- Un apicultor aficionado localiza una colmena estimada en 100.000 abejas en un edificio del Serrallo (Granada).
- El enjambre estaba entre el tejado y el falso techo; se abrieron cuatro tabiques para acceder.
- Rescate con aspiración controlada, sin fumigación, y retirada de tres panales de unos 20 kilos cada uno.
- El traslado durará alrededor de una semana y las abejas se reubicarán en Jayena, en la comarca de Alhama.
Miércoles, 1 de octubre de 2025, 15:56 Un apicultor aficionado ha retirado una colosal colmena estimada en 100.000 abejas de un bloque de viviendas situado en la zona del Serrallo, junto a Bola de Oro, en Granada.
Los vecinos llevaban meses soportando un zumbido creciente y algunos picotazos, hasta que contactaron con Sergio Guerrero, impulsor de la iniciativa La Colmena Sanadora, que rescata enjambres para darles un destino seguro y preservar su función clave en la polinización.
Cómo se localizó el enorme enjambre

Durante varias semanas de búsqueda, Guerrero llegó incluso a desmontar un armario pensando que el nido estaba en una cámara de aire; al final, el rastro del zumbido lo condujo al hueco entre el tejado y el falso techo de una vivienda.
Para acceder con seguridad fue necesario abrir huecos en cuatro tabiques, siempre protegido con buzo y careta de apicultor, minimizando molestias a los residentes y al propio enjambre.
En el interior apareció una colmena de dimensiones poco habituales, ubicada justo sobre un dormitorio donde el ruido se hacía ensordecedor, lo que explicaba las quejas y la dificultad para descansar.
El tamaño y la estructura del nido apuntan a que las abejas llevaban allí entre siete y diez años, favorecidas por jardines cercanos y ausencia de disturbios, un entorno urbano que para ellas actúa casi como un refugio.
Un rescate meticuloso y sin fumigar
La retirada se realizó con un equipo de aspiración suave que el apicultor ha ido perfeccionando, evitando daños y sin recurrir a métodos agresivos como el fuego o la fumigación.
El procedimiento se centra en reunir a las abejas en cajas de transporte, conduciéndolas en torno a su reina, para que mantengan la cohesión del enjambre y reduzcan el estrés durante el traslado.
Además de los insectos, se extrajeron tres secciones de panal de aproximadamente 20 kilos cada una, que se instalarán en las nuevas colmenas para facilitar la adaptación sin perder reservas ni cría.
Guerrero calcula que el operativo completo llevará en torno a una semana, compaginando los trabajos con la vida en el edificio y asegurando que no queden restos que propicien retornos indeseados.
Traslado a Jayena y nueva vida para el enjambre
Una vez estabilizado, el enjambre viajará al municipio de Jayena, en la comarca granadina de Alhama, donde un apicultor aficionado se hará cargo del colmenar y de su mantenimiento.
Parte del panal recuperado se conservará para analizar la miel y comprobar su calidad, mientras el resto servirá para que las abejas retomen con rapidez su rutina en el nuevo emplazamiento.
El traslado escalonado, con revisiones periódicas de la reina y el comportamiento del enjambre, busca que la reubicación sea lo menos invasiva posible y evite desorientaciones masivas.
Un trabajo altruista y por qué las abejas eligen la ciudad
Guerrero, que se dedica profesionalmente a otra actividad, realiza estos rescates de forma altruista, cobrando únicamente materiales y desplazamientos, lo que permite a las comunidades evitar costosos servicios externos.
El apicultor atribuye la presencia creciente de enjambres en entornos urbanos a la falta de huecos en árboles maduros en el campo y al uso de pesticidas, mientras que en la ciudad encuentran cavidades seguras y abundante alimento en parques y jardines.
Aun con su valor ecológico y su aportación a la polinización, la convivencia no siempre es sencilla: los ruidos, vuelos de entrada y algún que otro picotazo pueden alterar la vida en comunidad.
Vecinos, convivencia y recomendaciones
La comunidad del Serrallo respira ahora con alivio tras la retirada controlada, que ha evitado daños en el edificio y ha priorizado la protección del enjambre.
Los especialistas recomiendan no fumigar ni sellar aperturas por cuenta propia ante hallazgos similares y, en su lugar, avisar a equipos de rescate que puedan reubicar la colmena con garantías.
Además de resolver la molestia, estos procedimientos responsables redundan en la conservación de las abejas y en el ahorro de costes para las comunidades, que evitan contratar servicios de fuera.
El operativo deja una imagen clara: con paciencia, técnicas adecuadas y coordinación vecinal, es posible retirar un enjambre tan numeroso como este sin poner en riesgo a nadie y garantizando su continuidad en un colmenar seguro.