datos recopilados para este trabajo y a las aportaciones de plataformas de ciencia ciudadana, se dispone ya de 48 registros confirmados. La mayoría se concentran en la provincia de Málaga, donde la especie se ha ido extendiendo lentamente, con la incorporación de un nuevo punto en Granada que sugiere un avance gradual hacia otras zonas andaluzas.

Avispon oriental y bicolor en Andalucia

Comportamiento depredador y presencia en espacios naturales

Más allá del mapa de expansión, los investigadores destacan el tipo de comportamiento que muestran estas avispas invasoras en los nuevos territorios. Los datos recopilados apuntan a una combinación de carroñeo, depredación de otros insectos y frecuentes visitas a flores, lo que les permite aprovechar distintos recursos alimenticios disponibles en medios urbanos, agrícolas y naturales.

En el caso del avispón oriental, el estudio describe un comportamiento especialmente voraz: necesita grandes cantidades de proteína para alimentar a sus larvas y se comporta como un depredador oportunista, atacando colmenas de abejas y otros insectos. En algunos casos, se ha calculado que puede llegar a devorar decenas de abejas al día, lo que se traduce en una presión directa sobre los polinizadores locales.

Otro aspecto que preocupa a los expertos es la capacidad de estas avispas para adaptarse a medios urbanos. Encuentran refugios adecuados, abundante alimento y constantes oportunidades de dispersión ligadas al tráfico de personas y mercancías. Esa misma facilidad para asentarse cerca de núcleos habitados se combina con su presencia en parques naturales y otros espacios protegidos, donde se han localizado ejemplares de varias especies del género Vespa.

La entrada en áreas protegidas implica una posible amenaza añadida para la fauna autóctona, ya que estos avispones se suman a otros factores de presión que ya soportan los ecosistemas mediterráneos, como el cambio climático, la pérdida de hábitat o el uso intensivo del territorio.

Los autores del trabajo señalan que el éxito de estas invasiones no puede entenderse sin la movilidad humana, tanto por mar como por tierra, que actúa como vía de entrada y dispersión para las reinas fundadoras y para materiales que pueden albergar nidos o ejemplares inadvertidos.

Impacto de avispas invasoras en ecosistemas

Impacto sobre polinizadores, apicultura y agricultura

La expansión de estas avispas invasoras no es solo un problema de distribución geográfica. Los investigadores advierten de importantes riesgos ecológicos y económicos asociados a su presencia en Andalucía y, en general, en el sur de Europa. El principal foco de preocupación se centra en su efecto sobre los polinizadores nativos y sobre sectores como la apicultura y algunas producciones agrícolas.

Al alimentar a sus crías con otros insectos, estas especies cazan activamente abejas y otros polinizadores, lo que puede traducirse en una merma de las comunidades de especies esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas. Una reducción significativa de polinizadores afecta a la biodiversidad, dificulta la regeneración de muchas plantas silvestres y puede repercutir de forma indirecta en cultivos que dependen de la polinización.

El impacto se hace especialmente visible en la apicultura. Los avispones invasores atacan colmenares, generan estrés en las colonias de abejas y pueden llegar a diezmar colmenas enteras, consumiendo tanto las abejas adultas como las larvas y la miel almacenada. En zonas con mayor densidad de estas avispas, los apicultores han informado de pérdidas en la producción de miel y de un aumento de los costes asociados a medidas de protección y manejo.

Además de los colmenares, estas avispas también pueden dañar explotaciones frutales, alimentándose de frutos maduros en determinadas épocas del año, especialmente en otoño, cuando buscan fuentes de azúcar adicionales. Todo ello se traduce en un posible perjuicio económico para agricultores y apicultores, que se suma a los problemas ecológicos ya mencionados.

En cuanto al riesgo sanitario, los científicos señalan que, aunque estas especies no representan por ahora una amenaza grave para la población en general, sí pueden producirse picaduras puntuales, sobre todo si se molesta accidentalmente a los nidos o se manipulan sin conocimiento. La recomendación general es evitar la manipulación directa y recurrir a servicios especializados cuando se detecten nidos en zonas sensibles.

Control y seguimiento de avispas invasoras

Monitorización continua y papel clave de la ciencia ciudadana

Ante esta situación, el equipo de la Estación Biológica de Doñana insiste en la necesidad de mantener una vigilancia constante sobre la expansión de las avispas invasoras del género Vespa en Andalucía y en el resto de España. Comprender cómo se mueven, qué hábitats ocupan y qué efectos concretos provocan es esencial para poder diseñar estrategias de gestión y control más eficaces.

El estudio destaca el papel de las plataformas de ciencia ciudadana, como iNaturalist u Observation.org, que permiten a cualquier persona subir fotografías y localizaciones de los ejemplares que observe en el medio natural o en entornos urbanos. Estos registros ayudan a actualizar en tiempo casi real los mapas de distribución y proporcionan a los investigadores muchos más datos de los que podrían obtener solo con muestreos de campo.

Sin embargo, los autores recuerdan que este tipo de información debe manejarse con cautela, ya que puede contener errores de identificación o sesgos en la localización de las observaciones. Por ello, subrayan la importancia de combinar estos datos con revisiones expertas y trabajos de campo sistemáticos, de forma que se pueda depurar la información y convertirla en una herramienta sólida para la gestión.

En paralelo, las administraciones ambientales están comenzando a desarrollar o reforzar protocolos específicos de vigilancia y control, que incluyen desde campañas de información ciudadana hasta la retirada controlada de nidos y el uso de trampas selectivas en áreas concretas. La detección temprana de nuevos focos se considera un factor clave para evitar que las avispas colonicen nuevos territorios.

Las autoridades recomiendan a la población que, en caso de localizar posibles nidos de estas avispas o ejemplares sospechosos, no trate de eliminarlos por su cuenta y se ponga en contacto con los servicios municipales o autonómicos competentes. También señalan la utilidad de las guías de identificación disponibles en las webs de las consejerías de medio ambiente para no confundir estas especies invasoras con avispas autóctonas, que cumplen un papel ecológico importante.

En conjunto, el panorama que dibuja este trabajo científico es el de una expansión sostenida de varias avispas invasoras del género Vespa en Andalucía, con el avispón oriental y el avispón bicolor avanzando desde la costa hacia el interior y la avispa asiática consolidando su presencia en la Península. Sus efectos sobre polinizadores, colmenares y determinados cultivos, junto con su llegada a espacios naturales protegidos, han encendido las alarmas en la comunidad científica, que apuesta por reforzar la monitorización, aprovechar el potencial de la ciencia ciudadana y mejorar los protocolos de respuesta para intentar contener un problema que, a día de hoy, sigue creciendo.

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