La lagartija de las Pitiusas: de invasora en Gaztelugatxe a especie amenazada en Baleares

Última actualización: 27 junio 2025
  • La lagartija de las Pitiusas se ha expandido fuera de su hábitat original y ahora amenaza especies autóctonas en Gaztelugatxe.
  • En su lugar de origen, Ibiza y Formentera, sufre un grave declive debido a la invasión de culebras depredadoras.
  • Las campañas de control y erradicación se han centrado en gestionar la población en lugar de eliminarla completamente.
  • El futuro de la lagartija de las Pitiusas podría depender de la cría en cautividad y de la protección de colonias fuera de su entorno natural.

lagartijas en su hábitat

La lagartija de las Pitiusas, o Podarcis pytiusensis, destaca por su brillante tonalidad verde azulado y su marcado carácter único en el archipiélago balear. En la actualidad, esta especie forma parte de un curioso fenómeno: mientras prospera en un entorno donde fue introducida de manera accidental, lucha por sobrevivir en sus islas natales, Ibiza y Formentera.

La llegada de la lagartija a lugares como el peñón de San Juan de Gaztelugatxe se produjo en los años noventa, probablemente de la mano de un visitante desprevenido. Desde entonces, el reptil ha provocado un profundo desequilibrio en la fauna local, desplazando completamente a la lagartija roquera autóctona y transformando el entorno natural. Su dieta omnívora y comportamiento más agresivo frente a otras especies han favorecido su expansión, convirtiendo a Gaztelugatxe en un refugio inesperado para miles de estos reptiles.

Un desafío para la conservación en Gaztelugatxe

lagartijas en naturaleza

A pesar de los esfuerzos realizados durante casi una década por la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que capturó más de 1.700 ejemplares entre 2009 y 2017, la erradicación total parece imposible. Las autoridades han optado por cambiar el enfoque: del exterminio a la gestión de la población, con el objetivo de contener la expansión y evitar que la especie colonice nuevas áreas fuera del istmo.

El caso de Gaztelugatxe ilustra la dificultad de manejar especies invasoras cuando éstas encuentran un ambiente adecuado y falta de depredadores. El reptil, más resistente y competitivo, ha conseguido establecerse con éxito, obligando a una vigilancia constante para que su número no se dispare aún más.

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Ibiza y Formentera: la otra cara de la especie

Curiosamente, en sus islas de origen la situación es completamente opuesta. Las lagartijas pitiusas se encuentran en declive a causa de la llegada de nuevas amenazas, especialmente las culebras de herradura. Estas serpientes, que comenzaron a llegar en 2003 transportadas en troncos de olivos ornamentales, han logrado propagarse por casi toda Ibiza, donde ya ocupan aproximadamente el 90% de la superficie. Apenas quedan lagartijas en un tercio del territorio, y los islotes cercanos tampoco ofrecen refugio, ya que las culebras han demostrado una sorprendente capacidad para nadar largas distancias en mar abierto.

Además, la expansión de estas serpientes ha tenido un impacto muy negativo en el ecosistema local. Las lagartijas, que desempeñaban un papel fundamental en la polinización de numerosas plantas y en el control de insectos, su reducción amenaza el equilibrio ecológico de la zona. Para agravar la situación, en Baleares se ha detectado una tendencia al gigantismo en algunas de estas serpientes, alcanzando ejemplares de hasta dos metros de longitud y aumentando aún más la presión sobre las poblaciones de lagartijas.

Soluciones y futuros inciertos para la especie

Las administraciones autonómicas y diversas organizaciones han implementado planes de captura y control de serpientes, llegando a retirar más de 3.000 ejemplares solo en un año en Ibiza. Paralelamente, instituciones como el Zoo de Barcelona se han ofrecido a colaborar en la cría en cautividad de la lagartija pitiusa, con vistas a reforzar las poblaciones y evitar la extinción local.

Una de las propuestas más llamativas es el posible uso de Gaztelugatxe como gran reserva genética para la especie, aprovechando la abundancia de individuos en este enclave vizcaíno. Este plan requeriría estudiar la viabilidad genética de la colonia actual, pues desciende de pocos ejemplares fundadores y podría carecer de la variabilidad necesaria para afrontar futuras amenazas.

La historia de la lagartija de las Pitiusas refleja los complejos retos de la conservación y la gestión de especies tanto autóctonas como introducidas. Por un lado, se convierte en una invasora problemática capaz de desplazar a la fauna local; por otro, lucha por sobrevivir en su hábitat original, amenazada por depredadores recién llegados y por la transformación de su entorno. El futuro de esta especie dependerá de la colaboración entre administraciones, científicos y sociedad para encontrar soluciones que garanticen su supervivencia sin perjudicar el frágil equilibrio natural de los ecosistemas mediterráneos.