- La Reina Sofía recibe el Premio Gorila en Poema del Mar como máximo reconocimiento de Loro Parque a la defensa de la naturaleza.
- El acto reúne a más de 250 invitados y subraya el papel de Canarias como territorio clave para la biodiversidad.
- Loro Parque Fundación destaca más de 300 proyectos en 53 países y la puesta en marcha de la red SOFIANet para proteger cetáceos.
- El galardón, creado en 2003, premia trayectorias ejemplares en biodiversidad y bienestar animal, valores que encarna la Reina Sofía.

La Reina Sofía ha sido distinguida con el Premio Gorila, el galardón más relevante que otorga Loro Parque, en una solemne ceremonia celebrada en el acuario Poema del Mar, en Las Palmas de Gran Canaria. El reconocimiento pone el foco en una trayectoria prolongada de apoyo a la conservación del medioambiente y al bienestar de los animales.
Ante más de 250 invitados del ámbito institucional, científico y social, el acto se convirtió en una declaración colectiva a favor de la biodiversidad y de un modelo de desarrollo que integre la protección del entorno con el progreso económico y social. La cita, marcada por un tono solemne pero cercano, sirvió también para subrayar el papel de Canarias como territorio especialmente sensible y estratégico en materia de conservación.
Una velada solemne en el acuario Poema del Mar

La entrega del galardón tuvo lugar en la sala Deep Sea de Poema del Mar, un espacio que, con sus grandes paneles dedicados a los fondos oceánicos, sirvió de telón de fondo para un acto cargado de simbolismo. El quinteto de cuerda Ornati acompañó la entrada de los asistentes, creando una atmósfera íntima que reforzaba el mensaje de respeto hacia los océanos y la vida marina.
Entre las figuras presentes se encontraban el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo; el presidente de Loro Parque, Wolfgang Kiessling; el presidente de Loro Parque Fundación, Christoph Kiessling; el delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana; la presidenta del Parlamento de Canarias, Astrid Pérez; el rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Lluís Serra, así como representantes de entidades sociales, científicas y eclesiásticas. La presencia de este amplio elenco institucional subrayó la relevancia del Premio Gorila dentro y fuera del Archipiélago.
La ceremonia estuvo presidida por Fernando Clavijo y Wolfgang Kiessling, que acompañaron a la Reina Sofía en un acto concebido como reconocimiento a una vida de trabajo en favor del entorno natural y como llamada a reforzar las alianzas entre administraciones, comunidad científica y ciudadanía.
En varios momentos de la velada se insistió en que este galardón no es solo un premio personal, sino también un recordatorio de la necesidad de situar la conservación de la naturaleza en el centro de las decisiones políticas y de la acción social. La ovación final en la sala Deep Sea puso el broche a una noche en la que la emoción y el compromiso fueron de la mano.
Canarias, territorio clave para la biodiversidad y la conservación
Durante su intervención, el presidente canario, Fernando Clavijo, recalcó que el Premio Gorila «representa la idea de que la conservación de la naturaleza no es una tarea lejana o abstracta, sino una responsabilidad compartida que exige compromiso, constancia y cooperación». Subrayó que la distinción a la Reina Sofía visibiliza una trayectoria marcada por el apoyo constante a la ciencia, la educación ambiental y la protección de la fauna.
Clavijo insistió en que Canarias es un territorio con una biodiversidad extraordinaria pero también frágil, con ecosistemas insulares especialmente expuestos al cambio climático y a la presión humana. Proteger ese patrimonio natural, remarcó, «no es una opción, sino una obligación con las generaciones futuras», algo que obliga a integrar la conservación en las estrategias de desarrollo y turismo del Archipiélago.
En este contexto, el presidente autonómico recordó que el Ejecutivo trabaja en la actualización de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética y en la futura Ley de Biodiversidad Canaria, con la idea de consolidar un modelo que combine protección ambiental, calidad de vida y oportunidades económicas. La labor de Loro Parque y de Loro Parque Fundación fue citada como ejemplo de proyecto que une divulgación, investigación y acción directa sobre el terreno.
Para las instituciones presentes, la entrega del Premio Gorila a la Reina Sofía también sirve para reforzar el papel del Archipiélago como laboratorio natural donde se ponen a prueba soluciones frente a retos globales como la pérdida de especies, la contaminación marina o la gestión de áreas protegidas. La existencia de espacios como Poema del Mar y Loro Parque, orientados a la educación ambiental, se consideró un activo relevante para acercar estos debates a la ciudadanía.
Loro Parque y su Fundación: más de cinco décadas volcadas en la conservación
En su discurso, Wolfgang Kiessling recordó los inicios de Loro Parque junto a su esposa Brigitte hace más de cincuenta años y la transformación del proyecto en un referente internacional. Con evidente emoción, señaló que «hoy, 54 años después, todos sabemos que Loro Parque ha triunfado y es una parte integral de la industria turística», al tiempo que reivindicó el papel de los zoológicos modernos acreditados en conservación, investigación y bienestar animal.
Kiessling explicó que, desde finales de los años ochenta, el grupo ha reforzado de forma progresiva su compromiso con la protección del medio ambiente, combinando programas de reproducción, proyectos de campo y campañas de sensibilización. Gracias al impulso de Loro Parque Fundación, creada en 1994, se han apoyado iniciativas decisivas para la supervivencia de especies amenazadas y se ha consolidado una red de colaboración con universidades y centros de investigación.
El empresario alemán calificó la entrega del Premio Gorila a la Reina Sofía como «el momento culminante» de su carrera, no solo por su relación personal con la galardonada, a la que definió como amiga de juventud, sino por lo que representa en términos de reconocimiento a quienes dedican su vida a la defensa de la naturaleza. El tono de su intervención mezcló el repaso histórico del grupo con un mensaje claro: sin alianzas y sin apoyo social, la conservación no avanza.
En la misma línea, se destacó que Loro Parque ha buscado situarse a la vanguardia de la educación ambiental, integrando contenidos didácticos en sus instalaciones y promoviendo visitas escolares, talleres y programas de concienciación. La idea de acercar la ciencia al público general, explicaron los responsables del grupo, se ha convertido en uno de los pilares del proyecto.
La labor internacional de Loro Parque Fundación y el proyecto SOFIANet
El presidente de Loro Parque Fundación, Christoph Kiessling, aprovechó la ceremonia para repasar la trayectoria de la entidad, a la que definió como «uno de los instrumentos más eficaces» del grupo para trasladar su compromiso con la naturaleza al ámbito internacional. Desde su creación en 1994, la fundación ha apoyado más de 300 proyectos en 53 países, con una inversión superior a 30 millones de dólares, contribuyendo a evitar la extinción de 18 especies.
Entre las líneas de trabajo mencionadas se encuentran estudios sobre capacidades cognitivas de aves, investigaciones sobre el comportamiento social de cetáceos, análisis del impacto del cambio climático en la Macaronesia y proyectos de conservación in situ de fauna amenazada. Estas iniciativas se desarrollan en cooperación con universidades canarias, como la Universidad de La Laguna y la ULPGC, así como con centros de investigación de otros países, incluidos proyectos en Ruanda.
Uno de los anuncios más relevantes de la noche fue el impulso del proyecto SOFIANet (Sensing Ocean Frequencies through Integrated Acoustic Network), una red integrada de monitorización acústica destinada a reforzar la protección de los cetáceos en el Estrecho de Gibraltar y otros corredores marinos estratégicos. El programa se desarrollará en colaboración con la Fundación Reina Sofía y la Universidad de La Laguna.
SOFIANet pretende mejorar el conocimiento sobre la presencia y el comportamiento de ballenas y delfines, detectar amenazas como el ruido submarino o el tráfico marítimo intenso y aportar datos científicos que sirvan de base para la toma de decisiones en materia de gestión marina. La iniciativa se presentó como un ejemplo concreto de cómo la unión entre instituciones públicas, entidades privadas y comunidad científica puede traducirse en acciones de conservación con impacto real.
Además de su vertiente científica, Loro Parque Fundación enfatizó su papel como plataforma de divulgación y sensibilización, acercando los retos ambientales al gran público mediante exposiciones, proyectos educativos y colaboraciones internacionales. El objetivo, explicaron sus responsables, es favorecer un cambio de mirada que conecte a la sociedad con la urgencia de cuidar los ecosistemas.
Un premio con más de dos décadas de historia
El Premio Gorila fue creado en 2003 por iniciativa de Wolfgang Kiessling con la idea de reconocer a personalidades e instituciones que demuestran un compromiso ejemplar con la biodiversidad y el respeto por los animales. Desde entonces se ha consolidado como el máximo galardón que concede Loro Parque, vinculado siempre a trayectorias de especial relevancia en la defensa del entorno natural.
En esta edición, el jurado ha querido destacar la figura de la Reina Sofía por una dedicación sostenida a la protección del medioambiente, tanto desde su agenda institucional como a través de la Fundación Reina Sofía. El reconocimiento, explican desde Loro Parque y su Fundación, no se limita a acciones puntuales, sino que premia una constancia de décadas en el apoyo a proyectos de conservación y sensibilización.
La ceremonia concluyó con una prolongada ovación a la galardonada y la interpretación final del quinteto de cuerda, en un espacio que simboliza la belleza y también la fragilidad de los océanos. La imagen de la Reina Sofía recibiendo el Premio Gorila en la sala Deep Sea quedó como la estampa de una noche en la que la conservación se situó en primer plano.
Para Loro Parque y Loro Parque Fundación, esta edición del Premio Gorila refuerza la idea de que la defensa de la naturaleza requiere liderazgo, capacidad de tejer alianzas y voluntad de mantener el foco en la biodiversidad incluso cuando las prioridades públicas cambian. Desde las instituciones canarias hasta las organizaciones implicadas en los proyectos de campo, el mensaje que se repitió es claro: la protección de la fauna y de los ecosistemas debe considerarse un pilar más de las políticas de futuro.
La trayectoria ambiental de la Reina Sofía
La Reina Sofía ha mantenido una dedicación continuada a la defensa del medioambiente y del bienestar animal, una vocación que, según recuerdan desde su entorno, se remonta a su infancia y se ha reflejado de forma constante a lo largo de su vida pública. Pionera en el ámbito de la realeza en asumir causas ecológicas como eje de su agenda, ha respaldado numerosos proyectos de conservación de especies amenazadas y de protección de ecosistemas.
A través de la Fundación Reina Sofía, constituida en 1977, ha impulsado iniciativas de muy diversa índole: desde programas de restauración de entornos agrícolas y rurales hasta el apoyo a entidades que combaten el maltrato y abandono animal. También ha colaborado con campañas de protección de aves migratorias, conservación de espacios naturales y proyectos centrados en la fauna emblemática de distintos países.
En los últimos años, su atención se ha intensificado especialmente en la conservación marina, promoviendo acciones de sensibilización sobre el impacto de los residuos plásticos en el océano y en la cadena alimentaria. La Reina Sofía ha participado en actividades de limpieza de playas, programas educativos para escolares y campañas de reducción y reciclaje de residuos, insistiendo en la necesidad de cambiar hábitos de consumo.
Su labor también se ha orientado a reforzar la importancia de la educación ambiental como herramienta básica para cambiar comportamientos a medio y largo plazo. A juicio de las entidades que trabajan con su Fundación, el valor añadido de su implicación reside en la capacidad de dar visibilidad a proyectos que, de otro modo, tendrían una repercusión mucho más limitada.
Por su trayectoria, su capacidad de articular alianzas y su apoyo constante a causas medioambientales, Loro Parque y Loro Parque Fundación consideran que la Reina Sofía encarna de manera clara los valores que inspiran el Premio Gorila: responsabilidad, respeto por la vida silvestre y voluntad de dejar una huella positiva en la preservación del mundo natural.
La ceremonia de Poema del Mar deja así la imagen de un amplio frente común —instituciones, científicos, organizaciones y ciudadanía— que sitúa la defensa de la biodiversidad como una tarea compartida, con la Reina Sofía como figura simbólica de ese compromiso y el Premio Gorila como recordatorio de que la conservación exige perseverancia, cooperación y decisiones valientes.