- El Cuerpo de Bomberos de València supera el servicio diario para retirar enjambres, con 448 intervenciones en 2025 y 161 en los primeros meses de 2026.
- Las actuaciones se concentran en barrios como zona Norte, Campanar, centro, Oeste y El Saler, principalmente por abejas en tránsito.
- Los enjambres se trasladan a colmenas municipales para compatibilizar seguridad ciudadana y protección de la biodiversidad.
- Bomberos y Ayuntamiento insisten en llamar al 112, alejarse de 5 a 10 metros y no improvisar ante la presencia de enjambres.
Con la llegada del calor, las abejas se dejan ver cada vez más en calles, plazas y edificios de València. Lo que para muchos vecinos se traduce en molestias o sustos puntuales, para el Cuerpo de Bomberos de València se ha convertido en una parte fija de su trabajo diario, con un volumen de avisos que no deja de crecer a medida que suben las temperaturas.
En los últimos meses, el servicio de retirada de enjambres se ha disparado hasta el punto de superar con comodidad una intervención al día en la ciudad. Esta dinámica obliga a planificar recursos y protocolos muy concretos para responder con rapidez, minimizar riesgos y, al mismo tiempo, respetar el papel esencial que juegan las abejas en el medio ambiente.
Más de 600 intervenciones en año y poco: los enjambres no dan tregua

Las estadísticas municipales dibujan una tendencia clara: durante 2025 se registraron 448 servicios relacionados con la retirada de enjambres y panales de abejas y otros insectos en distintos puntos de València. Es decir, más de una salida diaria dedicada exclusivamente a este tipo de incidencias.
Lejos de moderarse, la actividad se mantiene al alza. En los primeros cuatro meses de 2026 ya se han contabilizado 161 intervenciones por enjambres, según los datos facilitados por el Ayuntamiento. Y buena parte de ellas se concentran en periodos muy cortos de tiempo, coincidiendo con repuntes de temperatura propios de la primavera.
El ejemplo más reciente lo ilustra el último fin de semana analizado por el consistorio: en solo tres días, los bomberos atendieron 36 avisos por enjambres y panales. El reparto por jornadas muestra el ritmo de trabajo: diez actuaciones el viernes 23, otras diez el sábado 24 y hasta dieciséis el domingo 26, con los equipos prácticamente sin descanso.
La explicación es sobre todo climática. Tal y como detalla el concejal responsable del servicio, Juan Carlos Caballero, el incremento de llamadas coincide de forma directa con la subida de las temperaturas, cuando las colonias se desplazan para buscar nuevos lugares donde instalarse. En esas fases de movimiento aparecen enjambres en tránsito que pueden detenerse durante horas en cualquier rincón del entorno urbano.
Dónde aparecen los enjambres y cómo se reparten los avisos

Lejos de concentrarse en una única zona, los avisos se extienden por prácticamente todo el término municipal. Durante ese fin de semana especialmente intenso, los informes del servicio detallan que se realizaron 12 intervenciones en la zona Norte y otras 12 en el barrio de Campanar, dos de los puntos más afectados.
A estos avisos se suman ocho actuaciones en el centro de la ciudad, siete en la zona Oeste y una más en El Saler. El mapa deja claro que los enjambres pueden aparecer tanto en barrios muy poblados, con abundantes edificios y terrazas, como en áreas más abiertas o cercanas a entornos naturales.
En la mayoría de ocasiones, los bomberos se encuentran con abejas en tránsito que solo buscan un lugar temporal donde posarse mientras la colonia explora posibles ubicaciones definitivas. En este proceso de búsqueda, los enjambres pueden acomodarse en sitios de lo más variado, desde huecos en fachadas hasta elementos del mobiliario urbano.
Los servicios de emergencia señalan que estos insectos se sienten atraídos por refugios secos, resguardados y algo elevados. Así, no es raro que aparezcan enjambres en chimeneas, persianas, cajas de contadores, cornisas, huecos de árboles viejos o incluso en neumáticos y motores de vehículos. También se han retirado colonias de buzones, farolas, señales de tráfico o bajo bancos de jardín, lugares que a simple vista resultan insospechados para el ciudadano.
Esta dispersión convierte la vigilancia y la respuesta rápida en un aspecto clave, ya que la presencia de un enjambre en zonas de paso o cerca de viviendas puede generar preocupación, especialmente entre menores, personas mayores o quienes padecen alergia a las picaduras.
Cómo se decide intervenir: criterios de urgencia y prioridad
Ante el aumento de avisos, el Ayuntamiento de València ha establecido un protocolo claro para decidir cuándo actuar. Cada llamada se valora siguiendo varios criterios técnicos: urgencia de la situación, localización exacta, accesibilidad para los equipos, nivel de riesgo y posible impacto sobre la seguridad pública.
En la práctica, esto significa que no todos los avisos generan un desplazamiento inmediato. Se priorizan aquellos casos en los que el enjambre se encuentra en zonas de gran afluencia, cerca de colegios, centros de salud, residencias de mayores, parques muy concurridos o inmuebles donde viven personas con especial vulnerabilidad.
El concejal Juan Carlos Caballero insiste en que la retirada de panales, enjambres y avisperos solo debe efectuarse cuando exista un riesgo real para las personas, para bienes sensibles o para la seguridad en espacios públicos. Además, recalca que estas actuaciones tienen que canalizarse siempre a través de los servicios municipales competentes, que disponen de personal formado y de los equipos adecuados.
El objetivo principal que se marca el consistorio es doble: por un lado, proteger a la población, evitar accidentes y reducir al máximo la probabilidad de picaduras en lugares de pública concurrencia; por otro, evitar daños innecesarios a las abejas, que son consideradas un elemento clave del ecosistema y se intentan conservar siempre que las condiciones lo permiten.
Por ello, ante la llamada de un vecino, se realiza una valoración técnica previa que determina si el enjambre puede permanecer unas horas sin peligro, si es mejor señalizar la zona mientras llega el equipo o si se requiere una actuación inmediata por riesgo inminente.
Del balcón a las colmenas municipales: qué se hace con las abejas
Una vez que el equipo especializado acude al lugar y retira el enjambre, el protocolo municipal va más allá de simplemente alejarlo de la zona urbana. Las abejas capturadas se trasladan a colmenas gestionadas por el Servicio Municipal de Parques y Jardines, donde se integran en instalaciones preparadas para su mantenimiento.
En estas colmenas se les proporciona un entorno más estable, alejado de las molestias y riesgos de la ciudad. La miel producida en estas instalaciones se utiliza posteriormente como detalle institucional, lo que permite dar un uso simbólico a este recurso sin perder de vista que el objetivo principal es conservar las colonias.
De este modo, la ciudad de València intenta compatibilizar la seguridad ciudadana con la protección de la biodiversidad. En lugar de optar por métodos letales, el modelo se basa en el traslado controlado y en la conservación, encajando con las directrices europeas que subrayan el papel crucial de los polinizadores para el medio ambiente y para buena parte de los cultivos.
Como responsable también del área de Bienestar Animal, Caballero recalca que las abejas cumplen una función esencial en la polinización y en el mantenimiento de numerosos ecosistemas. Por ello, siempre que la situación lo permita, se evita su eliminación y se aplican criterios de conservación, limitando las actuaciones a los supuestos en los que el riesgo para las personas es evidente.
Este enfoque enlaza con las recomendaciones de expertos en biodiversidad, que alertan desde hace años del descenso de poblaciones de abejas en distintas zonas de Europa. Cada colonia salvada contribuye a mantener los procesos de polinización, un servicio ambiental básico para la producción de alimentos y para la salud de los ecosistemas urbanos y rurales.
Recomendaciones de Bomberos: qué hacer y qué no hacer ante un enjambre
El Ayuntamiento y el Cuerpo Municipal de Bomberos insisten de manera contundente en un mensaje: ante la presencia de un enjambre, no se debe intervenir por cuenta propia. Tanto por seguridad como por respeto a estos insectos, la gestión tiene que quedar en manos de personal especializado.
La primera indicación es clara: llamar al 112 para activar a los servicios de emergencia. Desde ese momento, se coordina el envío de un equipo preparado para valorar la situación sobre el terreno y decidir el tipo de intervención más adecuado en cada caso.
Mientras llegan los bomberos, los profesionales recomiendan mantener la calma y alejarse unos cinco o diez metros de la zona donde se ha asentado el enjambre. Esta distancia suele ser suficiente para reducir enormemente el riesgo de picadura, siempre que no se moleste de forma directa a los insectos.
También se pide a la ciudadanía que evite los gestos bruscos, los gritos y cualquier intento de espantar a las abejas. Movimientos repentinos o golpes cerca del enjambre pueden interpretarse como una amenaza y desencadenar una respuesta defensiva de la colonia.
Otro punto clave es no utilizar insecticidas, no recurrir al fuego ni lanzar agua u objetos contra el enjambre. Estas maniobras, además de peligrosas, pueden dispersar a las abejas, provocar ataques descontrolados y complicar mucho más el trabajo posterior de los equipos profesionales. La recomendación general se resume en dejar la zona, mantener una distancia prudente y esperar a que los especialistas se hagan cargo.
Desde el servicio se recuerda que, aunque las abejas pueden asustar, su comportamiento suele ser poco agresivo si no se sienten amenazadas. La mayoría de enjambres en tránsito solo permanecen unas horas en el mismo punto, por lo que un manejo tranquilo y profesional suele ser suficiente para resolver la incidencia sin mayores sobresaltos.
Con este conjunto de medidas, València trata de mantener a raya los riesgos asociados a la presencia de enjambres en entornos urbanos sin perder de vista el valor ecológico de estos insectos. El aumento de intervenciones, la coordinación entre bomberos y servicios municipales y el traslado de las colonias a colmenas controladas dibujan un modelo de actuación que combina seguridad, prevención y respeto por la biodiversidad en un contexto de temperaturas cada vez más altas y mayor actividad de las abejas.