Las multas y consecuencias de tener loros como mascotas: alerta sobre el tráfico de fauna silvestre

Última actualización: 25 junio 2025
  • Tener loros en casa es ilegal en países como Colombia y puede acarrear sanciones económicas y decomiso del animal.
  • El Código Nacional de Seguridad establece multas de 393.440 pesos en 2025 y el retiro inmediato de la mascota.
  • El cautiverio de loros afecta gravemente su salud física y emocional, provocando malformaciones y sufrimiento.
  • El tráfico ilegal de loros es un problema ambiental de gran magnitud y combatirlo es clave para la conservación de la biodiversidad.

Loros silvestres

Cada vez más hogares colombianos se enfrentan a un dilema: la tenencia de loros como mascotas puede tener costos elevados y graves consecuencias para la biodiversidad. Esta práctica, aunque común por su atractivo y su capacidad para imitar sonidos humanos, pone en peligro a estas especies silvestres y afecta el equilibrio ecológico del país.

La protección de estos animales ha tomado importancia tras numerosas denuncias y acciones legales para evitar su captura y cautiverio. Los loros cumplen funciones ecológicas esenciales, como la dispersión de semillas y el control natural de insectos, que contribuyen a la salud de los ecosistemas en los que habitan.

Ley colombiana y multas por tenencia de loros en casa

Loros y leyes

La legislación colombiana, específicamente la Ley 1801 de 2016 (Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana), prohíbe expresamente tener especies silvestres como mascotas. Esto incluye loros, cotorros, tortugas, iguanas, boas constrictoras y monos tití. Incumplir esta normativa puede resultar en sanciones económicas, decomiso inmediato y procedimientos administrativos.

La multa más común es la multa llamada «general tipo 3». En 2025, esta sanción equivale a 393.440 pesos colombianos, además del retiro del animal, que pasa a las autoridades ambientales para su evaluación y posible rehabilitación.

Las autoridades inician el proceso sancionador tras denuncias o inspecciones. Las pruebas pueden incluir testimonios, informes técnicos o inspecciones directas. Una vez comprobada la infracción, el implicado puede ser informado y escuchar las evidencias antes de que se imponga la sanción, con derecho a apelar.

Impacto ecológico y sufrimiento animal por el cautiverio

Cautiverio de loros

Mantener loros en hogares no solo viola la ley, sino que también causa daños importantes a la salud de las aves. La vida en jaulas pequeñas provoca deformidades, problemas en el pico y las patas por la falta de desgaste natural y estímulos adecuados. La imposibilidad de volar, interactuar con su especie o reproducirse, genera estrés, sufrimiento y deterioro físico y emocional.

Organizaciones y veterinarios coinciden en que ningún cuidado humano puede suplir las necesidades naturales de los loros. Por ejemplo, una lora frentiamarilla que pasó 32 años en una jaula en el Valle de Aburrá mostró graves secuelas, como deformaciones, plumaje dañado y abscesos en las extremidades.

La recomendación principal es evitar la captura, tenencia y comercialización de loros y otras aves silvestres, permitiendo que permanezcan en su hábitat natural para preservar su bienestar y el equilibrio ecológico.

Tráfico de fauna silvestre y esfuerzo de conservación

Tráfico ilegal de loros

El tráfico ilegal de loros representa un grave delito ambiental en Colombia. En 2024, en el aeropuerto El Dorado de Bogotá se decomisaron más de 200 animales en menos de un año, y en la última década se han detectado más de 8.200 casos. Sin embargo, la falta de una base de datos nacional dificulta conocer su verdadera magnitud.

Las autoridades y organizaciones trabajan constantemente en rescates y rehabilitaciones. Cuando los loros pueden recuperarse, se realiza una valoración veterinaria, atención especializada y, en lo posible, su reintroducción en la naturaleza. La protección y conservación de los loros en su hábitat es fundamental para mantener la biodiversidad colombiana.

El marco legal establece claramente que los loros y otras especies silvestres deben mantenerse libres en su entorno natural. La tenencia en casas no solo genera sufrimiento, sino que también agrava la crisis ambiental. La protección de la fauna silvestre es una responsabilidad compartida, y respetar su libertad es la mejor forma de garantizar su conservación.

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