- Sader y el Gobierno de Yucatán valoran una biofábrica modular de mosca estéril para contener el gusano barrenador del ganado.
- La propuesta se apoya en la revisión de capacidades del Laboratorio de Control Biológico Aedes aegypti-Wolbachia de la UADY.
- Se refuerza la coordinación interinstitucional con la mira puesta en convertir a Yucatán en referente nacional.
- Participaron SENASICA, UADY y autoridades estatales; se expusieron procesos de cría y control adaptables al nuevo proyecto.

Autoridades estatales y federales han puesto sobre la mesa la creación de una biofábrica modular de mosca estéril con la que frenar el avance del gusano barrenador que afecta al ganado. La iniciativa, impulsada en Yucatán, busca reforzar la sanidad pecuaria con una solución biológica contrastada y de alto impacto.
La propuesta toma forma tras una visita técnica a las instalaciones de la UADY, donde se evaluaron las capacidades del Laboratorio de Control Biológico Aedes aegypti-Wolbachia como base para el proyecto. El plan incluye estrechar la coordinación interinstitucional para asegurar viabilidad y resultados medibles en la protección de la cabaña ganadera.
Proyecto de biofábrica: objetivos y alcance
El planteamiento apunta a producir y liberar moscas estériles con el fin de reducir la incidencia del gusano barrenador en explotaciones ganaderas. Se trata de una aproximación biológica destinada a cortar la reproducción de la plaga y a mejorar los estándares sanitarios del sector.
De salir adelante, el territorio se colocaría como referente nacional en la producción y manejo de mosca estéril, con un enfoque orientado a la erradicación de la plaga y a la protección de los sistemas productivos locales.
Durante el encuentro se acordó reforzar la coordinación entre la Federación y el Gobierno de Yucatán, analizando la infraestructura disponible, el flujo de trabajo necesario y la logística para escalar la producción sin comprometer los controles de calidad.

Visita al laboratorio de la UADY y pasos siguientes
El gobernador Joaquín Díaz Mena y el titular de la Sader, Julio Berdegué Sacristán, recorrieron las áreas del centro universitario y revisaron sus procesos, con un recorrido técnico orientado a medir la capacidad instalada y los requerimientos para la nueva biofábrica.
El responsable del laboratorio, Pablo Manrique Saidén, expuso los procesos de cría, control y liberación desarrollados en el espacio, destacando capacidades que podrían adaptarse a la producción de mosca estéril enfocada específicamente al gusano barrenador.
También participaron Javier Calderón Elizalde (SENASICA), Jorge Carlos Berlín Montero (Sader en Yucatán), el rector Carlos Estrada Pinto y Hugo Delfín González, quienes subrayaron la oportunidad de articular ciencia aplicada, bioseguridad y resultados para el sector ganadero.

Impacto para la ganadería y la salud pública
La iniciativa se integra en los esfuerzos por garantizar la sanidad del ganado y sostener la productividad del sector, reduciendo riesgos asociados a una plaga que compromete la integridad de los animales y la inocuidad en la cadena.
Ubicar la biofábrica en un entorno académico facilitaría sinergias con la investigación aplicada y la innovación tecnológica, acelerando la transferencia de conocimiento hacia soluciones operativas y escalables en campo.
El avance del proyecto dependerá de la evaluación técnica, la definición de recursos y el marco de colaboración acordado; si se materializa, reforzará la capacidad del país para el control del gusano barrenador y consolidará a la región como polo de referencia en producción de mosca estéril.
