- Negombo, leopardo de Sri Lanka de Bioparc Valencia, ha muerto a los 21 años tras un deterioro irreversible de su salud
- El equipo veterinario optó por la eutanasia al detectar patologías crónicas que mermaban gravemente su calidad de vida
- Fue tercer leopardo más longevo de los zoos europeos y pieza clave en el programa europeo de conservación del leopardo de Sri Lanka
- Su descendencia sigue en otros parques europeos y Bioparc espera la llegada de un nuevo ejemplar para continuar el proyecto

La comunidad de Bioparc Valencia se ha quedado sin uno de sus animales más reconocibles: Negombo, el leopardo macho de Sri Lanka que llevaba más de una década viviendo en el recinto, ha fallecido a una edad muy avanzada para su especie. Su muerte marca el final de una etapa en el parque, donde se había convertido en una presencia habitual para miles de visitantes.
El felino, de 21 años y a punto de cumplir los 22, presentaba desde hacía meses un deterioro progresivo de su estado de salud relacionado con la vejez. Tras un seguimiento veterinario intensivo y constatar que se trataba de un proceso irreversible, el equipo técnico decidió aplicar la eutanasia para evitarle un sufrimiento que ya no podía revertirse.
Un leopardo geriátrico con una vida de récord

Negombo era un ejemplar de leopardo de Sri Lanka (Panthera pardus kotiya), una subespecie catalogada en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Llegó a Valencia en 2009 procedente del zoo de La Palmyre, en Francia, para integrarse en los programas europeos de cría en cautividad de grandes felinos amenazados.
Desde su llegada, se convirtió en uno de los referentes del área de selva de Bioparc Valencia, tanto por su imponente presencia como por su papel en la conservación. Con el paso de los años fue ganando también un peso simbólico dentro del parque, al ser uno de los animales más veteranos y conocidos por el público habitual.
Su longevidad ha sido especialmente llamativa: en libertad, esta subespecie suele vivir entre 10 y 12 años, mientras que Negombo alcanzó los 21 y estaba muy cerca de llegar a los 22. Diversas fuentes del parque lo sitúan como el tercer leopardo más longevo de los zoos europeos, un dato con el que Bioparc subraya la calidad de los cuidados que recibió durante toda su estancia en Valencia.
El propio centro ha señalado que su prolongada vida es una prueba de las atenciones especializadas, revisiones veterinarias periódicas y manejo adaptado a su edad que se le proporcionaron. A medida que fue entrando en la etapa geriátrica, el seguimiento se intensificó para detectar a tiempo cualquier cambio en su estado físico o en su comportamiento.
En paralelo, su figura sirvió para ilustrar ante los visitantes cómo envejecen los grandes felinos en instalaciones zoológicas modernas, donde se intenta equilibrar bienestar, estimulación ambiental y control sanitario en animales con necesidades tan específicas como los leopardos.
La decisión veterinaria: una eutanasia para evitar sufrimiento

En los últimos meses, los equipos de cuidadores y veterinarios detectaron en Negombo diversas patologías crónicas propias de su avanzada edad, que empezaron a repercutir de forma clara en su calidad de vida. Problemas asociados al desgaste físico y a la condición geriátrica del animal fueron empeorando pese a los tratamientos y ajustes en su manejo diario.
Ante ese escenario, los profesionales de Bioparc pusieron en marcha un seguimiento veterinario intensivo, monitorizando de cerca su evolución. Sin embargo, las pruebas y observaciones confirmaron que se trataba de un proceso degenerativo e irreversible, ligado a la vejez y sin opciones realistas de mejoría que garantizaran un bienestar aceptable.
Con ese cuadro clínico sobre la mesa, y «priorizando en todo momento su bienestar», el equipo técnico optó por practicarle la eutanasia. La decisión, según ha explicado el parque, se tomó precisamente para evitar que continuara un sufrimiento considerado innecesario, un criterio que se aplica cada vez con más frecuencia en el manejo de animales geriátricos bajo cuidado humano.
Desde la dirección del centro han reconocido que se trata de una medida difícil desde el punto de vista emocional, pero que se enmarca en los protocolos establecidos para garantizar el bienestar animal en los zoológicos modernos. La eutanasia, recalcan, se utiliza solo cuando los expertos concluyen que ya no es posible mantener una calidad de vida digna.
Esta despedida se suma a otros momentos duros vividos recientemente en Bioparc Valencia, como la muerte de la elefanta Miri tras una lesión fortuita provocada por otro elefante, un episodio que también generó un debate sobre la gestión de fauna salvaje en entornos controlados.
Desde la dirección del parque se ha puesto en valor la dedicación, vocación y profesionalidad de los equipos que han acompañado al leopardo hasta sus últimos días. En los comunicados difundidos, el centro insiste en que se han aplicado «todos los mimos que requería a su edad» y que la prioridad ha sido siempre evitar el dolor y el sufrimiento innecesario.
Este tipo de despedidas revela también la parte menos visible del trabajo en un zoológico, donde no solo se celebran nacimientos y nuevas llegadas, sino que hay que gestionar con cuidado y transparencia la fase final de la vida de animales muy queridos. La muerte de un ejemplar tan emblemático suele ir acompañada de mensajes internos de apoyo entre el propio personal.
Aunque el parque ha mantenido un tono institucional en sus comunicaciones, se deja entrever que Negombo era uno de los animales más apreciados del recinto por quienes lo trataban a diario. Para muchos de ellos, su marcha supone cerrar un capítulo importante en la historia del Bioparc tal y como lo han vivido desde dentro.
En ese contexto, la expresión «descansa en paz», utilizada por el propio parque, resume en pocas palabras el sentimiento de pérdida y de alivio combinado: se asume la tristeza por la despedida, pero también la tranquilidad de saber que no se ha prolongado una situación de sufrimiento solo por mantener a un animal muy querido un poco más de tiempo.
Papel clave en el programa europeo de conservación
Más allá de su historia personal, Negombo ha tenido un peso importante en la conservación del leopardo de Sri Lanka en Europa. Su llegada a Valencia formó parte del Programa Europeo de Especies en Peligro (EEP), una red coordinada de zoos que gestionan de forma conjunta la cría de especies amenazadas para mantener poblaciones sanas y viables a largo plazo.
En Bioparc Valencia, el felino integró un grupo reproductor junto a las hembras Mamba e Inés, ambas ya fallecidas. Con Inés formó pareja y su descendencia continúa hoy distribuida en otras instituciones europeas, dentro de las acciones de cría controlada avaladas científicamente.
La participación de Negombo en este programa se considera «muy significativa», ya que aportó diversidad genética a la población cautiva de leopardo de Sri Lanka y ayudó a afianzar el grupo europeo de la subespecie. El objetivo de este tipo de proyectos es doble: por un lado, asegurar poblaciones estables bajo cuidado humano, y por otro, mantener abierta la posibilidad de futuras reintroducciones o refuerzos de poblaciones silvestres si las condiciones lo permiten.
El parque valenciano destaca que el caso de Negombo ilustra cómo los zoológicos modernos han pasado de ser espacios de exhibición a centros de conservación y educación, donde cada animal forma parte de una estrategia global para proteger especies amenazadas. En este contexto, cada cría y cada intercambio entre centros se planifica con criterios genéticos y de bienestar.
Según insiste Bioparc, la continuidad del linaje de Negombo en otros zoos europeos mantiene vivo su legado dentro del EEP. Sus descendientes siguen contribuyendo hoy a la supervivencia de esta subespecie, incluida en la Lista Roja de la UICN como en peligro de extinción por la pérdida de hábitat, la caza furtiva y otros factores de presión humana en Sri Lanka.
Un embajador de su especie para el público valenciano
Durante todos estos años, Negombo no solo ha sido un reproductor valioso, sino también un auténtico embajador del leopardo de Sri Lanka ante el público. Su presencia en el recinto de selva permitió a miles de personas observar de cerca a un gran felino que, en la naturaleza, resulta esquivo y difícil de ver incluso para los habitantes de las zonas donde vive.
El parque subraya que, gracias a animales como él, muchas familias han podido conocer la realidad de una especie gravemente amenazada y tomar conciencia de la situación de los leopardos en su hábitat original. Las explicaciones de los educadores, los paneles informativos y las actividades de divulgación han utilizado su historia como punto de partida para hablar de conservación.
Las instituciones zoológicas insisten en que este papel de «embajadores» es clave para despertar empatía y apoyo social hacia los proyectos de protección. Ver a un leopardo en persona, con su comportamiento y su físico imponente, genera un impacto que suele ser difícil de conseguir solo con imágenes o vídeos.
En el caso de Negombo, su longevidad y su trayectoria en el parque hicieron que muchos visitantes repitieran encuentro con él a lo largo de los años, de modo que acabó formando parte del imaginario colectivo de quienes han frecuentado Bioparc desde su apertura. Era, en cierto modo, uno de esos animales «de la casa» que el público identificaba de inmediato.
Al mismo tiempo, su figura servía para lanzar mensajes más amplios sobre la pérdida de biodiversidad a escala global, la fragmentación de los hábitats y el papel que juegan los programas de conservación ex situ (fuera del medio natural) como complemento a las iniciativas sobre el terreno en los países de origen.
El impacto emocional en el equipo humano
Bioparc Valencia ha reconocido que la pérdida de Negombo ha supuesto un golpe especialmente duro para el personal que lo cuidaba, algunos de los cuales han compartido más de una década de trabajo diario con él. Cuidadores y veterinarios construyen con el tiempo un vínculo estrecho con los animales, algo que suele hacerse más evidente en los individuos que alcanzan edades avanzadas.
Desde la dirección del parque se ha puesto en valor la dedicación, vocación y profesionalidad de los equipos que han acompañado al leopardo hasta sus últimos días. En los comunicados difundidos, el centro insiste en que se han aplicado «todos los mimos que requería a su edad» y que la prioridad ha sido siempre evitar el dolor y el sufrimiento innecesario.
Este tipo de despedidas revela también la parte menos visible del trabajo en un zoológico, donde no solo se celebran nacimientos y nuevas llegadas, sino que hay que gestionar con cuidado y transparencia la fase final de la vida de animales muy queridos. La muerte de un ejemplar tan emblemático suele ir acompañada de mensajes internos de apoyo entre el propio personal.
Aunque el parque ha mantenido un tono institucional en sus comunicaciones, se deja entrever que Negombo era uno de los animales más apreciados del recinto por quienes lo trataban a diario. Para muchos de ellos, su marcha supone cerrar un capítulo importante en la historia del Bioparc tal y como lo han vivido desde dentro.
En ese contexto, la expresión «descansa en paz», utilizada por el propio parque, resume en pocas palabras el sentimiento de pérdida y de alivio combinado: se asume la tristeza por la despedida, pero también la tranquilidad de saber que no se ha prolongado una situación de sufrimiento solo por mantener a un animal muy querido un poco más de tiempo.
Bioparc mira al futuro y mantiene su compromiso con la biodiversidad
Pese a la marcha de uno de sus felinos más icónicos, Bioparc Valencia mantiene intacta su implicación en los programas internacionales de conservación. El parque ya trabaja, siguiendo las recomendaciones de los coordinadores del EEP, en la futura incorporación de un nuevo leopardo de Sri Lanka que releve a Negombo en el proyecto.
La llegada de un nuevo ejemplar servirá para dar continuidad al grupo europeo de cría y, al mismo tiempo, garantizar que el público pueda seguir conociendo de primera mano esta subespecie amenazada. De este modo, el espacio que deja Negombo tendrá continuidad con otro individuo que asumirá el doble rol de reproductor potencial y embajador.
El parque recuerda que, a lo largo de sus años de funcionamiento, ha mostrado tanto los momentos más vitales del ciclo de la vida —nacimientos y crecimiento de crías, formación de grupos— como los episodios que implican despedidas. La muerte de un animal geriátrico forma parte de ese ciclo y se gestiona dentro de una visión global de bienestar y conservación.
En paralelo, Bioparc sigue participando en la protección de otras especies amenazadas, como rinocerontes, chimpancés u otros grandes mamíferos africanos y asiáticos. La idea que el centro intenta transmitir es que cada visita contribuye a sostener proyectos de conservación, tanto en el propio parque como en acciones sobre el terreno en diferentes países.
La figura de Negombo queda así ligada a ese mensaje de compromiso con la fauna salvaje. Su larga vida en Valencia, su papel en el programa reproductor y el vínculo que generó con el público y el personal convierten su historia en un ejemplo de cómo se combinan bienestar animal, divulgación y conservación en los zoológicos europeos actuales.
Con la despedida de este veterano leopardo, Bioparc Valencia cierra uno de los capítulos más significativos de su trayectoria, pero mantiene abiertos todos los frentes de trabajo para proteger especies en riesgo. El recuerdo de Negombo como uno de los grandes protagonistas del parque seguirá presente mientras su descendencia continúa en otros centros europeos y un nuevo ejemplar llega para ocupar su hábitat, reforzando la idea de que la conservación es un esfuerzo colectivo y de largo recorrido.