- La Junta incorpora el mosquito tigre al Plan Estratégico de Vigilancia y Control Integral de Vectores frente al Virus del Nilo occidental.
- Se amplía la vigilancia a dengue, chikungunya y zika, tras varios casos importados en Andalucía el último año.
- Un total de 117 municipios andaluces arrancan la temporada en nivel alto de riesgo, con más trampas y ovitrampas en todo el territorio.
- La Junta refuerza la coordinación con ayuntamientos y la autoprotección ciudadana para reducir al mínimo el riesgo de infección.

La Junta de Andalucía ha decidido dar un paso más en la lucha contra las enfermedades transmitidas por mosquitos incorporando al mosquito tigre al plan de vigilancia habitual frente al Virus del Nilo occidental. El Gobierno andaluz quiere adelantarse a un escenario que, tras las intensas lluvias y el aumento de zonas con agua, se prevé complicado por la posible proliferación de estos insectos.
El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, ha explicado que esta ampliación del dispositivo tiene como objetivo evitar que se repitan episodios tan graves como el brote de fiebre del Nilo que causó varias muertes en años recientes. Tras una última temporada con solo cuatro casos humanos y ningún fallecimiento, la Junta prefiere reforzar la vigilancia antes de que surjan nuevos problemas.
El mosquito tigre entra en el plan contra el Virus del Nilo
La principal novedad del Plan Estratégico de Vigilancia y Control Integral de Vectores de este año es que el mosquito tigre (Aedes albopictus) se suma al control que ya se venía realizando del Virus del Nilo occidental (VNO). Este insecto es capaz de transmitir dengue, chikungunya y zika, tres enfermedades que ya han dejado su huella en Andalucía a través de casos importados.
Según ha detallado Sanz, en el último año se detectaron en la comunidad 17 casos de dengue, 14 de chikungunya y siete sospechas de zika que finalmente no llegaron a confirmarse. Todos correspondían a personas que habían viajado a países de Centro y Sudamérica, pero, como ha insistido el consejero, estos diagnósticos «introducen el virus» en la región y obligan a mantener una vigilancia estrecha para impedir que se establezca la transmisión local.
En determinadas zonas de Andalucía coinciden todos los factores necesarios para que aparezcan casos autóctonos: presencia consolidada del mosquito tigre, condiciones ambientales favorables y llegada de viajeros infectados. En ese contexto, la Junta ha decidido integrar plenamente el seguimiento de este vector en su estrategia frente al Virus del Nilo.
El objetivo de este giro es evitar que el dengue, el chikungunya o el zika generen en el futuro una alarma sanitaria similar a la que provocó la fiebre del Nilo occidental, que en campañas anteriores llegó a causar varios fallecimientos. Las autoridades sanitarias recalcan que los programas de control de vectores han demostrado ser eficaces para contener esa enfermedad y quieren replicar ese enfoque con el mosquito tigre.
Ampliación del plan de vigilancia de vectores en Andalucía
Dentro de este esquema, los agentes de Salud Pública están desplegados por todo el territorio para ayudar a los ayuntamientos a elaborar y actualizar sus planes locales de control de plagas. La coordinación con diputaciones y consistorios se considera clave, porque muchas de las actuaciones —como el tratamiento de aguas estancadas o la limpieza de zonas húmedas— dependen directamente de las administraciones municipales.
Para facilitar el trabajo y la comunicación con la ciudadanía, la Junta simplificó el sistema de clasificación del riesgo hace un año y redujo los niveles a solo tres categorías: alto, medio y bajo. Además, se decidió incluir en la evaluación a los 785 municipios andaluces, de forma que ninguna localidad quede fuera de la planificación preventiva.
Uno de los elementos novedosos del plan es el seguimiento estrecho de los municipios colindantes con áreas en alerta. Los técnicos han comprobado que los mosquitos pueden compartir hábitat en un radio aproximado de 10 kilómetros, por lo que una incidencia detectada en un término municipal puede afectar rápidamente a las zonas vecinas si no se actúa con rapidez.
Niveles de riesgo y municipios más afectados
Para esta temporada, la Consejería de Sanidad ha publicado ya el mapa de riesgo y lo está comunicando a todos los ayuntamientos andaluces. Un total de 117 municipios comienzan en nivel alto de riesgo, 302 se sitúan en nivel medio y 366 en nivel bajo. Esto supone que hay 13 localidades más en nivel alto respecto al año anterior, todas ellas con antecedentes de circulación del virus en su territorio.
Entre los municipios con riesgo elevado destacan seis en la provincia de Almería (Almería capital, Benahadux, Carboneras, Mojácar, Pulpí y Zurgena), dos en Cádiz (La Línea de la Concepción y Chiclana), dos en Córdoba (Iznájar y Guadalcázar), uno en Jaén (Baeza) y tres en Sevilla (Burguillos, Castilblanco de los Arroyos y Benacazón). Cantillana, también en la provincia sevillana, ha sido la única localidad que ha bajado de nivel alto a medio tras la última evaluación.
Dentro de la provincia de Sevilla, la Junta ha puesto el foco en los municipios que arrancan la campaña en nivel alto de riesgo, como Burguillos, Castilblanco de los Arroyos y Benacazón, donde se combinarán las acciones frente al Virus del Nilo con la nueva vigilancia del mosquito tigre. Este enfoque busca no solo controlar el vector tradicional del VNO, sino anticiparse a la posible circulación de dengue, chikungunya y zika.
Como ha señalado Antonio Sanz, la clasificación por niveles persigue reforzar la anticipación y la capacidad de respuesta de ayuntamientos y diputaciones, facilitar el control de los vectores e identificar de manera precoz la llegada del virus. También pretende movilizar a todos los agentes implicados en salud pública y mejorar la comunicación y el acompañamiento a la población en situaciones de alerta.
El consejero ha insistido en que la finalidad última de este sistema es reducir al mínimo el riesgo de infección para la población andaluza y proteger a los andaluces, especialmente en las zonas donde confluyen factores como abundancia de mosquitos, humedales o presencia de caballos y aves susceptibles.
Calendario de trampas, ovitrampas y control del mosquito tigre

El plan incluye un amplio sistema de trampas y ovitrampas repartidas por toda Andalucía, que sirven para detectar tanto la presencia de mosquitos adultos como de huevos de mosquito tigre. Durante el invierno se han mantenido activas 40 trampas en las ocho provincias y, según ha detallado la Consejería, en ese periodo no se ha detectado circulación del Virus del Nilo.
En los meses de marzo y abril, la vigilancia se intensifica con 38 trampas centinela ubicadas en municipios que ya estuvieron en situación de área en alerta la temporada pasada, con un control de carácter quincenal. A partir del 1 de mayo, el dispositivo se refuerza aún más: se activará el 100 % de las trampas de la Consejería, hasta un total de 120 puntos de muestreo, con inspecciones semanales.
Como complemento, este año se incorporan tres trampas móviles adicionales en cada provincia, que irán cambiando de ubicación a lo largo de la temporada. La idea es recoger información más precisa sobre la circulación de virus y la distribución de las poblaciones de mosquitos, tanto del principal vector del Virus del Nilo como del mosquito tigre.
En el caso concreto del dengue, chikungunya y zika, la Junta introduce la utilización de ovitrampas específicas para el mosquito tigre, diseñadas para capturar sus huevos y poder seguir la expansión de este insecto en núcleos urbanos y periurbanos. Esta herramienta es clave para anticipar la presencia del vector antes de que se produzcan picos de población adulta.
El balance de la campaña de 2025 muestra que 31 municipios andaluces llegaron a estar en situación de área en alerta, se diagnosticaron cuatro casos humanos de fiebre del Nilo occidental, se detectó circulación del virus en más de 60 trampas de mosquitos adultos y se registraron siete casos positivos en équidos y tres en aves. Pese a todos estos datos, no se produjo ningún fallecimiento, algo que la Junta atribuye a la mejora de la detección temprana y a la rapidez de respuesta.
Jornadas técnicas y coordinación entre administraciones
La estrategia de la Junta no se limita al control de campo. Sevilla acogerá las Jornadas de Vectores del Suroeste, organizadas por la Consejería de Sanidad andaluza como comunidad anfitriona y el Ministerio de Sanidad. Este encuentro reunirá a más de 150 profesionales procedentes de Madrid, Castilla-La Mancha, Extremadura, Canarias, Ceuta y la propia Andalucía.
Durante estas jornadas, la comunidad andaluza presentará su programa de seguimiento y control de vectores como posible modelo para otras autonomías, en un contexto en el que el cambio climático y las alteraciones en los patrones de lluvias están modificando el comportamiento y la distribución de muchas especies de mosquitos.
Antonio Sanz ha remarcado la importancia de la colaboración y coordinación entre diputaciones, ayuntamientos y la Junta, de forma que cada administración actúe dentro de sus competencias, pero de manera alineada. La experiencia de los últimos años ha demostrado que cuando se combina la vigilancia entomológica, la información a la ciudadanía y las actuaciones sobre el terreno, la capacidad de respuesta ante cualquier alerta mejora de forma notable.
En este entramado, los técnicos de Salud Pública desempeñan un papel central: asesoran a los municipios en el diseño de los planes de control de plagas, supervisan la instalación y revisión de las trampas, participan en la formación de personal local y ayudan a interpretar los datos que se recogen en cada campaña.
Las jornadas también servirán para intercambiar información con otras regiones que están afrontando retos similares, especialmente en la franja suroeste de la península y en territorios insulares, donde la presencia del mosquito tigre y de otros vectores se ha ido consolidando en los últimos años.
Autoprotección ciudadana frente a la fiebre del Nilo y el mosquito tigre
Más allá de las medidas institucionales, la Junta insiste en que la población tiene un papel clave en la reducción del riesgo. La mejor forma de protegerse frente a la fiebre del Nilo occidental y las enfermedades asociadas al mosquito tigre es evitar, en la medida de lo posible, las picaduras.
Entre las recomendaciones básicas se incluyen el uso de repelentes autorizados, vestir ropa de colores claros que cubra brazos y piernas, instalar mosquiteras en puertas y ventanas y colocar telas o dispositivos similares en carritos de bebé o cunas cuando sea necesario. También se aconseja limitar la estancia en exteriores durante las horas de mayor actividad de los mosquitos.
Otro frente importante es la eliminación de cualquier forma de agua estancada en casas, patios, azoteas y jardines, ya que son lugares idóneos para que los mosquitos depositen sus huevos. Macetas con plato, cubos olvidados al aire libre, piscinas sin mantenimiento o pequeños charcos en superficies irregulares pueden convertirse en criaderos si no se revisan con frecuencia.
Las autoridades sanitarias recuerdan que estas medidas de autoprotección complementan y refuerzan las actuaciones de la administración, pero no las sustituyen. De poco sirve el esfuerzo institucional si en ámbitos domésticos se mantiene una gran cantidad de puntos de cría, especialmente en áreas donde el mosquito tigre se ha asentado con fuerza.
Con todo este despliegue —que combina seguimiento del Virus del Nilo, incorporación del mosquito tigre, refuerzo de trampas, clasificación por niveles de riesgo, trabajo conjunto con los municipios y llamadas a la responsabilidad individual— la Junta de Andalucía busca afrontar con más margen y mejores herramientas una temporada que se anticipa compleja, pero en la que confía en mantener bajo control tanto la circulación del virus como la aparición de nuevos brotes.