Sin fecha para reabrir la frontera con EE.UU. y retomar la exportación de ganado por el gusano barrenador

Última actualización: 5 noviembre 2025
  • No hay fecha para reabrir la frontera a la exportación de ganado, tras la reunión entre Claudia Sheinbaum y Brooke Rollins.
  • Se trabaja en criterios técnicos verificables para evitar reaperturas y cierres intempestivos.
  • Avanza el 30% de la planta de mosca estéril, con previsión para mediados de 2026.
  • El cierre impacta en ambos países: sube el precio de la carne en EE.UU. y el sector mexicano reporta pérdidas.

Reapertura de frontera y exportación de ganado

Tras una reunión de alto nivel en Palacio Nacional entre la presidenta Claudia Sheinbaum y la secretaria de Agricultura de EE.UU., Brooke Rollins, el mensaje oficial fue claro: todavía no hay fecha para reabrir la frontera a la exportación de ganado por el riesgo del gusano barrenador.

Washington reconoció avances en el control sanitario y, según la mandataria, la funcionaria estadounidense salió “convencida” del trabajo conjunto; entre otros hitos, México reporta un 30% de avance en la fábrica de mosca estéril, con previsión de que esté operativa a mediados de 2026, pieza clave en la estrategia para cortar el ciclo del parásito.

Qué se negocia y por qué sigue cerrada la frontera

El cierre obedece a un brote del gusano barrenador del ganado, por el que el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) mantuvo la suspensión de las importaciones de animales vivos desde México. La prioridad de ambos gobiernos es evitar la propagación hacia el norte y blindar la frontera con criterios científicos.

Equipos técnicos de los dos países ultiman una matriz de indicadores técnicos verificables que dé certezas: reabrir solo cuando se cumplan umbrales objetivos y, si hiciera falta, volver a cerrar bajo parámetros previamente acordados, evitando decisiones subjetivas como las que, según México, derivaron en cierres inesperados tras detectar casos aislados.

La posición política es convergente: no hay fecha sobre la mesa, pero sí voluntad de reabrir lo antes posible en cuanto la evidencia sanitaria lo permita y las inspecciones confirmen un riesgo controlado.

Control sanitario y comercio ganadero

Impacto económico y posiciones en Estados Unidos

Históricamente, México aporta más de un millón de cabezas de ganado en pie al año a EE.UU., alrededor del 60% de sus importaciones de animales vivos y cerca del 3% del hato nacional, con becerros de engorda que se destinan a corrales en Texas, Oklahoma y Nuevo México.

La restricción ha tensado la oferta: con la cabaña estadounidense en mínimos de décadas y una demanda firme, el precio de la carne en supermercados ha escalado, según informes sectoriales, con encarecimientos de la carne molida y del bistec reflejados en los últimos meses.

Desde Texas, el comisionado de Agricultura, Sid Miller, sostiene que existen condiciones para reanudar “lo antes posible” las importaciones de reses mexicanas, amparándose en cuarentenas e inspecciones veterinarias del USDA; una postura que busca aliviar costes y estabilizar el mercado sin comprometer la sanidad animal.

Del lado mexicano, el Consejo Nacional Agropecuario estima pérdidas por 1.300 millones de dólares y la interrupción del envío de al menos 650.000 cabezas, un golpe severo para los productores —especialmente en estados del norte— desde que el flujo se frenó en mayo por la alerta sanitaria.

Reunión bilateral sobre exportación de ganado

En paralelo al trabajo técnico, ambos gobiernos han reafirmado su cooperación sanitaria y comercial al más alto nivel y el compromiso de mantener canales de comunicación permanentes. En la reunión participaron, por México, responsables de Agricultura y de la SRE, además de la dirección del Senasica, reforzando el frente común contra la plaga.

A día de hoy, la frontera sigue cerrada para la exportación de ganado en pie, pero hay un camino trazado: medidas de control intensivo, verificación científica, coordinación binacional y una planta de mosca estéril y la liberación de moscas estériles que deberán apuntalar la erradicación; en ese marco, la reapertura dependerá de que los datos confirmen que el riesgo del gusano barrenador está bajo control y que productores y consumidores en ambos países pueden operar con seguridad y previsibilidad.

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