- La plataforma vecinal sostiene que la plaga de moscas persiste y afecta a viviendas cercanas a Ca na Putxa.
- El Consell niega focos en 2025, aunque admite retrasos en la recogida del contenedor amarillo y detalla medidas de control.
- Los residentes denuncian malos olores y reclaman la inversión prevista y datos sobre gases COV.
- Preocupación social en Jesús y otras zonas; no descartan acciones legales si no hay avances.
Los residentes que viven en el entorno del vertedero de Ca na Putxa aseguran que la plaga de moscas se ha intensificado en las últimas semanas, generando molestias continuas en sus hogares y dudas sobre la salud pública de la zona.
La plataforma ciudadana ¡Hay Soluciones! Para el vertedero de Ibiza ha trasladado escritos al Consell de Ibiza y al Ayuntamiento de Santa Eulària, afirmando que la administración insular niega la existencia del foco pese a los vídeos remitidos al conseller de Medio Ambiente, José Ignacio Andrés Rosselló, que, a su juicio, evidencian el problema.
Qué denuncian los vecinos y cómo les afecta

Según la plataforma, la situación ha empeorado y se vive un clima de malestar que alcanza incluso a la celebración de las fiestas de Jesús, donde muchos residentes expresan cansancio ante una convivencia diaria con las moscas y con olores persistentes.
Los afectados describen una presencia constante del insecto en viviendas, terrazas y comercios, lo que consideran incompatible con una vida cotidiana digna; sienten además un creciente sentimiento de abandono por la falta de soluciones definitivas.
Entre las áreas más señaladas figuran Jesús, Can Furnet, Cas Cómodo, Roca Llisa, Cala Llonga y Cap Martinet, barrios donde, aseguran, la incidencia de la plaga y los olores ha sido especialmente molesta desde el inicio del verano.
La entidad vecinal insiste en que Ca na Putxa es el origen más probable del problema, y exige actuaciones rápidas que atajen la reproducción de las moscas y reduzcan de forma medible las molestias sanitarias y ambientales.
Respuesta del Consell y actuaciones de control

En su contestación a los escritos, la institución insular sostiene que en las instalaciones de Ca na Putxa no se ha detectado ningún foco de moscas en 2025; no obstante, admite que a finales de junio hubo retrasos en la retirada de las balas del contenedor amarillo y que se cursaron requerimientos a Ecoembes para normalizar la recogida.
El Consell reconoce que en 2024 las balas de subproductos de la recogida selectiva estuvieron detrás de la proliferación de moscas, pero asegura que este año esa circunstancia no se ha repetido y niega que se haya producido una plaga por esa causa.
Asimismo, la administración afirma haber implantado métodos preventivos y correctores para reforzar el control: una parte del material se inmersa en solución salina y se han colocado 140 trampas de feromonas en el área ambiental, además de instalar algunas trampas en las viviendas cercanas.
- Inmersión en solución salina de balas de subproductos.
- 140 trampas de feromonas en el entorno del área ambiental.
- Trampas adicionales en viviendas próximas al vertedero.
- Requerimientos a Ecoembes para agilizar la retirada de balas.
Para los vecinos, estas actuaciones resultan insuficientes: sostienen que la plaga continúa y piden controles independientes que aporten datos verificables sobre la efectividad de las medidas y la evolución de la población de moscas.
Olores, gases y demandas de inversión

Más allá de los insectos, los residentes reportan malos olores persistentes que complican la convivencia y reclaman la puesta en marcha de la inversión de 17 millones prevista en los presupuestos para implantar una atmósfera negativa en la planta de compostaje y sustituir los filtros de brezo por filtros de carbono activo.
La preocupación se extiende a la calidad del aire: el Consell dispone de un estudio de la Universitat Rovira i Virgili sobre Compuestos Orgánicos Volátiles (COV), cuyos resultados deberían presentarse en la Comisión Anual de Seguimiento; la plataforma pide acceso a esos datos desde noviembre del año pasado.
En el plano participativo, denuncian además el retraso en los resultados del Proceso de Participación Pública sobre la gestión de residuos y muestran inquietud por la eventual construcción de una incineradora, cuya ubicación no se ha concretado oficialmente.
Mientras tanto, los vecinos enfatizan que mantendrán sus reivindicaciones y que estudian vías administrativas y acciones legales si no se adoptan medidas que garanticen condiciones adecuadas de salubridad y protección ambiental en los núcleos afectados.
El conflicto se centra en determinar el alcance real de la plaga y la eficacia de las medidas aplicadas: los vecinos acusan un empeoramiento de las molestias, el Consell defiende su protocolo y niega focos, y en medio quedan pendientes la inversión anunciada, la transparencia sobre los gases COV y una respuesta coordinada que devuelva la normalidad a las zonas próximas a Ca na Putxa.