- Una esquiadora resultó gravemente herida al acercarse a un leopardo de las nieves para hacerse una selfie en un geoparque chino.
- El ataque ocurrió pese a las advertencias previas de las autoridades sobre la presencia del felino en la zona.
- El casco salvó a la turista de daños aún más graves y fue evacuada a un hospital, donde permanece estable.
- Las autoridades recuerdan que los leopardos de las nieves son grandes depredadores y piden evitar fotos y acercamientos a la fauna salvaje.

Una esquiadora turista resultó seriamente herida después de intentar hacerse una selfie con un leopardo de las nieves en un conocido geoparque de montaña del norte de China. El incidente, que ha generado un intenso debate sobre la seguridad en espacios naturales y el uso imprudente del móvil en entornos salvajes, se produjo al final de la jornada de esquí, cuando la mujer regresaba hacia su alojamiento.
Según las primeras informaciones oficiales, el ataque se produjo en la zona de la aldea de Talat, dentro del Geoparque Mundial de la UNESCO de Keketuohai, en el condado de Fuyun (a menudo transcrito también como Funyun) alrededor de las 19:00 horas de un viernes. La combinación de poca luz, nieve profunda y la aparente confianza de la turista al acercarse al animal derivaron en una situación límite que pudo haber acabado en tragedia.
Así fue el ataque del leopardo de las nieves a la esquiadora
De acuerdo con los medios locales, la mujer iba de regreso al hotel cuando detectó al leopardo de las nieves descansando sobre la nieve, a cierta distancia del camino. A pesar de que las autoridades del parque habían emitido avisos el día anterior alertando de la presencia del felino en la zona, la turista decidió aproximarse para tomar una foto y, finalmente, una selfie.
Testigos citados en los informes señalan que la esquiadora llegó a situarse a unos tres metros del animal, una distancia extremadamente peligrosa tratándose de un gran depredador. Al parecer, al no conseguir el ángulo de fotografía que buscaba, siguió recortando metros hasta un punto en el que el leopardo se sintió claramente amenazado.
En ese momento, el felino se abalanzó sobre la mujer con gran rapidez. Las imágenes de vídeo que han trascendido muestran a la turista atrapada bajo el cuerpo del animal, parcialmente hundida en la nieve profunda, mientras se lleva las manos a la cara, cubierta de sangre. La escena provocó el pánico entre las personas que se encontraban cerca, que tardaron unos segundos en reaccionar.
Finalmente, un instructor de esquí que estaba en las inmediaciones se acercó y comenzó a agitar con fuerza sus bastones hacia el leopardo de las nieves, logrando ahuyentarlo. Esta intervención fue clave para que el ataque no se prolongara y la víctima pudiera ser rescatada con vida, aunque con lesiones significativas en el rostro.
Tras ser liberada, la turista fue ayudada por otros visitantes y personal de la zona, que la acompañaron mientras se sujetaba la cara ensangrentada a la espera de asistencia médica. Según los partes médicos iniciales, presenta heridas graves en la cara, pero no se teme por su vida.
Estado de salud de la víctima y respuesta de los servicios de emergencia
Las autoridades sanitarias locales confirmaron que la mujer fue trasladada de inmediato a un hospital cercano para recibir tratamiento especializado. El uso del casco de esquí fue determinante: según los médicos, este elemento de protección evitó lesiones craneales más graves y posibles daños irreversibles.
En el centro hospitalario se le practicaron curas de urgencia y se evaluaron las heridas faciales causadas por los zarpazos y mordiscos del animal. Pese a la magnitud del ataque, la paciente se encuentra en condición estable y permanece ingresada bajo observación, a la espera de una posible cirugía reconstructiva y de seguimiento.
Fuentes del hospital han indicado que, además del daño físico evidente, se tendrá en cuenta el impacto psicológico de un ataque tan violento, por lo que no se descarta apoyo psicológico posterior. Por el momento no se ha hecho pública la identidad de la turista ni su nacionalidad, aunque se la describe como visitante que practicaba esquí recreativo en el geoparque.
Los responsables del parque y las autoridades locales han iniciado una investigación oficial para reconstruir con detalle la secuencia de los hechos. Se están revisando las grabaciones de cámaras, testimonios de testigos y cualquier material audiovisual que pueda ayudar a entender cómo la mujer llegó a colocarse en una situación de tanto riesgo pese a las advertencias previas.
De forma paralela, los gestores del geoparque han activado protocolos de seguridad adicionales en la zona donde se produjo el ataque, con el objetivo de evitar que otros visitantes se acerquen a áreas donde pudiera permanecer el animal o donde se detecte actividad reciente de grandes depredadores.
El leopardo de las nieves, un gran depredador habitualmente esquivo
La presencia de este ejemplar en el área no era completamente inesperada. Según los testimonios recogidos, turistas alojados en un hotel cercano afirmaron haber visto al leopardo de las nieves el día anterior al ataque, deambulando en una zona de pradera o hierba próxima. Algunos de ellos comentaron que el animal parecía desorientado o hambriento.
El propietario de uno de los alojamientos de la zona explicó a los medios que, la noche anterior, avistaron a un leopardo de las nieves a pocos kilómetros del lugar donde horas después se produjo el ataque. Sin embargo, no se ha podido confirmar con certeza que se trate del mismo individuo, pues no se dispone de datos suficientes ni de seguimiento mediante collar GPS.
Las autoridades locales han insistido en que, aunque el leopardo de las nieves es un gran carnívoro con capacidad física para causar daños muy graves, se trata de una especie conocida por su carácter tímido y esquivo. Los ataques a personas se consideran extremadamente poco frecuentes y, en muchos casos, están asociados a situaciones de acorralamiento, defensa de crías o aproximación excesiva por parte de los humanos.
Organizaciones especializadas como Snow Leopard Trust recuerdan que China alberga alrededor del 60 % de la población mundial de leopardos de las nieves salvajes, lo que convierte al país en un territorio clave para la conservación de la especie. Estos felinos habitan en 12 países de Asia Central, entre ellos China, India y Mongolia, y están catalogados actualmente como especie vulnerable.
El biólogo y conservacionista estadounidense George Schaller, una de las voces más respetadas en el estudio de grandes mamíferos, ha señalado en más de una ocasión que no constan apenas casos documentados de leopardos de las nieves que hayan matado a personas. Esta rareza hace que el incidente del geoparque Keketuohai llame todavía más la atención, al combinar la excepcionalidad del ataque con el factor humano de la selfie.
Avisos previos y advertencias a los visitantes del geoparque
Uno de los aspectos que más se está analizando es el hecho de que, en los días previos al suceso, el geoparque ya había emitido avisos formales a residentes y turistas por la presencia de leopardos de las nieves en la zona conocida como Gem Valley, dentro del propio Keketuohai.
En esos comunicados, las autoridades subrayaban que los leopardos de las nieves son “grandes depredadores con fuertes tendencias agresivas” y recomendaban una serie de pautas muy claras para quienes se desplazaran por los caminos del parque. Entre ellas, se pedía a los visitantes que caminaran con rapidez por los tramos señalizados y que evitaran detenerse innecesariamente en áreas donde hubiese posibles rastros de fauna salvaje.
Asimismo, los responsables del geoparque insistían en la prohibición de bajarse del vehículo para hacer fotos o acercarse a los animales en caso de avistamiento, algo que, por desgracia, parece haber sido ignorado en este caso concreto. También se aconsejaba no caminar solo por las inmediaciones, precisamente para garantizar que, en caso de encuentro con fauna peligrosa, hubiera más opciones de pedir ayuda o disuadir al animal.
Tras el ataque a la esquiadora, estas recomendaciones se han reiterado y endurecido, con mensajes adicionales que insisten en que no se debe intentar fotografiarse junto a animales salvajes, por muy tranquilos que parezcan. El uso del móvil o de cámaras en situaciones de riesgo puede hacer que los visitantes pierdan la perspectiva de la distancia real y subestimen la velocidad de reacción de un depredador.
Este incidente ha reabierto el debate sobre si lugares catalogados como Geoparques Mundiales de la UNESCO, como es el caso de Keketuohai, deberían imponer controles más estrictos cuando se detecta la presencia de fauna potencialmente peligrosa. Algunas voces plantean restricciones temporales de acceso a determinadas zonas o la obligación de ir acompañado de guías acreditados en épocas de mayor actividad de estos animales.
El fenómeno de las selfies peligrosas con fauna salvaje
Más allá de las fronteras de China, el ataque del leopardo de las nieves ha tenido eco en Europa y en España, donde cada vez se observa con mayor preocupación la tendencia a buscar selfies extremas en entornos naturales. Aunque en la península ibérica no hay leopardos de las nieves, sí existen especies potencialmente peligrosas o muy sensibles a la presencia humana, como osos, lobos o grandes ungulados.
Expertos en conservación y seguridad en montaña recuerdan que, tanto en los Pirineos como en otras cordilleras europeas, los turistas y aficionados al senderismo deben mantener siempre una distancia prudencial de los animales, incluso cuando parecen mansos o acostumbrados a la presencia humana. Acercarse para lograr una foto “espectacular” puede desencadenar reacciones imprevisibles.
En los últimos años, diversos parques naturales europeos han tenido que difundir campañas específicas para frenar esta práctica, advirtiendo de que la combinación de redes sociales, búsqueda de likes y desconocimiento de la etología animal da lugar a incidentes que, en ocasiones, terminan con personas heridas y animales sacrificados.
En el caso chino, las autoridades han aprovechado la repercusión del ataque para recordar que, aunque los leopardos de las nieves sean un símbolo de belleza y rareza, son antes que nada depredadores silvestres que no distinguen entre una amenaza real y una persona acercándose con un teléfono móvil. Para la comunidad científica, resulta prioritario que este tipo de sucesos no derive en una percepción negativa de la especie, sino en un cambio de comportamiento humano.
Organismos internacionales y asociaciones de montaña en Europa ya han comenzado a citar este incidente como ejemplo en sus materiales educativos, subrayando que la mejor fotografía de un animal salvaje es siempre la que se toma desde una distancia segura, sin alterarlo ni poner en riesgo a nadie. La idea es que el caso de Keketuohai sirva como advertencia global para quienes viajan a destinos con fauna emblemática.
Lo ocurrido en el geoparque chino deja varias lecciones claras para los visitantes de espacios naturales, también en España y el resto de Europa: la fauna salvaje no es un decorado para las redes sociales, la distancia de seguridad no es negociable y las advertencias oficiales no están de adorno. Un descuido de segundos, como intentar una selfie demasiado cerca de un leopardo de las nieves, puede desencadenar un ataque con consecuencias graves que, en este caso, no fueron peores gracias al casco, a la rápida intervención de un instructor y a la atención médica inmediata.