Recuperación de la mariposa Apolo en la Comunitat Valenciana

Última actualización: 11 marzo 2026
  • La mariposa Apolo, especie vulnerable en la Comunitat Valenciana, ha desaparecido de varios enclaves de alta montaña como Penyagolosa.
  • Generalitat, CIEF e Instituto Cavanilles colaboran en un proyecto integral con cría en cautividad, refuerzo de hábitats y seguimiento científico.
  • Se han producido más de 2.000 plantas clave, principalmente Sedum y cardos, para asegurar alimento a larvas y adultos.
  • El programa cuenta con financiación europea Next Generation y persigue reintroducciones y refuerzos poblacionales a medio y largo plazo.

mariposa apolo en la comunitat valenciana

La mariposa Apolo (Parnassius apollo) se ha convertido en uno de los grandes retos de conservación de la fauna valenciana de alta montaña. Esta especie, tan llamativa como delicada, atraviesa una situación límite en la Comunitat Valenciana, donde sus poblaciones se han reducido hasta quedar confinadas a unos pocos núcleos y desaparecer por completo en algunos de sus enclaves históricos.

Para hacer frente a este escenario, la Generalitat Valenciana, el Centro para la Investigación y Experimentación Forestal (CIEF) y el Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universitat de València han puesto en marcha un proyecto conjunto que combina producción de plantas, cría en cautividad, restauración del hábitat y seguimiento científico minucioso. La meta es clara: recuperar y reforzar las poblaciones de Apolo en los ecosistemas de alta montaña mediterránea.

Un plan de choque para una especie al borde del colapso

La Apolo está catalogada como vulnerable en el Catálogo Valenciano de Especies de Fauna Amenazadas y su regreso a antiguos territorios como el Parc Natural de Penyagolosa se ha convertido en un objetivo prioritario. En este espacio, donde antaño era relativamente frecuente, la especie ha llegado a extinguirse localmente pese a contar con protección legal autonómica y estatal.

El proyecto se centra en los hábitats de alta montaña mediterránea, ambientes muy particulares donde pequeñas alteraciones pueden tener efectos desproporcionados sobre especies tan especializadas como la Apolo. Zonas como el Parque Natural de Puebla de San Miguel o el propio Penyagolosa concentran los últimos núcleos valencianos y actúan como auténticos refugios climáticos.

El programa contempla no solo la cría en cautividad y la liberación controlada de larvas, sino también la mejora de la disponibilidad de plantas nutricias y la restauración activa del entorno. Todo ello se apoya en un seguimiento detallado de las poblaciones, clave para evaluar si las medidas funcionan y cómo deben ajustarse con el tiempo.

De esta forma, la estrategia no se limita a «soltar mariposas», sino que persigue reconstruir el entramado ecológico que la especie necesita para completar su ciclo de vida: alimento para larvas, néctar para adultos y microhábitats adecuados donde desarrollarse con cierta estabilidad.

Amenazas: cambio climático, pérdida de hábitat y falta de alimento

El declive de la Apolo en la Comunitat Valenciana no responde a una única causa, sino a la combinación de varios factores. Uno de los más críticos es la escasez de plantas del género Sedum, de las que dependen casi exclusivamente sus larvas para alimentarse. La pérdida y fragmentación de hábitats de montaña, sumadas a cambios en el uso del suelo y al abandono de determinados manejos tradicionales, han reducido la presencia de estas plantas.

A ello se añaden los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas de alta montaña, especialmente sensibles a las variaciones de temperatura y régimen de lluvias. Estos cambios alteran la dinámica de la vegetación y pueden desplazar o reducir las poblaciones de Sedum, dejando a las orugas con menos recursos disponibles en los momentos clave de su desarrollo.

También los adultos de Apolo sufren las consecuencias de estas transformaciones. Los imagos se alimentan del néctar de diversos cardos, entre ellos Carduus assoi y Carduus nigrescens. Se ha detectado un desajuste entre el periodo de floración de estos cardos y el vuelo de la mariposa, de forma que cuando la Apolo está activa, la oferta de flores puede ser insuficiente, reduciendo sus opciones de alimentarse y reproducirse con éxito.

Este desfase fenológico, ligado en buena medida al calentamiento global, se suma a la propia baja capacidad de dispersión de la especie y a su fuerte especialización ecológica. Las poblaciones quedan así aisladas en pequeñas islas de hábitat adecuado, muy vulnerables a cualquier perturbación puntual o episodio climático extremo.

Producción masiva de plantas: Sedum y cardos como base del proyecto

Ante este panorama, una de las líneas centrales del plan pasa por asegurar el alimento tanto de larvas como de adultos. El equipo de Flora Amenazada del CIEF ha desarrollado un trabajo intensivo de cultivo de plantas clave, con resultados muy significativos durante el primer año de colaboración con el Instituto Cavanilles.

En ese periodo se han producido alrededor de 1.000 ejemplares de Sedum album y unas 700 plantas de Sedum sediforme, dos de las especies más importantes en la dieta larvaria de Parnassius apollo. Estas plantas sirven para alimentar de manera directa a las orugas criadas en cautividad y, a la vez, para reforzar el hábitat cuando se planten en el medio natural.

Como complemento, se ha llevado a cabo una fase experimental con unas 200 plantas de Sedum acre para comprobar su idoneidad como recurso alimenticio adicional. El objetivo es diversificar la oferta de Sedum y contar con más margen de maniobra frente a posibles cambios ambientales que afecten a una u otra especie.

De forma paralela, el CIEF ha cultivado Carduus assoi y Carduus nigrescens, cuyos capítulos floridos resultan fundamentales para la alimentación de los adultos reproductores. Al incrementar la presencia de estos cardos en zonas estratégicas, se busca que las mariposas encuentren suficiente néctar en el momento de su vuelo.

Las plantas producidas se utilizan actualmente para alimentar larvas y mariposas adultas en cautividad, tanto en las instalaciones del Instituto Cavanilles como en el mariposario del Parque Natural de Penyagolosa, un espacio especialmente relevante para el proyecto por su importancia histórica para la especie.

Ajustar el cultivo para obtener más biomasa comestible

El trabajo del CIEF no se limita a multiplicar plantas, sino que incluye la adaptación de las condiciones de cultivo para que las especies producidas sean realmente útiles para la mariposa Apolo. No se trata solo de tener muchas macetas, sino de conseguir ejemplares que ofrezcan la mayor cantidad posible de alimento.

En el caso de los Sedum, se han ajustado parámetros como la iluminación, el riego o el sustrato con el objetivo de obtener plantas más elongadas y con mayor brotación. De esta manera se incrementa la superficie foliar disponible y, en consecuencia, la biomasa comestible de la que pueden alimentarse las larvas a lo largo de su desarrollo.

Este enfoque permite planificar de forma más precisa las fases de cría en cautividad, asegurando que cada cohorte de orugas disponga del volumen de alimento necesario en el momento adecuado. Un déficit de hojas en un momento crítico podría echar por tierra semanas de trabajo, de ahí la importancia de optimizar los protocolos de cultivo.

La misma lógica se aplica a los cardos destinados a alimentar a los adultos. Aunque su papel sea distinto al de los Sedum, también es clave garantizar una floración abundante y bien sincronizada con el periodo de vuelo de la Apolo, lo que obliga a afinar calendarios de siembra y técnicas de manejo.

Cofinanciación europea y colaboración científica estrecha

Todo este esfuerzo se sostiene gracias a una combinación de financiación europea y coordinación institucional. Los trabajos del CIEF están cofinanciados a través de los fondos Next Generation de la Unión Europea, lo que permite dotar al proyecto de recursos técnicos y humanos estables en el tiempo.

Esta aportación económica complementa la labor del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva, que asume buena parte del componente científico: diseño de protocolos de cría, seguimiento genético y demográfico de las poblaciones, análisis de viabilidad y evaluación de las acciones de reintroducción o refuerzo.

Entre las tareas destacadas del Instituto Cavanilles se encuentran la cría en cautividad, la liberación controlada de larvas en áreas seleccionadas, el seguimiento de las poblaciones en campo y la identificación de zonas prioritarias para la restauración del hábitat. Esta combinación de trabajo de laboratorio y trabajo sobre el terreno es esencial para que las actuaciones no se queden en medidas puntuales sin continuidad.

La Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio actúa como eje coordinador, integrando el proyecto en la Red Natura 2000 y en la planificación autonómica de conservación. Esto facilita que las actuaciones sobre la Apolo se alineen con otras medidas sobre flora y fauna amenazada de la Comunitat Valenciana.

Cría en cautividad, mariposario y planes de siembra en campo

En la actualidad, las plantas producidas por el CIEF se están empleando para alimentar las poblaciones de Apolo mantenidas en cautividad, tanto en los recintos del Instituto Cavanilles como en el mariposario del Parque Natural de Penyagolosa. Estos enclaves funcionan como núcleos de cría y ensayo, donde se prueban diferentes estrategias de manejo.

El objetivo a medio plazo es llevar a cabo refuerzos poblacionales y reintroducciones en aquellos lugares donde la especie ha desaparecido, siempre que las condiciones del hábitat vuelvan a ser favorables. Para ello están previstas acciones de siembra directa en campo, destinadas a incrementar las poblaciones naturales de Sedum y cardos en áreas clave.

Estas siembras no solo benefician a la Apolo, sino que contribuyen a la restauración ecológica de los ecosistemas de alta montaña, favoreciendo a otros invertebrados polinizadores y a la flora propia de estos ambientes. De este modo, el proyecto se integra en una visión más amplia de recuperación de la biodiversidad.

Las liberaciones de larvas y, en su caso, de adultos, se realizan de forma escalonada y controlada, acompañadas de un seguimiento posterior para comprobar la supervivencia, reproducción y dispersión de los ejemplares. Esta información es clave para ir ajustando el esfuerzo de cría y las actuaciones sobre el terreno.

La Apolo, un símbolo de la biodiversidad de alta montaña

La mariposa Apolo es uno de los lepidópteros más reconocibles de Europa. Su gran tamaño, el color blanco translúcido de sus alas y las manchas negras con ocelos rojizos en las alas posteriores la convierten en una especie inconfundible para cualquier aficionado a la naturaleza.

Se trata de una mariposa estrechamente ligada a los ambientes de alta montaña, donde encuentra las condiciones climáticas y la vegetación que necesita. En la Comunitat Valenciana su presencia es muy limitada y aparece de forma fragmentada en unos pocos núcleos de interior, principalmente en el Parque Natural de Puebla de San Miguel y en el entorno de Penyagolosa.

Su escasa capacidad de dispersión y su alta especialización ecológica hacen que las poblaciones valencianas sean especialmente frágiles. Cualquier pérdida de hábitat, cambio en la vegetación o alteración del clima puede dejar a estos núcleos al borde de la desaparición, como ya ha ocurrido en algunos enclaves históricos.

Por este motivo, la especie se ha convertido en un indicador del estado de conservación de los ecosistemas de alta montaña de la Comunitat Valenciana. Que la Apolo logre mantenerse y recuperar terreno es, en buena medida, una señal de que esos sistemas siguen funcionando de forma razonable.

El proyecto en marcha demuestra hasta qué punto la conservación moderna exige medidas activas, continuas y basadas en la ciencia. La combinación de producción de más de 2.000 plantas clave, cría en cautividad, restauración del hábitat y cooperación entre administraciones e instituciones científicas abre una ventana de oportunidad para que la mariposa Apolo vuelva a tener un futuro más estable en las montañas valencianas, y al mismo tiempo pone de relieve la importancia de cuidar estos paisajes de alta montaña que actúan como refugio de biodiversidad en el Mediterráneo.